Purificadores de agua Carbonit

SanUno inox

 PURIFICADORES DE AGUA CARBONIT

 

Entre el 50% y el 80% de nuestro cuerpo está compuesto por agua, dependiendo de la edad que tengamos y de si somos hombre o mujer. El agua, por lo tanto, es básica para nuestra supervivencia y nuestra salud. La cantidad y la calidad del agua que se bebe determina en buena parte el funcionamiento idóneo del organismo, por lo que además de estar bien hidratados es muy importante que el agua que bebemos esté libre de tóxicos y de microorganismos que puedan provocarnos enfermedades.

En Pure Nature disponemos de purificadores de la marca Carbonit que garantizan un excelente filtrado del agua de nuestro grifo gracias a sus filtros de dos etapas: una que elimina partículas de hasta 0,15, dependiendo del modelo de filtro, y una segunda etapa de filtrado con carbón activo que elimina más de un 99,5% de sustancias tóxicas como el cloro y derivados, pesticidas como el lindano y residuos medicamentosos como el ibuprofeno, entre otros. Los filtros de Carbonit eliminan además el plomo y el cobre presentes en el agua en más de un 90%. Una de las ventajas principales de los filtros que utilizan carbón activo para la eliminación de tóxicos es que no eliminan las sales minerales disueltas en el agua, algo que puede provocar serios problemas de salud.

Los purificadores Carbonit ofrecen además la ventaja de que permiten sustituir el agua embotellada en plástico, y por lo tanto contaminada, por agua purificada de mejor calidad a un precio mucho menor y eliminando la molestia de acarrear garrafas de agua a casa.

En nuestra tienda online podrá encontrar los purificadores SanUno, Vario Classic y DUO (para cal, partículas y tóxicos) de Carbonit. Estos tres purificadores actúan sobre un único grifo y son muy fáciles de instalar. Los tres pueden utilizar los filtros NFP Premium y IFP Puro, que también ofrecemos en Pure Nature. Estos filtros deben cambiarse cada 6 meses para mantener un filtrado del agua eficiente y se deben utilizar siempre con agua fría.

 

Purificador de agua SanUno

En Pure Nature encontrará 3 modelos del purificador San Uno: el de polipropileno sin filtro, el de polipropileno con un filtro NFP Premium y el nuevo modelo de SanUno_inoxacero inoxidable con un filtro NFP Premium. Los 3 se instalan fácilmente en cualquier grifo estándar con un adaptador universal que se entrega con el purificador. Con una pequeña palanca se escoge si queremos el agua filtrada o no filtrada. Los 3 purificadores pueden utilizar el filtro NFP Premium o el filtro IFP Puro, que ofrece un mejor filtrado de partículas y es el que menos caudal pierde con el uso gracias a su diseño.

El SanUno con la carcasa de polipropileno también es útil para llevarlo de viaje gracias a su tamaño y peso.

El nuevo purificador de agua SanUno Inox F de Carbonit está hecho de acero inoxidable V4A que es el más resistente a la corrosión. El diseño del purificador SanUno Inox hace que el cambio de filtro sea mucho más rápido y sencillo gracias a que la salida del agua se encuentra en la parte superior. Solo hay que desenroscar la tapa donde va instalado el filtro del purificador para sacar el filtro usado y colocar el nuevo. El grifo dispone además de un dosificador que permite aprovechar mejor el agua y reducir así el consumo.

La fácil instalación y su eficiencia en el filtrado hace que sea uno de lo purificadores de agua más vendidos.

Vídeo instalación SanUno

Purificador de agua Vario Classic

Carbonit VarioSe instala debajo del fregadero con un grifo suplementario, de manera que se puede escoger el agua purificada o sin purificar abriendo el grifo correspondiente para cada una. Mediante el grifo ya existente se obtiene agua sin purificar y mediante el grifo del purificador se obtiene agua purificada.

El purificador Vario debe instalarse debajo del fregadero, por lo que se entrega con todos los accesorios necesarios para su instalación: pieza en T, válvula de cierre de bola, tres conductos flexibles de acero fino, junta de rosca, soporte mural, grifo y juntas. Incluye también un filtro NFP Premium y en su lugar se puede utilizar también el filtro IFP Puro, que ofrece un mejor filtrado de partículas. La instalación no es difícil, aunque es necesario hacer un agujero en la encimera para poder instalar el grifo auxiliar del purificador. En caso de que no se desee hacer un agujero se puede sustituir el grifo por uno nuevo de 3 tomas, una de ellas servirá para obtener el agua purificada tras conectarla al Vario. Estos grifos son fáciles de encontrar en ferreterías o a través de fontaneros.

 

Purificador de agua Duo Kalk

Carbonit DUO KALKEl purificador de agua Duo Kalk de Carbonit se instala debajo del fregadero y el agua ya filtrada se suministra mediante un grifo suplementario que se incluye en la unidad, como ocurre con el purificador Vario, por lo que la instalación es la misma que la de este purificador. También el Duo Kalk se entrega con todo lo necesario para poder instalarlo.

El Duo Kalk se entrega con un filtro NFP Premium que permite eliminar partículas, tóxicos y bacterias, pero además dispone de un segundo filtro para la eliminación de cal que permite reducir la dureza del agua. En lugar del filtro NFP Premium se puede utilizar el filtro IFP Puro, que ofrece un mejor filtrado de partículas.

 

Importante: Por el tipo de agua de la mayoría de la Península Ibérica recomendamos el filtro IFP Puro, ya que es el que mejor resultados ofrece en aguas con una carga de partículas mediana-alta y el que menos caudal pierde con el uso gracias a su diseño.

 

Los filtros Carbonit han sido controlados por organismos independientes y su eficacia está avalada por sus certificados. Las carcasas de Carbonit también satisfacen exigentes normas de calidad y están fabricadas conforme a las recomendaciones KTW (plásticos y agua) y a la hoja de trabajo W270 de la DVGW (Asociación técnica y científica alemana para el gas y el agua potable).

INFORMACIÓN ADICIONAL: Guía práctica de control ambiental

Edredones nórdicos ecológicos para un descanso saludable

edredones-nordicos-ecologicos

 

Este invierno en Pure Nature presentamos una amplia variedad de edredones nórdicos ecológicos para un descanso óptimo.

Los nórdicos están disponibles en las medidas de 135×200 cm y 155×220 cm y varios modelos también se ofrecen en medidas grandes de 200×200 cm y 200×220 cm. Además en Pure Nature también encontrarán nórdicos de 100×135 cm para niños.

Están hechos de diferentes materiales, desde los clásicos de algodón y lana, a los novedosos de tencel y fibras de maíz, pasando por los nórdicos más exóticos como los de pelo de camello, kapok y seda salvaje. Además en Pure Nature ofrecemos desde nórdicos muy ligeros para las noches frescas de verano o de entretiempo hasta nórdicos para el invierno más riguroso.

 

Nuestras recomendaciones

Todos los nórdicos seleccionados son lavables, ligeros, tienen un tacto agradable y tienen una buena regulación de la humedad, por lo que no hacen sudar y se secan con facilidad.

 

Los materiales

Tencel® es la marca de la moderna fibra Lyocell desarrollada en Austria. Lyocell es una fibra natural hecha de celulosa de madera, delicada con la piel, con una regulación de la temperatura óptima y que permite que la piel respire y permanezca seca. Recomendada para alérgicos y personas con SQM.

