El sol y nuestra salud

Sol y piel

 

EL SOL Y NUESTRA SALUD

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

 

La exposición al Sol es un tema que genera muchas dudas hoy en día, o al menos eso se deduce por la cantidad de personas que se sobreexponen y por la cantidad de personas que lo evitan del todo. Por una parte los médicos nos dicen que debemos evitar la exposición solar, sobre todo si somos muy blancos o tenemos muchas pecas, lo que nos puede provocar algunos problemas de salud por no recibir suficiente luz solar. Por otro lado, buena parte de la población se expone en exceso al sol para broncearse, lo que provoca daños en la piel, a veces fatales.

A continuación exponemos varias preguntas y respuestas que nos pueden ayudar a tomar la decisión de exponernos al Sol o no y cómo hacerlo:

 

– ¿Es peligroso exponerse al sol?

No. No solo no hay que evitar el Sol sino que es necesario que estemos expuestos a la luz solar para que nuestro cuerpo funcione correctamente, aunque sí está recomendado que las personas muy mayores, los niños pequeños y los bebés se protejan con ropa de la luz directa del Sol, debido a que su piel no responde tan bien. Las personas con la piel muy blanca deben exponerse teniendo todavía más en cuenta que el resto cuándo y cuánto tiempo hacerlo para evitar problemas en la piel.

Lo que nos debe preocupar de la luz Solar es la radiación UVA, que es la que hace que nos pongamos morenos, pero también vayamos castigando la piel a medida que pasan los años. El momento del año en que más radiación solar recibimos es entre los meses de mayo y agosto. Estos son los meses en que la Tierra se encuentra más alejada del Sol, pero su inclinación permite que los rayos de sol alcancen de pleno el hemisferio norte. Durante esta época del año las horas del día con más radiación solar son las comprendidas entre las 11 h y las 16 h.

Lógicamente, la radiación solar que recibimos puede verse afectada por las nubes, la contaminación o la altura respecto al mar en que nos encontremos.

 

– ¿Es necesario exponerse al Sol?

Sí, aunque no para estar moreno, sino para recibir los beneficios que nos aporta. No hay que olvidar que nuestro estado natural hasta hace muy pocos años era estar expuestos a la luz solar durante la mayor parte del día. El dejar de hacerlo empeora la calidad de nuestra salud, ya que estamos vinculados al Sol desde antes de que existiéramos como especie.

De todas maneras es importante no sobreexponerse al Sol, como hacemos al intentar ponernos morenos en exceso y rápidamente. Sobreexponiéndonos forzamos el mecanismo de defensa de nuestra piel contra el Sol -que consiste en ponerse morena- pudiéndonos provocar quemaduras, envejecimiento prematuro y cáncer de piel.

El sentido común es el de debe regir a la hora de exponernos al Sol. A ningún animal de sangre caliente se le ocurriría ponerse bajo el Sol en las horas de máxima radiación y nosotros debemos hacer lo mismo.

 

– ¿Qué beneficios tiene exponerse al Sol?

Los rayos infrarrojos del sol nos aportan energía y también nos estabilizan emocionalmente, que es muy útil para tomar buenas decisiones y evitar al máximo estresarnos. Si nos exponemos a la luz solar durante una media hora al día nuestro reloj interno se pone en hora para que nuestro cuerpo funcione correctamente siguiendo el ciclo circadiano (el de día y noche), haciendo que seamos capaces de descansar correctamente y que nuestro sistema hormonal funcione bien.

El beneficio más importante de exponernos al Sol es que nos permite producir vitamina D. Esta vitamina se sintetiza en nuestra piel cuando la exponemos a la radiación UVB (onda media). Esto se produce en minutos, por lo que no es necesaria una sobreexposición. Unos 20 minutos al día son suficientes. La parte del cuerpo que más vitamina D produce es el torso, seguido de las piernas y los brazos. Para producirla necesitamos cierta cantidad de radiación. Como referencia, debemos saber que si nuestra sombra es más larga que nosotros, no estamos recibiendo la cantidad suficiente de luz solar para generar vitamina D.

La vitamina D es esencial para el cuerpo humano. Problemas de déficit de calcio u hormonales a menudo esconden un déficit de vitamina D. Es también antiinflamatoria, antidepresiva y reduce la hipertensión. Forma parte de nuestro ADN, por lo que es esencial para crear nuevas células. Hace que nuestro sistema inmunitario actúe correctamente y es básica para el funcionamiento del sistema nervioso, además de ayudar a prevenir el cáncer. Si tenemos una buena fuente de calcio y suficiente vitamina D también reduciremos el colesterol, además de evitar problemas como la osteoporosis.

 

– ¿Es necesario utilizar protector solar?

Sí, si vamos a estar expuestos al Sol durante mucho tiempo y especialmente si se tiene la piel muy blanca.

 

– ¿Un protector solar con FPS 50 me protege más que uno de FPS 20?

No. Protege durante más tiempo, pero no más. El factor de protección solar (FPS) indica el tiempo que el protector aumenta la capacidad de defensa de la piel cuando lo usamos. Por ejemplo, una persona que empiece a enrojecerse a los 10 minutos de tomar el sol, tardará 20 veces más con un FPS 20, es decir, 200 minutos.

 

– ¿Cuál es el mejor protector solar?

La mejor opción es un protector solar de base mineral que sea ecológico. De esta manera evitaremos los componentes tóxicos de los convencionales y que son más o menos comunes en cualquier crema convencional. Los ecológicos suelen utilizar dióxido de titanio u óxido de zinc, que crean sobre la piel una capa opaca que ofrece una protección solar natural del 95% contra todos los rayos ultravioleta. Además también utilizan aceites como el de onagra o de jojoba para mantener la piel hidratada y vitaminada. Estos aceites, como también el de argán, el de lino o el de semillas de granada son muy útiles para mantener la piel en buen estado por su cantidad de vitamina E y antioxidantes. Un aceite especialmente útil es el de coco, que tiene un FPS aproximado de 4.

 

– ¿Es posible broncearse sin perjudicar la piel?

Sí, siempre que lo hagamos muy gradualmente y teniendo el cuidado de no quemarnos, por lo que hay que tener en cuenta no sobreexponernos al Sol ni exponernos en las horas de máxima radiación.

También es muy importante que tengamos una salud optima de nuestra piel para que funcione lo mejor posible y por lo tanto se broncee mejor sin quemarse. Esto normalmente no se consigue solo aplicando cremas, sino con el cuidado general de nuestra salud. Evidentemente es esencial beber suficiente agua, siempre que sea posible de manantial y envasada en cristal o agua filtrada con carbón activo. Se debe evitar beber agua filtrada por osmosis inversa y agua destilada, porque están desmineralizadas. Otra recomendación es evitar el cloro del agua en la ducha utilizando un declorador. También está recomendado hacer saunas para eliminar los tóxicos de la piel.

El estado de la piel es un reflejo de la salud de todo el cuerpo, como ocurre con el pelo de los animales; esto quiere decir alimentarnos correctamente y no exponer la piel a ningún tipo de estrés. Vivimos en una sociedad obesa, pero eso no quiere decir que esté bien nutrida, de manera que la falta de nutrientes se traduce en problemas de salud, entre ellos la poca resistencia o resiliencia de nuestra piel a la radiación solar.

Alimentarnos correctamente consiste de manera generalizada en que al menos el 60% de lo que comamos sean verduras, entre el 5% y el 10% grasas o aceites saludables y el resto proteínas y cereales integrales sin gluten. Dejar de comer alimentos inflamatorios como aquellos que tienen gluten, azúcar y harinas refinadas mejorará la salud de nuestra piel porque mejorará también nuestra salud en general. Si las grasas que comemos son ricas en omegas, especialmente omega 3, además también permitiremos a nuestra piel que responda mejor al estrés al que puede verse sometida, ya sea demasiada radiación solar, frío, sequedad, etc. y que envejezca mucho mejor. Las verduras nos aportarán las vitaminas –especialmente las A, C y E- y antioxidantes que necesitamos sin el azúcar que podemos encontrar en las frutas. Comer de esta manera junto con alimentos probióticos como yogur, kéfir o queso de leche cruda permite tener una buena salud de nuestra flora intestinal y por lo tanto una piel en el mejor estado posible.

No exponer la piel a ningún tipo de estrés significa seguir los consejos que hasta ahora hemos dado y lógicamente, también reducir las agresiones a la piel en forma de cremas, cosméticos y jabones convencionales, ya que están cargados de sustancias sintéticas, algunas de ellas muy tóxicas. Recomendamos utilizar productos de cosmética natural y especialmente están recomendados los aceites de lino, jojoba, coco, onagra, argán, etc.

Siguiendo estos simples consejos no solo tendremos una piel más sana y bonita sino que mejorará toda nuestra salud.

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

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Desmontamos 3 mitos de la alimentación

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DESMONTAMOS 3 MITOS DE LA ALIMENTACIÓN

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

 

La sal hace subir la tensión arterial

Es cierto que el consumo de sal es uno de los culpables de la tensión alta que afecta a una gran parte de la población, aunque hay que puntualizar que la culpable es la sal refinada, no la sal sin refinar. La sal sin refinar no solo no hace subir la tensión, sino que además es una gran aliada de nuestro cuerpo para mantener una tensión arterial correcta.

Gracias a la sal sin refinar se puede producir de una manera correcta el intercambio de agua a través de la membrana de nuestras células, es decir, la ósmosis celular. Esto permite al cuerpo mantener nuestro equilibrio de agua y por lo tanto también una correcta tensión arterial y una buena capacidad de desintoxicación. Es decir, permite que si nos sobra agua la  expulsemos, y si nos falta, la retengamos. Esto no sucede si la sal que consumimos es sal refinada, ya que además de que su estructura se ha modificado por el proceso de refinamiento, también se pierden todos los minerales que nos interesan de la sal. Debido a que la sal refinada es una sustancia muy agresiva para nuestro cuerpo éste se quiere deshacer de ella rápidamente, por lo que para eliminarla saca el agua de nuestras células. Este proceso sumado a que la sal refinada es un producto muy inflamatorio hace que nuestra tensión arterial aumente y nos provoque los problemas derivados de ella. Esto es especialmente acusado en nuestra sociedad actual, ya que la situación de estrés en que vivimos empeora el efecto de la sal refinada. Para acabarlo de rematar, se pueden añadir aditivos a la sal una vez refinada como sales de aluminio (antiaglutinante) o minerales que desquilibran todavía más su estructura original, como ocurre con la sal yodada.

