Nuestro segundo cerebro

microbiota

 

NUESTRO SEGUNDO CEREBRO

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

 

A diferencia de lo que creemos y de lo que parece, nuestro cuerpo no trabaja solo para mantenernos vivos y con buena salud, sino que para hacerlo necesita aproximadamente de entre 2,5 y 3 Kg. de microorganismos que representan el 90% del material genético que hay en nuestro cuerpo, ya que sobrepasan en 10 veces el número de nuestras células. Es lo que llamamos el microbioma humano.

Estos microbios, entre los que se encuentran bacterias, hongos y virus entre otros microorganismos, componen nuestro microbioma y es uno de los factores más importantes que influye en nuestra salud física y mental y en la activación de genes que pueden decidir sobre nuestra salud. Cada uno de nosotros tiene un microbioma propio y único en su variedad y proporción de microorganismos. Tal y como ocurre con la vegetación de nuestro planeta, cada parte de nuestro cuerpo tiene unos microorganismos concretos adaptados a las características ambientales del lugar donde viven (el sistema respiratorio, la boca, las orejas, los órganos sexuales o la piel, por ejemplo) y participan de manera activa en mantener con buena salud las partes de nuestro cuerpo en las que viven y también nuestra salud general. Por este motivo es básico que los niños nazcan, siempre que sea posible, sin cesárea y que salgan por el canal vaginal, ya que de esta manera la madre pasará los microorganismos que forman parte de su microbioma al bebé, que heredará la relación de simbiosis en la que cada uno vivimos con nuestro microbioma durante toda nuestra vida. Incluso la posición en la que nacemos está adecuada para que recibamos el microbioma de nuestra madre en el momento del parto, por este motivo es esencial que la madre tenga un microbioma sano. Es uno de los mejores regalos que puede hacer una madre, ya que las bacterias que recibimos en el momento del parto pondrán en marcha el futuro sistema inmunitario, por lo que su efectividad depende del microbioma que recibamos.

En nuestro sistema digestivo, y en concreto en nuestro intestino grueso, es donde vive la población más grande y más compleja de microorganismo y la que más influencia tiene en nuestra salud. Por este motivo es vital que la cuidemos como se debe, ya que, entre otras funciones claves, es una pieza clave del sistema inmunitario.

Intestino permeable

Nuestra flora intestinal nos ayuda a digerir la comida, a generar nutrientes como las vitaminas del grupo B, a generar hormonas como la serotonina y además es la primera línea de defensa de nuestro cuerpo contra microorganismos peligrosos. La buena salud de nuestro cuerpo está directamente ligada a la salud de nuestros intestinos. Un crecimiento desmesurado de una población concreta de microorganismos, una mala alimentación o la medicación que tomemos pueden provocar un desequilibrio y crear enfermedades que no se suelen relacionar con problemas en nuestra flora intestinal. Normalmente estas enfermedades además se acaban complicando debido a la medicación que se receta para intentar solucionarlas.

Son de sobras conocidas las expresiones del lenguaje en las que se relacionan las emociones con nuestro estómago. Realmente nuestro sistema digestivo es nuestro segundo cerebro, ya que es capaz de generar neurotransmisores a mayor escala y complejidad que el resto de nuestros tejidos y órganos. Por ejemplo, la concentración más grande de serotonina, una hormona que controla nuestro humor y cuyo déficit causa depresión, se encuentra en nuestros intestinos, no en nuestro cerebro. Gracias a esta conexión a través de neurotransmisores y a través del nervio vago, nuestros intestinos y nuestro cerebro están en constante comunicación, así que lo que ocurre en nuestros intestinos afecta a nuestro cerebro y viceversa. Una flora intestinal en mal estado o desequilibrada modifica nuestra conducta, nuestro carácter, nuestras respuestas a estímulos y enfermedades e incluso puede directamente provocarlas como ahora veremos.

Si basamos nuestra alimentación en alimentos inflamatorios como por ejemplo el trigo, el azúcar o los transgénicos, nuestro intestino se puede permeabilizar, es decir, la inflamación de las paredes de nuestros intestinos crea agujeros microscópicos en ellas por los que se cuelan trozos de alimentos sin digerir. Esto es un verdadero problema, ya que nuestro cuerpo reconocerá estas partes microscópicas de alimentos como agentes peligrosos e intentará atacarlos poniendo en marcha nuestro sistema inmunitario, que no sabrá actuar ante un peligro fantasma y lo hará de manera confusa. Esto nos provocará más inflamación, pero también enfermedades autoinmunes como alergias, tiroiditis de Hashimoto, celiaquía, soriasis, alopecia, artritis reumatoide, etc. en las que nuestro sistema inmunitario ataca a nuestro propio cuerpo. Este mismo proceso también causa inflamación en el cerebro, que al no funcionar correctamente provocará fallos en el sistema digestivo, creándose así un círculo vicioso que además de enfermedades autoinmunes y cáncer provoca enfermedades clasificadas como mentales.

