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Desmontamos 3 mitos de la alimentación

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DESMONTAMOS 3 MITOS DE LA ALIMENTACIÓN

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

 

La sal hace subir la tensión arterial

Es cierto que el consumo de sal es uno de los culpables de la tensión alta que afecta a una gran parte de la población, aunque hay que puntualizar que la culpable es la sal refinada, no la sal sin refinar. La sal sin refinar no solo no hace subir la tensión, sino que además es una gran aliada de nuestro cuerpo para mantener una tensión arterial correcta.

Gracias a la sal sin refinar se puede producir de una manera correcta el intercambio de agua a través de la membrana de nuestras células, es decir, la ósmosis celular. Esto permite al cuerpo mantener nuestro equilibrio de agua y por lo tanto también una correcta tensión arterial y una buena capacidad de desintoxicación. Es decir, permite que si nos sobra agua la  expulsemos, y si nos falta, la retengamos. Esto no sucede si la sal que consumimos es sal refinada, ya que además de que su estructura se ha modificado por el proceso de refinamiento, también se pierden todos los minerales que nos interesan de la sal. Debido a que la sal refinada es una sustancia muy agresiva para nuestro cuerpo éste se quiere deshacer de ella rápidamente, por lo que para eliminarla saca el agua de nuestras células. Este proceso sumado a que la sal refinada es un producto muy inflamatorio hace que nuestra tensión arterial aumente y nos provoque los problemas derivados de ella. Esto es especialmente acusado en nuestra sociedad actual, ya que la situación de estrés en que vivimos empeora el efecto de la sal refinada. Para acabarlo de rematar, se pueden añadir aditivos a la sal una vez refinada como sales de aluminio (antiaglutinante) o minerales que desquilibran todavía más su estructura original, como ocurre con la sal yodada.

La medicina convencional intenta prevenir el problema de la hipertensión haciendo reducir la sal y otros alimentos altos en sodio, mientras que para reducir la tensión una vez ya es muy alta se  recetan diuréticos para hacer que el cuerpo elimine el agua acumulada, reduciéndose así la tensión arterial. Reducir el sodio en la alimentación no tiene un gran impacto en la tensión arterial, ya que normalmente no se soluciona el problema de la inflamación general y cronificada del cuerpo, que suele ser la principal causa de la hipertensión. Tomar diuréticos sí que reduce la tensión arterial, ya que nos hace eliminar el agua de nuestro cuerpo, aunque usados de manera prolongada hace que nos vaciemos de sales minerales, que se pierden disueltas en el agua que expulsamos, empeorando de esta manera nuestros problemas para regular la tensión y provocando nuevos problemas derivados de la falta de sales minerales, como problemas cognitivos, cardíacos, fatiga, etc. Reducir la sal y tomar diuréticos de forma prolongada nos puede provocar un gran desequilibrio en nuestro cuerpo y hacer que perdamos minerales que son muy difíciles de reponer.

También hay que tener en cuenta que es posible que el nivel de sodio alto que provoca la hipertensión no sea un problema que tenga que ver propiamente con el sodio, sino que el alto nivel de sodio esté provocado por un exceso de metales en nuestro cuerpo como cobre o mercurio, o por ejemplo una acumulación de cadmio en nuestros riñones. Estos casos no son puntuales en el mundo industrializado en el que vivimos, el problema es que la mayoría desconocemos que el nivel de metales en nuestro cuerpo es muy alto y por lo tanto ni lo tenemos en cuenta ni tomamos las medidas oportunas, empeorando así la situación con diagnósticos y tratamientos erróneos.

La sal sin refinar nos permitirá regular el agua que perdamos, de manera que también regularemos mejor la temperatura de nuestro cuerpo y además nos ayudará a reponer los minerales que hemos perdido con el sudor. Otra muy buena manera de reponer los minerales que perdemos y mantener una tensión arterial correcta es que el 50% de nuestra alimentación sean verduras.

 

La grasa engorda

Uno de los mitos más extendidos en nuestra sociedad hoy en día gracias a la obsesión por estar guapos y jóvenes eternamente es que la grasa engorda. Realmente es al contrario. El hecho de llevar una dieta baja en grasas normalmente implica que éstas se sustituyen por más cereales –normalmente refinados- y más fruta. Esto supone un incremento en la cantidad de azúcares que comemos y que nuestro cuerpo se ve forzado a acumular en forma de grasa. Por si fuera poco, esta cantidad de azúcar también puede provocar diabetes, inflamación y exceso de colesterol y los problemas derivados de ella, como hipertensión. De hecho, una buena parte de lo que se piensa que es grasa en las personas con sobrepeso es realmente inflamación. Otro efecto de las dietas altas en azúcar es que facilitan la aparición y el crecimiento de tumores, ya que los cánceres se alimentan de azúcar, lo que les permite crecer muy rápidamente. Hay que tener en cuenta que cuando hablamos de azúcar no solo nos referimos al azúcar como endulzante y a los pasteles y dulces, sino también a los cereales (pan, pasta, etc.) y la fruta (zumos de fruta incluídos).