La fibra de maíz se fabrica mediante un proceso de fermentación del almidón de maíz. Tiene una capacidad calorífica similar a los pelos de animales (lana de oveja, pelo de camello, etc.) pero es hipoalergénica y lavable. Recomendada para alérgicos y personas con SQM.

La seda convencional se extrae de orugas de granja, ahogándolas en agua hirviendo dentro de sus capullos antes de su metamorfosis. Por lo contrario, la producción de la seda salvaje no está controlada y se extrae de los capullos de las orugas una vez ya se han convertido en mariposas, por lo tanto no se las mata. La seda puede absorber más del 33% de su propio peso en humedad y es ideal para personas que transpiran mucho. Además es muy ligera, suave y agradable.

El algodón pertenece a la familia de las malváceas y es un excelente material natural que es lavable, agradable para la piel, transpirable, hipoalergénico y libre de contaminantes. Tiene una capacidad calorífica baja y una buena regulación de la humedad. Puede absorber hasta un 20% de su propio peso en humedad y es ideal para personas que transpiran mucho.

 

En Pure Nature también encontrarán una amplia variedad de almohadas de algodón ecológico, Tencel y fibras de maíz, entre otras, que junto nuestros edredones nórdicos ecológicos son ideales para un descanso saludable.

 

 

Toallas de algodón ecológico

toalla ecologica rayas

 

No hay nada más agradable al salir de la ducha que secarse con una toalla suave y esponjosa, especialmente para aquellos que tienen una piel sensible o delicada.

En Pure Nature disponemos de una gran variedad de toallas de alta calidad, hechas 100% de algodón ecológico certificado y  teñidas con tintes ecológicos, ideales para aquellos preocupados por el medio ambiente y por su salud. Además son especialmente económicas y tienen una gran durabilidad.

 
 

Toalla de algodón ecológico

toalla-ecologicaNuestras toallas clásicas de rizo están hechas de de algodón ecológico, tienen los certificados GOTS y Oeko-Tex y están disponibles en diferentes colores y medidas. Son de alta calidad y tienen un gramaje de 450 gr/m² que proporciona una gran absorción, suavidad y un tacto agradable.

Las toallas de algodón ecológico también están disponibles a rayas.

 
 

Toalla de piqué de algodón ecológico

toalla-pique-ecologica

Las toallas de tejido piqué están hechas de algodón ecológico. El tejido piqué hace que la toalla sea más ligera, más absorbente y menos voluminosa que las toallas convencionales. Además este tejido proporciona un ligero masaje que hace que la toalla sea ideal para utilizarla en spas, saunas o tras haber hecho deporte. Por su ligereza es ideal para llevarla de viaje.

Están disponibles en varias medidas y colores.

 

 

Para un mayor durabilidad, recomendamos lavar las toallas con un detergente ecológico y suave  así como suavizante ecológico como los de la marca Klar que  pueden encontrar en nuestra tienda online.

 

INFORMACIÓN ADICIONAL:

 

Cosméticos Urtekram No Perfume

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Cosméticos sin fragancia “No Perfume” de Urtekram

La línea No Perfume de la marca danesa Urtekram está formulada sin fragancia con ingredientes naturales como el aceite de jojoba,  el aceite de almendras o la manteca de karité. Además tienen la línea No Perfume Baby para un cuidado especial y sin fragancia de la delicada piel de bebés y niños.

Tiene el sello de la Asociación Danesa de Asma y Alergia, que asegura que los productos tienen un riesgo mínimo de alergia. Los productos no pueden contener fragancias, colorantes, formaldehído ni ingredientes de relleno y la asociación revisa anualmente la composición de los productos con información científica sobre alergias actualizada.

Sin fragancias, colorantes ni conservantes sintéticos. Es una línea adecuada para personas con alergias.

Con el certificado ecológico Ecocert-Cosmos. Los artículos de la gama Sin Perfume son veganos y  no están testado en animales.

Desde 1972, la empresa danesa Urtekram se dedica a elaborar productos puros y honestos que son producidos de manera sostenible y con calidad ecológica. Urtekram se asegura de utilizar sólo unos pocos ingredientes para crear sus artículos y elegirlos de acuerdo a la compatibilidad con la piel. Sus productos son adecuados para personas con piel sensible.

 

Cosméticos Sin Perfume de Urtekram en Pure Nature

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Crema de manos No Perfume
Crema de día No Perfume
Leche limpiadora No Perfume
Tónico facial No Perfume
Loción corporal hidratante No Perfume
Jabón No Perfume
Jabón líquido para manos No Perfume
Champú No Perfume
Acondicionador suavizante para cabello No Perfume
Gel de ducha No Perfume

 

Cosméticos No Perfume Baby en Pure Nature

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Loción corporal para niños No Perfume
Crema de zinc para niños No Perfume
Aceite corporal para niños No Perfume
Gel ducha y champú No Perfume

 

INFORMACIÓN ADICIONAL

 

 

Tintes y Henna para un cabello lleno de salud

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Los tintes convencionales son tratamientos fuertes y tóxicos que se utilizan repetidamente, por lo que castigan mucho el cabello, dejándolo con el tiempo débil, quebradizo y apagado. Los tintes convencionales y los decolorantes contienen ingredientes, tales como derivados de amoniaco y parafenilenediamina, que pueden causar reacciones alérgicas y además están relacionados con algún tipo de cáncer.

La alternativa saludable a los tintes convencionales son los tintes vegetales y la henna, ya que ambos además de darle color al cabello, lo cuidan y lo dejan brillante.

Henna en polvo

Henna-PlusLa Henna Plus de Frenchtop es 100% henna natural en polvo y deja el cabello brillante, suave y con más cuerpo y volumen. Está purificada microbiológicamente para eliminar cualquier tipo de contaminación.

Contiene colorantes vegetales y extractos vegetales sin ningún aditivo sintético, por lo que no daña el cabello y se puede aplicar tantas veces como sea necesario, ya que los colores son más intensos por el uso repetido.

Es importante tener en cuenta que la henna no aclara el color del cabello y que para las canas ofrece una cobertura limitada ya que siempre produce un tono más claro que el del resto del cabello. La duración del color es entre 2 y 3 meses y se desvanece poco a poco, por lo que no aparecen raíces.

Es la mejor opción en el caso de tener un cuero cabelludo sensible o un cabello fino y sin vida.

Tinte vegetal en crema

Logona-tinte-vegetalEl tinte en crema de Logona está hecho con una combinación única de colorantes procedentes de plantas y sustancias naturales, sin sustancias tóxicas ni agresivas, que aporta un color intenso al cabello y además lo deja brillante y con volumen y no irrita el cuero cabelludo.

Tiene los certificados de cosmética natural BDIH y NATRUE. Son veganos, sin gluten ni lactosa.

Laboratorios independientes prueban cada lote para evitar que contengan residuos químicos procedentes de la agricultura y metales pesados.

Es un tinte 100% natural, en crema, que viene listo para usar y tiene una buena durabilidad.

Debido a sus propias características, la coloración natural de las canas siempre produce un tono más claro que el resto del cabello.

Para un mejor resultado está recomendado utilizar previamente el Tratamiento preparatorio  a base de arcilla verde, ya que limpia profundamente el cabello preparándolo para conseguir una coloración óptima. Y una vez teñido el cabello, está recomendado usar el Acondicionador fijador de color  en vez de champú para conservar y prolongar el color del tinte y suavizar el cabello.

