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El sol y nuestra salud

Sol y piel

 

EL SOL Y NUESTRA SALUD

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

 

La exposición al Sol es un tema que genera muchas dudas hoy en día, o al menos eso se deduce por la cantidad de personas que se sobreexponen y por la cantidad de personas que lo evitan del todo. Por una parte los médicos nos dicen que debemos evitar la exposición solar, sobre todo si somos muy blancos o tenemos muchas pecas, lo que nos puede provocar algunos problemas de salud por no recibir suficiente luz solar. Por otro lado, buena parte de la población se expone en exceso al sol para broncearse, lo que provoca daños en la piel, a veces fatales.

A continuación exponemos varias preguntas y respuestas que nos pueden ayudar a tomar la decisión de exponernos al Sol o no y cómo hacerlo:

 

– ¿Es peligroso exponerse al sol?

No. No solo no hay que evitar el Sol sino que es necesario que estemos expuestos a la luz solar para que nuestro cuerpo funcione correctamente, aunque sí está recomendado que las personas muy mayores, los niños pequeños y los bebés se protejan con ropa de la luz directa del Sol, debido a que su piel no responde tan bien. Las personas con la piel muy blanca deben exponerse teniendo todavía más en cuenta que el resto cuándo y cuánto tiempo hacerlo para evitar problemas en la piel.

Lo que nos debe preocupar de la luz Solar es la radiación UVA, que es la que hace que nos pongamos morenos, pero también vayamos castigando la piel a medida que pasan los años. El momento del año en que más radiación solar recibimos es entre los meses de mayo y agosto. Estos son los meses en que la Tierra se encuentra más alejada del Sol, pero su inclinación permite que los rayos de sol alcancen de pleno el hemisferio norte. Durante esta época del año las horas del día con más radiación solar son las comprendidas entre las 11 h y las 16 h.

Lógicamente, la radiación solar que recibimos puede verse afectada por las nubes, la contaminación o la altura respecto al mar en que nos encontremos.

 

– ¿Es necesario exponerse al Sol?

Sí, aunque no para estar moreno, sino para recibir los beneficios que nos aporta. No hay que olvidar que nuestro estado natural hasta hace muy pocos años era estar expuestos a la luz solar durante la mayor parte del día. El dejar de hacerlo empeora la calidad de nuestra salud, ya que estamos vinculados al Sol desde antes de que existiéramos como especie.

De todas maneras es importante no sobreexponerse al Sol, como hacemos al intentar ponernos morenos en exceso y rápidamente. Sobreexponiéndonos forzamos el mecanismo de defensa de nuestra piel contra el Sol -que consiste en ponerse morena- pudiéndonos provocar quemaduras, envejecimiento prematuro y cáncer de piel.

El sentido común es el de debe regir a la hora de exponernos al Sol. A ningún animal de sangre caliente se le ocurriría ponerse bajo el Sol en las horas de máxima radiación y nosotros debemos hacer lo mismo.

 

– ¿Qué beneficios tiene exponerse al Sol?

Los rayos infrarrojos del sol nos aportan energía y también nos estabilizan emocionalmente, que es muy útil para tomar buenas decisiones y evitar al máximo estresarnos. Si nos exponemos a la luz solar durante una media hora al día nuestro reloj interno se pone en hora para que nuestro cuerpo funcione correctamente siguiendo el ciclo circadiano (el de día y noche), haciendo que seamos capaces de descansar correctamente y que nuestro sistema hormonal funcione bien.

El beneficio más importante de exponernos al Sol es que nos permite producir vitamina D. Esta vitamina se sintetiza en nuestra piel cuando la exponemos a la radiación UVB (onda media). Esto se produce en minutos, por lo que no es necesaria una sobreexposición. Unos 20 minutos al día son suficientes. La parte del cuerpo que más vitamina D produce es el torso, seguido de las piernas y los brazos. Para producirla necesitamos cierta cantidad de radiación. Como referencia, debemos saber que si nuestra sombra es más larga que nosotros, no estamos recibiendo la cantidad suficiente de luz solar para generar vitamina D.

La vitamina D es esencial para el cuerpo humano. Problemas de déficit de calcio u hormonales a menudo esconden un déficit de vitamina D. Es también antiinflamatoria, antidepresiva y reduce la hipertensión. Forma parte de nuestro ADN, por lo que es esencial para crear nuevas células. Hace que nuestro sistema inmunitario actúe correctamente y es básica para el funcionamiento del sistema nervioso, además de ayudar a prevenir el cáncer. Si tenemos una buena fuente de calcio y suficiente vitamina D también reduciremos el colesterol, además de evitar problemas como la osteoporosis.

 

– ¿Es necesario utilizar protector solar?

Sí, si vamos a estar expuestos al Sol durante mucho tiempo y especialmente si se tiene la piel muy blanca.

 

– ¿Un protector solar con FPS 50 me protege más que uno de FPS 20?

No. Protege durante más tiempo, pero no más. El factor de protección solar (FPS) indica el tiempo que el protector aumenta la capacidad de defensa de la piel cuando lo usamos. Por ejemplo, una persona que empiece a enrojecerse a los 10 minutos de tomar el sol, tardará 20 veces más con un FPS 20, es decir, 200 minutos.

 

– ¿Cuál es el mejor protector solar?

La mejor opción es un protector solar de base mineral que sea ecológico. De esta manera evitaremos los componentes tóxicos de los convencionales y que son más o menos comunes en cualquier crema convencional. Los ecológicos suelen utilizar dióxido de titanio u óxido de zinc, que crean sobre la piel una capa opaca que ofrece una protección solar natural del 95% contra todos los rayos ultravioleta. Además también utilizan aceites como el de onagra o de jojoba para mantener la piel hidratada y vitaminada. Estos aceites, como también el de argán, el de lino o el de semillas de granada son muy útiles para mantener la piel en buen estado por su cantidad de vitamina E y antioxidantes. Un aceite especialmente útil es el de coco, que tiene un FPS aproximado de 4.

 

– ¿Es posible broncearse sin perjudicar la piel?

Sí, siempre que lo hagamos muy gradualmente y teniendo el cuidado de no quemarnos, por lo que hay que tener en cuenta no sobreexponernos al Sol ni exponernos en las horas de máxima radiación.

También es muy importante que tengamos una salud optima de nuestra piel para que funcione lo mejor posible y por lo tanto se broncee mejor sin quemarse. Esto normalmente no se consigue solo aplicando cremas, sino con el cuidado general de nuestra salud. Evidentemente es esencial beber suficiente agua, siempre que sea posible de manantial y envasada en cristal o agua filtrada con carbón activo. Se debe evitar beber agua filtrada por osmosis inversa y agua destilada, porque están desmineralizadas. Otra recomendación es evitar el cloro del agua en la ducha utilizando un declorador. También está recomendado hacer saunas para eliminar los tóxicos de la piel.

El estado de la piel es un reflejo de la salud de todo el cuerpo, como ocurre con el pelo de los animales; esto quiere decir alimentarnos correctamente y no exponer la piel a ningún tipo de estrés. Vivimos en una sociedad obesa, pero eso no quiere decir que esté bien nutrida, de manera que la falta de nutrientes se traduce en problemas de salud, entre ellos la poca resistencia o resiliencia de nuestra piel a la radiación solar.

Alimentarnos correctamente consiste de manera generalizada en que al menos el 60% de lo que comamos sean verduras, entre el 5% y el 10% grasas o aceites saludables y el resto proteínas y cereales integrales sin gluten. Dejar de comer alimentos inflamatorios como aquellos que tienen gluten, azúcar y harinas refinadas mejorará la salud de nuestra piel porque mejorará también nuestra salud en general. Si las grasas que comemos son ricas en omegas, especialmente omega 3, además también permitiremos a nuestra piel que responda mejor al estrés al que puede verse sometida, ya sea demasiada radiación solar, frío, sequedad, etc. y que envejezca mucho mejor. Las verduras nos aportarán las vitaminas –especialmente las A, C y E- y antioxidantes que necesitamos sin el azúcar que podemos encontrar en las frutas. Comer de esta manera junto con alimentos probióticos como yogur, kéfir o queso de leche cruda permite tener una buena salud de nuestra flora intestinal y por lo tanto una piel en el mejor estado posible.

No exponer la piel a ningún tipo de estrés significa seguir los consejos que hasta ahora hemos dado y lógicamente, también reducir las agresiones a la piel en forma de cremas, cosméticos y jabones convencionales, ya que están cargados de sustancias sintéticas, algunas de ellas muy tóxicas. Recomendamos utilizar productos de cosmética natural y especialmente están recomendados los aceites de lino, jojoba, coco, onagra, argán, etc.

Siguiendo estos simples consejos no solo tendremos una piel más sana y bonita sino que mejorará toda nuestra salud.

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

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Nuestro segundo cerebro

microbiota

 

NUESTRO SEGUNDO CEREBRO

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

 

A diferencia de lo que creemos y de lo que parece, nuestro cuerpo no trabaja solo para mantenernos vivos y con buena salud, sino que para hacerlo necesita aproximadamente de entre 2,5 y 3 Kg. de microorganismos que representan el 90% del material genético que hay en nuestro cuerpo, ya que sobrepasan en 10 veces el número de nuestras células. Es lo que llamamos el microbioma humano.

Estos microbios, entre los que se encuentran bacterias, hongos y virus entre otros microorganismos, componen nuestro microbioma y es uno de los factores más importantes que influye en nuestra salud física y mental y en la activación de genes que pueden decidir sobre nuestra salud. Cada uno de nosotros tiene un microbioma propio y único en su variedad y proporción de microorganismos. Tal y como ocurre con la vegetación de nuestro planeta, cada parte de nuestro cuerpo tiene unos microorganismos concretos adaptados a las características ambientales del lugar donde viven (el sistema respiratorio, la boca, las orejas, los órganos sexuales o la piel, por ejemplo) y participan de manera activa en mantener con buena salud las partes de nuestro cuerpo en las que viven y también nuestra salud general. Por este motivo es básico que los niños nazcan, siempre que sea posible, sin cesárea y que salgan por el canal vaginal, ya que de esta manera la madre pasará los microorganismos que forman parte de su microbioma al bebé, que heredará la relación de simbiosis en la que cada uno vivimos con nuestro microbioma durante toda nuestra vida. Incluso la posición en la que nacemos está adecuada para que recibamos el microbioma de nuestra madre en el momento del parto, por este motivo es esencial que la madre tenga un microbioma sano. Es uno de los mejores regalos que puede hacer una madre, ya que las bacterias que recibimos en el momento del parto pondrán en marcha el futuro sistema inmunitario, por lo que su efectividad depende del microbioma que recibamos.