Que nuestro cuerpo tenga una buena fuente de grasas de calidad es muy importante, ya que un buen funcionamiento glandular y hormonal, así como una piel  perfecta, un cerebro que funcione bien y un cuerpo que se recupere y se reconstruya de manera correcta se consigue tomando una dosis adecuada de grasas de calidad. Esta dosis  debería suponer como mínimo el 10% y como máximo el 30% de nuestra alimentación. Nuestro cuerpo necesita los ácidos grasos omega 3, 6 y 9 que se encuentran en las grasas de origen animal y en los aceites vegetales y que son necesarios para llevar a cabo todo lo mencionado anteriormente, pero también para combatir las infecciones, regular la inflamación y permitir la comunicación entre las células.

Algunas fuentes de estos ácidos grasos son:

  • Omega 3: aceite de pescado, aceite de krill, carne y lácteos si el animal se ha alimentado de pasto. Otra fuentes son el aceite de lino, semillas de lino o el aceite de perilla.
  • Omega 6: carne y lácteos de animal, especialmente si no se ha alimentado con pasto, yemas de huevo, pescado y aceite de girasol o canola.
  • Omega 9: Aceite de oliva.

Los aceites vegetales pueden utilizarse también sobre la piel, que es otra forma de “comerlos”. Además son más efectivos que las cremas sintéticas que normalmente se nos ofrecen e infinitamente más seguros y saludables. Por supuesto deberemos evitar las grasas hidrogenadas, también llamadas grasas trans, que provocan más perjuicios que beneficios en nuestra salud, como por ejemplo problemas cardiacos. Estas sí que son malas.

 

Los edulcorantes artificiales son más sanos que el azúcar

Durante muchos años se ha recomendado a las personas con sobrepeso, diabetes o en riesgo de tenerla que utilicen edulcorantes para sustituir el azúcar. Hoy en día ya se están revisando estos consejos e incluso en medios de comunicación no sospechosos de ser “alternativos” se pueden ver titulares informando de que los edulcorantes artificiales no solo no ayudan a reducir el riesgo de sobrepeso y diabetes, sino que lo aumentan de la misma manera que el azúcar, en parte porque desequilibran la flora intestinal de una manera que facilita la aparición de diabetes de tipo 2 y en parte porque la respuesta de nuestro cuerpo al azúcar se comienza a producir con la sensación del sabor dulce. Esto quiere decir que solo es necesario ponerse algo dulce en la boca para que nuestro cerebro comience a ordenar los procesos correspondientes para almacenarla en forma de grasa, provocando igualmente un pico de insulina aunque lo que estemos comiendo tenga 0 azúcar o calorías. Esta confusión metabólica incita además a comer más carbohidratos y azúcar. Por este motivo no es recomendable ningún edulcorante natural o artificial para las personas diabéticas o con riesgo de serlo.

Otro gran sector de mercado para los edulcorantes artificiales son las personas que cuentan calorías, a las que se ha condicionado para que vean como saludables estos edulcorantes a golpe de anuncio y artículos sobre la “operación bikini”, entre otros medios. La sacarina, el aspártamo y la sucralosa (Splenda) son los edulcorantes artificiales más usados y lejos de ofrecer una alternativa sana al azúcar, aparte de los problemas mencionados anteriormente, pueden provocar otros problemas de salud que no compensan poder comer chucherías sin azúcar o beber refrescos light. Están relacionados con varios tipos de cáncer, pero también pueden provocar migrañas, asma, Parkinson, Alzheimer, favorecer la muerte neuronal, reducir el contenido de serotonina en nuestro cerebro, como hace el aspártamo o reducir los glóbulos rojos y provocar infertilidad como hace la sucralosa. Estos son solo los principales problemas de una lista mucho más larga. Algo que sorprende mucho es que la molécula de sucralosa está hecha en parte de sacarosa (azúcar) pero el resultado final del proceso es un organoclorado, como el DDT.

Si queremos utilizar edulcorantes, lo mejor es la estevia. Es antiinflamatoria, anticancerígena y ayuda a reducir el colesterol, además de regular el sistema digestivo. Aún así no está recomendada para personas con diabetes o con riesgo de tenerla como hemos comentado anteriormente. Pero para el resto de personas es una muy buena alternativa al azúcar.

 

Como vemos se debe poner en cuarentena la mayoría de la información que se nos ofrece, porque ya sea debido a desinformación o a claras estrategias de mercado podemos acabar descubriendo que con la intención de cuidar nuestra salud al final nos estamos perjudicando, en parte debido a que dejamos la responsabilidad de nuestra salud en manos de otros y no nos informamos ni decidimos por nosotros mismos.

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

INFORMACIÓN ADICIONAL

 

Maldito colesterol

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MALDITO COLESTEROL

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

 

A pesar de los consejos y recomendaciones que nos hace la medicina moderna los niveles de colesterol en la población han ido subiendo sin parar durante las últimas décadas hasta ser considerado uno de los principales problemas de salud en occidente. El control del colesterol, no un alto nivel de colesterol, es lo que está de alguna manera en estrecha relación con la mala salud general que vivimos hoy en día. Esto nos tendría que llevar a considerar si realmente es recomendable para nuestra salud reducir el colesterol y la manera como lo hacemos.

 

¿QUÉ ES Y PARA QUE SIRVE?