La medicina convencional intenta prevenir el problema de la hipertensión haciendo reducir la sal y otros alimentos altos en sodio, mientras que para reducir la tensión una vez ya es muy alta se  recetan diuréticos para hacer que el cuerpo elimine el agua acumulada, reduciéndose así la tensión arterial. Reducir el sodio en la alimentación no tiene un gran impacto en la tensión arterial, ya que normalmente no se soluciona el problema de la inflamación general y cronificada del cuerpo, que suele ser la principal causa de la hipertensión. Tomar diuréticos sí que reduce la tensión arterial, ya que nos hace eliminar el agua de nuestro cuerpo, aunque usados de manera prolongada hace que nos vaciemos de sales minerales, que se pierden disueltas en el agua que expulsamos, empeorando de esta manera nuestros problemas para regular la tensión y provocando nuevos problemas derivados de la falta de sales minerales, como problemas cognitivos, cardíacos, fatiga, etc. Reducir la sal y tomar diuréticos de forma prolongada nos puede provocar un gran desequilibrio en nuestro cuerpo y hacer que perdamos minerales que son muy difíciles de reponer.

También hay que tener en cuenta que es posible que el nivel de sodio alto que provoca la hipertensión no sea un problema que tenga que ver propiamente con el sodio, sino que el alto nivel de sodio esté provocado por un exceso de metales en nuestro cuerpo como cobre o mercurio, o por ejemplo una acumulación de cadmio en nuestros riñones. Estos casos no son puntuales en el mundo industrializado en el que vivimos, el problema es que la mayoría desconocemos que el nivel de metales en nuestro cuerpo es muy alto y por lo tanto ni lo tenemos en cuenta ni tomamos las medidas oportunas, empeorando así la situación con diagnósticos y tratamientos erróneos.

La sal sin refinar nos permitirá regular el agua que perdamos, de manera que también regularemos mejor la temperatura de nuestro cuerpo y además nos ayudará a reponer los minerales que hemos perdido con el sudor. Otra muy buena manera de reponer los minerales que perdemos y mantener una tensión arterial correcta es que el 50% de nuestra alimentación sean verduras.

 

La grasa engorda

Uno de los mitos más extendidos en nuestra sociedad hoy en día gracias a la obsesión por estar guapos y jóvenes eternamente es que la grasa engorda. Realmente es al contrario. El hecho de llevar una dieta baja en grasas normalmente implica que éstas se sustituyen por más cereales –normalmente refinados- y más fruta. Esto supone un incremento en la cantidad de azúcares que comemos y que nuestro cuerpo se ve forzado a acumular en forma de grasa. Por si fuera poco, esta cantidad de azúcar también puede provocar diabetes, inflamación y exceso de colesterol y los problemas derivados de ella, como hipertensión. De hecho, una buena parte de lo que se piensa que es grasa en las personas con sobrepeso es realmente inflamación. Otro efecto de las dietas altas en azúcar es que facilitan la aparición y el crecimiento de tumores, ya que los cánceres se alimentan de azúcar, lo que les permite crecer muy rápidamente. Hay que tener en cuenta que cuando hablamos de azúcar no solo nos referimos al azúcar como endulzante y a los pasteles y dulces, sino también a los cereales (pan, pasta, etc.) y la fruta (zumos de fruta incluídos).

Que nuestro cuerpo tenga una buena fuente de grasas de calidad es muy importante, ya que un buen funcionamiento glandular y hormonal, así como una piel  perfecta, un cerebro que funcione bien y un cuerpo que se recupere y se reconstruya de manera correcta se consigue tomando una dosis adecuada de grasas de calidad. Esta dosis  debería suponer como mínimo el 10% y como máximo el 30% de nuestra alimentación. Nuestro cuerpo necesita los ácidos grasos omega 3, 6 y 9 que se encuentran en las grasas de origen animal y en los aceites vegetales y que son necesarios para llevar a cabo todo lo mencionado anteriormente, pero también para combatir las infecciones, regular la inflamación y permitir la comunicación entre las células.

Algunas fuentes de estos ácidos grasos son:

  • Omega 3: aceite de pescado, aceite de krill, carne y lácteos si el animal se ha alimentado de pasto. Otra fuentes son el aceite de lino, semillas de lino o el aceite de perilla.
  • Omega 6: carne y lácteos de animal, especialmente si no se ha alimentado con pasto, yemas de huevo, pescado y aceite de girasol o canola.
  • Omega 9: Aceite de oliva.

Los aceites vegetales pueden utilizarse también sobre la piel, que es otra forma de “comerlos”. Además son más efectivos que las cremas sintéticas que normalmente se nos ofrecen e infinitamente más seguros y saludables. Por supuesto deberemos evitar las grasas hidrogenadas, también llamadas grasas trans, que provocan más perjuicios que beneficios en nuestra salud, como por ejemplo problemas cardiacos. Estas sí que son malas.

 

Los edulcorantes artificiales son más sanos que el azúcar

Durante muchos años se ha recomendado a las personas con sobrepeso, diabetes o en riesgo de tenerla que utilicen edulcorantes para sustituir el azúcar. Hoy en día ya se están revisando estos consejos e incluso en medios de comunicación no sospechosos de ser “alternativos” se pueden ver titulares informando de que los edulcorantes artificiales no solo no ayudan a reducir el riesgo de sobrepeso y diabetes, sino que lo aumentan de la misma manera que el azúcar, en parte porque desequilibran la flora intestinal de una manera que facilita la aparición de diabetes de tipo 2 y en parte porque la respuesta de nuestro cuerpo al azúcar se comienza a producir con la sensación del sabor dulce. Esto quiere decir que solo es necesario ponerse algo dulce en la boca para que nuestro cerebro comience a ordenar los procesos correspondientes para almacenarla en forma de grasa, provocando igualmente un pico de insulina aunque lo que estemos comiendo tenga 0 azúcar o calorías. Esta confusión metabólica incita además a comer más carbohidratos y azúcar. Por este motivo no es recomendable ningún edulcorante natural o artificial para las personas diabéticas o con riesgo de serlo.

Otro gran sector de mercado para los edulcorantes artificiales son las personas que cuentan calorías, a las que se ha condicionado para que vean como saludables estos edulcorantes a golpe de anuncio y artículos sobre la “operación bikini”, entre otros medios. La sacarina, el aspártamo y la sucralosa (Splenda) son los edulcorantes artificiales más usados y lejos de ofrecer una alternativa sana al azúcar, aparte de los problemas mencionados anteriormente, pueden provocar otros problemas de salud que no compensan poder comer chucherías sin azúcar o beber refrescos light. Están relacionados con varios tipos de cáncer, pero también pueden provocar migrañas, asma, Parkinson, Alzheimer, favorecer la muerte neuronal, reducir el contenido de serotonina en nuestro cerebro, como hace el aspártamo o reducir los glóbulos rojos y provocar infertilidad como hace la sucralosa. Estos son solo los principales problemas de una lista mucho más larga. Algo que sorprende mucho es que la molécula de sucralosa está hecha en parte de sacarosa (azúcar) pero el resultado final del proceso es un organoclorado, como el DDT.

Si queremos utilizar edulcorantes, lo mejor es la estevia. Es antiinflamatoria, anticancerígena y ayuda a reducir el colesterol, además de regular el sistema digestivo. Aún así no está recomendada para personas con diabetes o con riesgo de tenerla como hemos comentado anteriormente. Pero para el resto de personas es una muy buena alternativa al azúcar.

 

Como vemos se debe poner en cuarentena la mayoría de la información que se nos ofrece, porque ya sea debido a desinformación o a claras estrategias de mercado podemos acabar descubriendo que con la intención de cuidar nuestra salud al final nos estamos perjudicando, en parte debido a que dejamos la responsabilidad de nuestra salud en manos de otros y no nos informamos ni decidimos por nosotros mismos.

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

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Consejos para alérgicos al polen y a los ácaros del polvo

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CONSEJOS PARA ALÉRGICOS AL POLEN Y A LOS ÁCAROS DEL POLVO

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

 

La alergia es una enfermedad conocida desde la antigüedad, pero con un índice muy bajo hasta hace poco. En los últimos 50 años el índice de afectación ha aumentado un 470% hasta convertirse hoy en día en una de las enfermedades más comunes, que afecta a entre el 30 y el 40% de la población mundial. Por ejemplo, solamente en Euskadi hay más de 200.000 alérgicos al polen, que es el tipo de alergia más extendida, aunque las alergias alimentarias son quizá las que han crecido más rápidamente durante estos últimos años.

Los médicos e investigadores ambientalistas creen que este espectacular aumento de casos de alergia puede ser causado por la relación que nuestro cuerpo tiene desde hace muy pocas décadas con sustancias sintéticas (más de 100.000) que no existen en la naturaleza y para las que no estemos preparados para tratar. Aunque existe una predisposición genética, un alérgico probablemente no lo sería si las circunstancias ambientales no fueran las idóneas para que el problema se manifestase. Estas circunstancias son principalmente el gran aumento de sustancias tóxicas en el medio ambiente, que están presentes en grandes cantidades y afectan a nuestro cuerpo en un gran número al mismo tiempo, provocando reacciones adversas y enfermedades.

Las alergias más comunes son las alergias de tipo I, es decir, en las que la respuesta alérgica es inmediata al alergeno. Los alergenos pueden ser: pólenes, ácaros,  escamas de piel de animales, alimentos, moho, picaduras de insectos, etc. En la alergia tipo I están involucrados los anticuerpos IgE (Inmunoglobulina E). En este tipo de alergia nuestro sistema inmunitario responde erróneamente y de forma exagerada a la presencia del alergeno inflamando los bronquios, la garganta, la nariz y los ojos para defenderse de algo que cree que es una agresión. Especialmente en estas zonas es donde se libera una gran cantidad de histamina, entre otras sustancias, que es lo que provoca la inflamación. Las reacciones alérgicas pueden ser muy graves e incluso provocar la muerte si no se toman rápidamente contramedidas. Antihistamínicos y adrenalina o cortisona inyectadas son los más habituales.