En nuestro sistema digestivo, y en concreto en nuestro intestino grueso, es donde vive la población más grande y más compleja de microorganismo y la que más influencia tiene en nuestra salud. Por este motivo es vital que la cuidemos como se debe, ya que, entre otras funciones claves, es una pieza clave del sistema inmunitario.

Intestino permeable

Nuestra flora intestinal nos ayuda a digerir la comida, a generar nutrientes como las vitaminas del grupo B, a generar hormonas como la serotonina y además es la primera línea de defensa de nuestro cuerpo contra microorganismos peligrosos. La buena salud de nuestro cuerpo está directamente ligada a la salud de nuestros intestinos. Un crecimiento desmesurado de una población concreta de microorganismos, una mala alimentación o la medicación que tomemos pueden provocar un desequilibrio y crear enfermedades que no se suelen relacionar con problemas en nuestra flora intestinal. Normalmente estas enfermedades además se acaban complicando debido a la medicación que se receta para intentar solucionarlas.

Son de sobras conocidas las expresiones del lenguaje en las que se relacionan las emociones con nuestro estómago. Realmente nuestro sistema digestivo es nuestro segundo cerebro, ya que es capaz de generar neurotransmisores a mayor escala y complejidad que el resto de nuestros tejidos y órganos. Por ejemplo, la concentración más grande de serotonina, una hormona que controla nuestro humor y cuyo déficit causa depresión, se encuentra en nuestros intestinos, no en nuestro cerebro. Gracias a esta conexión a través de neurotransmisores y a través del nervio vago, nuestros intestinos y nuestro cerebro están en constante comunicación, así que lo que ocurre en nuestros intestinos afecta a nuestro cerebro y viceversa. Una flora intestinal en mal estado o desequilibrada modifica nuestra conducta, nuestro carácter, nuestras respuestas a estímulos y enfermedades e incluso puede directamente provocarlas como ahora veremos.

Si basamos nuestra alimentación en alimentos inflamatorios como por ejemplo el trigo, el azúcar o los transgénicos, nuestro intestino se puede permeabilizar, es decir, la inflamación de las paredes de nuestros intestinos crea agujeros microscópicos en ellas por los que se cuelan trozos de alimentos sin digerir. Esto es un verdadero problema, ya que nuestro cuerpo reconocerá estas partes microscópicas de alimentos como agentes peligrosos e intentará atacarlos poniendo en marcha nuestro sistema inmunitario, que no sabrá actuar ante un peligro fantasma y lo hará de manera confusa. Esto nos provocará más inflamación, pero también enfermedades autoinmunes como alergias, tiroiditis de Hashimoto, celiaquía, soriasis, alopecia, artritis reumatoide, etc. en las que nuestro sistema inmunitario ataca a nuestro propio cuerpo. Este mismo proceso también causa inflamación en el cerebro, que al no funcionar correctamente provocará fallos en el sistema digestivo, creándose así un círculo vicioso que además de enfermedades autoinmunes y cáncer provoca enfermedades clasificadas como mentales.

La autoinmunidad es el problema principal que provoca tener el intestino permeable, pero el hecho de tener los intestinos como un colador y con una flora intestinal en mal estado también provoca que no obtengamos suficientes nutrientes de la comida –con los consiguientes problemas– así como desequilibrios hormonales, ya que algunas de las bacterias de nuestro intestino controlan nuestros niveles de hormonas como la insulina, los estrógenos o nuestra producción de cortisol y serotonina, como hemos visto antes.

Cómo evitar el intestino permeable y tener un flora intestinal feliz

Para cuidar nuestra flora intestinal y que tanto ésta como nosotros seamos felices podemos cambiar varios hábitos alimentarios que nos serán muy beneficiosos y marcarán una diferencia en nuestra salud física y mental.

  1. Eliminar los azúcares, las harinas refinadas, las patatas, los cereales con gluten y los alimentos procesados. Como norma general no debemos comer nada que venga en una caja o en un bote o que tenga ingredientes que no entendamos. También estaría recomendado reducir los cereales sin gluten, tales como arroz, trigo sarraceno o mijo, y comerlos siempre integrales.
  1. Comer más verdura, en la mayor variedad posible y de la mayor variedad posible de colores. Nuestro cuerpo está hecho para comer una buena cantidad de fibra que alimentará a nuestra flora intestinal. Pero la verdura también nos ofrece nutrientes básicos como vitaminas y minerales mas biodisponibles y en una cantidad mayor que la que ofrecen los cereales en los que basamos nuestra alimentación hoy en día. La verdura debe ser la base de nuestra dieta, no los cereales, que deberían reducirse sustancialmente. La mejor forma de cocinar la verdura es saltearla o hacerla al vapor, se pierden menos nutrientes y se cocinan muy rápidamente.
  1. Aumentar las grasas saludables como el aceite de oliva virgen crudo, el aceite de coco, los frutos secos y las semillas (se deben moler antes de comerlas).
  1. Introducir probióticos (lo contrario de antibiótico), especialmente si se están tomando antibióticos. El kéfir o los vegetales encurtidos (no pasteurizados) como la col fermentada son buenos ejemplos. Si se quiere se pueden hacer en casa, ya que es muy fácil.
  1. Cocinar con especias como cúrcuma, jengibre, mostaza, pimienta negra o pimienta de cayena, por ejemplo. No hace falta cocinar la verdura como si fuera comida de hospital, así que no hay excusa para no comerla.
  1. Que todos los alimentos sean ecológicos, ya que los restos de pesticidas, herbicidas, fertilizantes y medicamentos provocarán la muerte de la flora intestinal que nos interesa. En el caso de que no nos lo podamos permitir, lo mejor es optar por comer carne, huevos y lácteos ecológicos, ya que son los alimentos más contaminado por antibióticos y hormonas sintéticas.
  1. Masticar bien la comida, ya que la digestión de los alimentos comienza en nuestra boca donde los jugos y enzimas que producimos comienzan a romper los alimentos y a prepararlos para el tratamiento que recibirán en nuestro estómago e intestinos. Si es necesario se pueden tomar enzimas como suplemento.

Cuando comemos no solo nos estamos alimentando, sino que también estamos influenciando en el funcionamiento y la felicidad de los microorganismos con los que vivimos y que son el factor más importante a tener en cuenta en nuestra salud.

 

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

 

INFORMACIÓN ADICIONAL

La importancia de dormir para nuestra salud

horarios dormir

 

LA IMPORTANCIA DE DORMIR PARA NUESTRA SALUD

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

 

La aplicación y el uso extendido de la electricidad durante los últimos cien años nos ha aportado grandes ventajas y comodidades, aunque también grandes problemas medioambientales y de salud que debemos corregir o eliminar. La electricidad nos ha permitido alargar las horas en las que estamos despiertos haciendo que nuestra vida activa no dependa de las horas de luz solar. Esto nos ha hecho dejar de vivir en armonía con el ciclo de noche y día que nuestro cuerpo ha seguido desde que existimos como especie, el llamado ciclo circadiano, de manera que en general no dormimos lo suficiente o no descansamos como deberíamos.

No dormir las horas necesarias que nuestro cuerpo necesita o dormir interrumpidamente de manera continuada puede generar muchos problemas de salud. Algunos de los más importantes son:

  1. Aumentar nuestro riesgo de diabetes: Metabolizamos la glucosa un 30% peor si no dormimos lo suficiente y debido a que nuestro cerebro necesita glucosa para mantenerse despierto nos pide que comamos hidratos de carbono aunque acabemos de comer. Esto, junto a que si no dormimos segregamos más cortisol, nos puede llevar a generar resistencia a la insulina. La producción de insulina, además, está directamente relacionada con ciclo circadiano.
  1. Ganar peso: Además de lo dicho anteriormente, nuestro cuerpo reducirá la producción de leptina, una hormona que indica a nuestro cerebro cuando hay suficiente grasa corporal y si debemos seguir comiendo o no. Si no segregamos suficiente leptina nuestro cuerpo entenderá que no se está comiendo lo suficiente y seguiremos sintiendo hambre.
  1. Otros: Problemas cognitivos, irritabilidad y cambios de humor, infertilidad masculina, envejecimiento prematuro, depresión, hipertensión, problemas de tiroides y excesiva producción de hormonas del estrés (ente ellas el cortisol) que afectan a la memoria o al sistema inmunológico. Normalmente todos estos problemas suceden sin que ni nosotros ni los médicos tengamos en cuenta que cuánto, cuándo y cómo dormimos pueden ser la causa. No dormir lo suficiente también puede facilitar la aparición de varios tipos de cánceres, por lo que es básico dormir adecuadamente para prevenirlos y combatirlos.

Cuánto dormir

Existe mucha controversia sobre cuántas horas es necesario dormir porque cada persona es diferente y puede necesitar más o menos horas de sueño. Las típicas 8 horas que siempre se recomiendan derivan del primer estudio que se hizo sobre el tema, en el que se tomaron como sujetos adolescentes de 17 años, que duermen más horas que los adultos. Por norma general necesitamos entre 7 y 9 horas de sueño, dependiendo de cada individuo, es decir, de la edad, tipo de metabolismo y necesidades de cada persona y de las circunstancias de cada momento. La mejor manera para determinarlo es comprobar si nos cuesta o no despertarnos por la mañana y cómo nos sentimos justo en el momento de abrir los ojos; nos podemos sentir cansados tanto si hemos dormido muy poco como si hemos dormido demasiado, por ejemplo. Deberemos ajustar el momento de levantarnos a la hora en la que encontremos que nos sentimos más descansados y con más energía cuando nos despertamos.