El colesterol es una sustancia clave para nuestra existencia. Lo es hasta el punto de que sin colesterol no nos sería posible vivir. No solo lo utilizamos para producir vitamina D y bilis con la que digerir las grasas que comemos, sino que es uno de los elementos con el que nuestro cuerpo construye hormonas y paredes celulares. Sin él no se pueden formar nuevas células ni tejidos y nuestro sistema hormonal no funcionaría. Pero además tampoco somos capaces de formar recuerdos en nuestra memoria ni pensar si no tenemos suficiente colesterol. En nuestro cerebro se encuentra el 25% de nuestro colesterol, donde es indispensable para la formación de sinapsis neuronales.

Nuestro propio cuerpo produce entre el 85% y el 90% del colesterol, principalmente en el hígado, esto es muy importante porque quiere decir que tan solo entre el 10% y el 15% de nuestro colesterol procede de los alimentos. Por lo tanto una dieta baja en grasas tiene un impacto bastante bajo en el intento por reducirlo, pero un impacto bastante alto, y negativo, en nuestra salud, ya que si no comemos grasas de calidad tendremos los problemas derivados de la falta de colesterol. Finalmente esto se está reconociendo y un ejemplo de ello es que la Guía Alimentaria para Americanos (Creada por la el Comité Asesor de Guías Alimentarias, dependiente del departamento de Salud de EE.UU) en su edición del 2015 indicará que el colesterol no está considerado como un nutriente problemático si se consume demasiado, por lo que eliminará las limitaciones que hasta ahora aparecían en esta guía sobre el consumo de colesterol. Esto rompe con décadas en las que se ha recomendado una dieta bajas en grasas para reducirlo, aunque las investigaciones nunca han conseguido demostrar que la causa de los problemas cardíacos sean los niveles altos de colesterol.

Tipos de colesterol

La verdad es que no hay un colesterol bueno o uno malo. Solo hay un colesterol, que es bueno además. Realmente cuando se mira el colesterol en un análisis de sangre lo que se está mirando es la cantidad de lipoproteínas. Las lipoproteínas son moléculas que tienen dos partes: una es proteína y la otra es una grasa. En este caso su función es asociarse con moléculas de colesterol para transportarlo a través del torrente sanguíneo. Los dos tipos de lipoproteínas son:

  • HDL (High density lipoprotein): El colesterol llamado “bueno” porque se encarga de eliminar la placa arterial.
  • LDL (Low density lipoprotein): El colesterol “malo”, ya que según se nos explica puede formar placas en nuestros vasos sanguíneos haciendo que pierdan flexibilidad o que se formen trombos que pueden provocar ataques cardíacos o trombosis.

Son estas dos lipoproteínas, las HDL y las LDL, lo que realmente se mira en un análisis de sangre, no el colesterol en si. Las lipoproteínas LDL con un tamaño pequeño son capaces de colarse entre las junturas de nuestros vasos sanguíneos y gracias a su oxidación (se vuelven rancias) provocar inflamación y daños. Una buena manera de aumentar las HDL y reducir las LDL es simplemente ponerse un rato al sol para producir vitamina D y comer alimentos ricos en calcio (exceptuando alimentos procesados, enriquecidos con calcio y lácteos pasteurizados), así como aumentar los alimentos ricos en vitamina A, C y E, que evitan la oxidación del colesterol LDL.

El colesterol también se puede transportar asociado a los triglicéridos y a un tipo de lipoproteína, la Lp (a). Estas dos sustancias sí que pueden ser peligrosas para nuestra salud, ya que están asociadas a problemas cardíacos y diabetes. Un alto nivel de  triglicéridos, en concreto, es el resultado de una dieta alta en azúcares (incluyendo cereales y fruta), sedentarismo, obesidad y otros malos hábitos como fumar o beber alcohol.

 

COLESTEROL Y SALUD

El colesterol es conocido como el causante del aumento de problemas cardíacos que vivimos hoy en día. Según la teoría más extendida, se le atribuye la formación de coágulos en los vasos sanguíneos y la formación de placas en las arterias. Pero esto son solo medias verdades y de hecho el colesterol ni tan solo es una gran indicador de la existencia de problemas cardíacos ni está demostrado que sea el causante de los mismos. La producción de colesterol y su acumulación en nuestras arterias está provocada por dos problemas que son: estrés e inflamación. Sin ellos nuestro cuerpo no tendría que producir tanto colesterol ni enviarlo a nuestras arterias con el riesgo de provocar problemas.

Inflamación

La inflamación es un mecanismo de defensa de nuestro cuerpo contra situaciones, enfermedades o sustancias peligrosas para nosotros. Es algo muy útil si se utiliza de manera puntual, pero se convierte en un problema si se cronifica, por ejemplo, debido a una dieta con gluten y/o rica en azúcares. La inflamación cronificada provoca daños en nuestras arterias, lo que hace que nuestro cuerpo envíe colesterol a la zona afectada para repararla. Esa reparación, que es una especie de cicatriz, es lo que llamamos placa y estas placas, junto con la sangre más espesa de lo normal que se produce debido a la inflamación, es lo que puede provocar problemas cardíacos. El colesterol es considerado el culpable de manera injusta de los problemas cardíacos debido a que se encuentra en el lugar en el momento del crimen. Como hemos indicado antes, el colesterol forma parte de cualquier membrana celular, por lo que es imprescindible para la formación de nuevas células que reparen el daño provocado por la inflamación. El problema entonces no sería el colesterol propiamente, sino la inflamación cronificada. Lógicamente nuestro cuerpo prefiere una acumulación de colesterol que una posible rotura de un vaso sanguíneo.