INFORMACIÓN ADICIONAL:

Consejos para un cabello sano, fuerte y brillante

Cosmética natural

 

El sol y nuestra salud

Sol y piel

 

EL SOL Y NUESTRA SALUD

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

 

La exposición al Sol es un tema que genera muchas dudas hoy en día, o al menos eso se deduce por la cantidad de personas que se sobreexponen y por la cantidad de personas que lo evitan del todo. Por una parte los médicos nos dicen que debemos evitar la exposición solar, sobre todo si somos muy blancos o tenemos muchas pecas, lo que nos puede provocar algunos problemas de salud por no recibir suficiente luz solar. Por otro lado, buena parte de la población se expone en exceso al sol para broncearse, lo que provoca daños en la piel, a veces fatales.

A continuación exponemos varias preguntas y respuestas que nos pueden ayudar a tomar la decisión de exponernos al Sol o no y cómo hacerlo:

 

– ¿Es peligroso exponerse al sol?

No. No solo no hay que evitar el Sol sino que es necesario que estemos expuestos a la luz solar para que nuestro cuerpo funcione correctamente, aunque sí está recomendado que las personas muy mayores, los niños pequeños y los bebés se protejan con ropa de la luz directa del Sol, debido a que su piel no responde tan bien. Las personas con la piel muy blanca deben exponerse teniendo todavía más en cuenta que el resto cuándo y cuánto tiempo hacerlo para evitar problemas en la piel.

Lo que nos debe preocupar de la luz Solar es la radiación UVA, que es la que hace que nos pongamos morenos, pero también vayamos castigando la piel a medida que pasan los años. El momento del año en que más radiación solar recibimos es entre los meses de mayo y agosto. Estos son los meses en que la Tierra se encuentra más alejada del Sol, pero su inclinación permite que los rayos de sol alcancen de pleno el hemisferio norte. Durante esta época del año las horas del día con más radiación solar son las comprendidas entre las 11 h y las 16 h.

Lógicamente, la radiación solar que recibimos puede verse afectada por las nubes, la contaminación o la altura respecto al mar en que nos encontremos.

 

– ¿Es necesario exponerse al Sol?

Sí, aunque no para estar moreno, sino para recibir los beneficios que nos aporta. No hay que olvidar que nuestro estado natural hasta hace muy pocos años era estar expuestos a la luz solar durante la mayor parte del día. El dejar de hacerlo empeora la calidad de nuestra salud, ya que estamos vinculados al Sol desde antes de que existiéramos como especie.

De todas maneras es importante no sobreexponerse al Sol, como hacemos al intentar ponernos morenos en exceso y rápidamente. Sobreexponiéndonos forzamos el mecanismo de defensa de nuestra piel contra el Sol -que consiste en ponerse morena- pudiéndonos provocar quemaduras, envejecimiento prematuro y cáncer de piel.

El sentido común es el de debe regir a la hora de exponernos al Sol. A ningún animal de sangre caliente se le ocurriría ponerse bajo el Sol en las horas de máxima radiación y nosotros debemos hacer lo mismo.

 

– ¿Qué beneficios tiene exponerse al Sol?

Los rayos infrarrojos del sol nos aportan energía y también nos estabilizan emocionalmente, que es muy útil para tomar buenas decisiones y evitar al máximo estresarnos. Si nos exponemos a la luz solar durante una media hora al día nuestro reloj interno se pone en hora para que nuestro cuerpo funcione correctamente siguiendo el ciclo circadiano (el de día y noche), haciendo que seamos capaces de descansar correctamente y que nuestro sistema hormonal funcione bien.

El beneficio más importante de exponernos al Sol es que nos permite producir vitamina D. Esta vitamina se sintetiza en nuestra piel cuando la exponemos a la radiación UVB (onda media). Esto se produce en minutos, por lo que no es necesaria una sobreexposición. Unos 20 minutos al día son suficientes. La parte del cuerpo que más vitamina D produce es el torso, seguido de las piernas y los brazos. Para producirla necesitamos cierta cantidad de radiación. Como referencia, debemos saber que si nuestra sombra es más larga que nosotros, no estamos recibiendo la cantidad suficiente de luz solar para generar vitamina D.

La vitamina D es esencial para el cuerpo humano. Problemas de déficit de calcio u hormonales a menudo esconden un déficit de vitamina D. Es también antiinflamatoria, antidepresiva y reduce la hipertensión. Forma parte de nuestro ADN, por lo que es esencial para crear nuevas células. Hace que nuestro sistema inmunitario actúe correctamente y es básica para el funcionamiento del sistema nervioso, además de ayudar a prevenir el cáncer. Si tenemos una buena fuente de calcio y suficiente vitamina D también reduciremos el colesterol, además de evitar problemas como la osteoporosis.

 

– ¿Es necesario utilizar protector solar?

Sí, si vamos a estar expuestos al Sol durante mucho tiempo y especialmente si se tiene la piel muy blanca.

 

– ¿Un protector solar con FPS 50 me protege más que uno de FPS 20?

No. Protege durante más tiempo, pero no más. El factor de protección solar (FPS) indica el tiempo que el protector aumenta la capacidad de defensa de la piel cuando lo usamos. Por ejemplo, una persona que empiece a enrojecerse a los 10 minutos de tomar el sol, tardará 20 veces más con un FPS 20, es decir, 200 minutos.

 

– ¿Cuál es el mejor protector solar?

La mejor opción es un protector solar de base mineral que sea ecológico. De esta manera evitaremos los componentes tóxicos de los convencionales y que son más o menos comunes en cualquier crema convencional. Los ecológicos suelen utilizar dióxido de titanio u óxido de zinc, que crean sobre la piel una capa opaca que ofrece una protección solar natural del 95% contra todos los rayos ultravioleta. Además también utilizan aceites como el de onagra o de jojoba para mantener la piel hidratada y vitaminada. Estos aceites, como también el de argán, el de lino o el de semillas de granada son muy útiles para mantener la piel en buen estado por su cantidad de vitamina E y antioxidantes. Un aceite especialmente útil es el de coco, que tiene un FPS aproximado de 4.

 

– ¿Es posible broncearse sin perjudicar la piel?

Sí, siempre que lo hagamos muy gradualmente y teniendo el cuidado de no quemarnos, por lo que hay que tener en cuenta no sobreexponernos al Sol ni exponernos en las horas de máxima radiación.

También es muy importante que tengamos una salud optima de nuestra piel para que funcione lo mejor posible y por lo tanto se broncee mejor sin quemarse. Esto normalmente no se consigue solo aplicando cremas, sino con el cuidado general de nuestra salud. Evidentemente es esencial beber suficiente agua, siempre que sea posible de manantial y envasada en cristal o agua filtrada con carbón activo. Se debe evitar beber agua filtrada por osmosis inversa y agua destilada, porque están desmineralizadas. Otra recomendación es evitar el cloro del agua en la ducha utilizando un declorador. También está recomendado hacer saunas para eliminar los tóxicos de la piel.

El estado de la piel es un reflejo de la salud de todo el cuerpo, como ocurre con el pelo de los animales; esto quiere decir alimentarnos correctamente y no exponer la piel a ningún tipo de estrés. Vivimos en una sociedad obesa, pero eso no quiere decir que esté bien nutrida, de manera que la falta de nutrientes se traduce en problemas de salud, entre ellos la poca resistencia o resiliencia de nuestra piel a la radiación solar.