Dormir demasiado tampoco es algo recomendable. Algunos estudios demuestran que si dormimos más horas de las necesarias nuestro cuerpo no funciona bien y está aletargado o “atontado” y además aumenta el riesgo de padecer enfermedades cardíacas. Otros estudios demuestran que si se duerme menos de 7 horas se triplica el riesgo de sufrir enfermedades inmunológicas.

 

 

Cuándo dormir

Para obtener el máximo beneficio de nuestro sueño lo óptimo es que durmamos entre las 10 de la noche y las 6 de la mañana. Este horario tiene sus motivos. Nuestro cuerpo, y en particular nuestro sistema adrenal, se “recarga” entre las 11 y la 1 de la noche, por lo que es necesario estar dormidos en ese momento para que se optimice la operación.

Además, a partir de aproximadamente las 9 de la noche comenzamos a aumentar la producción de una hormona llamada melatonina. El tope de producción de esta hormona se alcanza hacía la medianoche si estamos dormidos. La melatonina despierta a nuestro sistema inmunitario para que genere células (Natural Killers) y una sustancia llamada factor de necrosis tumoral que se encargan de destruir las células cancerosas. La melatonina es también un antioxidante muy potente que elimina radicales libres de manera muy eficaz. Mientras dormimos podemos generar 10 veces más de células Natural Killers y factor de necrosis tumoral que durante el día, por lo que es muy importante dormir en las horas adecuadas para tener una buena protección contra el cáncer.

Otra hormona que alcanza su pico de producción durante la noche es la hormona de crecimiento. Tener unos buenos niveles de esta hormona es básico para ralentizar el envejecimiento, por lo que dormir en las horas adecuadas es una de las mejores manera de mantener nuestro cuerpo joven y un mejor aspecto.

Debido a que pasamos mucho tiempo de día en interiores y utilizamos luz artificial cuando ya es de noche, nuestro reloj interno se desincroniza con el ciclo de día y noche. Para mantener el buen funcionamiento de nuestro reloj interno es crucial exponerse a la luz solar durante el día. Entre 30 y 60 minutos al día de luz solar en exteriores son suficientes para resincronizarnos en un 80% con el ciclo de día y noche y mantener un ritmo circadiano saludable.

 

 

Cómo dormir

 

Es posible que no descansemos bien y nos cueste dormir debido a que tomamos algunos medicamentos o a déficits de nutrientes, pero en general es posible corregir algunas de las cosas que hacemos mal antes de ir a la cama o mientras dormimos para conseguir un mejor sueño. Aquí están 10 consejos:

 

  1. Se debe dormir en absoluta oscuridad. Esto hará que produzcamos el máximo posible de melatonina y que está producción no se interrumpa. Cualquier mínima luz hará que la producción de esta hormona se interrumpa ya que nuestro cerebro interpretará que se comienza a hacer de día. Si es necesario, utilizar un antifaz para dormir.
  1. Evitar los campos electromagnéticos (EM) en el dormitorio, ya que disminuyen la producción de melatonina y de serotonina (una hormona que hace que estemos relajados). Lo ideal es eliminar de la habitación cualquier aparato conectado a la red eléctrica y por supuesto no dormir con el móvil encendido y mucho menos colocarlo en la mesita de noche. Si se quiere seguir este consejo estrictamente estaría recomendado colocar la cabecera de la cama en una pared sin enchufes o desconectar la fase eléctrica a la que pertenezca la habitación.
  1. Mantener la temperatura del dormitorio a 21º C. Más frío o más calor hará que no descansemos bien.
  1. Aumentar nuestra producción de melatonina exponiéndonos a la luz solar durante el día o a lámparas de espectro total.
  1. No ver la televisión y no usar el ordenador al menos una hora antes de ir a la cama. Así evitaremos estimular el cerebro y no interrumpiremos el proceso de relajación previo al sueño. No utilizar la cama para ver la tele ni usar el ordenador en ella, por supuesto.
  1. No comer ni beber nada en las dos horas previas a dormir.
  1. Evitar comer azúcar o harinas refinada en la cena, ya que nos provocará un pico y una caída de azúcar en sangre que hará que no durmamos bien.
  1. Evitar tomar café, té, cacao u otros alimentos excitantes, como especias, a partir de las 6 de la tarde para evitar que nos impidan dormir.
  1. Hacer ejercicio regular de baja intensidad durante 30 minutos al día (como andar, nadar, ir en bicicleta…). No hacerlo antes de ir a dormir.
  1. Utilizar una luz tenue preferiblemente naranja o ámbar antes de ir a dormir. Evitar las luces azules de los relojes digitales o de otros aparatos.

Un consejo extra es establecer una rutina antes de ir a dormir, como tomar un baño de pies con sales ricas en magnesio o leer algo agradable. Así condicionaremos a nuestro cerebro para que se prepare para ir a la cama cuando hagamos esa rutina diaria.

 

Aunque creamos que llevamos una vida saludable porque cuidamos nuestra alimentación, limitamos la exposición a los tóxicos y hacemos ejercicio, no estaremos sanos si no dormimos cuándo, cómo y cuánto nuestro cuerpo necesita. Esto es básico y sin ello no hay salud, hagamos lo que hagamos.

 

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

INFORMACIÓN ADICIONAL

Guía práctica de control ambiental

 

3 cambios saludables de verdad para el verano

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3 CAMBIOS SALUDABLES DE VERDAD PARA EL VERANO

 Artículo elaborado para Sopa Tóxica

 

Para este verano proponemos 3 cambios que nos ayudarán a estar más tranquilos, relajados y sanos, así podremos disfrutar plenamente de esta estación.

 

1-   BAÑOS DE SAL SIN REFINAR / JULIO

-Instinto convencional: Meterse en un sitio con aire acondicionado.

-Nuestro consejo: Tomar un baño con sal y relajarse.

 

Julio es quizá el mes más caluroso del año, por lo que un baño siempre viene bien. Una opción excelente son los baños en el mar. Al bañarnos en el mar (o en agua con sal sin refinar) nuestro cuerpo utiliza la piel para eliminar sustancias tóxicas y absorber del agua salada los minerales que nuestro cuerpo necesita (especialmente yodo, potasio y magnesio). Además de desintoxicarnos, esto nos da un aporte extra de minerales que harán que nuestro cuerpo funcione mejor y que además nos sintamos más relajados.

Lo ideal son los baños en el mar, pero también podemos tomar baños de agua con sal en casa. Si es posible, lo mejor es un baño de todo el cuerpo, pero si no también podemos hacer un baño de pies o manos de unos 20 minutos al menos una vez al día. El mejor momento es antes de ir a dormir, ya que absorberemos minerales que nos relajarán y nos ayudarán a descansar mejor y a estar más frescos.

Durante este proceso de desintoxicación puede cambiarnos temporalmente la textura de la piel o hacer que salgan erupciones y puede activar algunos virus que estén latentes en nuestro cuerpo, pero aunque lo pasemos un poco mal al principio, no es algo de lo que debamos asustarnos, sino alegrarnos, ya que quiere decir que nuestro cuerpo está deshaciéndose de todo lo que es tóxico para él. Pasados un tiempo nos sentiremos mucho mejor que antes de comenzar a hacer los baños, y sobre todo menos estresados.

La sal que utilicemos siempre debe ser sin refinar, ya que la sal convencional está refinada y en el proceso se le han eliminado todos los minerales beneficiosos. No es nada recomendable utilizar sales tratadas o con fragancia. Una sal muy beneficiosa para hacer baños es la sal del Mar Muerto, ya que tiene una concentración de minerales y en concreto de yodo y magnesio mucho más alta que el resto de sales marinas. El magnesio nos relajara los músculos (entre ellos el corazón), pero mejorará nuestra energía y también hará, junto con la vitamina D, que el calcio se fije donde debe, evitando las calcificaciones indeseadas.

 

2-   SOL Y VITAMINA D / AGOSTO

-Consejo convencional: Protégete del sol

-Nuestro consejo: Deja que te toque el sol un rato, hombre!

 

Ya hace unos años que los dermatólogos nos aconsejan protegernos o directamente evitar el sol, especialmente en verano y si tenemos la piel clara, para intentar reducir las posibilidades de padecer cáncer de piel. Pero está comprobado que una exposición controlada a la luz solar no es dañina, sino lo contrario, ya que exponiéndonos al Sol nuestra piel sintetiza la imprescindible vitamina D.

Para sintetizar vitamina D solo necesitamos unos minutos de exposición al sol sin protección solar, por lo que no hace falta llegar a quemarse la piel. Para una piel muy clara solo son necesarios unos 10 o 15 minutos al día, exponiendo un 40% de la piel (especialmente el tronco) sin necesidad de que sea en las horas centrales del día. El resto del día podemos protegernos del sol con sombreros, ropa y protección solar, siempre que sea de cosmética natural y de base mineral.

La vitamina D es esencial para el cuerpo humano. Es básica para la buena salud de los huesos, previene la osteoporosis, el raquitismo, reduce los ataques de asma, es un antidepresivo natural, reduce la hipertensión, reduce los síntomas de resfriado y gripe. Forma parte de la cadena proteínica que forma nuestro ADN, por lo que es esencial en la reproducción celular y por lo tanto para prevenir el cáncer. Tiene una función importante en el funcionamiento del sistema inmunológico, el sistema hormonal y es básica para el funcionamiento del sistema nervioso.

Deberemos tener en cuenta que en los niños los mecanismos naturales de protección de la piel no están completamente desarrollados por lo que es muy fácil que se quemen. Se recomienda no exponer a los bebés y niños pequeños durante el primer año a la luz solar directa y a partir del segundo año hacerlo durante poco tiempo y cuando la luz no sea muy intensa. También se recomienda taparlos con ropa y sombreros si van a jugar al sol.