Estrés

El estrés provoca una serie de mecanismos (inflamación es uno de ellos) que requieren la producción de colesterol por parte de nuestro cuerpo, principalmente para producir hormonas como el cortisol. El estrés cronificado es uno de los factores principales que hace que nos sea tan difícil reducir el colesterol. El propio hecho llevar una dieta baja en colesterol y de intentar mantener el colesterol bajo es a veces tan estresante que provoca que no solo no se pueda reducir el colesterol sino que aumente.

Una nueva teoría sobre la formación de placa arterial explica que el motivo podría ser el déficit de sulfato de colesterol, que es muy importante para el funcionamiento de nuestro cerebro y nuestro corazón. El sulfato de colesterol se produce en nuestra piel cuando la exponemos al sol, como sucede con la vitamina D, con la que tiene una estrecha relación. Nuestro cuerpo necesita el sulfato de colesterol y en el caso de que no lo pueda producir debido a falta de exposición al sol lo fabrica a partir del colesterol LDL convirtiéndolo en placa arterial. Durante este proceso, dentro de la placa, las plaquetas de nuestra sangre convierten el colesterol de la placa en sulfato de colesterol utilizando homocisteína. Esto explicaría el nivel alto de homocisteína relacionado con la formación de placa arterial. Si tomamos estatinas (medicamento para reducir el colesterol) nuestro cuerpo no será capaz de producir placa para obtener sulfato de colesterol, lo que puede conducir a una insuficiencia cardíaca.

 

COLESTEROL Y ENFERMEDAD

Debido a que el colesterol que comemos solo representa el 10% o el 15% del colesterol total en nuestro cuerpo, normalmente no es posible reducir el colesterol a través de la dieta, por lo que acaba siendo necesario el uso de medicamentos, y en concreto las estatinas, con los lógicos efectos secundarios. Este medicamento no solo reduce el colesterol sino también el Coenzima CoQ10, que provoca falta de energía y debilidad muscular. También provocan atrofia y destrucción de los músculos y debido a ello problemas renales. Debemos tener en cuenta que el corazón es un músculo que precisamente se intenta proteger cuando se toman estatinas, por lo que es incoherente su uso, ya que de manera prolongada puede provocar fallos cardíacos.

Otros problemas de los medicamentos para reducir el colesterol son:

  • Daños en nervios que provocan problemas para andar y dolor en manos y pies.
  • Vértigos.
  • Problemas cognitivos  y pérdida de memoria (debido en parte al bajo colesterol).
  • Aumento del riesgo de cáncer (debido en parte al bajo colesterol).
  • Sistema inmunológico deprimido.
  • Depresión y comportamientos violentos o agresivos debido a que afecta a la producción de serotonina, que es la hormona que nos relaja (también por el bajo colesterol).
  • Problemas hepáticos.
  • Disminución de la capacidad sexual.

Antes de tomar estatinas también debemos recordar que si no tenemos suficiente colesterol las paredes de nuestras células no pueden formarse correctamente, lo que afecta a la formación de cualquier célula de nuestro cuerpo y por lo tanto a la regeneración de nuestros tejidos (músculos, cerebro, etc.…).

Tener un colesterol anormalmente bajo de manera natural (sin provocarlo con medicamentos) es síntoma de estrés en la función tiroidea, así como de anemia, infección y es común en las personas con problemas autoinmunes.

 

COMO REDUCIR Y PREVENIR LOS PROBLEMAS CARDÍACOS

Le mejor manera de reducir los problemas cardíacos y si se quiere también los niveles de colesterol es reducir la inflamación y el estrés. Para ello son buenos estos consejos.

  • Uno de los consejos más importantes es reducir el estrés. Lo podemos conseguir  practicando yoga, tai-chi, paseando por la naturaleza, escuchando música relajante, etc.
  • Eliminar los alimentos inflamatorios como las grasas trans, el gluten, los azúcares (entre ellos el alcohol), los alimentos transgénicos y los alimentos con conservantes y colorantes artificiales.
  • Comer alimentos ricos –no enriquecidos- en omega 3 o que sean fuentes del mismo como: semillas de lino o pescado (teniendo en cuenta el mercurio) o tomar suplementos de omega 3 como: aceite de pescado o krill, aceite de perilla o aceite de lino.
  • Comer alimentos ecológicos y cocinar a bajas temperaturas, especialmente la comida de origen animal.
  • Tomar aceites y grasas saludables como: aceites de coco y oliva virgen, mantequilla, aguacates, frutos secos, semillas o huevos (con la yema poco hecha). Evitar los alimentos fritos y los lácteos de vaca pasteurizados.
  • Comer más verdura, que es uno de los factores anti-placa arterial más potente, gracias a su gran contenido en minerales y vitaminas.
  • Hacer ejercicio, pero sin pasarse, ya que un exceso actúa de estresor para el cuerpo.