Alimentarnos correctamente consiste de manera generalizada en que al menos el 60% de lo que comamos sean verduras, entre el 5% y el 10% grasas o aceites saludables y el resto proteínas y cereales integrales sin gluten. Dejar de comer alimentos inflamatorios como aquellos que tienen gluten, azúcar y harinas refinadas mejorará la salud de nuestra piel porque mejorará también nuestra salud en general. Si las grasas que comemos son ricas en omegas, especialmente omega 3, además también permitiremos a nuestra piel que responda mejor al estrés al que puede verse sometida, ya sea demasiada radiación solar, frío, sequedad, etc. y que envejezca mucho mejor. Las verduras nos aportarán las vitaminas –especialmente las A, C y E- y antioxidantes que necesitamos sin el azúcar que podemos encontrar en las frutas. Comer de esta manera junto con alimentos probióticos como yogur, kéfir o queso de leche cruda permite tener una buena salud de nuestra flora intestinal y por lo tanto una piel en el mejor estado posible.

No exponer la piel a ningún tipo de estrés significa seguir los consejos que hasta ahora hemos dado y lógicamente, también reducir las agresiones a la piel en forma de cremas, cosméticos y jabones convencionales, ya que están cargados de sustancias sintéticas, algunas de ellas muy tóxicas. Recomendamos utilizar productos de cosmética natural y especialmente están recomendados los aceites de lino, jojoba, coco, onagra, argán, etc.

Siguiendo estos simples consejos no solo tendremos una piel más sana y bonita sino que mejorará toda nuestra salud.

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

INFORMACIÓN ADICIONAL

 

Consejos para alérgicos al polen y a los ácaros del polvo

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CONSEJOS PARA ALÉRGICOS AL POLEN Y A LOS ÁCAROS DEL POLVO

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

 

La alergia es una enfermedad conocida desde la antigüedad, pero con un índice muy bajo hasta hace poco. En los últimos 50 años el índice de afectación ha aumentado un 470% hasta convertirse hoy en día en una de las enfermedades más comunes, que afecta a entre el 30 y el 40% de la población mundial. Por ejemplo, solamente en Euskadi hay más de 200.000 alérgicos al polen, que es el tipo de alergia más extendida, aunque las alergias alimentarias son quizá las que han crecido más rápidamente durante estos últimos años.

Los médicos e investigadores ambientalistas creen que este espectacular aumento de casos de alergia puede ser causado por la relación que nuestro cuerpo tiene desde hace muy pocas décadas con sustancias sintéticas (más de 100.000) que no existen en la naturaleza y para las que no estemos preparados para tratar. Aunque existe una predisposición genética, un alérgico probablemente no lo sería si las circunstancias ambientales no fueran las idóneas para que el problema se manifestase. Estas circunstancias son principalmente el gran aumento de sustancias tóxicas en el medio ambiente, que están presentes en grandes cantidades y afectan a nuestro cuerpo en un gran número al mismo tiempo, provocando reacciones adversas y enfermedades.

Las alergias más comunes son las alergias de tipo I, es decir, en las que la respuesta alérgica es inmediata al alergeno. Los alergenos pueden ser: pólenes, ácaros,  escamas de piel de animales, alimentos, moho, picaduras de insectos, etc. En la alergia tipo I están involucrados los anticuerpos IgE (Inmunoglobulina E). En este tipo de alergia nuestro sistema inmunitario responde erróneamente y de forma exagerada a la presencia del alergeno inflamando los bronquios, la garganta, la nariz y los ojos para defenderse de algo que cree que es una agresión. Especialmente en estas zonas es donde se libera una gran cantidad de histamina, entre otras sustancias, que es lo que provoca la inflamación. Las reacciones alérgicas pueden ser muy graves e incluso provocar la muerte si no se toman rápidamente contramedidas. Antihistamínicos y adrenalina o cortisona inyectadas son los más habituales.

En el caso del polen en concreto, el cambio climático hace que la primavera y el verano se alarguen, y esto junto con la contaminación hace que la respuesta alérgica sea más agresiva.

 

Síntomas

Los síntomas de las alergias al polvo y al polen pueden llegar a ser invalidantes porque el desgaste y estrés que sufre el cuerpo puede ser muy fuerte. La alergia al polen, por ejemplo, a menudo no permite descansar debido a que el polen retenido en la mucosidad de los bronquios y de la nariz se mueve y sigue provocando síntomas a nivel respiratorio y no deja dormir.

Las reacciones alérgicas al polen normalmente causan rinitis alérgica con estornudos, ojos llorosos y secreciones nasales o nariz congestionada. Síntomas similares pueden ser provocados por los ácaros del polvo durante todo el año, además de problemas respiratorios. El polen no sólo afecta en la primavera, hay que tener en cuenta que el calendario polínico muestra que estamos expuestos a diferentes tipos polen prácticamente durante todo el año. La época en la que tengamos reacciones alérgicas dependerá del polen al que seamos alérgicos.

Durante la infancia, la dermatitis atópica y las alergias a los alimentos son las predominantes durante los primeros años y más tarde aparecen las alergias respiratorias. Si la causa de la alergia se mantiene, puede conducir a una ampliación de la enfermedad y por ejemplo la rinitis alérgica puede convertirse en asma bronquial.

 

CONSEJOS PARA ALÉRGICOS AL POLEN

  • Ventilación hogar: No ventilar la casa a primera hora de la mañana, por la alta concentración de polen, ni cuando empieza a caer la temperatura por la tarde, ya que es cuando el polen en suspensión se empieza a depositar.
  • Purificadores de aire con filtros HEPA, que son capaces retener partículas de al menos 0,3 micras, aunque hay purificadores que pueden retener partículas de hasta 0,1 micras. De esta manera la cantidad de polen, ácaros y otros alérgenos presentes en la vivienda se reduce radicalmente. Si además los filtros tienen una etapa de filtrado de carbón activo, también reduciremos el humo de los coches, el humo del tabaco, el formaldehído, etc.
  • Al salir a la calle: llevar gorra (y pelo recogido si se tiene largo) y gafas de sol. De esta manera se evita que el polen se quede en el pelo y que entre en los ojos.
  • Al llegar a casa: peinarse (el polen se acumula en el cabello), cambiarse la ropa en una habitación separada, de manera que el polen no pase al resto de la casa y ducharse. Es muy importante cambiarse los zapatos en la entrada, ya que si no esparcimos el polen por toda la vivienda.
  • Ropa: Si es necesario se puede secar la ropa dentro de casa (con deshumidificador o secadora), de manera que no quede expuesta al polen si la tendemos.
  • Exteriores: Evitar las salidas al campo, parques o jardines durante la época de polinización.
  • Mascarillas: Las mascarillas son una buena solución para los alérgicos al polen, ya que evitan que el polen entre en las vías respiratorias y reducen o incluso evitan la medicación con antihistamínicos. No todas las mascarillas sirven, ya que el tamaño de algunos pólenes es especialmente pequeño, por lo que se deben buscar las más tengan más capacidad de filtrado para partículas.