No es solo necesario tomar el sol, sino también comer bien y comer alimentos ecológicos. Vivir y trabajar siempre en interiores está haciendo que cada vez más investigadores se den cuenta de que el 50% de la población mundial está en riesgo de padecer deficiencia de vitamina D. La alimentación pobre en nutrientes y rica en sustancias no recomendables que tenemos hoy en día hace, entre otras cosas, que no tengamos una tolerancia al sol tan buena como las generaciones anteriores a la nuestra, por lo que es importante revertir esta situación para estar realmente saludables.

 

3-   SEPTIEMBRE

-Instinto convencional: Disfrutar del tiempo libre en espacios cerrados.

-Nuestro consejo: Disfrutar del exterior y reconectar con la naturaleza.

 

Hoy en día la cantidad de población que está al aire libre y disfruta de un aire puro y de un espacio sin ruidos es muy pequeña. Esto hace que nuestro cuerpo viva en un estrés constante debido a la gran cantidad de estímulos por los que se ve afectado, como por ejemplo los ruidos, las radiaciones de wi-fi o la gran cantidad de sustancias tóxicas a las que estamos expuesto. Lógicamente nuestro cuerpo y nuestra mente sufren toda esta sobrecarga de estímulos que nos va desgastando lentamente y que acaba por provocar o ayudar a provocar enfermedades realmente serias. La mayoría de veces, además, nos provocamos un estrés gratuito debido a responsabilidades que nos creamos, como por ejemplo chequear nuestro móvil a cada momento.

Por este motivo el cambio que proponemos para el mes de septiembre es empezar a acostumbrarnos a dar un paseo de una media hora cada día, si es posible, en lugares lo mas naturales posibles como playas, parques, jardines o montañas, donde encontraremos el entorno más parecido al que estamos preparados para vivir. El estar alejados durante unos minutos de la sobre estimulación que representan los ruidos, las radiaciones, las luces y buena parte de los tóxicos, así como de la influencia de los iones positivos que generan los electrodomésticos que hacen que nos sintamos agotados, hará que nos sintamos mucho mejor física y mentalmente y que tengamos la mente mucho más clara y los nervios más calmados, por lo que nos ayudará a no estar tan crispados y a ser más felices. Por decirlo de alguna manera, daremos un descanso a nuestro cuerpo y mente, que se descargarán del estrés que representa la vida hoy en día. Y si es posible cuando estemos paseando desconectar el móvil, mejor que mejor.

 

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

 

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3 cambios saludables para la primavera

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3 CAMBIOS SALUDABLES PARA LA PRIMAVERA

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

1-   AIRE / ABRIL

-Consejo convencional: Si tienes alergia respiratoria toma antihistamínicos

-Nuestro consejo: Si minimizas los contaminantes en el aire de tu casa podrás reducir tus reacciones alérgicas.

Tanto por la presencia de partículas en el aire como por la alergia a los pólenes, la primavera suele ser una época del año complicada en cuanto a problemas respiratorios. Cada primavera se informa de que será malísima en cuanto a alergias, lo que, además de que sea cierto o no, siempre es un buen marketing para vender más antihistamínicos. Tanto si somos asmáticos o alérgicos como si no, podemos optimizar nuestra salud mejorando la calidad del aire de nuestras casas, que en la mayoría de zonas está más contaminado que el del exterior.

Los productos de limpieza convencionales contienen una buena cantidad de compuestos orgánicos volátiles (COV’s) que pueden darnos problemas respiratorios o que incluso son cancerígenos. Un ejemplo de esto es el estudio elaborado por la Dr. Anne Steinemann del 2012 que demostró que en gases que salían de lavadoras y secadores se encontraron más de 25 COV, entre ellos acetaldehído y benceno (cancerígenos), además de otros 5 contaminantes peligrosos del aire. Lo mismo sucede con el resto de productos de limpieza convencionales: lavavajillas, lavaplatos, limpiasuelos, limpiacristales, etc. y en especial productos agresivos como la lejía y los ambientadores.

Lo mejor para evitarlos y mejorar nuestra salud, en concreto la respiratoria, es utilizar productos de limpieza naturales y preferiblemente que no tengan fragancia ni perfume. Es fácil encontrar detergentes para ropa o lavavajillas (a mano y a máquina) naturales o ecológicos. En el caso de otros productos podemos incluso ahorrarnos el dinero y la salud que cuestan si utilizamos para limpiar cosas como:

  • Limón y vinagre: Desinfectante, limpiador multiuso, limpiasuelos, antical, abrillantador, desengrasante. (No utilizar en piedra calcarea).
  • Bicarbonato: Suavizante para la ropa, abrillantador y limpiador multiuso.
  • Percarbonato sódico: Hace las funciones de lejía, así que es desinfectante, previene y elimina el moho, quitamanchas y blanqueador de ropa (funciona óptimamente a 40ºC).

Otro consejo para mejorar nuestra salud respiratoria es dejar de utilizar colonias, perfumes, suavizantes y ambientadores, ya que las propias sustancias que los componen, tanto olorosas como no, son tóxicas y pueden provocar problemas serios de salud (como hormonales) además de reacciones adversas y empeoramiento de nuestro sistema respiratorio y reacciones alérgicas y asmáticas.

Debido a la mala calidad del aire actual, estaría recomendado el uso de purificadores de aire en nuestras casas y oficinas, especialmente en el caso de que tengamos un problema respiratorio o alergia a los ácaros del polvo o polen. Para que sea eficiente, el purificador de aire deberá tener un filtro HEPA para asegurarnos de que puede filtrar partículas de hasta 0,3 micras.

 

2-   EJERCICIO / MAYO

-Consejo convencional: Para estar sano y delgado hay que dejarse la piel

-Nuestro consejo: Para estar sano y delgado haz ejercicio suave cada día

 

Nuestro cuerpo está hecho para moverse, no para acabar agotado, pero sí para moverse. En el caso de que pasemos una temporada muy inactivos o nuestra vida sea muy sedentaria, uno de los problemas más importantes es el envejecimiento prematuro que nos provocaremos, ya que el cuerpo se atrofiará. La falta de ejercicio puede provocar problemas cardiovasculares, hipertensión, diabetes, artritis, osteoporosis o cáncer, entre otros.

Como referencia nos puede servir que unas tres semanas de cama para un hombre joven y sano pueden equivaler a 20 años de envejecimiento a nivel cardiovascular. Afortunadamente, esto se puede revertir se tenga la edad que sea si nos ponemos en marcha y activamos nuestro cuerpo, pero sin que sea necesario destrozarse en el empeño. El ejercicio nos debe hacer sentir bien y con más energía, pero no agotados. En el caso de que nos agote quiere decir que nos estamos pasando y debemos hacer ejercicio más suave.

Independientemente de la edad, el ejercicio aumenta la masa muscular, la densidad ósea, la capacidad pulmonar y tiene beneficios a nivel psicológico como disminuir la  ansiedad, la ira, la desconfianza y hace que tengamos una mejor imagen propia  y una mejor autoestima, mejor sueño y mejor tolerancia al estrés.

Al hacer ejercicio debemos conseguir fortalecer nuestro cuerpo, darle más flexibilidad y más resistencia:

Más fuerza significa más vitalidad y menos debilidad. Esto se puede conseguir con ejercicios de pesas adecuados a nuestra edad o estado físico. Está comprobado que hombres de 60 o 70 años pueden aumentar su fuerza muscular entre un 100 y un 200%. Los ejercicios de fuerza además refuerzan los huesos, disminuyendo la posibilidad de tener osteoporosis.

Para obtener más flexibilidad debemos realizar estiramientos antes y después de hacer ejercicio. Esto reduce la posibilidad de lesiones y mejora la circulación de la sangre.

Haciendo ejercicio aeróbico (andar, correr, bici, remo, etc.) mejoraremos nuestro sistema cardiovascular, respiratorio, circulatorio y ganaremos resistencia.

Es muy fácil encontrar ejercicios adecuados a cada condición física y gusto personal, y como mínimo os proponemos andar 30 minutos al día, evidentemente siempre que vuestra condición física os lo permita. Lo ideal es practicar ejercicio en un entorno natural, ya sea en la montaña, playa o en un parque, y en caso contrario es preferible en casa o un gimnasio antes que las contaminadas calles de las grandes ciudades.

 

 

3-   AGUA / JUNIO

-Consejo convencional: Bebe dos litros de agua al día

-Nuestro consejo: Bebe suficiente agua al día, pero purificada

 

El agua es un elemento básico para nuestra existencia. Solo hay que tener en cuenta que entre el 50 y el 80% de nuestro cuerpo es agua, dependiendo de la edad y el género, y que está involucrada en todas las reacciones químicas que se realizan en nuestro organismo, por lo que la calidad del agua determinará también la calidad de estas reacciones.

Hoy en día es difícil que a través del agua corriente nos contagiemos con algún parásito, bacteria o virus, ya que el agua está tratada con cloro. El cloro es una sustancia química muy agresiva que elimina todos estos gérmenes, pero que en este proceso genera hasta 200 sustancias tóxicas, además de afectar a las células de nuestro cuerpo tal y como hace con los gérmenes. Por este motivo es muy recomendable utilizar un purificador para filtrar el agua que utilizamos para beber y cocinar. Purificando el agua eliminamos el cloro, pero también gérmenes, metales pesados, pesticidas, esporas de moho, algas y residuos de medicamentos entre otras sustancias tóxicas que pueden estar presentes en el agua.

El mejor sistema de filtrado es el que dispone de dos fases de filtrado: Una fase para partículas de hasta tamaños microscópicos y otra de carbón activo que elimina tóxicos del agua. De esta manera eliminamos del agua los elementos que antes hemos mencionado sin perder las sales minerales, que es lo que nos interesa del agua.

En casos especiales es necesario utilizar sistemas de ósmosis inversa, que permiten eliminar del agua absolutamente todo, pero tienen el problema de que malgastan mucha agua (aprox. 4 litros por cada litro útil) y de que también eliminan las sales minerales, lo que nos puede dar serios problemas de salud si no lo corregimos.