En conclusión, una dieta baja en grasas, que es la que se suele recomendar para prevenir el colesterol elevado, provoca un déficit en la producción de los tejidos de nuestro cuerpo, que además serán de mala calidad al no tener disponible las grasas saludables adecuadas. Este tipo de dietas también implican normalmente un aumento en el consumo de cereales y fruta, lo que aumenta la ingesta de azúcares y conducen a problemas cardiacos, que es precisamente lo que intentamos evitar.

 

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

 

INFORMACIÓN ADICIONAL

El coco: nutrición, salud y cosmética

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EL COCO: NUTRICIÓN, SALUD Y COSMÉTICA

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

El coco es uno de los elementos básicos en la cocina y la cultura de los países tropicales. Se supone su origen en el Pacífico desde donde se extendió a Centroamérica. Llegó a la cultura occidental con los primeros conquistadores españoles y portugueses del siglo XVI. Pigafetta, el cronista del viaje de Magallanes y Elkano, explica en su llegada a la isla de Guam que dos cocoteros pueden alimentar y dar de vestir a toda una familia indefinidamente. El coco es uno de los factores que explican la buena salud general y dental en particular de los habitantes de los trópicos, donde el coco es la principal fuente de energía y su aporte nutricional a estas poblaciones es impresionante.

Hoy en día el cocotero es el tipo de palmera más cultivada y de los cocos se aprovecha todo. Las fibras para confeccionar tejidos y fertilizante ecológico, la pulpa y el agua en la industria alimentaria y cosmética y la corteza del coco para producir energía o carbón activo para plantillas antiolor y purificadores de aire.

A continuación trataremos 3 de los productos alimentarios derivados del coco: el agua de coco, la leche de coco y el aceite de coco. Para que sean realmente beneficiosos, todos ellos deben proceder de cocos ecológicos certificados para asegurarnos que no se han cultivado utilizando pesticidas ni fertilizantes y además el aceite debe ser virgen.

 

AGUA DE COCO

El agua de coco se obtiene de los cocos todavía verdes. Cuando el coco está verde su interior está lleno de una sustancia gelatinosa que a medida que el coco madura se convierte en la pulpa blanca del coco y en agua de coco. El agua de coco está compuesta en un 95% de agua y además es:

  • Rica en vitaminas naturales (vitaminas del grupo B), minerales, oligoelementos (incluyendo zinc, selenio, yodo y manganeso).
  • Contiene aminoácidos, ácidos orgánicos, enzimas y antioxidantes.
  • Baja en calorías y azúcares y casi no contiene grasa.
  • Es la fuente más importante de citoquinas (hormonas vegetales) que son anticancerígenas, reducen el envejecimiento celular y previenen los trombos.

Bebidas isotónica: Las características anteriores y el alto contenido en electrolitos (iones) convierte al agua de coco en la alternativa realmente sana a las bebidas isotónicas convencionales, que tienen el problema de estar cargadas con colorantes, conservantes y otros aditivos químicos. Por este motivo también es muy beneficiosa para los enfermos del corazón o con hipertensión. La mejor opción después de hacer ejercicio, si sudamos demasiado debido al calor o incluso en caso de deshidratación es el agua de coco.

El agua de coco es muy compatible con nuestro organismo debido a que tiene una composición muy similar a nuestro plasma sanguíneo. De hecho muchos médicos de zonas tropicales con pocos medios la han aplicado durante años a sus pacientes por vía intravenosa, ya que al salir del coco, el agua es totalmente estéril y está cargada con una gran cantidad de nutrientes.

Debido a que favorece la desintoxicación del cuerpo está recomendada que la tomen personas que reciben quimioterapia o que necesiten eliminar tóxicos del organismo. Además es una buena alternativa a la leche de origen animal para los alérgicos o intolerantes a la lactosa y para los vegetarianos.

 

ACEITE DE COCO

El aceite de coco se extrae a través del prensado de la pulpa de coco y es casi en su totalidad ácidos grasos saturados. Se solidifica por debajo de los 23ºC, lo que le da un aspecto de manteca. El aceite de coco que trataremos a continuación es el aceite de coco virgen, ya que el aceite de coco refinado ha perdido varios de sus nutrientes en el proceso de refinado, durante el cual además se ha tratado con sustancias químicas. Como en el caso del agua y la leche coco, deberemos escoger siempre el aceite de coco virgen ecológico certificado.

Varios estudios y observaciones de poblaciones del Pacífico Sur que consumen aceite de coco virgen dieron como conclusión que las enfermedades cardiacas tenían un índice bajísimo y que no existe evidencia de que el consumo de aceite de coco tenga un efecto dañino en estas poblaciones.

Lo que hace que el aceite de coco virgen sea beneficioso para nuestra salud es que hasta el 90% son ácidos grasos saturados de origen natural, a diferencia de los que habitualmente comemos, que son aceites vegetales convertidos a saturados artificialmente (los llamados aceites hidrogenados o grasas trans asociados a la obesidad y los problemas cardiovasculares). Al contrario que este tipo de grasas hidrogenadas, el aceite de coco virgen aporta salud al corazón, ayuda a disminuir el colesterol (disminuye el “colesterol malo” LDL y aumenta el “colesterol bueno” HDL), estimula el sistema inmunológico, aporta energía de forma inmediata (ideal si se practica deporte), promueve la pérdida de peso y favorece el buen funcionamiento de la tiroides.