En el caso del polen en concreto, el cambio climático hace que la primavera y el verano se alarguen, y esto junto con la contaminación hace que la respuesta alérgica sea más agresiva.

 

Síntomas

Los síntomas de las alergias al polvo y al polen pueden llegar a ser invalidantes porque el desgaste y estrés que sufre el cuerpo puede ser muy fuerte. La alergia al polen, por ejemplo, a menudo no permite descansar debido a que el polen retenido en la mucosidad de los bronquios y de la nariz se mueve y sigue provocando síntomas a nivel respiratorio y no deja dormir.

Las reacciones alérgicas al polen normalmente causan rinitis alérgica con estornudos, ojos llorosos y secreciones nasales o nariz congestionada. Síntomas similares pueden ser provocados por los ácaros del polvo durante todo el año, además de problemas respiratorios. El polen no sólo afecta en la primavera, hay que tener en cuenta que el calendario polínico muestra que estamos expuestos a diferentes tipos polen prácticamente durante todo el año. La época en la que tengamos reacciones alérgicas dependerá del polen al que seamos alérgicos.

Durante la infancia, la dermatitis atópica y las alergias a los alimentos son las predominantes durante los primeros años y más tarde aparecen las alergias respiratorias. Si la causa de la alergia se mantiene, puede conducir a una ampliación de la enfermedad y por ejemplo la rinitis alérgica puede convertirse en asma bronquial.

 

CONSEJOS PARA ALÉRGICOS AL POLEN

  • Ventilación hogar: No ventilar la casa a primera hora de la mañana, por la alta concentración de polen, ni cuando empieza a caer la temperatura por la tarde, ya que es cuando el polen en suspensión se empieza a depositar.
  • Purificadores de aire con filtros HEPA, que son capaces retener partículas de al menos 0,3 micras, aunque hay purificadores que pueden retener partículas de hasta 0,1 micras. De esta manera la cantidad de polen, ácaros y otros alérgenos presentes en la vivienda se reduce radicalmente. Si además los filtros tienen una etapa de filtrado de carbón activo, también reduciremos el humo de los coches, el humo del tabaco, el formaldehído, etc.
  • Al salir a la calle: llevar gorra (y pelo recogido si se tiene largo) y gafas de sol. De esta manera se evita que el polen se quede en el pelo y que entre en los ojos.
  • Al llegar a casa: peinarse (el polen se acumula en el cabello), cambiarse la ropa en una habitación separada, de manera que el polen no pase al resto de la casa y ducharse. Es muy importante cambiarse los zapatos en la entrada, ya que si no esparcimos el polen por toda la vivienda.
  • Ropa: Si es necesario se puede secar la ropa dentro de casa (con deshumidificador o secadora), de manera que no quede expuesta al polen si la tendemos.
  • Exteriores: Evitar las salidas al campo, parques o jardines durante la época de polinización.
  • Mascarillas: Las mascarillas son una buena solución para los alérgicos al polen, ya que evitan que el polen entre en las vías respiratorias y reducen o incluso evitan la medicación con antihistamínicos. No todas las mascarillas sirven, ya que el tamaño de algunos pólenes es especialmente pequeño, por lo que se deben buscar las más tengan más capacidad de filtrado para partículas.

 

CONSEJOS PARA ALÉRGICOS A LOS ÁCAROS DEL POLVO

Los ácaros que provocan alergia son una especie de ácaros microscópicos que se alimentan de las partículas que se van desprendiendo de nuestra piel a medida que ésta muere. Por este motivo uno de los hábitats preferidos por estos ácaros es nuestra cama, gracias al ambiente cálido y húmedo que nosotros mismos aportamos. La cama es el lugar donde es prioritario controlar la presencia de ácaros, ya que además pasamos en ella un tercio de nuestra vida en el momento en que somos más vulnerables, que es cuando dormimos.

  • Purificador de aire: Utilizar un purificador de aire con filtro para partículas HEPA para eliminar tanto los ácaros como las partículas de nuestra piel que los alimentan y cualquier otro alergeno presente en el ambiente. En el caso de limpiar con aspirador, también es aconsejable que tenga un filtro HEPA.
  • Productos antiácaros: Se pueden utilizar productos antiácaros que se añaden a la lavadora o que se rocían en la ropa de cama. Debe ser un producto de calidad, no tóxico y si puede ser derivado de productos naturales, como el árbol de Neem, por ejemplo.
  • Humedad: La humedad ambiental favorece la proliferación de ácaros, por lo que está recomendado mantener la casa con un grado de humedad por debajo del 60%. Son fáciles de encontrar deshumidificadores de cloruro cálcico, eléctricos o de bentonita (arcilla), por ejemplo.
  • Ropa: Lavar la ropa que volvamos a utilizar después de tenerla guardada durante un tiempo y hacerlo a altas temperaturas para eliminar los ácaros o lavarlas incluso con productos antiácaros.
  • Mascarillas: Utilizar mascarilla para partículas en el caso de tener que mover muebles, libros o cualquier cosa que haya podido acumular polvo.
  • Oxígeno: Los ácaros son muy sensibles a la falta de oxígeno, por lo que una buena manera de tenerlos a ralla es envasar al vacío los objetos en los que pueden encontrarse (ropa, almohadas, libros, discos, etc.) y que no se van a utilizar en un largo periodo de tiempo.

 

Ducha nasal: Las duchas nasales limpian las fosas nasales de alergenos, entre otras cosas, por lo que son muy útiles para las personas con alergia al polen y/o a los ácaros. Existen tazas específicas para hacer duchas nasales llamadas neti pots, que también están recomendadas si se está resfriado, congestionado o se tiene la nariz reseca.

 

CONTROL AMBIENTAL

Un consejo que nos ayudará a evitar los síntomas provocados por las alergias o a reducirlos al máximo es llevar un control ambiental en casa. El control ambiental consiste en poner medidas para evitar al máximo la exposición a tóxicos que podemos encontrar en nuestra propio hogar. Esto básicamente implica utilizar productos de limpieza, higiene y cosméticos ecológicos sin fragancia, beber agua purificada con filtros de carbón activo y hacer una alimentación ecológica. El control ambiental es muy beneficioso para los alérgicos y en países donde existe la especialidad de Medicina Ambiental lo recomiendan especialmente para personas con alergias y/o asma con excelentes resultados.

 

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

 

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El trigo, un alimento poco saludable más allá del gluten

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EL TRIGO, UN ALIMENTO POCO SALUDABLE MÁS ALLÁ DEL GLUTEN

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

Cuando los profesionales de la salud nos aconsejan que lo mejor es comer variado no caemos en la cuenta de que la manera de comer hoy en día es muchas cosas, pero no variada. La pérdida de una gran variedad de alimentos que comíamos en el Paleolítico (desde diferentes animales, raíces y bayas hasta insectos o flores, por ejemplo) fue provocada por el comienzo del Neolítico y la expansión de la agricultura y de la ganadería. La diversidad de los alimentos que los humanos comíamos se ha ido viendo reducida a lo largo de la historia y especialmente durante este último siglo en el que el trigo ha ocupado un espacio cada vez más grande en nuestra alimentación en detrimento de las verduras y hortalizas que hasta hace unos años compensaban nuestra dieta.

Los griegos y especialmente los romanos fueron los encargados de extender el cultivo del trigo, que formaba parte de la triada mediterránea (vid, aceite y trigo) y que gracias a la romanización pasó a ser un pilar de nuestra alimentación, de nuestra cultura e incluso de la religión católica (el cuerpo de Cristo). Aún así, el trigo presenta algunos problemas para nuestra salud, que, a pesar de los siglos que hace que lo consumimos, hace que no sea demasiado aconsejable para la mayoría de personas.

Gluten

El problema más conocido del trigo es el gluten. La palabra gluten designa a una familia de proteínas común a todos cereales, pero de manera coloquial llamamos gluten al “gluten malo”, el que no toleran los celíacos y que se encuentra en el trigo, la cebada y el centeno. La celiaquía es el problema más claro a nivel clínico que causa el gluten y sus síntomas pueden comprender desde todo tipo de problemas digestivos hasta problemas cognitivos, dolor articular, fatiga, déficit de atención, infecciones de riñón o de vesícula, dolor muscular, depresión o desnutrición, entre otros muchos.

Esta enfermedad que era rara hasta hace unos 15 años, hoy en día afecta al 1% de la población a nivel mundial y se cree que entre el 10 y el 40% es susceptible a padecerla. Muchos celíacos y padres de celíacos se sienten mal debido a que les han dicho que su enfermedad es genética, pero esto no es realmente así de simple. Estas personas tienen una predisposición genética y el hecho de que se manifieste el gen que causa la enfermedad no depende del gen, sino de las circunstancias, tal y como está demostrando la epigenética. Una de las circunstancias en este caso es que el trigo ha aumentado el contenido en gluten un 50% en los últimos 50 años provocando celiaquía con más facilidad a individuos susceptibles. Este aumento del porcentaje de gluten sumado a los restos de sustancias químicas con las que se tratan los cultivos de cereales convencionales aumenta también los problemas de salud de las personas no celíacas, especialmente causando problemas digestivos e intestino permeable. Gracias a tener los intestinos permeables, las grandes moléculas de gluten que son muy difíciles de digerir se cuelan en nuestro cuerpo generando inflamación y contribuyendo a desarrollar problemas autoinmunes (alergias, Hashimoto, lupus, etc.).

Lo que normalmente no se explica es que el gluten afecta a la mayoría de población, ya se sea celíaco o no, y ya hay un consenso a nivel internacional sobre la existencia de la intolerancia al gluten no celíaca. Algunos médicos afirman que hasta un 90% de sus pacientes mejoran de sus problemas de salud cuando dejan de comer gluten. Hasta 200 enfermedades están relacionadas con él, incluidas algunas enfermedades llamadas mentales.