En concreto para evitar el cloro en la ducha está recomendado utilizar un declorador. De esta manera evitamos respirar el cloro presente en el agua y el vapor y que nos irrita las vías respiratorias y nuestra piel.

INFORMACIÓN ADICIONAL

Purificadores de agua 

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3 cambios saludables de verdad para el invierno

cambios saludables invierno

3 CAMBIOS SALUDABLES DE VERDAD PARA EL INVIERNO

 Artículo elaborado para Sopa Tóxica

Para el primer Sopa Tóxica del año, os proponemos 3 cambios para los 3 primeros meses del año que os ayudarán a mejorar la salud de verdad. Este es el primer de 4 programas que haremos durante este año, uno por estación, con un total de 12 propuestas saludables.

Estos cambios están basados en corregir dos ideas equivocadas que son muy comunes hoy en día.

La primera es que estamos bien alimentados y en concreto que no nos faltan sales minerales porque las obtenemos de los alimentos, principalmente de los vegetales que comemos. Esto no es del todo correcto, ya que los suelos hoy son más pobres en nutrientes que hace 100 o 50 años y además el equilibrio de minerales del suelo está roto debido al uso de fertilizantes y pesticidas, lo que provoca que ingiramos más cantidades de unos minerales que de otros. El aumento de algunos minerales puede provocar la reducción de otros debido a que son antagonistas, como ocurre con el potasio y el magnesio. Los fertilizantes ricos en potasio producen un descenso en los niveles de magnesio del suelo.

Otra idea equivocada es que las grasas (naturales) engordan y son malas para la salud, lo que no es cierto, al menos en la mayoría de casos. Las epidemias de obesidad y de diabetes de tipo 2 que sufren los países occidentales se deben en gran parte a la gran ingesta de grasas hidrogenadas, azúcares y harinas refinadas, no a las grasas naturales.

Comer alimentos sin nutrientes, pero que contienen azúcares y harinas refinadas nos aporta solo calorías, pero no nutrientes (minerales y vitaminas). De esta manera engordamos, pero seguimos desnutridos y débiles, por lo que nuestro cuerpo nos pide más alimento, así que comemos más azúcares y harinas refinadas. Un circulo sin ningún tipo de virtud.

 

 

1-   SAL / ENERO

Consejo convencional: Reduce la sal

Nuestro consejo: Elimina la sal refinada e introduce la sal sin refinar

 

Los minerales y su equilibrio en nuestro cuerpo son una de las piezas claves para tener una buena salud mental y física. Podemos obtener los minerales de la sal, que es una de las fuentes de minerales más importantes de que disponemos. Esto es cierto siempre que la sal no esté refinada.

La sal sin refinar está compuesta casi en su totalidad por cloro y sodio (cloruro sódico) y en una pequeña parte por minerales. La sal refinada es la sal del mar de la que se han eliminado todas las “impurezas”, entre ellas los minerales, dejando solo el cloruro sódico y a la que se pueden haber añadido aditivos como antiaglutinantes.

El sal refinada, es decir, el cloruro sódico, es una sustancia muy agresiva de la que el cuerpo necesita desprenderse muy rápidamente. Para ello utiliza el agua de nuestras células, lo que hace que se deshidraten y mueran. Se necesitan 23 gr. de nuestra agua para disolver 1 gr. de sal refinada. Si esa agua no está disponible, el cuerpo utiliza proteínas de origen animal (leche y carne roja principalmente) para neutralizarla, pero como resultado se produce ácido úrico, que se deposita en forma de cristales en los huesos y las articulaciones, provocando lo que se conoce como gota. Además provoca hipertensión y los problemas cardíacos derivados de ella, entre los que está la propia medicación contra la hipertensión.

Para sustituir la sal refinada disponemos de sal de mar sin refinar, que es muy fácil de encontrar, y también de sal de montaña. La primera contiene mucho más yodo que la segunda (especialmente la flor de sal), lo que beneficiará a nuestra tiroides, y la segunda es más pura que la primera, ya que ha estado millones de años aislada bajo las montañas.

La sal sin refinar, por cierto, no hace subir la presión, sino que ayuda a regularla.

 

 

2-   AZÚCAR / FEBRERO

-Consejo convencional: Sustituye el azúcar por edulcorantes artificiales

-Nuestro consejo: Elimina el azúcar y sustitúyelo por stevia

 

El azúcar está compuesto por una molécula de glucosa (lo que queman nuestras células) y otra de fructosa unidas. Aporta mucha energía a nuestro cuerpo y muy pocos nutrientes y en el caso del azúcar blanco o refinado, ningún nutriente. El azúcar que no se consume se almacena en forma de grasa, por lo que en el caso de que la ingesta de azúcar sea muy grande provoca obesidad y más tarde diabetes. De esta manera el azúcar se ha convertido en la principal causa de la epidemia de obesidad que sufre nuestra sociedad actualmente. Debemos tener en cuenta que muchas veces comemos azúcar sin saberlo en los alimentos y bebidas procesados.

El azúcar además crea adicción, tal y como hace una droga excitante, por lo que provoca comportamientos adictivos. Especialmente es dañino en los niños, ya que puede modificar su comportamiento y su metabolismo y crear problemas para el resto de sus vidas. El azúcar también inhibe el sistema inmunológico, facilita la aparición de candidiasis, hace crecer más rápido el cáncer e interfiere en la absorción del calcio y del magnesio.

La alternativa al azúcar no pasa por utilizar edulcorantes artificiales, ya que también pueden darnos problemas de salud debido a su toxicidad. Lo más recomendado es utilizar stevia, una planta que no contiene azúcar y con una capacidad edulcorante mucho mayor que éste y que además es antioxidante, antiinflamatoria y anticancerígena. Se pueden utilizar sus hojas si la plantamos en casa (es una planta pequeña) o en forma de extracto, que es muy fácil de encontrar hoy en día. La stevia no aporta calorías y además tiene beneficios para nuestra salud, ya que por ejemplo reduce la tensión arterial, es diurética, regula el sistema digestivo y reduce el colesterol y los triglicéridos.

 

 

3-   GRASAS / MARZO

-Consejo convencional: No comas grasas para no engordar ni tener colesterol

-Nuestro consejo: Come aceite de coco, frutos secos y utiliza aceite de oliva virgen crudo para no engordar ni tener exceso de colesterol

 

Debido a la gran confusión generada especialmente por lo que nos conviene y no nos conviene comer para mantener a raya nuestro colesterol y peso, hoy en día se hace bastante difícil saber qué tipo de grasas son buenas para nuestro organismo, por lo que el consejo general que recibimos es el de evitar las grasas. Debemos saber que una buena ingesta de grasas saludables es básica para el cuerpo. Buena parte de nuestro organismo está hecho de grasa, como el cerebro o las glándulas, o bien las grasas son la materia prima a partir de la que se fabrican algunos elementos tan importantes como las hormonas.

 

Las grasas que debemos evitar son las grasas hidrogenadas o grasas trans (aceites vegetales convertidos en aceites saturados de manera artificial) presentes en repostería y bollería industrial, así como en los alimentos procesados. Tampoco son convenientes algunos aceites vegetales, sobre todo si son usados para freír, como es el caso del aceite de girasol.

Por este motivo, los dos aceites saludables que proponemos son el aceite de coco y el aceite de oliva. El aceite de oliva más recomendado es el virgen y si es posible ecológico. De esta manera obtendremos del aceite sus mejores cualidades para nuestra salud, algo que no ofrece el aceite refinado. El aceite de oliva tiene el inconveniente de que cuando se somete a altas temperaturas genera sustancias tóxicas con facilidad, por lo que deberíamos evitar freír con él o bien utilizar aceite de coco para cocinar, que es mucho más estable y por lo tanto genera muchos menos tóxicos.

El aceite de coco siempre debe ser virgen y a ser posible ecológico, igual que el de oliva, para obtener los máximos nutrientes de él. El aceite de coco libera una gran cantidad de energía que nuestro cuerpo puede aprovechar de manera inmediata, pero no provoca ningún pico de insulina, tal y como hacen los cereales y sobre todo el azúcar. Además de ayudar a reducir los niveles de colesterol “malo” (LDL), hace aumentar el colesterol bueno (HDL), estimula el sistema inmunológico, promueve la pérdida de peso, favorece el buen funcionamiento de la tiroides, estimula el metabolismo y la perdida de tejido graso. Por si fuera poco, también es un gran antibacteriano y antiviral natural capaz de destruir virus como el herpes, citomegalovirus, gripe y bacterias patógenas.

 

También puede utilizarse como crema hidratante, desmaquillador, mascarilla capilar, loción corporal, aceite de masaje, pasta de dientes, aftershave, etc.

Las membranas de nuestras células están compuestas de ácidos grasos que podemos encontrar en el aceite de pescado o en los aceites vegetales, por ejemplo, pero también en los frutos secos. Si nuestro cuerpo no tiene suficiente ácidos grasos las membranas celulares son defectuosas y facilitan el paso de toxinas, virus, etc. Por este motivo es importante que en nuestra dieta haya una buena presencia de frutos secos, tal y como sucedía antes del Neolítico, ya que además nos darán una gran cantidad de energía sin los problemas de azúcar o insulina que nos pueden dar los cereales o los azúcares. Cualquier fruto seco está recomendado siempre y cuando sea crudo y es importante tener en cuenta que los cacahuetes no son frutos secos, sino legumbres.