 

CONSEJOS PARA ALÉRGICOS A LOS ÁCAROS DEL POLVO

Los ácaros que provocan alergia son una especie de ácaros microscópicos que se alimentan de las partículas que se van desprendiendo de nuestra piel a medida que ésta muere. Por este motivo uno de los hábitats preferidos por estos ácaros es nuestra cama, gracias al ambiente cálido y húmedo que nosotros mismos aportamos. La cama es el lugar donde es prioritario controlar la presencia de ácaros, ya que además pasamos en ella un tercio de nuestra vida en el momento en que somos más vulnerables, que es cuando dormimos.

  • Purificador de aire: Utilizar un purificador de aire con filtro para partículas HEPA para eliminar tanto los ácaros como las partículas de nuestra piel que los alimentan y cualquier otro alergeno presente en el ambiente. En el caso de limpiar con aspirador, también es aconsejable que tenga un filtro HEPA.
  • Productos antiácaros: Se pueden utilizar productos antiácaros que se añaden a la lavadora o que se rocían en la ropa de cama. Debe ser un producto de calidad, no tóxico y si puede ser derivado de productos naturales, como el árbol de Neem, por ejemplo.
  • Humedad: La humedad ambiental favorece la proliferación de ácaros, por lo que está recomendado mantener la casa con un grado de humedad por debajo del 60%. Son fáciles de encontrar deshumidificadores de cloruro cálcico, eléctricos o de bentonita (arcilla), por ejemplo.
  • Ropa: Lavar la ropa que volvamos a utilizar después de tenerla guardada durante un tiempo y hacerlo a altas temperaturas para eliminar los ácaros o lavarlas incluso con productos antiácaros.
  • Mascarillas: Utilizar mascarilla para partículas en el caso de tener que mover muebles, libros o cualquier cosa que haya podido acumular polvo.
  • Oxígeno: Los ácaros son muy sensibles a la falta de oxígeno, por lo que una buena manera de tenerlos a ralla es envasar al vacío los objetos en los que pueden encontrarse (ropa, almohadas, libros, discos, etc.) y que no se van a utilizar en un largo periodo de tiempo.

 

Ducha nasal: Las duchas nasales limpian las fosas nasales de alergenos, entre otras cosas, por lo que son muy útiles para las personas con alergia al polen y/o a los ácaros. Existen tazas específicas para hacer duchas nasales llamadas neti pots, que también están recomendadas si se está resfriado, congestionado o se tiene la nariz reseca.

 

CONTROL AMBIENTAL

Un consejo que nos ayudará a evitar los síntomas provocados por las alergias o a reducirlos al máximo es llevar un control ambiental en casa. El control ambiental consiste en poner medidas para evitar al máximo la exposición a tóxicos que podemos encontrar en nuestra propio hogar. Esto básicamente implica utilizar productos de limpieza, higiene y cosméticos ecológicos sin fragancia, beber agua purificada con filtros de carbón activo y hacer una alimentación ecológica. El control ambiental es muy beneficioso para los alérgicos y en países donde existe la especialidad de Medicina Ambiental lo recomiendan especialmente para personas con alergias y/o asma con excelentes resultados.

 

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

 

INFORMACIÓN ADICIONAL

El trigo, un alimento poco saludable más allá del gluten

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EL TRIGO, UN ALIMENTO POCO SALUDABLE MÁS ALLÁ DEL GLUTEN

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

Cuando los profesionales de la salud nos aconsejan que lo mejor es comer variado no caemos en la cuenta de que la manera de comer hoy en día es muchas cosas, pero no variada. La pérdida de una gran variedad de alimentos que comíamos en el Paleolítico (desde diferentes animales, raíces y bayas hasta insectos o flores, por ejemplo) fue provocada por el comienzo del Neolítico y la expansión de la agricultura y de la ganadería. La diversidad de los alimentos que los humanos comíamos se ha ido viendo reducida a lo largo de la historia y especialmente durante este último siglo en el que el trigo ha ocupado un espacio cada vez más grande en nuestra alimentación en detrimento de las verduras y hortalizas que hasta hace unos años compensaban nuestra dieta.

Los griegos y especialmente los romanos fueron los encargados de extender el cultivo del trigo, que formaba parte de la triada mediterránea (vid, aceite y trigo) y que gracias a la romanización pasó a ser un pilar de nuestra alimentación, de nuestra cultura e incluso de la religión católica (el cuerpo de Cristo). Aún así, el trigo presenta algunos problemas para nuestra salud, que, a pesar de los siglos que hace que lo consumimos, hace que no sea demasiado aconsejable para la mayoría de personas.

Gluten

El problema más conocido del trigo es el gluten. La palabra gluten designa a una familia de proteínas común a todos cereales, pero de manera coloquial llamamos gluten al “gluten malo”, el que no toleran los celíacos y que se encuentra en el trigo, la cebada y el centeno. La celiaquía es el problema más claro a nivel clínico que causa el gluten y sus síntomas pueden comprender desde todo tipo de problemas digestivos hasta problemas cognitivos, dolor articular, fatiga, déficit de atención, infecciones de riñón o de vesícula, dolor muscular, depresión o desnutrición, entre otros muchos.

Esta enfermedad que era rara hasta hace unos 15 años, hoy en día afecta al 1% de la población a nivel mundial y se cree que entre el 10 y el 40% es susceptible a padecerla. Muchos celíacos y padres de celíacos se sienten mal debido a que les han dicho que su enfermedad es genética, pero esto no es realmente así de simple. Estas personas tienen una predisposición genética y el hecho de que se manifieste el gen que causa la enfermedad no depende del gen, sino de las circunstancias, tal y como está demostrando la epigenética. Una de las circunstancias en este caso es que el trigo ha aumentado el contenido en gluten un 50% en los últimos 50 años provocando celiaquía con más facilidad a individuos susceptibles. Este aumento del porcentaje de gluten sumado a los restos de sustancias químicas con las que se tratan los cultivos de cereales convencionales aumenta también los problemas de salud de las personas no celíacas, especialmente causando problemas digestivos e intestino permeable. Gracias a tener los intestinos permeables, las grandes moléculas de gluten que son muy difíciles de digerir se cuelan en nuestro cuerpo generando inflamación y contribuyendo a desarrollar problemas autoinmunes (alergias, Hashimoto, lupus, etc.).

Lo que normalmente no se explica es que el gluten afecta a la mayoría de población, ya se sea celíaco o no, y ya hay un consenso a nivel internacional sobre la existencia de la intolerancia al gluten no celíaca. Algunos médicos afirman que hasta un 90% de sus pacientes mejoran de sus problemas de salud cuando dejan de comer gluten. Hasta 200 enfermedades están relacionadas con él, incluidas algunas enfermedades llamadas mentales.

Lectinas

El gluten es quien tiene la fama de problemático, pero además del gluten el trigo contiene otras sustancias que son un problema para nosotros y que nos tendrían que hacer plantear si el trigo es realmente un alimento adecuado para humanos. Entre estas sustancias unas de las más problemáticas son las lectinas.

Las lectinas son proteínas que tienen la capacidad de adherirse a los tejidos (huesos, colágeno, etc.) provocando la destrucción celular y generando serios problemas de salud. Además del trigo, las lectinas se pueden encontrar en otros alimentos como patatas, legumbres, así como en el resto de cereales y es una de las formas de defensa que tienen estas plantas especialmente contra los hongos, las bacterias y los insectos. La lectina del trigo es la aglutinina de germen de trigo.