Lectinas

El gluten es quien tiene la fama de problemático, pero además del gluten el trigo contiene otras sustancias que son un problema para nosotros y que nos tendrían que hacer plantear si el trigo es realmente un alimento adecuado para humanos. Entre estas sustancias unas de las más problemáticas son las lectinas.

Las lectinas son proteínas que tienen la capacidad de adherirse a los tejidos (huesos, colágeno, etc.) provocando la destrucción celular y generando serios problemas de salud. Además del trigo, las lectinas se pueden encontrar en otros alimentos como patatas, legumbres, así como en el resto de cereales y es una de las formas de defensa que tienen estas plantas especialmente contra los hongos, las bacterias y los insectos. La lectina del trigo es la aglutinina de germen de trigo.

La aglutinina de germen de trigo es extremadamente potente, resistente y su presencia es excepcionalmente alta gracias a siglos de selección artificial provocada por el cultivo de la planta, por lo que la cocción y el procesado del trigo no la reducen considerablemente.

Debido a su capacidad para adherirse a nuestros tejidos y nuestras células, la aglutinina provoca bastantes problemas de salud, algunos de ello son los siguientes:

  • Daña el intestino de una manera muy similar a como lo hace el gluten, aunque no se sea celíaco.
  • Estimula la inflamación especialmente del intestino delgado y también estimula a nuestro propio sistema inmunitario para que nos ataque contribuyendo a desarrollar enfermedades autoinmunes.
  • Una vez dentro de nuestro cuerpo es capaz de atravesar la barrera que protege a nuestro cerebro pudiendo provocar enfermedades neurodegenerativas.
  • Puede provocar la muerte celular de células cancerosas, pero también de las sanas.
  • Mimetiza la insulina, provocando resistencia a la insulina y obesidad, lo que acaba llevando a la diabetes. También provoca resistencia a la leptina e interfiere en la función de la tiroides.
  • Puede influir negativamente en la fertilidad debido a que se adhiere a los espermatozoides y a las células de los ovarios.

¿Porqué comemos trigo?

Una prueba de que quizá el trigo debería ser considerado como un alimento no saludable es que además tiene un efecto narcótico. Cuando la molécula de gluten se rompe en nuestros intestinos (gracias a la acción de bacterias, algunas de ellas problemáticas, ya que nosotros no somos capaces) se liberan proteínas con propiedades opiáceas que afectan a nuestro sistema nervioso como lo haría un narcótico. Esto podría ser una posible explicación a la afición por el cultivo del trigo en nuestra cultura. Otra explicación podría ser el buen sabor que tiene para los humanos gracias a la alta cantidad de azúcar y de ácido glutámico que contiene, que actúa como un potenciador de sabor y que hace que para nosotros el trigo tenga un sabor excepcional. El problema es que este aminoácido puede contribuir a la aparición de enfermedades neurodegenerativas como Alzheimer o Esclerosis Múltiple y problemas nerviosos como déficit de atención o epilepsia.

Conclusión

Además de los antinutrientes de los que hemos hablado, el trigo presenta otros problemas que lo convierten en un producto que se podría considerar no recomendable, tanto si es integral como si es refinado. Una buena manera de probar esto sin necesidad de análisis médicos ni nada es simplemente dejar el gluten durante 3 meses y ver qué pasa con nuestra salud en general. Si creemos que dejar el trigo no nos aporta nada, entonces podemos volverlo a introducir y también ver qué pasa cuando lo introducimos, ya que nos podemos llevar una sorpresa. Hacer la prueba de dejar el gluten durante una temporada está especialmente recomendado si se padece alguna enfermedad autoinmune, cáncer, problemas digestivos, dolor de cualquier etiología o enfermedades psicológicas y mentales. Es muy importante tener en cuenta que al dejar el gluten podemos empeorar, lo cual no es una mala señal sino al contrario, es síntoma de que nuestro cuerpo está haciendo limpieza.

Algunas alternativas al trigo y demás cereales con gluten son el arroz, el trigo sarraceno, el mijo, el amaranto, la quínoa y el maíz, aunque este último no esté demasiado recomendado. Igualmente es importante tener en cuenta que para una salud óptima nuestra alimentación no debería basarse en los cereales como sucede actualmente, sino en las verduras.

La agricultura se puede considerar un gran avance, pero nos trajo la aparición de muchas enfermedades desconocidas hasta entonces. En concreto, el consumo de algunos cereales como el trigo conlleva un precio que quizá es demasiado alto e innecesario, por lo que deberíamos considerar el cambiar nuestra alimentación para poder tener la mejor salud posible, a pesar de que con ello cambie nuestra cultura, lo que tampoco tiene que verse como algo negativo sino como una evolución.

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

 

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Nuestro segundo cerebro

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NUESTRO SEGUNDO CEREBRO

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

 

A diferencia de lo que creemos y de lo que parece, nuestro cuerpo no trabaja solo para mantenernos vivos y con buena salud, sino que para hacerlo necesita aproximadamente de entre 2,5 y 3 Kg. de microorganismos que representan el 90% del material genético que hay en nuestro cuerpo, ya que sobrepasan en 10 veces el número de nuestras células. Es lo que llamamos el microbioma humano.

Estos microbios, entre los que se encuentran bacterias, hongos y virus entre otros microorganismos, componen nuestro microbioma y es uno de los factores más importantes que influye en nuestra salud física y mental y en la activación de genes que pueden decidir sobre nuestra salud. Cada uno de nosotros tiene un microbioma propio y único en su variedad y proporción de microorganismos. Tal y como ocurre con la vegetación de nuestro planeta, cada parte de nuestro cuerpo tiene unos microorganismos concretos adaptados a las características ambientales del lugar donde viven (el sistema respiratorio, la boca, las orejas, los órganos sexuales o la piel, por ejemplo) y participan de manera activa en mantener con buena salud las partes de nuestro cuerpo en las que viven y también nuestra salud general. Por este motivo es básico que los niños nazcan, siempre que sea posible, sin cesárea y que salgan por el canal vaginal, ya que de esta manera la madre pasará los microorganismos que forman parte de su microbioma al bebé, que heredará la relación de simbiosis en la que cada uno vivimos con nuestro microbioma durante toda nuestra vida. Incluso la posición en la que nacemos está adecuada para que recibamos el microbioma de nuestra madre en el momento del parto, por este motivo es esencial que la madre tenga un microbioma sano. Es uno de los mejores regalos que puede hacer una madre, ya que las bacterias que recibimos en el momento del parto pondrán en marcha el futuro sistema inmunitario, por lo que su efectividad depende del microbioma que recibamos.

En nuestro sistema digestivo, y en concreto en nuestro intestino grueso, es donde vive la población más grande y más compleja de microorganismo y la que más influencia tiene en nuestra salud. Por este motivo es vital que la cuidemos como se debe, ya que, entre otras funciones claves, es una pieza clave del sistema inmunitario.

Intestino permeable

Nuestra flora intestinal nos ayuda a digerir la comida, a generar nutrientes como las vitaminas del grupo B, a generar hormonas como la serotonina y además es la primera línea de defensa de nuestro cuerpo contra microorganismos peligrosos. La buena salud de nuestro cuerpo está directamente ligada a la salud de nuestros intestinos. Un crecimiento desmesurado de una población concreta de microorganismos, una mala alimentación o la medicación que tomemos pueden provocar un desequilibrio y crear enfermedades que no se suelen relacionar con problemas en nuestra flora intestinal. Normalmente estas enfermedades además se acaban complicando debido a la medicación que se receta para intentar solucionarlas.

Son de sobras conocidas las expresiones del lenguaje en las que se relacionan las emociones con nuestro estómago. Realmente nuestro sistema digestivo es nuestro segundo cerebro, ya que es capaz de generar neurotransmisores a mayor escala y complejidad que el resto de nuestros tejidos y órganos. Por ejemplo, la concentración más grande de serotonina, una hormona que controla nuestro humor y cuyo déficit causa depresión, se encuentra en nuestros intestinos, no en nuestro cerebro. Gracias a esta conexión a través de neurotransmisores y a través del nervio vago, nuestros intestinos y nuestro cerebro están en constante comunicación, así que lo que ocurre en nuestros intestinos afecta a nuestro cerebro y viceversa. Una flora intestinal en mal estado o desequilibrada modifica nuestra conducta, nuestro carácter, nuestras respuestas a estímulos y enfermedades e incluso puede directamente provocarlas como ahora veremos.

Si basamos nuestra alimentación en alimentos inflamatorios como por ejemplo el trigo, el azúcar o los transgénicos, nuestro intestino se puede permeabilizar, es decir, la inflamación de las paredes de nuestros intestinos crea agujeros microscópicos en ellas por los que se cuelan trozos de alimentos sin digerir. Esto es un verdadero problema, ya que nuestro cuerpo reconocerá estas partes microscópicas de alimentos como agentes peligrosos e intentará atacarlos poniendo en marcha nuestro sistema inmunitario, que no sabrá actuar ante un peligro fantasma y lo hará de manera confusa. Esto nos provocará más inflamación, pero también enfermedades autoinmunes como alergias, tiroiditis de Hashimoto, celiaquía, soriasis, alopecia, artritis reumatoide, etc. en las que nuestro sistema inmunitario ataca a nuestro propio cuerpo. Este mismo proceso también causa inflamación en el cerebro, que al no funcionar correctamente provocará fallos en el sistema digestivo, creándose así un círculo vicioso que además de enfermedades autoinmunes y cáncer provoca enfermedades clasificadas como mentales.

La autoinmunidad es el problema principal que provoca tener el intestino permeable, pero el hecho de tener los intestinos como un colador y con una flora intestinal en mal estado también provoca que no obtengamos suficientes nutrientes de la comida –con los consiguientes problemas– así como desequilibrios hormonales, ya que algunas de las bacterias de nuestro intestino controlan nuestros niveles de hormonas como la insulina, los estrógenos o nuestra producción de cortisol y serotonina, como hemos visto antes.