 

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

 

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La leche de vaca, cabra y oveja y nuestra salud

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LA LECHE DE VACA, CABRA Y OVEJA Y NUESTRA SALUD

 Artículo elaborado para Sopa Tóxica

 

Una de las más grandes innovaciones y ventajas que nos trajo el Neolítico fue, además de la agricultura, la ganadería. Esta revolución alimentaria -y social- nos permitió tener una fuente constante de carne y también de leche que contribuyó al aumento de la población humana y a la mejora de su calidad de vida. Cada población obtuvo la leche de los animales de su zona geográfica una vez domesticados. En la península los animales de los que se obtiene leche hasta hoy en día son básicamente cabras, vacas, ovejas y yeguas.  La leche es un alimento especialmente diseñado para las crías de los animales mamíferos, que se ajusta a sus necesidades alimentarias cuando son recién nacidas y tiene la proporción necesaria de agua, proteínas, grasas, hidratos de carbono, vitaminas y minerales que necesita cada especie.

La leche más consumida a nivel mundial es la de vaca (83%), aunque es algo relativamente nuevo para la mayor parte de los habitantes de la Península Ibérica, ya que las vacas lecheras que todos conocemos (principalmente frisonas) no se introdujeron hasta finales del siglo XIX o principios del XX básicamente en el norte de la Península, popularizando el uso de la leche de vaca. Hasta aquel momento, la leche que se consumía en la mayor parte de la Península Ibérica procedía principalmente de rebaños de cabras y ovejas. La gran cantidad de leche que produce una vaca hace que sea el animal más rentable de ordeñar y por lo tanto su leche es la que se nos ha enseñado que debemos consumir. La leche y sus derivados son alimentos cuestionables hoy en día, si no proceden de agricultura ecológica, debido a las prácticas de selección genética, la aplicación de hormonas y antibióticos en los animales y a la alimentación basada en piensos (normalmente con ingredientes transgénicos y/o soja) que se utiliza en las explotaciones ganaderas. Pero además hay que contar con los procesos de pasteurización y homogenización que se utilizan para eliminar patógenos, que provocan cambios no deseados en la leche como la eliminación de las enzimas que permiten la absorción del calcio, la destrucción de minerales coloidales que permiten absorber los nutrientes de la leche, la destrucción de las vitaminas A, C, B12 y B6 y la destrucción de las bacterias que nos son beneficiosas, lo que permite el crecimiento de otros patógenos, entre otros efectos.

 

Leche cruda

La leche que podemos encontrar en cualquier comercio convencional procede de animales alimentados en buena parte con piensos, normalmente con transgénicos. Además a estos animales se les da antibióticos que acaban en nuestro cuerpo generando problemas de salud como alergias o resistencia a los antibióticos.

La leche cruda es la que sale directamente del animal antes de pasteurizar, homogeneizar ni tratarla de ninguna manera. Es la mejor leche, sino la leche real o “leche viva”. La leche cruda mantiene intactos todos los nutrientes, ya que no se ha pasteurizado ni homogeneizado y en el caso de ser ecológica, la alimentación del ganado y el no uso de medicamentos en los animales ofrece unas garantías de calidad y de nutrición mucho más altas que las de la leche convencional. Aunque existe una legislación a nivel europeo sobre la venta de leche cruda y se pueden encontrar de manera relativamente fácil derivados de leche cruda, como el queso, aún es bastante difícil encontrar productores o empresas dedicadas a la venta de leche sin tratar. Lógicamente, para estas empresas es más rentable vender un producto con una fecha de caducidad más larga, lo que reduce mucho la merma. Gracias a la tecnología de que disponemos actualmente ya no debería ser necesario pasteurizar la leche, lo que nos proporcionaría productos de la mejor calidad con todos sus nutrientes intactos.

Antes de los procesos industriales de tratamiento de la leche, la leche cruda era incluso tratada como un medicamento con el que se realizaban curas basadas la capacidad de desintoxicación de la leche (conocida ya por Hipócrates) y su gran capacidad nutritiva. Estas curas con leche cruda se utilizaban, por ejemplo, en la Clínica Mayo de EE.UU. en los años 20 contra enfermedades del sistema nervioso, tuberculosis, enfermedades cardiovasculares y renales o hipertensión con resultados muy positivos.

Más información sobre la leche cruda en Real Milk

 

Lactosa

La lactosa, presente en todas las leches, puede plantear un problema de intolerancia a algunas personas con deficiencia, que no falta, de la enzima lactasa, encargada de la digestión de la lactosa. Esta deficiencia es muy común en la edad adulta, ya que se supone que ya no debemos alimentarnos de la leche materna. Debido a no tener una cantidad suficiente de estas enzimas, la leche, y especialmente la de vaca, puede ser realmente indigesta para algunas personas y provocar problemas digestivos y otros problemas derivados. La mejor solución entonces es consumir productos lácteos fermentados, a ser posible de leche cruda. En estos productos, gracias al proceso de fermentación, la lactosa se convierte en ácido láctico, de manera que cuanto más curados estén, menos presencia de lactosa tendrán.

Algunas personas con intolerancia a la lactosa, pueden tolerar lácteos derivados de cabra y oveja.

 

Calcio

Hoy en día existe una gran preocupación por nuestros huesos, especialmente entre la población femenina debido a la creciente epidemia de osteoporosis. La leche de vaca se nos vende como la fuente de calcio más importante en nuestra alimentación, pero lo cierto es que la leche de cabra tiene un 20% más de calcio que la de vaca y la de oveja un 80%. Tampoco se tiene en cuenta que debido a la pasteurización de la leche se eliminan algunas enzimas de la leche, entre ellas la fosfatasa, que permite al organismo absorber el calcio de la leche. Lo cierto también es que por si solo el calcio no se sabe colocar en los huesos y necesita de las vitaminas D (la conseguimos simplemente exponiéndonos al sol) y K (presente en verduras de hoja verde como espinacas, acelgas, col o lechuga), magnesio (presente en espinacas, acelgas, semillas de calabaza y girasol, almendras, etc.) y de algo de ejercicio físico (algo tan simple como caminar 30 minutos al día) para ser absorbido y fijado en el tejido óseo. En caso contrario, el calcio puede llegar a ser un problema e incluso provocar calcificaciones. Como las vacas, cabras y ovejas no toman leche cuando son adultas, comen pasto o brotes para conseguir el calcio. Nosotros, si queremos, también podemos obtener el calcio de las verduras de hoja verde.

 

Leche de vaca

Aunque la leche de vaca es la más popular, básicamente por el rendimiento que tiene una vaca (puede llegar hasta a 50-60 litros por día), puede provocar una serie de problemas de salud, especialmente cuando se somete a procesos de pasteurización y homogenización.

La leche vaca es difícil de digerir debido al gran tamaño de sus glóbulos, que son muy grandes debido a una proteína llamada aglutinina. Esto hace que a nuestro sistema digestivo le cueste mucho romperlos para su posterior absorción, por lo que es normal que la leche de vaca no nos siente demasiado bien. Para las personas que han identificado este problema estaría recomendado tomar leche de cabra o de oveja, que son mucho más fáciles de digerir o también tomar leche cruda de vaca, ya que el hecho de tomar la leche todavía “viva” hace que sea mucho más digerible.

La leche de vaca aumenta la secreción de mucosidad:

La creencia popular de que la leche aumenta las mucosidades es una verdad a medias, ya que solo son algunos tipos de raza de vaca las que provocan este problema. Las razas  frisona y Holstein, las más extendidas en la Península, producen en demasía un tipo de proteína en su leche (Beta-CM-7) que es un opiáceo. Esta proteína puede estimular la secreción de mocos en nuestros tractos digestivos y respiratorios, lo que puede empeorar los problemas respiratorios. Esta proteína también está implicada en la diabetes de tipo 1, enfermedades autoinmunes y cardíacas. Por este motivo sería una gran cosa que los productores de leche especificaran qué vacas producen su leche, ya que existen otras razas –Jersey, Guernsey, las asiáticas y las africanas- que no producen este tipo de proteína, pero no son tan rentables debido a su menor producción.

La leche de cabra y oveja tampoco tienen este tipo de proteína, por lo que no aumentan la secreción de mucosidad.

Si toleramos bien la leche de vaca, ésta nos puede aportar muchos nutrientes pero solo en el caso de que esté alimentada con pasto. Por ejemplo, nos aporta el ratio correcto de omega 6 y omega 3 (1:1). También ofrece una mayor cantidad de vitamina E y vitamina A (por eso tiene un color amarillento) que la leche de vacas alimentadas con cereales y/o soja.

 

Leche de cabra

La leche de cabra se digiere con más facilidad que la de vaca debido a que sus glóbulos de grasa son mucho más pequeños, ya que no tiene aglutinina y por lo tanto, son mucho más fáciles de romper por nuestro sistema digestivo. También influye en la mejor digestión el tipo de grasa, ya que la leche cabra tiene un 50% más de triglicéridos de cadena media (los mismos que tiene el aceite de coco virgen) que la de vaca y que son fácilmente asimilables. Estos triglicéridos son, además, una gran fuente de energía por que estimulan el metabolismo y también reducen el tamaño de las células adiposas de nuestro cuerpo así como los niveles de colesterol. Es una leche muy similar a la leche humana, lo que la hace indicada para las fórmulas para bebés en caso de tener que sustituir la leche materna.

La leche de cabra también tiene la capacidad de facilitar la metabolización del hierro y el cobre en nuestro organismo y la leche cruda de cabra se utiliza en algunas culturas para tratar problemas del sistema nervioso por su alto contenido en sodio, potasio y magnesio y por que alcaliniza nuestro organismo, lo que reduce la posibilidad de que virus, hongos y bacterias puedan proliferar.

Si podemos conseguir leche de cabras que comen pasto podremos obtener de la leche ácido linoleico, un potente anticancerígeno, así como un nivel más alto de vitaminas A y D y de vitamina K2, que previene la caries, protege los vasos sanguíneos de calcificaciones, placas e inflamación y aumenta la capacidad de aprendizaje, algo muy importante en los niños. Para que la leche sea certificada como ecológica, un porcentaje muy alto de la alimentación de los animales de debe de ser pasto.

 

Leche de oveja

La mayoría desconocemos la leche de oveja, aunque conocemos el queso manchego, cuyo sabor característico y textura grasa lo da este tipo de leche.