La aglutinina de germen de trigo es extremadamente potente, resistente y su presencia es excepcionalmente alta gracias a siglos de selección artificial provocada por el cultivo de la planta, por lo que la cocción y el procesado del trigo no la reducen considerablemente.

Debido a su capacidad para adherirse a nuestros tejidos y nuestras células, la aglutinina provoca bastantes problemas de salud, algunos de ello son los siguientes:

  • Daña el intestino de una manera muy similar a como lo hace el gluten, aunque no se sea celíaco.
  • Estimula la inflamación especialmente del intestino delgado y también estimula a nuestro propio sistema inmunitario para que nos ataque contribuyendo a desarrollar enfermedades autoinmunes.
  • Una vez dentro de nuestro cuerpo es capaz de atravesar la barrera que protege a nuestro cerebro pudiendo provocar enfermedades neurodegenerativas.
  • Puede provocar la muerte celular de células cancerosas, pero también de las sanas.
  • Mimetiza la insulina, provocando resistencia a la insulina y obesidad, lo que acaba llevando a la diabetes. También provoca resistencia a la leptina e interfiere en la función de la tiroides.
  • Puede influir negativamente en la fertilidad debido a que se adhiere a los espermatozoides y a las células de los ovarios.

¿Porqué comemos trigo?

Una prueba de que quizá el trigo debería ser considerado como un alimento no saludable es que además tiene un efecto narcótico. Cuando la molécula de gluten se rompe en nuestros intestinos (gracias a la acción de bacterias, algunas de ellas problemáticas, ya que nosotros no somos capaces) se liberan proteínas con propiedades opiáceas que afectan a nuestro sistema nervioso como lo haría un narcótico. Esto podría ser una posible explicación a la afición por el cultivo del trigo en nuestra cultura. Otra explicación podría ser el buen sabor que tiene para los humanos gracias a la alta cantidad de azúcar y de ácido glutámico que contiene, que actúa como un potenciador de sabor y que hace que para nosotros el trigo tenga un sabor excepcional. El problema es que este aminoácido puede contribuir a la aparición de enfermedades neurodegenerativas como Alzheimer o Esclerosis Múltiple y problemas nerviosos como déficit de atención o epilepsia.

Conclusión

Además de los antinutrientes de los que hemos hablado, el trigo presenta otros problemas que lo convierten en un producto que se podría considerar no recomendable, tanto si es integral como si es refinado. Una buena manera de probar esto sin necesidad de análisis médicos ni nada es simplemente dejar el gluten durante 3 meses y ver qué pasa con nuestra salud en general. Si creemos que dejar el trigo no nos aporta nada, entonces podemos volverlo a introducir y también ver qué pasa cuando lo introducimos, ya que nos podemos llevar una sorpresa. Hacer la prueba de dejar el gluten durante una temporada está especialmente recomendado si se padece alguna enfermedad autoinmune, cáncer, problemas digestivos, dolor de cualquier etiología o enfermedades psicológicas y mentales. Es muy importante tener en cuenta que al dejar el gluten podemos empeorar, lo cual no es una mala señal sino al contrario, es síntoma de que nuestro cuerpo está haciendo limpieza.

Algunas alternativas al trigo y demás cereales con gluten son el arroz, el trigo sarraceno, el mijo, el amaranto, la quínoa y el maíz, aunque este último no esté demasiado recomendado. Igualmente es importante tener en cuenta que para una salud óptima nuestra alimentación no debería basarse en los cereales como sucede actualmente, sino en las verduras.

La agricultura se puede considerar un gran avance, pero nos trajo la aparición de muchas enfermedades desconocidas hasta entonces. En concreto, el consumo de algunos cereales como el trigo conlleva un precio que quizá es demasiado alto e innecesario, por lo que deberíamos considerar el cambiar nuestra alimentación para poder tener la mejor salud posible, a pesar de que con ello cambie nuestra cultura, lo que tampoco tiene que verse como algo negativo sino como una evolución.

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

 

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Nuestro segundo cerebro

microbiota

 

NUESTRO SEGUNDO CEREBRO

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

 

A diferencia de lo que creemos y de lo que parece, nuestro cuerpo no trabaja solo para mantenernos vivos y con buena salud, sino que para hacerlo necesita aproximadamente de entre 2,5 y 3 Kg. de microorganismos que representan el 90% del material genético que hay en nuestro cuerpo, ya que sobrepasan en 10 veces el número de nuestras células. Es lo que llamamos el microbioma humano.

Estos microbios, entre los que se encuentran bacterias, hongos y virus entre otros microorganismos, componen nuestro microbioma y es uno de los factores más importantes que influye en nuestra salud física y mental y en la activación de genes que pueden decidir sobre nuestra salud. Cada uno de nosotros tiene un microbioma propio y único en su variedad y proporción de microorganismos. Tal y como ocurre con la vegetación de nuestro planeta, cada parte de nuestro cuerpo tiene unos microorganismos concretos adaptados a las características ambientales del lugar donde viven (el sistema respiratorio, la boca, las orejas, los órganos sexuales o la piel, por ejemplo) y participan de manera activa en mantener con buena salud las partes de nuestro cuerpo en las que viven y también nuestra salud general. Por este motivo es básico que los niños nazcan, siempre que sea posible, sin cesárea y que salgan por el canal vaginal, ya que de esta manera la madre pasará los microorganismos que forman parte de su microbioma al bebé, que heredará la relación de simbiosis en la que cada uno vivimos con nuestro microbioma durante toda nuestra vida. Incluso la posición en la que nacemos está adecuada para que recibamos el microbioma de nuestra madre en el momento del parto, por este motivo es esencial que la madre tenga un microbioma sano. Es uno de los mejores regalos que puede hacer una madre, ya que las bacterias que recibimos en el momento del parto pondrán en marcha el futuro sistema inmunitario, por lo que su efectividad depende del microbioma que recibamos.

En nuestro sistema digestivo, y en concreto en nuestro intestino grueso, es donde vive la población más grande y más compleja de microorganismo y la que más influencia tiene en nuestra salud. Por este motivo es vital que la cuidemos como se debe, ya que, entre otras funciones claves, es una pieza clave del sistema inmunitario.

Intestino permeable

Nuestra flora intestinal nos ayuda a digerir la comida, a generar nutrientes como las vitaminas del grupo B, a generar hormonas como la serotonina y además es la primera línea de defensa de nuestro cuerpo contra microorganismos peligrosos. La buena salud de nuestro cuerpo está directamente ligada a la salud de nuestros intestinos. Un crecimiento desmesurado de una población concreta de microorganismos, una mala alimentación o la medicación que tomemos pueden provocar un desequilibrio y crear enfermedades que no se suelen relacionar con problemas en nuestra flora intestinal. Normalmente estas enfermedades además se acaban complicando debido a la medicación que se receta para intentar solucionarlas.

Son de sobras conocidas las expresiones del lenguaje en las que se relacionan las emociones con nuestro estómago. Realmente nuestro sistema digestivo es nuestro segundo cerebro, ya que es capaz de generar neurotransmisores a mayor escala y complejidad que el resto de nuestros tejidos y órganos. Por ejemplo, la concentración más grande de serotonina, una hormona que controla nuestro humor y cuyo déficit causa depresión, se encuentra en nuestros intestinos, no en nuestro cerebro. Gracias a esta conexión a través de neurotransmisores y a través del nervio vago, nuestros intestinos y nuestro cerebro están en constante comunicación, así que lo que ocurre en nuestros intestinos afecta a nuestro cerebro y viceversa. Una flora intestinal en mal estado o desequilibrada modifica nuestra conducta, nuestro carácter, nuestras respuestas a estímulos y enfermedades e incluso puede directamente provocarlas como ahora veremos.