Cómo evitar el intestino permeable y tener un flora intestinal feliz

Para cuidar nuestra flora intestinal y que tanto ésta como nosotros seamos felices podemos cambiar varios hábitos alimentarios que nos serán muy beneficiosos y marcarán una diferencia en nuestra salud física y mental.

  1. Eliminar los azúcares, las harinas refinadas, las patatas, los cereales con gluten y los alimentos procesados. Como norma general no debemos comer nada que venga en una caja o en un bote o que tenga ingredientes que no entendamos. También estaría recomendado reducir los cereales sin gluten, tales como arroz, trigo sarraceno o mijo, y comerlos siempre integrales.
  1. Comer más verdura, en la mayor variedad posible y de la mayor variedad posible de colores. Nuestro cuerpo está hecho para comer una buena cantidad de fibra que alimentará a nuestra flora intestinal. Pero la verdura también nos ofrece nutrientes básicos como vitaminas y minerales mas biodisponibles y en una cantidad mayor que la que ofrecen los cereales en los que basamos nuestra alimentación hoy en día. La verdura debe ser la base de nuestra dieta, no los cereales, que deberían reducirse sustancialmente. La mejor forma de cocinar la verdura es saltearla o hacerla al vapor, se pierden menos nutrientes y se cocinan muy rápidamente.
  1. Aumentar las grasas saludables como el aceite de oliva virgen crudo, el aceite de coco, los frutos secos y las semillas (se deben moler antes de comerlas).
  1. Introducir probióticos (lo contrario de antibiótico), especialmente si se están tomando antibióticos. El kéfir o los vegetales encurtidos (no pasteurizados) como la col fermentada son buenos ejemplos. Si se quiere se pueden hacer en casa, ya que es muy fácil.
  1. Cocinar con especias como cúrcuma, jengibre, mostaza, pimienta negra o pimienta de cayena, por ejemplo. No hace falta cocinar la verdura como si fuera comida de hospital, así que no hay excusa para no comerla.
  1. Que todos los alimentos sean ecológicos, ya que los restos de pesticidas, herbicidas, fertilizantes y medicamentos provocarán la muerte de la flora intestinal que nos interesa. En el caso de que no nos lo podamos permitir, lo mejor es optar por comer carne, huevos y lácteos ecológicos, ya que son los alimentos más contaminado por antibióticos y hormonas sintéticas.
  1. Masticar bien la comida, ya que la digestión de los alimentos comienza en nuestra boca donde los jugos y enzimas que producimos comienzan a romper los alimentos y a prepararlos para el tratamiento que recibirán en nuestro estómago e intestinos. Si es necesario se pueden tomar enzimas como suplemento.

Cuando comemos no solo nos estamos alimentando, sino que también estamos influenciando en el funcionamiento y la felicidad de los microorganismos con los que vivimos y que son el factor más importante a tener en cuenta en nuestra salud.

 

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

 

INFORMACIÓN ADICIONAL

Cuidado de la piel sensible, hiperreactiva o alérgica

piel sensible

 

CUIDADO DE LA PIEL SENSIBLE, HIPERREACTIVA O ALÉRGICA

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

 

Gracias a nuestra piel disponemos de uno de los 5 sentidos que nos permiten relacionarnos con el medio que nos rodea: el tacto. Pero además de darnos sensaciones del mundo que nos rodea, la piel tiene muchas otras funciones tales como protegernos de agresiones físicas y de enfermedades, gracias a todos los mecanismos inmunológicos de que dispone, permitir la regulación de la temperatura y la humedad de nuestro cuerpo o sintetizar la vitamina D, que es básica para nuestra salud.

La piel, además, es una de las vías por la que se eliminan muchos de los tóxicos que llegan a nuestro cuerpo. Lamentablemente la piel es una vía de dos direcciones, por lo que los tóxicos también pueden entrar en nuestro cuerpo a través de ella gracias a su gran capacidad de absorción. Por este motivo es muy importante tener en cuenta los productos de higiene personal que utilizamos, especialmente si tenemos problemas de piel como dermatitis, eczemas, soriasis, piel hiperreactiva o alérgica.

 

Higiene personal y cosmética

Los productos de higiene personal y de cosmética convencionales tienen en su composición una gran cantidad de sustancias tóxicas como conservantes, fragancias, colorantes, humectantes o derivados del petróleo, así como jabones bastante agresivos. Algunas de ellas son los parabenes, los aceites minerales (parafina o petrolatum), propylene glycol y dioxane. Estas sustancias pueden provocar dermatitis, urticaria y otras reacciones en la piel o agudizar los síntomas de la soriasis. Una vez han atravesado la barrera de nuestra piel, son tóxicos que hay que eliminar de nuestro cuerpo y que pueden provocar enfermedades como cáncer o problemas hormonales.

Lógicamente la mejor opción es sustituir los productos de higiene personal y cosmética convencionales por productos de cosmética natural certificados. Hoy en día no es difícil encontrar todos los productos que necesitamos, incluidos los destinados a hombres, compuestos íntegramente por ingredientes naturales como por ejemplo aceites naturales y jabones derivados de coco. Para nuestra seguridad, es mejor comprarlos siempre certificados. Algunos certificados son: Soil Association, NaTrue, BDIH, Ecocert, Qualité France o Demeter. En el caso de que tengamos una piel especialmente problemática, además se deberían evitar los productos naturales que contengan aceites esenciales, ya que pueden ser irritantes.

 

El cloro

Para solucionar los problemas en la piel no solo es importante cambiar los productos de higiene personal, sino también tener en cuenta las sustancias tóxicas que se encuentran en el agua y que debido a su agresividad nos pueden provocar o empeorar los problemas de piel que tengamos. El principal problema del agua que utilizamos para beber y lavarnos es el cloro, al que casi nunca se tiene en cuenta cuando tenemos problemas de piel.

La eliminación del cloro de nuestra ducha es posible gracias a los decloradores, que son dispositivos que se colocan entre el grifo de la bañera y el tubo del cabezal de ducha y que pueden llegar a eliminar hasta el 99% del cloro del agua, según el modelo. Esto repercute en una mejora del estado de la piel – y de las vías respiratorias – en pocos días, tanto si tenemos problemas de piel como si no.

 

Alimentación

Otro enfoque de los problemas de piel que raramente se tiene en cuenta es nuestra alimentación, ya que siempre que tenemos un problema cutáneo lo primero en lo que se piensa es en actuar desde fuera de la piel y no desde dentro, sin tener en cuenta que la piel se regenera de dentro hacia afuera.

Por desgracia, nuestra alimentación actual está normalmente basada en cereales refinados, azúcar, alimentos procesados, grasas trans y alimentos no ecológicos, lo que puede provocar directamente problemas de piel o bien problemas inmunológicos (intolerancias o alergias alimentarias) o desequilibrios en la flora intestinal (candidiasis) que provoquen reacciones, erupciones, eczemas, quistes, sequedad o rosácea, entre otros problemas cutáneos.

La buena salud de nuestra piel pasa por la buena salud de nuestra flora intestinal. En nuestros intestinos viven trillones de microorganismos que nos mantienen sanos, y lo mismo ocurre en nuestra piel. Por este motivo deberíamos basar nuestra alimentación en cereales integrales sin gluten (excepto el maíz) y no refinados comer una buena cantidad de verduras, frutos secos y semillas y tomar alimentos fermentados que contengan bacterias beneficiosas (probióticos) como el kéfir, el yogur o los vegetales fermentados o, si es necesario, tomar directamente suplementos de probióticos. Está comprobado que los niños con dermatitis atópica y con problemas de piel alérgica, algo muy común hoy en día, pueden mejorar considerablemente solo tomando alimentos probióticos o suplementos de probióticos. Los probióticos no solo ayudan a digerir los alimentos y a mantener el equilibrio de la flora intestinal, sino que también ayudan a que cientos de nuestros genes se manifiesten de manera positiva y a que el sistema inmunitario de los niños madure de forma correcta, evitándose así problemas como la dermatitis o la piel alérgica.

 

SEQUEDAD

Otro ejemplo de problema alimentario que se manifiesta en la piel es la sequedad. Una causa muy normal de sequedad y mala salud de la piel se debe a la deficiencia de omega 3 y otros ácidos grasos que mantienen nuestra piel saludable y reducen el proceso de envejecimiento. En este caso lo ideal no sería ponerse una crema hidratante o nutritiva, sino comer frutos secos, así como semillas de lino, aceite de pescado o aceite de krill (que nos aseguren que no contienen mercurio) que son una muy buena fuente de omega 3 para mantener nuestra piel en perfecto estado. Estos ácidos grasos permitirán que las células de nuestra piel sean de mejor calidad, así que nuestra piel funcionará mejor y además podrá resistirá mejor la luz solar, el frío y el paso del tiempo.

De la misma manera que ocurre con el omega 3 y los ácidos grasos, con mayor o menor medida pasa lo mismo con las vitaminas del grupo B, los minerales y con el resto de nutrientes que nos debería aportar nuestra alimentación, por este motivo no solo es importante comer los alimentos correctos y que sean ecológicos, sino también tener nuestros intestinos sanos para que puedan absorber el máximos de nutrientes y nuestro sistema inmunitario funcione lo mejor posible.

 

SAL Y AGUA

También es necesario, claro, mantener nuestra piel hidratada bebiendo suficiente agua de calidad, es decir, sin tóxicos y no procedente de botellas de plástico. Una buena solución es consumir agua filtrada con purificadores de carbón activo, que eliminan los tóxicos, pero mantiene la sales minerales, algo muy importante para nuestra salud en general y de la piel en particular.

La sal que comemos también influye en la sequedad de nuestra piel. La sal refinada elimina agua de nuestro organismo, mientras que la sal sin refinar regula la cantidad de agua en nuestro cuerpo y nos aporta los minerales necesarios para que nuestra piel funcione correctamente. Una excelente terapia son los baños de sal sin refinar, especialmente de sales del mar muerto que son altas en potasio y magnesio y ayudan a desintoxicar y a remineralizar no solo nuestra piel sino todo nuestro cuerpo.

 

Cuidado desde el exterior

Lógicamente el cuidado de la piel también se puede completar desde el exterior utilizando cremas hidratantes y nutritivas naturales certificadas, especialmente aceites que aportarán nutrientes a nuestra piel y ayudarán a mantenerla limpia y saludable.