La leche de oveja se digiere igual de bien que la de cabra gracias a que también contiene un alto contenido en triglicéridos de cadena media, pero supera a leche de vaca y de cabra en su contenido en nutrientes, por lo que es una alimento excelente. Tiene hasta el 80% más de calcio que la leche de vaca y hasta el doble de materia grasa y proteínas que la leche de cabra. También contiene mucha más cantidad de vitamina A, D y E. También es mucho más rica que las leches anteriores en ácido fólico, vitamina C y sobre todo B1 y B2.

 

¿Qué leche tomar?

Siempre que nos sea posible deberemos escoger leche cruda ecológica con las suficientes garantías sanitarias, aunque aún es difícil encontrarla en la Península Ibérica. Podemos optar por derivados lácteos de leche cruda, como el queso, que además tendrán un contenido en lactosa mínimo.

Si no nos es posible obtener leche cruda con garantías, lo mejor son leches pasteurizadas enteras y ecológicas, ya que esto nos asegura que no contendrán restos de antibióticos, hormonas y que la alimentación de los animales ha sido alta en pasto, así como que no se los ha sobreexplotado.

La leche ecológica de oveja es la que nos ofrecerá más nutrientes, seguida de la leche de cabra y en último lugar la de vaca, porque además tiene el problema que es menos digerible y provoca más problemas digestivos.

 

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

 

 

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Alimentación y bronceado

alimentacion-bronceado 

ALIMENTACIÓN Y BRONCEADO

 Artículo elaborado para Sopa Tóxica

A pesar de que buena parte de la población pasa la mayor parte del día en interiores y de las recomendaciones de los médicos de tener cuidado con las exposiciones al sol, cada año aumenta el índice de casos de melanoma. Esto se debe a varios factores que actúan de manera conjunta. Uno de ellos son los malos hábitos de exposición al sol, tanto por defecto como por exceso. Otro de los factores al que no damos importancia a la hora de ponernos bajo el sol para broncearnos o para protegernos de él es nuestra alimentación. Lo que comemos incide directamente en nuestra respuesta y en la función de nuestra piel cuando está expuesta a la radiación solar y puede evitar que nos quememos y favorecer el bronceado.

Los cambios principales en nuestra alimentación para mejorar nuestra tolerancia al sol y el estado de nuestra piel y además mejorar nuestra salud son:

1-Evitar las comidas procesadas, ya que no aportan los nutrientes necesarios para nuestro organismo y pueden hacer que nuestro metabolismo no funcione correctamente debido a que contienen una buena dosis de grasas hidrogenadas (trans), sustancias químicas, azúcares y sal refinados. Evitarlas hará que nuestro organismo funcione mucho mejor.

Nota: Comer más “verde” tampoco implica comer mucho mejor si los alimentos no son de cultivo ecológico, ya que la fruta y la verdura de agricultura convencional contienen pesticidas y fertilizantes. Siempre es mejor si escogemos comida ecológica, ya sean verduras o cualquier otro alimento.

2-Comer más alimentos ricos en Omega-3 y ácidos grasos saturados procedentes de aceites o frutos secos. Lo saludable es que la ingesta de Omega-3 y Omega-6 esté en equilibrio y una no sea mucho mayor que la otra. Aumentar uno de los dos por si sólo no nos beneficia y de hecho nos puede perjudicar en el caso de aumentar solo los niveles de Omega-6, por ejemplo.

Omega-3: el alimento que más omega-3 aporta son las semillas de lino. Otras buenas fuentes son las nueces, el salmón y las sardinas. Si necesitamos un suplemento, una alternativa vegetariana a los omega 3 procedentes de aceite de pescado es el aceite de perilla.

Ácidos grasos saturados: frutos secos, aceite de coco o queso de cabra. Estos ácidos grasos ayudarán a nuestra piel a regenerarse más fácilmente y a estar protegida contra las quemaduras del sol.

3-Aumentar las comidas con antioxidantes naturales como las vitaminas A, C y E. Los antioxidantes además de neutralizar los radicales libres y proteger del cáncer reducen la inflamación, tienen un efecto protector contra las quemaduras del sol y ayudan a reparar los daños en la piel. Siempre es mejor tomar alimentos con vitaminas que tomar suplementos nutricionales, ya que así tomaremos las vitaminas en armonía con el resto de componentes del alimento.

  • Vit A: La vitamina A es un grupo amplio de nutrientes relacionados que proporcionan diferentes beneficios para la salud y se clasifican entre retinoides (de fuente animal) y carotenoides (de fuente vegetal).
    • En forma de retinoides son proporcionados por alimentos de origen animal como: leche de cabra, leche de vaca, gambas, huevos, salmón, queso, yogur, almejas, sardinas, atún, bacalao y pollo.
    • En forma de carotenoides, la podemos obtener de las zanahorias principalmente y de vegetales de color verde oscuro, rojo o amarillo entre los que destacan: boniato, espinacas, col, nabos, acelgas y calabaza.
  • Vit C: La vitamina C, además de ayudar a proteger las células del daño de los radicales libres, fortalece el sistema inmunológico, fortalece el tejido conectivo, protege el corazón y el sistema vascular y mejora la absorción de hierro. También promueve la degradación enzimática de la histamina y por lo tanto es un apoyo esencial para las reacciones alérgicas.
    • Se encuentra en los siguientes alimentos: papaya, pimientos, fresas, brócoli, piña, coles de Bruselas, kiwi, naranjas, limón, col, coliflor, pomelo y tomates. Si necesitamos suplementar la vitamina C, una opción natural es la acerola.
  • Vit E: La vitamina E es crucial para la correcta función celular, protege y apoya todas las funciones fisiológicas, especialmente la función cardiovascular. Los dos grupos de vitamina E naturales reciben el nombre de tocoferoles y de tocotrienoles.
    • Las semillas de girasol es el alimento con más vitamina E. Además se encuentra en espinacas, acelgas, nabos, almendras, espárragos y pimientos. También puede absorberse a través de la piel si nos aplicamos por ejemplo aceite de Jojoba, que tiene un alto contenido en vitamina E.
    • En el caso de tomar un suplemento de vitamina E deberemos procurar que sea de origen natural, ya que las vitaminas E sintéticas contienen tóxicos que sirven de estabilizantes de la molécula como el ácido acético o el ácido succínico. La vitamina E natural es además entre 2 y 3 veces más bioactiva que la sintética.

VITAMINA D

Vivir siempre en interiores está haciendo que cada vez más investigadores se den cuenta de que el 50% de la población mundial está en riesgo de padecer deficiencia de vitamina D. Por este motivo es necesario encontrar el equilibrio entre una excesiva protección del sol y el exceso de sol para ponernos morenos.

La Vitamina D3 se sintetiza en nuestra piel cuando la exponemos a la radiación UVB (onda media). Esto se produce en minutos, por lo que no es necesaria una sobreexposición al sol.

La Vitamina D es esencial para el cuerpo humano y en especial apoya la absorción del calcio. Problemas de déficit de calcio o de huesos a menudo esconden un déficit de vitamina D. Es básica para la buena salud de los huesos, previene la osteoporosis, el raquitismo, reduce los ataques de asma, es un antidepresivo natural, reduce la hipertensión, reduce los síntomas de resfriado y gripe. Forma parte de la cadena proteínica que forma nuestro ADN, por lo que es esencial en la reproducción celular. Tiene una función importante en el funcionamiento del sistema inmunológico, el sistema hormonal y es básica para el funcionamiento del sistema nervioso, además de ayudar a prevenir el cáncer.

Fuentes de Vitamina D

Existen dos maneras de tener un nivel adecuado de Vitamina D en el cuerpo: exposición solar y suplementos nutricionales.

Exposición al Sol

Es la recomendada y la mejor de todas. La efectividad vendrá determinada por estos factores:

  • Color de la piel: El más importante. La piel blanca necesita menos radiación y viceversa. Esto en parte explica el color de la piel en las diferentes razas, determinada por la latitud. Más cerca del ecuador, más radiación, más melanina.
  • El ángulo de la luz solar. Si la sombra que proyectamos es más larga que nosotros, no estamos recibiendo una cantidad suficiente de luz para poder producir vitamina D. Las horas centrales del día, cuando el sol está más alto y  entre marzo y septiembre serían el momento más adecuado.
  • La cantidad de piel expuesta. Se debe exponer al menos el 40% de la piel para una óptima producción de vitamina D. La zona más activa es el tronco, le siguen piernas y brazos. Las menos productivas son la cara y las manos.
  • Edad: Los niños y los mayores son los que menos vitamina D producen.
  • Altitud: La altura facilita la exposición a la radiación UVA, ya que se ha filtrado menos radiación UVA que en la luz que recibimos a nivel de mar.
  • Nubosidad y contaminación: Las nubes y la contaminación devuelven al espacio parte de la radiación solar.
  • Protector solar. Si usamos un protector solar no recibimos la cantidad adecuada de radiación UVA para poder producir vitamina D.
  • La luz debe ser directa, si pasa a través de ventanas no nos permitirá producir vitamina D, ya que el cristal rechaza la radiación UVA.

Suplementos Nutricionales

Estaría recomendado en ciertas latitudes tomar vitamina D en otoño-invierno, ya que los días son muy cortos y la inclinación del sol hace que no se reciba una cantidad suficiente de luz solar para generar vitamina D.

Un exceso de vitamina D es tóxico, por lo que los suplementos de vitamina D siempre tienen que estar pautados por un médico y controlados con análisis de sangre. Esto no sucede si la generamos gracias al sol, ya que la propia radiación la descompone si nos exponemos al sol durante demasiado tiempo.

La vitamina D se presenta en diferentes formas: D2, D3, calcidiol (o calcifediol) y calcitriol.

No se recomienda tomarla en forma de calcidiol o calcifediol (p.e. medicamento Hidroferol), ya que es la prohormona que nuestro organismo fabrica en el hígado a partir de la vitamina D3 y está totalmente contraindicado tomar calcitriol, porque es la hormona que nuestro cuerpo elabora en los riñones a partir de la prohormona y es la hormona esteroide más potente del cuerpo humano.