Si basamos nuestra alimentación en alimentos inflamatorios como por ejemplo el trigo, el azúcar o los transgénicos, nuestro intestino se puede permeabilizar, es decir, la inflamación de las paredes de nuestros intestinos crea agujeros microscópicos en ellas por los que se cuelan trozos de alimentos sin digerir. Esto es un verdadero problema, ya que nuestro cuerpo reconocerá estas partes microscópicas de alimentos como agentes peligrosos e intentará atacarlos poniendo en marcha nuestro sistema inmunitario, que no sabrá actuar ante un peligro fantasma y lo hará de manera confusa. Esto nos provocará más inflamación, pero también enfermedades autoinmunes como alergias, tiroiditis de Hashimoto, celiaquía, soriasis, alopecia, artritis reumatoide, etc. en las que nuestro sistema inmunitario ataca a nuestro propio cuerpo. Este mismo proceso también causa inflamación en el cerebro, que al no funcionar correctamente provocará fallos en el sistema digestivo, creándose así un círculo vicioso que además de enfermedades autoinmunes y cáncer provoca enfermedades clasificadas como mentales.

La autoinmunidad es el problema principal que provoca tener el intestino permeable, pero el hecho de tener los intestinos como un colador y con una flora intestinal en mal estado también provoca que no obtengamos suficientes nutrientes de la comida –con los consiguientes problemas– así como desequilibrios hormonales, ya que algunas de las bacterias de nuestro intestino controlan nuestros niveles de hormonas como la insulina, los estrógenos o nuestra producción de cortisol y serotonina, como hemos visto antes.

Cómo evitar el intestino permeable y tener un flora intestinal feliz

Para cuidar nuestra flora intestinal y que tanto ésta como nosotros seamos felices podemos cambiar varios hábitos alimentarios que nos serán muy beneficiosos y marcarán una diferencia en nuestra salud física y mental.

  1. Eliminar los azúcares, las harinas refinadas, las patatas, los cereales con gluten y los alimentos procesados. Como norma general no debemos comer nada que venga en una caja o en un bote o que tenga ingredientes que no entendamos. También estaría recomendado reducir los cereales sin gluten, tales como arroz, trigo sarraceno o mijo, y comerlos siempre integrales.
  1. Comer más verdura, en la mayor variedad posible y de la mayor variedad posible de colores. Nuestro cuerpo está hecho para comer una buena cantidad de fibra que alimentará a nuestra flora intestinal. Pero la verdura también nos ofrece nutrientes básicos como vitaminas y minerales mas biodisponibles y en una cantidad mayor que la que ofrecen los cereales en los que basamos nuestra alimentación hoy en día. La verdura debe ser la base de nuestra dieta, no los cereales, que deberían reducirse sustancialmente. La mejor forma de cocinar la verdura es saltearla o hacerla al vapor, se pierden menos nutrientes y se cocinan muy rápidamente.
  1. Aumentar las grasas saludables como el aceite de oliva virgen crudo, el aceite de coco, los frutos secos y las semillas (se deben moler antes de comerlas).
  1. Introducir probióticos (lo contrario de antibiótico), especialmente si se están tomando antibióticos. El kéfir o los vegetales encurtidos (no pasteurizados) como la col fermentada son buenos ejemplos. Si se quiere se pueden hacer en casa, ya que es muy fácil.
  1. Cocinar con especias como cúrcuma, jengibre, mostaza, pimienta negra o pimienta de cayena, por ejemplo. No hace falta cocinar la verdura como si fuera comida de hospital, así que no hay excusa para no comerla.
  1. Que todos los alimentos sean ecológicos, ya que los restos de pesticidas, herbicidas, fertilizantes y medicamentos provocarán la muerte de la flora intestinal que nos interesa. En el caso de que no nos lo podamos permitir, lo mejor es optar por comer carne, huevos y lácteos ecológicos, ya que son los alimentos más contaminado por antibióticos y hormonas sintéticas.
  1. Masticar bien la comida, ya que la digestión de los alimentos comienza en nuestra boca donde los jugos y enzimas que producimos comienzan a romper los alimentos y a prepararlos para el tratamiento que recibirán en nuestro estómago e intestinos. Si es necesario se pueden tomar enzimas como suplemento.

Cuando comemos no solo nos estamos alimentando, sino que también estamos influenciando en el funcionamiento y la felicidad de los microorganismos con los que vivimos y que son el factor más importante a tener en cuenta en nuestra salud.

 

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

 

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Cuidado de la piel sensible, hiperreactiva o alérgica

piel sensible

 

CUIDADO DE LA PIEL SENSIBLE, HIPERREACTIVA O ALÉRGICA

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

 

Gracias a nuestra piel disponemos de uno de los 5 sentidos que nos permiten relacionarnos con el medio que nos rodea: el tacto. Pero además de darnos sensaciones del mundo que nos rodea, la piel tiene muchas otras funciones tales como protegernos de agresiones físicas y de enfermedades, gracias a todos los mecanismos inmunológicos de que dispone, permitir la regulación de la temperatura y la humedad de nuestro cuerpo o sintetizar la vitamina D, que es básica para nuestra salud.

La piel, además, es una de las vías por la que se eliminan muchos de los tóxicos que llegan a nuestro cuerpo. Lamentablemente la piel es una vía de dos direcciones, por lo que los tóxicos también pueden entrar en nuestro cuerpo a través de ella gracias a su gran capacidad de absorción. Por este motivo es muy importante tener en cuenta los productos de higiene personal que utilizamos, especialmente si tenemos problemas de piel como dermatitis, eczemas, soriasis, piel hiperreactiva o alérgica.

 

Higiene personal y cosmética

Los productos de higiene personal y de cosmética convencionales tienen en su composición una gran cantidad de sustancias tóxicas como conservantes, fragancias, colorantes, humectantes o derivados del petróleo, así como jabones bastante agresivos. Algunas de ellas son los parabenes, los aceites minerales (parafina o petrolatum), propylene glycol y dioxane. Estas sustancias pueden provocar dermatitis, urticaria y otras reacciones en la piel o agudizar los síntomas de la soriasis. Una vez han atravesado la barrera de nuestra piel, son tóxicos que hay que eliminar de nuestro cuerpo y que pueden provocar enfermedades como cáncer o problemas hormonales.

Lógicamente la mejor opción es sustituir los productos de higiene personal y cosmética convencionales por productos de cosmética natural certificados. Hoy en día no es difícil encontrar todos los productos que necesitamos, incluidos los destinados a hombres, compuestos íntegramente por ingredientes naturales como por ejemplo aceites naturales y jabones derivados de coco. Para nuestra seguridad, es mejor comprarlos siempre certificados. Algunos certificados son: Soil Association, NaTrue, BDIH, Ecocert, Qualité France o Demeter. En el caso de que tengamos una piel especialmente problemática, además se deberían evitar los productos naturales que contengan aceites esenciales, ya que pueden ser irritantes.