Hay aceites aptos para todo tipo de pieles, aunque se debe probar para encontrar el más adecuado en cada caso.

  • Aceite de coco: Se puede utilizar como desmaquillador y por su contenido en vitaminas es ideal para nutrir el cabello, la piel y las uñas. Previene la aparición de arrugas y de estrías. Por su capacidad antibacteriana y antiinflamatoria ayuda a cicatrizar y se puede utilizar como after-shave, desodorante, crema de pañal, para combatir el acné o para reducir el picor de las picaduras de insectos. Podéis encontrar amplia información sobre el aceite de coco en este artículo.
  • Aceite de jojoba: Equilibra la secreción de grasa de la piel y contiene mucha vitamina E. Protege del envejecimiento y regula el manto ácido de la piel además de hidratarla. No es comedogénico. Es ideal para nutrir el cabello y para pieles con problemas (dermatitis, rosácea, etc.), como after-shave o para quemaduras solares. Está especialmente indicado para el cuidado infantil.
  • Aceite de argán: Tiene mucha vitamina E y un alto contenido en antioxidantes, ácido oleico y ácido linoleico, por lo que está recomendado para pieles maduras.
  • Aceite de semillas de granada: Tiene un alto contenido en antioxidantes que combaten los daños causados por los radicales libres. Además estimula la producción de colágeno, da elasticidad, reafirma y alisa la piel. Apto para todo tipo de piel, especialmente para la piel madura y sensible.

Manteca de Karité: Mantiene la elasticidad de la piel y la protege y regula la secreción de grasa. Indicada para pieles castigadas, maduras y muy secas o para pieles irritadas o con eczemas.

Aloe Vera: Hidrata la piel y ayuda a su regeneración natural, la suaviza y proporciona elasticidad. Protege la piel de los factores medioambientales. Es muy refrescante e ideal para utilizarse después de tomar el sol, tras una picadura de insecto, para quemaduras o para la piel irritada.

Los aceites pueden realizar la misma función que las lociones corporales, las cremas faciales o los acondicionadores y mascarillas para el pelo convencionales, pero sin perjudicar nuestra salud. Siempre es mejor utilizar aceites vírgenes, lo que nos asegura que no han sufrido ningún proceso o tratamiento y que aportarán el máximo de nutrientes a nuestra piel y cabello y de cultivo ecológico.

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Súper alimentos

cebolla

SÚPER ALIMENTOS

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

Casi todos los alimentos no procesados y que no sean azúcares tienen sus beneficios, evidentemente, pero algunos de ellos destacan por su gran cantidad de nutrientes o por su acción beneficiosa en nuestra salud. Aquí están algunos de ellos:

HÍGADO

Los órganos de los animales son las partes más blandas y por lo tanto, generalmente, las más fáciles de comer. Por este motivo y por que también en algunas culturas se les atribuye la cualidad de transmitir la fuerza o la salud del animal, en algunos periodos de la historia y en algunas culturas la gente ha preferido comer órganos antes que carne.

La creencia de que algunos órganos nos traspasan la energía del animal se confirma científicamente en el hígado, que tiene un factor antifatiga conocido desde 1951, pero que todavía no se ha identificado. Quizá se deba a la conjunción de todo lo que el hígado contiene y a como actúa en sinergia.

El hígado destaca por su gran concentración de nutrientes. Además de ser una fuente de proteína de alta calidad también es la mejor fuente de vitamina A y tiene una gran abundancia de vitaminas del grupo B como ácido fólico y en concreto B12, por lo que es muy útil contra la anemia perniciosa (deficiencia vitamina B12). En cuanto a minerales contiene sobre todo hierro, pero también cobre, zinc y cromo. Es una fuente de coenzima Q10, que es un antioxidante especialmente importante para la salud cardiovascular y para que nuestros músculos puedan generar energía.

Existe cierta controversia en el consumo de hígado, ya que existe la creencia de que el hígado almacena muchas toxinas y tiene demasiada vitamina A, pero en el hígado no se almacenan tóxicos, como sí ocurre en el tejido graso, sino que es donde se neutralizan. En cambio, en el hígado sí que se almacenan las vitaminas y minerales que antes hemos listado. En cuanto a la vitamina A, si es de origen natural, solo puede causar problemas en dosis extremadamente grandes.

Por ejemplo, la dosis recomendada de hígado de ternera son  100 gr máximo a la semana. Lo recomendado es por supuesto que el hígado proceda de animales criados ecológicamente. El hígado tiene una gran cantidad de colesterol, pero debemos saber que solo el 15% del colesterol de nuestro cuerpo procede de los alimentos, el resto lo producimos nosotros mismos en nuestro propio hígado.

FERMENTADOS: KÉFIR

Si necesitamos rehacer nuestra flora intestinal, reforzar nuestro sistema inmunitario y mejorar nuestra energía una buena manera es comer alimentos fermentados como los vegetales fermentados, el yogur o el kéfir (originario del Cáucaso).

Los gránulos de kefir son un conjunto de fermentos, grasas y proteínas que normalmente se utilizan para fermentar leche obteniendo algo parecido al yogur, pero con una textura más líquida y también para hacer agua de kéfir con agua o con agua de coco. Nos centraremos en el kéfir hecho de leche (normalmente de vaca o cabra), ya que es el que más fácil de conseguir. El kéfir se puede comprar ya hecho o también comprar los fermentos y hacerlo en casa utilizando cualquier tipo de leche. Como siempre, deberemos inclinarnos por el kéfir ecológico.

Gracias a que los fermentos nos han predigerido la leche, es mucho más fácil para nosotros su asimilación por parte de nuestro sistema digestivo. El kefir es un probiótico, así que ayuda a la proliferación de las bacterias beneficiosas de nuestros intestinos, pero también es un alimento altamente nutritivo que aporta minerales, como calcio y magnesio y aminoácidos esenciales. Uno de ellos es el triptófano, que relaja el sistema nervioso y ayuda a descansar.

También es rico en vitaminas B12, B1, K y biotina, una vitamina del grupo B que ayuda a absorber correctamente al resto de vitaminas B como el importante ácido fólico. Mantener un buen nivel de vitaminas B es básico para, por ejemplo, la correcta función renal, del hígado y del sistema nervioso y la buena salud de nuestra piel, cabello y uñas.

El kéfir mejora también nuestro sistema inmunitario y facilita el paso por el tracto intestinal y su función y mantiene sano el tracto digestivo. Está especialmente recomendado tomarlo durante y después de tratamientos con antibióticos y para mujeres embarazadas o que están amamantando.

La diferencia entre el yogur y el kéfir es que el yogur aporta bacterias que mantienen limpio el sistema digestivo y alimenta a las bacterias beneficiosas de nuestros intestinos, mientras que el kéfir coloniza de bacterias beneficiosas nuestros intestinos. Esto hace que los deseos de comer comida basura sean mucho menores, ya que, por ejemplo, la cantidad de cándida, un hongo que se alimenta de azúcares y harinas refinadas, se verá reducida en nuestros intestinos, por lo que tendremos menos antojo de estos alimentos.

CEBOLLA

La cebolla se empezó a cultivar en Oriente Medio hace al menos 5000 años, aunque se cree que se consumía antes del Neolítico gracias a que es muy duradera y se pude transportar fácilmente, lo que la hace muy útil gracias a que su consumo reduce la necesidad de agua. Aunque podemos encontrar cebollas en todo el mundo, este vegetal es una de las estrellas de la cocina mediterránea. Un ejemplo es el antiguo Egipto donde simbolizaba la eternidad y donde ya era conocida por su capacidad para aportar energía a nuestro cuerpo, por lo que se les daba generosamente a los trabajadores de las pirámides para poder aguantar las jornadas de trabajo.

La cebolla contiene una gran cantidad de sustancias sulfurosas, es decir, compuestas por azufre, que son las responsables del olor típico de la cebolla y también son una fuente de bloques de construcción para nuestro tejido conjuntivo; pero también son las responsables de otras muchas de sus cualidades para potenciar nuestra salud y protegerla gracias a su gran capacidad antialergénica, antihistamínica, antioxidante y antiinflamatoria.

Una muestra de su capacidad antioxidante y antienvejecimiento es su gran cantidad y concentración de polifenoles. Los polifenoles son componentes de las plantas que pueden mejorar nuestra salud notablemente. Un polifenol con una presencia muy alta en la cebolla es, por ejemplo, la quercetina.

Los polifenoles de la cebolla también benefician a nuestra salud cardiovascular gracias a su capacidad anticoagulante, a que evitan que la plaquetas se acumulen en donde no deben y a que protegen contra los ataques al corazón. La cebolla además reduce los niveles de colesterol y triglicéridos y mejora la función de las membranas celulares de los glóbulos rojos.

Algo no muy conocido de la cebolla es que también nos ayuda a aumentar nuestra densidad ósea si la consumimos diariamente, por lo que es de gran ayuda para las personas con osteoporosis.

Todas estas cualidades de la cebolla hace que sea un alimento ideal, que nos ayuda a prevenir muchas enfermedades como el cáncer, especialmente del tracto digestivo y de ovarios. La cebolla consigue inhibir la capacidad de generación de los tumores y provoca la muerte de las células cancerosas. Solo tomar cebolla una vez al día ya nos aporta la protección contra ciertos tipos de cáncer y enfermedades como las que hemos indicado anteriormente.

Como cocinar la cebolla de forma saludable:

Lo mejor es comer la cebolla cruda, pero si preferimos cocinarla manteniendo el máximo de nutrientes la forma más saludable es cortarla en lonchas finas o picarla y dejarla reposar durante 5 minutos para que se activen las sustancias beneficiosas. Poner dos cucharadas de agua en un recipiente y echar la cebolla cuando el agua empiece a hervir y tapar. Bajar el fuego y después de 3 minutos añadir dos cucharadas más de agua y dejar hervir durante 4 minutos más con el recipiente destapado.