Está recomendado tomar suplementos lo más puros posibles de vitamina D3 (colecalciferol), ya que es el tipo de vitamina D que el cuerpo produce de forma natural en la piel como respuesta a la exposición solar. Es mejor tomar vitamina D3 que D2, que es la presente en los vegetales, ya que la D3 tiene un nivel de absorción mucho más alto. Lo ideal es tomar vitamina D3 y dejar que nuestro propio cuerpo fabrique calcidiol siguiendo su curso natural.

 

Protectores solares

Si utilizamos un protector solar, la mejor opción es un protector solar certificado como cosmética natural y de base mineral, ya que funcionan creando sobre la piel una capa opaca que ofrece una protección natural de hasta el 95% contra todos los rayos ultravioleta y sin alterar químicamente el funcionamiento de la piel al absorberse, como hacen los protectores solares químicos.

Ningún protector solar ofrece un 100% de protección, por lo que no debemos bajar la guardia y sobreexponernos. En especial, si se tiene la piel clara, sensible o en el caso de niños, ancianos o personas enfermas lo mejor es tapar la piel con ropa y utilizar sombreros. Además hay que tener en cuenta que la nieve, la arena de la playa y el agua hacen de espejo, por lo que aumentan la exposición a la luz solar.

El factor de protección solar (FPS o SPF)

El factor de protección solar (FPS) indica el tiempo que aumenta la capacidad de defensa natural de la piel al usar un protector. Por ejemplo, una persona que empiece a enrojecerse a los 10 minutos de tomar el sol, tardará 20 veces más con un FPS 20 (200 minutos).

Conclusión

La capacidad de la piel para responder a la radiación solar y poner en funcionamiento los mecanismos para protegerse de ella y la duración del bronceado no solo dependen de las cremas o sustancias que podamos aplicar sobre la piel, sino que también depende de la calidad y variedad de nuestra alimentación, que nos nutre de adentro hacía afuera.

 

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

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SALUD BUCAL Y DENTAL

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

La salud bucal y dental es primordial para el buen estado físico de nuestro cuerpo, ya que unos dientes en mal estado pueden provocan serias complicaciones como infecciones, fatiga e incluso cambios de humor debido al dolor y al malestar que producen. Una mala masticación, además, provoca un sobreesfuerzo del sistema digestivo, lo que nos acabara generando problemas serios con el paso de los años. Hay que tener en cuenta que el cuidado de la boca no solo se hace en la boca, sino que hay que tener una alimentación sana; por ejemplo, es importante tener en cuenta que un déficit de vitamina C o D pueden causar graves problemas bucales. La prevención es esencial para evitar problemas de caries que nos obliguen a solucionarlo con empastes, ya que los empastes convencionales son tóxicos, especialmente las amalgamas que contienen mercurio, por lo que conviene no llegar al extremo de tener que empastar las piezas dentales.

Las caries y muchos de los problemas bucales están provocados por la proliferación descontrolada de algunas bacterias que habitan en nuestra boca. Las bacterias que nos provocan caries se alimentan de los azúcares que se encuentran en nuestra boca y como residuo generan ácidos que dañan el esmalte dental. Las bacterias que habitan en nuestra boca también pueden provocar inflamación de las encías y posteriormente periodontitis entre otros problemas.

Puede parecer mentira, pero nuestros antepasados del Paleolítico no padecían casi caries. No fue hasta el Neolítico cuando el hombre comenzó a cambiar su alimentación basándola en los cereales -que tienen un bajo contenido en vitaminas- y con ellos aumentaron los problemas de salud dental como la caries, por ejemplo. Buena muestra de ello es que las principales poblaciones con un gran índice de caries son las que tradicionalmente han basado su alimentación en los cereales y que las poblaciones que han basado su alimentación en el pescado u otro tipo de alimentos no han tenido problemas dentales hasta que no han adoptado la cultura y alimentación occidentales.

PROBLEMA

Los medios que se nos ofrecen hoy en día para mantener una buena salud dental y bucal son cepillarnos los dientes con dentífricos, utilizar hilo dental y enjuagues bucales. El problema es que los dentífricos, los enjuagues bucales y los hilos dentales están compuestos por sustancias que como mínimo son poco recomendables para ponerse en la boca. El hecho de que debamos cepillarnos los dientes después de cada comida y que debamos utilizar estos productos diariamente nos supone una exposición continuada a biocidas, colorantes, surfactantes, edulcorantes y aromas artificiales.

La cantidad de dentífrico que utilizamos es, además, un ejemplo de mimetismo publicitario. Los anuncios nos enseñan siempre una gran cantidad de dentífrico en el cepillo de dientes, lo que es muy atractivo estéticamente y nosotros intentamos hacer lo mismo en casa, dando por hecho que así es como se utiliza el dentífrico y utilizando una cantidad excesiva y poco recomendable de producto. Es una estrategia de marketing utilizada para que consumamos más.

Algunas de las sustancias tóxicas presentes en enjuagues y dentífricos son:

Flúor: Aunque desde siempre se nos ha dicho que el flúor es bueno para los dientes y previene la caries, esto no está demostrado. Lo que sí está demostrado es que el flúor es altamente tóxico. Los últimos estudios demuestran que el flúor puede provocar problemas hormonales muy serios que tendrían como consecuencia fatiga adrenal, problemas de páncreas y de tiroides y además ya se conoce desde hace tiempo que el flúor provoca cáncer de huesos. Aún así se sigue añadiendo flúor a los dentífricos, a la sal refinada e incluso al agua de muchas zonas.

Triclosan: Es un producto fungicida y antibacteriano que se utiliza en los dentífricos para combatir el exceso de bacterias en la boca. Se metaboliza y puede encontrarse en la leche humana, en la sangre y en la orina. Un estudio reciente indica que es un disruptor endocrino que afecta especialmente a las adolescentes y se cree que puede inhibir una de las hormonas tiroideas (T4), por lo que en EE.UU. se va a realizar un estudio a finales de este año (2012) para comprobarlo. Es un contaminante del agua, por lo que afecta la medio ambiente y no solo se encuentra en los dentífricos, sino también en detergentes, cosméticos, ropa y muebles.

Poliethylene Glicol o PEG: Los PEG pueden estar contaminados con una sustancia utilizada en su proceso de producción, el 1-4 dioxano, que es carcinogénica. En este caso, el problema es que el consumidor no tiene la seguridad total de que los PEGs estén totalmente libres de dioxanos, ya que los fabricantes de dentífricos no lo indican en sus envases.

Los hilos dentales suelen estar hechos de nylon o de teflón y la cera con la que se impregna normalmente es sintética.

Algunos de los problemas bucales provocados por una mala alimentación (comer alimentos procesados y refinados, falta de vitaminas, exceso de azúcares, etc.) o un mal cuidado de la boca son empeorados por los dentífricos y se intentan solucionar con otros productos como los enjuagues, que acaban empeorándolos aún más o provocando nuevos problemas como sequedad, úlceras, sangrado de encías, etc. debido a que en su composición tienen sustancias antimicrobianas o surfactantes que son demasiado agresivas.

ALTERNATIVAS

La alternativa a los productos convencionales son los dentífricos y enjuagues bucales naturales, mucho mejor si son ecológicos. Para los más pequeños, hay dentífricos ecológicos especialmente elaborados para que los niños los puedan ingerir sin problemas. Una de las marcas que dispone de una buena gama de pastas de dientes ecológicas es Lavera.

Incluso tenemos la opción de comprar cepillos de dientes sin cerdas sintéticas, que suelen estar hechas de nylon o de otro material, porque existen cepillos de dientes de cerdas de tejón o jabalí, por ejemplo.

Los hilos dentales más recomendables son hechos de seda natural impregnados con cera natural, que puede ser de cera de abejas o de carnauba.

Además de adquirir pastas de dientes y enjuagues ecológicos, también los podemos hacer en casa:

Pasta de dientes de bicarbonato y sal: Mezclar una parte de bicarbonato sódico con la mitad de sal marina sin refinar y poner un poco de agua para formar una pasta que pueda quedar en el cepillo. Se le pueden añadir hojas de menta, hierbabuena o la hierba aromática que se desee y se puede añadir un bactericida natural como una infusión de tomillo, espliego, salvia o romero en lugar de agua, por ejemplo.

Pasta de dientes de levadura y limón: Mezclar 2 cucharadas de piel de limón rallada muy fina, ¼ de taza de levadura de cerveza y dos cucharadas pequeñas de sal. Batirlos muy bien hasta que formen una pasta. Se debe guardar en un sitio fresco y se debe mojar el cepillo para utilizar el preparado para que la levadura se active. La levadura nos aportará además mucha vitamina B9 (ácido fólico), que se absorbe en la boca y el trato digestivo. Si en lugar de levadura ponemos bicarbonato, tendremos un blanqueador dental.

Colutorios de hierbas: Como alternativa a los colutorios o enjuagues bucales podemos utilizar infusiones de salvia, tomillo, espliego o romero. Si se tienen úlceras en la boca está especialmente recomendado utilizar salvia, que también es útil para hacer gárgaras. Cepillarse los dientes con infusión de salvia, además, permite recuperar la blancura de los dientes.

Enjuague bucal de tomillo: Añadir en un litro de agua purificada o mineral unos 60gr de tomillo fresco y apagar el fuego cuando el agua hierva. Añadir una cucharada grande de sal sin refinar y después de 5 minutos quitar el tomillo del agua y dejar de enfriar. Recomendado para desinfectar la boca antes o después de extracciones o si se tienen llagas, gingivitis o heridas.

La higiene bucal basada en productos naturales no agresivos es otra de las cosas útiles de nuestra pasado que ha quedado olvidada en muy pocas generaciones. Sustituir los productos sintéticos y agresivos que utilizamos hoy en día es muy fácil, económico y como hemos visto no implicaría más de 10 minutos de nuestro tiempo, pero mejoraría nuestra salud dental, y en consecuencia, nuestra salud general.

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

 

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