 

El cloro

Para solucionar los problemas en la piel no solo es importante cambiar los productos de higiene personal, sino también tener en cuenta las sustancias tóxicas que se encuentran en el agua y que debido a su agresividad nos pueden provocar o empeorar los problemas de piel que tengamos. El principal problema del agua que utilizamos para beber y lavarnos es el cloro, al que casi nunca se tiene en cuenta cuando tenemos problemas de piel.

La eliminación del cloro de nuestra ducha es posible gracias a los decloradores, que son dispositivos que se colocan entre el grifo de la bañera y el tubo del cabezal de ducha y que pueden llegar a eliminar hasta el 99% del cloro del agua, según el modelo. Esto repercute en una mejora del estado de la piel – y de las vías respiratorias – en pocos días, tanto si tenemos problemas de piel como si no.

 

Alimentación

Otro enfoque de los problemas de piel que raramente se tiene en cuenta es nuestra alimentación, ya que siempre que tenemos un problema cutáneo lo primero en lo que se piensa es en actuar desde fuera de la piel y no desde dentro, sin tener en cuenta que la piel se regenera de dentro hacia afuera.

Por desgracia, nuestra alimentación actual está normalmente basada en cereales refinados, azúcar, alimentos procesados, grasas trans y alimentos no ecológicos, lo que puede provocar directamente problemas de piel o bien problemas inmunológicos (intolerancias o alergias alimentarias) o desequilibrios en la flora intestinal (candidiasis) que provoquen reacciones, erupciones, eczemas, quistes, sequedad o rosácea, entre otros problemas cutáneos.

La buena salud de nuestra piel pasa por la buena salud de nuestra flora intestinal. En nuestros intestinos viven trillones de microorganismos que nos mantienen sanos, y lo mismo ocurre en nuestra piel. Por este motivo deberíamos basar nuestra alimentación en cereales integrales sin gluten (excepto el maíz) y no refinados comer una buena cantidad de verduras, frutos secos y semillas y tomar alimentos fermentados que contengan bacterias beneficiosas (probióticos) como el kéfir, el yogur o los vegetales fermentados o, si es necesario, tomar directamente suplementos de probióticos. Está comprobado que los niños con dermatitis atópica y con problemas de piel alérgica, algo muy común hoy en día, pueden mejorar considerablemente solo tomando alimentos probióticos o suplementos de probióticos. Los probióticos no solo ayudan a digerir los alimentos y a mantener el equilibrio de la flora intestinal, sino que también ayudan a que cientos de nuestros genes se manifiesten de manera positiva y a que el sistema inmunitario de los niños madure de forma correcta, evitándose así problemas como la dermatitis o la piel alérgica.

 

SEQUEDAD

Otro ejemplo de problema alimentario que se manifiesta en la piel es la sequedad. Una causa muy normal de sequedad y mala salud de la piel se debe a la deficiencia de omega 3 y otros ácidos grasos que mantienen nuestra piel saludable y reducen el proceso de envejecimiento. En este caso lo ideal no sería ponerse una crema hidratante o nutritiva, sino comer frutos secos, así como semillas de lino, aceite de pescado o aceite de krill (que nos aseguren que no contienen mercurio) que son una muy buena fuente de omega 3 para mantener nuestra piel en perfecto estado. Estos ácidos grasos permitirán que las células de nuestra piel sean de mejor calidad, así que nuestra piel funcionará mejor y además podrá resistirá mejor la luz solar, el frío y el paso del tiempo.

De la misma manera que ocurre con el omega 3 y los ácidos grasos, con mayor o menor medida pasa lo mismo con las vitaminas del grupo B, los minerales y con el resto de nutrientes que nos debería aportar nuestra alimentación, por este motivo no solo es importante comer los alimentos correctos y que sean ecológicos, sino también tener nuestros intestinos sanos para que puedan absorber el máximos de nutrientes y nuestro sistema inmunitario funcione lo mejor posible.

 

SAL Y AGUA

También es necesario, claro, mantener nuestra piel hidratada bebiendo suficiente agua de calidad, es decir, sin tóxicos y no procedente de botellas de plástico. Una buena solución es consumir agua filtrada con purificadores de carbón activo, que eliminan los tóxicos, pero mantiene la sales minerales, algo muy importante para nuestra salud en general y de la piel en particular.

La sal que comemos también influye en la sequedad de nuestra piel. La sal refinada elimina agua de nuestro organismo, mientras que la sal sin refinar regula la cantidad de agua en nuestro cuerpo y nos aporta los minerales necesarios para que nuestra piel funcione correctamente. Una excelente terapia son los baños de sal sin refinar, especialmente de sales del mar muerto que son altas en potasio y magnesio y ayudan a desintoxicar y a remineralizar no solo nuestra piel sino todo nuestro cuerpo.

 

Cuidado desde el exterior

Lógicamente el cuidado de la piel también se puede completar desde el exterior utilizando cremas hidratantes y nutritivas naturales certificadas, especialmente aceites que aportarán nutrientes a nuestra piel y ayudarán a mantenerla limpia y saludable.

Hay aceites aptos para todo tipo de pieles, aunque se debe probar para encontrar el más adecuado en cada caso.

  • Aceite de coco: Se puede utilizar como desmaquillador y por su contenido en vitaminas es ideal para nutrir el cabello, la piel y las uñas. Previene la aparición de arrugas y de estrías. Por su capacidad antibacteriana y antiinflamatoria ayuda a cicatrizar y se puede utilizar como after-shave, desodorante, crema de pañal, para combatir el acné o para reducir el picor de las picaduras de insectos. Podéis encontrar amplia información sobre el aceite de coco en este artículo.
  • Aceite de jojoba: Equilibra la secreción de grasa de la piel y contiene mucha vitamina E. Protege del envejecimiento y regula el manto ácido de la piel además de hidratarla. No es comedogénico. Es ideal para nutrir el cabello y para pieles con problemas (dermatitis, rosácea, etc.), como after-shave o para quemaduras solares. Está especialmente indicado para el cuidado infantil.
  • Aceite de argán: Tiene mucha vitamina E y un alto contenido en antioxidantes, ácido oleico y ácido linoleico, por lo que está recomendado para pieles maduras.
  • Aceite de semillas de granada: Tiene un alto contenido en antioxidantes que combaten los daños causados por los radicales libres. Además estimula la producción de colágeno, da elasticidad, reafirma y alisa la piel. Apto para todo tipo de piel, especialmente para la piel madura y sensible.

Manteca de Karité: Mantiene la elasticidad de la piel y la protege y regula la secreción de grasa. Indicada para pieles castigadas, maduras y muy secas o para pieles irritadas o con eczemas.

Aloe Vera: Hidrata la piel y ayuda a su regeneración natural, la suaviza y proporciona elasticidad. Protege la piel de los factores medioambientales. Es muy refrescante e ideal para utilizarse después de tomar el sol, tras una picadura de insecto, para quemaduras o para la piel irritada.

Los aceites pueden realizar la misma función que las lociones corporales, las cremas faciales o los acondicionadores y mascarillas para el pelo convencionales, pero sin perjudicar nuestra salud. Siempre es mejor utilizar aceites vírgenes, lo que nos asegura que no han sufrido ningún proceso o tratamiento y que aportarán el máximo de nutrientes a nuestra piel y cabello y de cultivo ecológico.

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