Una buena parte de los ácidos grasos que tiene el aceite de coco son triglicéridos de cadena media que se convierten en energía rápidamente, como pasa con los azúcares, pero sin producir picos de insulina, por lo que es muy útil para los diabéticos que necesitan una buena fuente de energía pero no pueden consumir azúcares y además puede ayudar a regular los niveles de azúcar. Estos triglicéridos también estimulan el metabolismo, lo que facilita la perdida de peso, la perdida de grasa y la estimulación de la tiroides, siendo ideal para personas con hipotiroidismo. Además el aceite de coco virgen es beneficioso para un buen funcionamiento del sistema digestivo, ya que ayuda a digerir y absorber adecuadamente los alimentos que comemos y es especialmente adecuado en casos de candidiasis, síndrome del intestino irritable, colitis ulcerosa, gastritis, diverticulosis y estreñimiento.

Durante el último año se ha comenzado a contemplar la posibilidad de que el Alzheimer sea un tipo diferente de diabetes en la que las células del cerebro no son capaces de utilizar la glucosa del riego sanguíneo. La solución es introducir en la dieta aceite de coco virgen, rico en triglicéridos de cadena media, que permiten a las células del cerebro tener un combustible alternativo al azúcar y mejorar su funcionamiento. El proceso degenerativo del Alzheimer se interrumpe o incluso se revierte, aunque todavía no hay estudios clínicos sobre esto, solo la esperanza es simplemente brutal.

Otra cualidad sorprendente del aceite de coco es que contiene hasta un 50% de un tipo de aceite llamado ácido láurico, que en el cuerpo se convierte en monolaurina. Esta sustancia forma parte de la leche materna humana y es el monoglicérido antiviral, antibacteriano y antiprotozoario utilizado por el cuerpo humano para destruir los virus recubiertos de lípidos tales como el herpes, citomegalovirus, gripe y varias bacterias patógenas, incluyendo Helicobacter pylori.

El aceite de coco virgen es excelente para cocinar, siempre y cuando sea ecológico certificado. Es una buena alternativa a la mantequilla, perfecto para añadir a sopas, arroz, ensaladas y pasta y para cocinar todo tipo de platos. En concreto es el mejor aceite para freír debido a que sus moléculas son mucho más estables que la de cualquier otro aceite por lo que es menos perjudicial para la salud.

Si se quiere introducir aceite de coco virgen en la dieta, es importante comenzar poco a poco, especialmente las personas con problemas de salud, porque pueden aparecer algunos efectos de desintoxicación ya que el aceite de coco virgen es antibacteriano, antimicótico y antiviral. Además, mucha gente está acostumbrada a una alimentación baja en grasas y el cuerpo necesita un tiempo para adaptarse a consumir más grasas. Como orientación, se recomienda empezar con 1 cucharadita al día añadida a las comidas e ir aumentando lentamente hasta un máximo de unas 3 cucharadas soperas de aceite de coco virgen al día.

Aceite de coco y cosmética

El aceite de coco es uno de los más usados en cosmética para el cuidado de la piel y el cabello debido a sus grandes propiedades y a su cantidad de nutrientes. Además los tensoactivos derivados del coco se utilizan para elaborar detergentes ecológicos y jabones de cosmética natural ya que son eficientes pero suaves y delicados con la piel.

Algunos de los principales usos del aceite de coco virgen en cosmética son:

  • Aplicado en el pelo como aceite de prelavado le proporciona nutrientes, brillo y suavidad.
  • Sobre el cuero cabelludo y masajeándolo durante 10-15 minutos mantiene el cuero cabelludo libre de caspa y favorece el crecimiento del pelo.
  • Usado en la piel previene la aparición de arrugas y manchas que provoca la edad e incluso puede hacer desaparecer la manchas que ya tenemos.
  • Hidratante facial intensiva de noche.
  • Desmaquillador de ojos.
  • Crema corporal intensiva.
  • Mezclado con manteca de karité para una loción corporal suave.
  • Crema hidratante de manos intensiva.
  • Aceite de masaje.
  • Para prevenir estrías durante el embarazo.
  • En las cutículas para ayudar a crecer las uñas.
  • Aplicado en el cuerpo tiene un factor protección solar de 4 y además favorece el bronceado.
  • Mezclado con hierba gatera, aceite esencial de romero o menta como un repelente natural de insectos.

Gracias a su capacidad antibacteriana y antiinflamatoria se puede utilizar:

  • Aplicado en la piel hace que se cicatrice más rápido (quemaduras, heridas, quemaduras de sol, etc.).
  • Como aceite de pre-afeitado.
  • Como after-shave.
  • Como desodorante.
  • Como crema de pañal para los bebés.
  • Solo o mezclado con bicarbonato como dentífrico y blanqueador dental.
  • Puede ayudar a mejorar el acné cuando se usa sobre la piel regularmente y en especial si además se consume.
  • Puede aliviar el dolor de las hemorroides cuando se usa tópicamente.
  • Puede reducir el picor de las picaduras de mosquitos.