¿Por qué lloramos cuando cortamos cebolla?
Cuando las cebollas se cortan o se pelan liberan un gas lacrimógeno que es el responsable de que nos pongamos a llorar. Es un gas sulfuroso, una muestra de las sustancias sulfurosas que contiene y que nos son tan beneficiosas.

Nuestros intestinos son nuestro segundo cerebro y el lugar donde se concentra la mayor parte del sistema inmunitario de nuestro cuerpo, por lo que cuidarlo comiendo alimentos que realmente nos dan fuerza y nos sientan bien nos facilitará mucho la vida, ya que nos mejorará física y mentalmente, mejorará nuestro carácter y nos mantendrá saludables.

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3 cambios saludables para la primavera

consejos primavera

3 CAMBIOS SALUDABLES PARA LA PRIMAVERA

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

1-   AIRE / ABRIL

-Consejo convencional: Si tienes alergia respiratoria toma antihistamínicos

-Nuestro consejo: Si minimizas los contaminantes en el aire de tu casa podrás reducir tus reacciones alérgicas.

Tanto por la presencia de partículas en el aire como por la alergia a los pólenes, la primavera suele ser una época del año complicada en cuanto a problemas respiratorios. Cada primavera se informa de que será malísima en cuanto a alergias, lo que, además de que sea cierto o no, siempre es un buen marketing para vender más antihistamínicos. Tanto si somos asmáticos o alérgicos como si no, podemos optimizar nuestra salud mejorando la calidad del aire de nuestras casas, que en la mayoría de zonas está más contaminado que el del exterior.

Los productos de limpieza convencionales contienen una buena cantidad de compuestos orgánicos volátiles (COV’s) que pueden darnos problemas respiratorios o que incluso son cancerígenos. Un ejemplo de esto es el estudio elaborado por la Dr. Anne Steinemann del 2012 que demostró que en gases que salían de lavadoras y secadores se encontraron más de 25 COV, entre ellos acetaldehído y benceno (cancerígenos), además de otros 5 contaminantes peligrosos del aire. Lo mismo sucede con el resto de productos de limpieza convencionales: lavavajillas, lavaplatos, limpiasuelos, limpiacristales, etc. y en especial productos agresivos como la lejía y los ambientadores.

Lo mejor para evitarlos y mejorar nuestra salud, en concreto la respiratoria, es utilizar productos de limpieza naturales y preferiblemente que no tengan fragancia ni perfume. Es fácil encontrar detergentes para ropa o lavavajillas (a mano y a máquina) naturales o ecológicos. En el caso de otros productos podemos incluso ahorrarnos el dinero y la salud que cuestan si utilizamos para limpiar cosas como:

  • Limón y vinagre: Desinfectante, limpiador multiuso, limpiasuelos, antical, abrillantador, desengrasante. (No utilizar en piedra calcarea).
  • Bicarbonato: Suavizante para la ropa, abrillantador y limpiador multiuso.
  • Percarbonato sódico: Hace las funciones de lejía, así que es desinfectante, previene y elimina el moho, quitamanchas y blanqueador de ropa (funciona óptimamente a 40ºC).

Otro consejo para mejorar nuestra salud respiratoria es dejar de utilizar colonias, perfumes, suavizantes y ambientadores, ya que las propias sustancias que los componen, tanto olorosas como no, son tóxicas y pueden provocar problemas serios de salud (como hormonales) además de reacciones adversas y empeoramiento de nuestro sistema respiratorio y reacciones alérgicas y asmáticas.

Debido a la mala calidad del aire actual, estaría recomendado el uso de purificadores de aire en nuestras casas y oficinas, especialmente en el caso de que tengamos un problema respiratorio o alergia a los ácaros del polvo o polen. Para que sea eficiente, el purificador de aire deberá tener un filtro HEPA para asegurarnos de que puede filtrar partículas de hasta 0,3 micras.

 

2-   EJERCICIO / MAYO

-Consejo convencional: Para estar sano y delgado hay que dejarse la piel

-Nuestro consejo: Para estar sano y delgado haz ejercicio suave cada día

 

Nuestro cuerpo está hecho para moverse, no para acabar agotado, pero sí para moverse. En el caso de que pasemos una temporada muy inactivos o nuestra vida sea muy sedentaria, uno de los problemas más importantes es el envejecimiento prematuro que nos provocaremos, ya que el cuerpo se atrofiará. La falta de ejercicio puede provocar problemas cardiovasculares, hipertensión, diabetes, artritis, osteoporosis o cáncer, entre otros.

Como referencia nos puede servir que unas tres semanas de cama para un hombre joven y sano pueden equivaler a 20 años de envejecimiento a nivel cardiovascular. Afortunadamente, esto se puede revertir se tenga la edad que sea si nos ponemos en marcha y activamos nuestro cuerpo, pero sin que sea necesario destrozarse en el empeño. El ejercicio nos debe hacer sentir bien y con más energía, pero no agotados. En el caso de que nos agote quiere decir que nos estamos pasando y debemos hacer ejercicio más suave.

Independientemente de la edad, el ejercicio aumenta la masa muscular, la densidad ósea, la capacidad pulmonar y tiene beneficios a nivel psicológico como disminuir la  ansiedad, la ira, la desconfianza y hace que tengamos una mejor imagen propia  y una mejor autoestima, mejor sueño y mejor tolerancia al estrés.

Al hacer ejercicio debemos conseguir fortalecer nuestro cuerpo, darle más flexibilidad y más resistencia:

Más fuerza significa más vitalidad y menos debilidad. Esto se puede conseguir con ejercicios de pesas adecuados a nuestra edad o estado físico. Está comprobado que hombres de 60 o 70 años pueden aumentar su fuerza muscular entre un 100 y un 200%. Los ejercicios de fuerza además refuerzan los huesos, disminuyendo la posibilidad de tener osteoporosis.

Para obtener más flexibilidad debemos realizar estiramientos antes y después de hacer ejercicio. Esto reduce la posibilidad de lesiones y mejora la circulación de la sangre.

Haciendo ejercicio aeróbico (andar, correr, bici, remo, etc.) mejoraremos nuestro sistema cardiovascular, respiratorio, circulatorio y ganaremos resistencia.

Es muy fácil encontrar ejercicios adecuados a cada condición física y gusto personal, y como mínimo os proponemos andar 30 minutos al día, evidentemente siempre que vuestra condición física os lo permita. Lo ideal es practicar ejercicio en un entorno natural, ya sea en la montaña, playa o en un parque, y en caso contrario es preferible en casa o un gimnasio antes que las contaminadas calles de las grandes ciudades.

 

 

3-   AGUA / JUNIO

-Consejo convencional: Bebe dos litros de agua al día

-Nuestro consejo: Bebe suficiente agua al día, pero purificada

 

El agua es un elemento básico para nuestra existencia. Solo hay que tener en cuenta que entre el 50 y el 80% de nuestro cuerpo es agua, dependiendo de la edad y el género, y que está involucrada en todas las reacciones químicas que se realizan en nuestro organismo, por lo que la calidad del agua determinará también la calidad de estas reacciones.

Hoy en día es difícil que a través del agua corriente nos contagiemos con algún parásito, bacteria o virus, ya que el agua está tratada con cloro. El cloro es una sustancia química muy agresiva que elimina todos estos gérmenes, pero que en este proceso genera hasta 200 sustancias tóxicas, además de afectar a las células de nuestro cuerpo tal y como hace con los gérmenes. Por este motivo es muy recomendable utilizar un purificador para filtrar el agua que utilizamos para beber y cocinar. Purificando el agua eliminamos el cloro, pero también gérmenes, metales pesados, pesticidas, esporas de moho, algas y residuos de medicamentos entre otras sustancias tóxicas que pueden estar presentes en el agua.

El mejor sistema de filtrado es el que dispone de dos fases de filtrado: Una fase para partículas de hasta tamaños microscópicos y otra de carbón activo que elimina tóxicos del agua. De esta manera eliminamos del agua los elementos que antes hemos mencionado sin perder las sales minerales, que es lo que nos interesa del agua.

En casos especiales es necesario utilizar sistemas de ósmosis inversa, que permiten eliminar del agua absolutamente todo, pero tienen el problema de que malgastan mucha agua (aprox. 4 litros por cada litro útil) y de que también eliminan las sales minerales, lo que nos puede dar serios problemas de salud si no lo corregimos.

En concreto para evitar el cloro en la ducha está recomendado utilizar un declorador. De esta manera evitamos respirar el cloro presente en el agua y el vapor y que nos irrita las vías respiratorias y nuestra piel.

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Purificadores de agua 

Limpieza ecológica

Purificadores de aire Blueair

 

Recipientes y recetas para fermentación y encurtidos

recipiente para fermentacion

 

Los encurtidos elaborados de manera tradicional permiten preservar los alimentos y la formación de vitaminas siendo una fuente saludable de nutrientes.

En Pure Nature tenemos un recipiente para fermentación, encurtidos y conservas (disponible en 5 y 10 litros) hecho de arcilla, así como de una vara de madera con los que podrá elaborar encurtidos y conservas cómoda y fácilmente.
El recipiente se entrega con dos pesos de piedra, que se deben colocar sobre los vegetales a encurtir para que se mantengan en el fondo y no floten. Gracias al sellado hermético de la tapa del recipiente no se crean olores desagradables ni se forma moho, por lo que no es necesario lavar los alimentos una vez encurtidos.
La vara de madera permite colocar los vegetales en el recipiente donde y eliminar cualquier bolsa de aire, permitiendo así una óptima fermentación.

Para una correcta preparación, el agua o líquido que se vierte junto con los ingredientes debe cubrir las piedras al menos 3 o 4 cm; si el nivel bajase, se debería completar con agua salada (15 gr. por litro). El recipiente debe mantenerse a una temperatura de entre 18ºC y 20ºC durante al menos 8 o 10 días (o el tiempo necesario para la fermentación que se indique en la receta). Con la fermentación se generan burbujas de aire que pueden escapar del recipiente, pero esto es normal. Una vez se ha completado el proceso de fermentación, la temperatura ideal de almacenaje es de 10ºC.

Éstas son algunas recetas de Pure Nature para elaborar encurtidos con el recipiente para fermentación de 10 litros.