 

LECHE DE COCO

La leche de coco es cremosa  y se hace moliendo la pulpa o carne del coco maduro a la que se le añade agua para diluirla. Después se filtra a través de un paño o un colador para separar el agua de la pulpa. En algunos casos se repite el proceso con la misma pulpa, así que se pierden nutrientes por el camino, por lo que lo mejor es escoger leche de coco lo más viscosa posible, ya que esto indicará que no ha sido  excesivamente filtrada.

Se puede beber como la leche animal, pero se utiliza sobre todo para cocinar. La podemos utilizar para sustituir la crema de leche o la nata para cocinar, por ejemplo, además de para beber. Es un buen sustituto a la leche de origen animal y aunque contiene menos proteínas, se digiere mucho mejor debido al tipo de grasa que contiene. Es una buena alternativa para los alérgicos o intolerantes a la lactosa y para los vegetarianos.

Como el aceite de coco, es rica en ácidos grasos saturados naturales, por lo que aporta mucha energía y en concreto es rica en triglicéridos de cadena media que son diferentes de los triglicéridos de cadena larga, que son los que los médicos recomiendan que se eviten. Los triglicéridos de cadena media son capaces de reducir las acumulaciones de grasa de nuestro cuerpo y se digieren muy fácilmente.

Además la leche de coco contiene antioxidantes y es muy rica en minerales que están involucrados en la mineralización de los dientes y los huesos y vitaminas del grupo B. Tiene la ventaja de que es baja en azúcares.

Receta para hacer leche de coco:

  1. Calentar el agua sin dejar que hierva. Se necesitan entre 1,5 y 2 partes de agua por una de coco seco rallado o en copos.
  2. Agregar el coco rallado o el coco en copos y el agua en la batidora y batir a velocidad máxima varios minutos hasta que se espese y tenga una textura cremosa.
  3. Verter a través de un colador para filtrar la pulpa de coco, por una estameña o por un paño para separar el agua de la pulpa. Hay que extraer el agua de la pulpa retorciendo el paño.

La leche de coco se debe beber de inmediato o guardarla en la nevera. Está recomendado consumirla dentro de los 3 o 4 días siguientes.

 

CONCLUSIÓN

Cómo hemos visto las propiedades del agua, la leche y el aceite de coco hacen que sean unos alimentos muy a tener en cuenta si queremos mejorar nuestra salud. Lo más importante que debemos tener en cuenta si nos decidimos a tomar agua, leche o aceite de coco es que deben proceder de cocos ecológicos certificados y el aceite de coco debe de ser virgen. Los cultivos intensivos convencionales de coco requieren un gran uso de pesticidas y fertilizantes que no solo perjudican nuestra salud, sino que destrozan los ecosistemas donde se encuentran estas plantaciones.

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

 

INFORMACIÓN ADICIONAL

Aceite de coco ecológico virgen en Pure Nature

Agua de coco ecológica en PureNature

Leche de coco ecológica en Pure Nature

 

El bicarbonato: higiene personal, limpieza del hogar y usos medicinales

 usos del bicarbonato

EL BICARBONATO: HIGIENE PERSONAL, LIMPIEZA DEL HOGAR Y USOS MEDICINALES

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

El bicarbonato es una de las sustancias más seguras, baratas y útiles que podemos encontrar en nuestras casas. Está presente en casi todas las casas pero no solemos prestarle demasiada atención a pesar de la gran cantidad de usos que tiene.

El natrón es el bicarbonato que se encuentra de forma natural y ya se usaba en el antiguo Egipto para la limpieza y en otras civilizaciones para hacer pan, ya que hace que la masa del pan suba con más facilidad. Su uso para elaborar pan lo popularizó a mediados del siglo XIX y provocó su fabricación a nivel industrial.

Desde la popularización del bicarbonato se le han ido encontrando más usos, de entre los cuales destacan los siguientes:

HIGIENE PERSONAL Y USOS MEDICINALES

  • Úlceras de estómago: Una o dos cucharadas pequeñas de bicarbonato en un vaso de agua neutralizan los ácidos del estómago rápidamente.
  • Sacar astillas: Mojando o sumergiendo la zona donde está la astilla en un vaso de agua con una cucharada de bicarbonato un par de veces al día, casi todas las astillas salen por si solas en un par de días.
  • Quemaduras del sol: Para aliviar el dolor de las quemaduras podemos ponernos en la bañera añadiendo media taza de bicarbonato al agua y al salir dejar que la piel se seque sola. Otra opción es aplicar compresas de agua fría con bicarbonato directamente en la quemadura.
  • Limpiador bucal: Mezclar 6 partes de bicarbonato y una parte de sal marina sin refinar y mezclarlos muy bien. Aplicar un poco de la mezcla con el dedo mojado masajeando las encías y frotando el dedo por los dientes. Después de 15 minutos se debe enjuagar la boca. Con este proceso eliminamos las bacterias de la boca sin necesidad de utilizar colutorios y mejoramos la salud bucal, especialmente de las encías. También se puede utilizar esta mezcla como blanqueador dental si nos lavamos los dientes con ella.
  • Dentífrico: Un buen sustituto de dentífrico es una mezcla de 2 partes de bicarbonato por una parte de sal marina sin refinar.
  • Función alcalinizante: El bicarbonato es una sustancia alcalina y en esto se basa buena parte de su utilidad en la limpieza o en sus utilidades médicas. Un ejemplo claro y conocido es su uso como antiácido para el estómago.
  • Otro ejemplo de su uso como alcalinizante: Algunos médicos creen que tomar bicarbonato ayuda a mantener el equilibrio del pH (nivel de acidez) del torrente sanguíneo, ya que nuestra alimentación actual es demasiado ácida y el equilibrio ácido-alcalino del cuerpo es esencial para una buena salud. En este efecto se basa el uso del bicarbonato contra los resfriados y la gripe, ya que un medio alcalino dificulta la existencia de algunos virus. La eficacia del bicarbonato contra la gripe y el resfriado fue comprobada por el Servicio de Sanidad Pública de los EE.UU. durante la epidemia de gripe española de los años 1918 y 1919. Se comprobó que las personas que tomaban bicarbonato raramente se ponían enfermos y que los que lo hacían o las personas que tomaban bicarbonato al inicio de la enfermedad veían reducida la violencia del brote.