Chucrut

Ingredientes: 8 kg de col limpia, entre 80 y 120 gr de sal o 1 litro de suero de leche, enebro, comino e hinojo.

Cortar la col en juliana lo más finamente posible y llenar el recipiente con ella y con el resto de ingredientes, apretándola regularmente hasta que las piedras que hacen de contrapeso queden cubiertas por el suero de leche o el agua salada, según se esté utilizando. Consumir al cabo de al menos 6 semanas.

Col al vino

Ingredientes: Los mismos que el chucrut, pero sustituyendo el suero de leche o el agua salada por 1 litro de vino blanco seco de buena calidad.

Seguir la misma preparación que el chucrut y añadir el vino y algunas manzanas peladas y cortadas a rebanadas finas. Cubrir el conjunto con hojas de vid bien limpias.

Pepinillos

Ingredientes: pepinos medianos en los que las semillas todavía no se hayan formado, rábanos picantes, cabezas de ajo, cebollas, eneldo, estragón, hojas de laurel y clavo.

Colocar los ingredientes en el recipiente, tras cortar las cebollas a rebanadas, y cubrirlo todo con las hojas de laurel. Añadir agua salada (25 gr de sal por litro) y un litro de suero de leche de manera que las piedras queden cubiertas.

Pimientos rojos, verdes o amarillos

Ingredientes: pimientos muy maduros de final de temporada, ajo, laurel, pimienta en grano y rábanos picantes.

Quitar las semillas de los pimientos y cortarlos en tiras de 1cm de largo. Colocarlas en el recipiente junto con el resto de los ingredientes, cubriéndolos con zarcillos de vid. Añadir el agua salada (25 gr por litro) hasta que las piedras queden cubiertas. Hay que tener en cuenta que los pimientos liberaran jugo, por lo que aumentará el nivel de líquido.

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Alimentos súper saludables

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ALIMENTOS SÚPER SALUDABLES

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

Casi todos los alimentos no procesados y que no sean azúcares tienen sus beneficios, evidentemente, pero algunos de ellos destacan por su gran cantidad de nutrientes o por su acción beneficiosa en nuestra salud. Aquí están algunos de ellos:

SEMILLAS

Las semillas son uno de los alimentos con más nutrientes que podemos encontrar, ya que en cada una de ellas hay todo lo necesario para crear una nueva planta. Contienen minerales como magnesio, calcio, zinc o cobre y vitaminas (E, grupo B, etc.) que son básicas para nuestro organismo. Además nos aportan mucha energía con muy poca cantidad.

Las semillas también nos aportan ácidos grasos (omegas 3, 6 y 9) que nuestro cuerpo puede utilizar para crear membranas celulares y tejidos, así como grasa para mantener en buen funcionamiento nuestras glándulas y nuestro cerebro, y también antioxidantes y sustancias anticancerígenas que nos permiten prevenir o combatir el cáncer.

Algunos ejemplos son las semillas de cáñamo, sésamo, comino, uva y las pipas de girasol o calabaza. Siempre deberemos escoger semillas ecológicas y crudas y lo mejor es comerlas molidas o ponerlas en remojo antes de comerlas para digerirlas mejor, dependiendo del tipo de semilla. Para molerlas una buena opción son los molinillos de café.

Semillas de lino: Las semillas de lino merecen una mención especial, ya que destacan por su capacidad nutritiva y anticancerígena.

Son la fuente vegetal más importante de omega 3, que es fundamental para la salud celular, así como la cardiovascular y para la protección contra el cáncer de pecho y próstata o para combatirlo si ya se ha diagnosticado.

Las semillas de lino además contienen 100 veces más lignanos que cualquier otra planta comestible. Los lignanos son capaces de frenar el crecimiento del cáncer de pecho y próstata y de frenar la metástasis reduciendo los factores de crecimiento de los tumores. Son capaces de prevenir el cáncer de pecho, ya que hacen que el tejido mamario sea más resistente a las toxinas. Actúan sobre los procesos hormonales sin crear efectos secundarios y sin ponernos en peligro. Esto es muy útil para prevenir y combatir los cánceres de origen hormonal, sobre todo los de pecho. Por ejemplo, son capaces de alargar los periodos menstruales, en el caso de que se tengan muy a menudo, y están recomendadas para los periodos de peri y de postmenopausia por que reducen los sofocos.

La dosis recomendada de estas semillas son 3 cucharadas al día molidas, que se pueden añadir a las comidas. También para hombres para evitar el cáncer de próstata.

ESPINACAS

Todos los vegetales de hoja verde contienen nutrientes antiinflamatorios y anticancerígenos, pero las espinacas están entre las primeras posiciones, no solo por la cantidad, sino también por su efectividad especialmente a lo largo del tracto digestivo y contra los cánceres agresivos de próstata. Estos agentes anticancerígenos son capaces de ralentizar la división de las células cancerosas. Además también son una fuente de potentes antioxidante como las vitaminas A, C o E, el manganeso y el selenio. Esto las hace ideales para evitar los problemas cardiovasculares. Un par de estos antioxidantes, la luteína y la zeaxantina, son especialmente activos en los ojos, donde previenen la degeneración macular provocada por la edad.

Las espinacas contienen una buena cantidad de vitaminas del grupo B y sobre todo son una fuente especialmente importante de vitamina K, muy importante para que el calcio que comemos se coloque donde debe y no provoque calcificaciones, por lo que es básica para la salud de nuestros huesos.

Para conservarlas hasta 5 días lo mejor es colocarlas en bolsas herméticas sacando el aire de dentro. Las espinacas se pueden comer crudas, que es lo ideal, pero también al vapor. En el caso de que las queramos hervir, las deberemos poner en mucha agua hirviendo durante solo 1 minuto. De esta manera se perderán el mínimo de nutrientes.

ESPECIAS

Las especias tienen un lugar muy importante en nuestra cocina, aunque no nos damos cuenta de la importancia que tienen para nuestra salud. La mayoría de ellas provienen o son originarias de Asia, donde son muy apreciadas por sus cualidades medicinales. Las especias contienen sustancias que nos aportan energía y mejoran la digestión de los alimentos, gracias en parte a su capacidad para desinflamar nuestros intestino, normalmente bastante castigado, pero además también contienen una gran cantidad de antioxidantes que ayudan a prevenir el cáncer y a combatirlo una vez se ha diagnosticado y por si fuera poco, también mejoran la actividad de nuestro sistema inmunitario.

Cúrcuma: Entre las especias se puede destacar la cúrcuma por ser la que tiene mayor capacidad anticancerígena, entre otros beneficios para nuestra salud tales como una potencia antioxidante 300 veces mayor que la vitamina E, una espectacular capacidad antiinflamatoria y además ayuda a perder peso gracias a que emulsifica la grasa de nuestro cuerpo.

La cúrcuma tiene la capacidad de eliminar células cancerosas de forma selectiva de 30 maneras diferentes. También tiene la capacidad de detener y frenar el crecimiento de los tumores gracias a que desactiva las toxinas presentes en el hígado y previene la formación de carcinomas evitando la formación de capilares que dan riego sanguíneo a los tumores; de esta manera no se puedan alimentar. Es especialmente efectivo en los cánceres de origen hormonal, como el de pecho o próstata. En el caso de cánceres ya diagnosticados, mejora la efectividad de la quimioterapia a la vez que protege a los órganos del daño que puedan recibir por parte del propio tratamiento y también reduce las habilidades del cáncer para reproducirse e invadir otros tejidos o hacer metástasis.

Además de añadirla la cúrcuma a las comidas, se puede tomar con té verde, de manera que las cualidades anticancerígenas de estos dos alimentos se vean potenciadas, ya que funcionan en sinergia.

La cúrcuma también ayuda a deshacer piedras en el riñón y la vesícula, protege el estomago de úlceras y reduce le riesgo de problemas de cardiovasculares. Tras exponerla a la luz solar se puede utilizar tópicamente contra infecciones de hongos o bacterias o para mejorar los problemas de piel. La cúrcuma se puede tomar añadiéndola a la comida, pero nunca sobrecocinada. Para combatir el cáncer está recomendado tomar 2 gramos al día.

AJO

El ajo es tradicional en nuestra cocina, aunque es originario de Asia Central. Tiene una capacidad antioxidante excepcional, así como una gran cantidad de selenio, que mejora la producción de glutatión, uno de nuestros propios antioxidantes y desintoxicantes. El ajo es un conocido antibiótico que se utilizó como tal por Louis Pasteur y más tarde en la PGM. Es capaz de eliminar de nuestro organismo bacterias, virus, hongos y parásitos (muy útil en caso de candidiasis) y de mejorar la acción de nuestro sistema inmunitario, como se demostró en un estudio realizado el año ’89 en enfermos de SIDA.

El ajo también nos puede ayudar en caso de padecer enfermedades cardiovasculares, ya que licua la sangre, evitando que se formen trombos, reduce el colesterol, mantiene la elasticidad de las arterias y reduce la presión sanguínea. Curiosamente el ajo no se recomienda en el caso de que se tomen anticoagulantes por que interfiere en la acción del medicamento. En otras palabras, es tan bueno que hace la misma función que el medicamento, por lo que este no sería necesario o se tendría que reducir la dosis (y con ello también los efectos secundarios del medicamento).

Respecto al cáncer, el ajo dispone de las mismas armas que la cúrcuma, que aunque quizás son menos potente, no son nada despreciables. Es especialmente útil contra el cáncer de pecho, ya que es capaz de reducir la formación de carcinomas entre un 50% y un 70%. Evita que las toxinas actúen en el ADN de las células del pecho, evita que las células cancerosas se junten formando tumores y reduce el riesgo de metástasis. También potencia el tratamiento de quimioterapia y protege a nuestro cuerpo de los daños causados por este y está recomendado también para otros cánceres como los de laringe, colon, faringe, boca, estomago, ovarios, próstata y riñón.

Para obtener el máximo beneficio del ajo deberemos comerlo siempre crudo, machacado o troceado y comerlo 15 minutos después para dar tiempo a que los enzimas se activen. Para evitar tener aliento a ajo, lo mejor es cortar el diente de ajo por la mitad y sacar el corazón.

 

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