LIMPIEZA DEL HOGAR

  • Limpia-tuberías: Los limpia-tuberías convencionales son productos bastante peligrosos por su alto contenido en tóxicos. Una buena alternativa es tirar bicarbonato por el desagüe y posteriormente tirar vinagre. Dejar que actúe durante 15 minutos (burbujeará debido a la reacción del ácido del vinagre con el bicarbonato) y aclarar dejando correr agua caliente.
  • Para limpiar juguetes: Mezclar 4 cucharadas de bicarbonato en un cuarto de litro de agua. Limpieza eficiente y segura.
  • Suavizante para la ropa: Originariamente los suavizantes se utilizaban para compensar la acción de la cal del agua sobre la ropa, hoy en día se utilizan básicamente para que, en teoría, la ropa huela bien. Los suavizantes convencionales funcionan creando una capa de grasa sobre la fibra de ropa para compensar la acción del detergente y de la cal, que se adhiere al tejido pero no actúa realmente contra la cal. Si utilizamos un detergente para la ropa natural, ecológico y suave y añadimos una taza de bicarbonato a la lavadora, éste impedirá que la cal se adhiera a la ropa, por lo que no será necesario utilizar suavizante, que, además es altamente tóxico debido a sus componentes. El bicarbonato no sirve para sustituir el detergente para lavar la ropa y solo es adecuado para utilizar como suavizante.
  • Absorbe-olores: El bicarbonato tiene la habilidad de neutralizar olores de origen orgánico, como olores de animales, sudor o comida. Por ejemplo se puede utilizar para eliminar el olor de pies rociando bicarbonato en los zapatos. También podemos rociarlo sobre cestos de animales, o cualquier sitio donde deseemos eliminar olores orgánicos. No es eficaz para eliminar olores de origen sintético, como tabaco, perfumes, etc. Es importante tener en cuenta que el bicarbonato no es eficaz para eliminar olores sintéticos como tabaco, perfumes, ambientadores, etc.
  • Cuidado de las alfombras: Solo hay que hechar bicarbonato generosamente en la alfombra, dejarlo actuar toda una noche y al día siguiente pasar la aspiradora. Es especialmente efectivo para eliminar olores de animales o manchas de comida. También se puede utilizar este proceso con las alfombrillas de los coches o las moquetas.
  • Limpieza del horno: Rociar con agua el interior del horno y cubrir la superficie con bicarbonato. Después volver a rociar agua sobre el bicarbonato y dejarlo actuar durante toda una noche. En el caso de que esté muy sucio, lavar al día siguiente con un paño, jabón y agua. Después, aclarar con agua.
  • Eliminar plagas de cucarachas: Colocar una mezcla de azúcar y bicarbonato en una proporción de 1:1 en el lugar donde se desee eliminar las cucarachas.
  • Preservar alimentos: Un uso curioso del bicarbonato es el de preservar los alimentos. Sólo tenemos que colocar un sobre, caja o bote de bicarbonato en la nevera para que los alimentos duren más. Este uso es muy popular en EE.UU.

PASTA DE BICARBONATO

La pasta de bicarbonato es muy fácil de hacer. Sólo hay que añadir un poco de agua al bicarbonato sin que este llegue a disolver. Esta pasta se puede utilizar de muchas maneras. Algunos ejemplos son:

  • Desodorante: Frotar la pasta en las axilas y después enjuagarse para eliminar el olor corporal.
  • Picaduras de insectos: Para aliviar la picadura solo hay que aplicar la pasta en la picadura.
  • Exfoliante: Frotar suavemente la pasta en la cara o el cuerpo.
  • Abrillantador: Frotar suavemente la superficie con la pasta para pulirla y después aclararla con agua tibia. Se puede utilizar para cualquier tipo de metales, metacrilato o baldosas, por ejemplo.

Algo que debemos tener en cuenta cuando compremos bicarbonato es que no todos los bicarbonatos son iguales, ya que pueden tener un mayor o menor grado de pureza, y por lo tanto, contener residuos procedentes del proceso de fabricación. El precio del bicarbonato es muy bajo, por lo que vale la pena escoger siempre el de mejor calidad para asegurarnos que es realmente eficiente y seguro, especialmente si lo ingerimos o lo utilizamos para la higiene bucal o como desodorante.

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

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