La autoinmunidad es el problema principal que provoca tener el intestino permeable, pero el hecho de tener los intestinos como un colador y con una flora intestinal en mal estado también provoca que no obtengamos suficientes nutrientes de la comida –con los consiguientes problemas– así como desequilibrios hormonales, ya que algunas de las bacterias de nuestro intestino controlan nuestros niveles de hormonas como la insulina, los estrógenos o nuestra producción de cortisol y serotonina, como hemos visto antes.

Cómo evitar el intestino permeable y tener un flora intestinal feliz

Para cuidar nuestra flora intestinal y que tanto ésta como nosotros seamos felices podemos cambiar varios hábitos alimentarios que nos serán muy beneficiosos y marcarán una diferencia en nuestra salud física y mental.

  1. Eliminar los azúcares, las harinas refinadas, las patatas, los cereales con gluten y los alimentos procesados. Como norma general no debemos comer nada que venga en una caja o en un bote o que tenga ingredientes que no entendamos. También estaría recomendado reducir los cereales sin gluten, tales como arroz, trigo sarraceno o mijo, y comerlos siempre integrales.
  1. Comer más verdura, en la mayor variedad posible y de la mayor variedad posible de colores. Nuestro cuerpo está hecho para comer una buena cantidad de fibra que alimentará a nuestra flora intestinal. Pero la verdura también nos ofrece nutrientes básicos como vitaminas y minerales mas biodisponibles y en una cantidad mayor que la que ofrecen los cereales en los que basamos nuestra alimentación hoy en día. La verdura debe ser la base de nuestra dieta, no los cereales, que deberían reducirse sustancialmente. La mejor forma de cocinar la verdura es saltearla o hacerla al vapor, se pierden menos nutrientes y se cocinan muy rápidamente.
  1. Aumentar las grasas saludables como el aceite de oliva virgen crudo, el aceite de coco, los frutos secos y las semillas (se deben moler antes de comerlas).
  1. Introducir probióticos (lo contrario de antibiótico), especialmente si se están tomando antibióticos. El kéfir o los vegetales encurtidos (no pasteurizados) como la col fermentada son buenos ejemplos. Si se quiere se pueden hacer en casa, ya que es muy fácil.
  1. Cocinar con especias como cúrcuma, jengibre, mostaza, pimienta negra o pimienta de cayena, por ejemplo. No hace falta cocinar la verdura como si fuera comida de hospital, así que no hay excusa para no comerla.
  1. Que todos los alimentos sean ecológicos, ya que los restos de pesticidas, herbicidas, fertilizantes y medicamentos provocarán la muerte de la flora intestinal que nos interesa. En el caso de que no nos lo podamos permitir, lo mejor es optar por comer carne, huevos y lácteos ecológicos, ya que son los alimentos más contaminado por antibióticos y hormonas sintéticas.
  1. Masticar bien la comida, ya que la digestión de los alimentos comienza en nuestra boca donde los jugos y enzimas que producimos comienzan a romper los alimentos y a prepararlos para el tratamiento que recibirán en nuestro estómago e intestinos. Si es necesario se pueden tomar enzimas como suplemento.

Cuando comemos no solo nos estamos alimentando, sino que también estamos influenciando en el funcionamiento y la felicidad de los microorganismos con los que vivimos y que son el factor más importante a tener en cuenta en nuestra salud.

 

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

 

INFORMACIÓN ADICIONAL

Cuidado de la piel sensible, hiperreactiva o alérgica

piel sensible

 

CUIDADO DE LA PIEL SENSIBLE, HIPERREACTIVA O ALÉRGICA

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

 

Gracias a nuestra piel disponemos de uno de los 5 sentidos que nos permiten relacionarnos con el medio que nos rodea: el tacto. Pero además de darnos sensaciones del mundo que nos rodea, la piel tiene muchas otras funciones tales como protegernos de agresiones físicas y de enfermedades, gracias a todos los mecanismos inmunológicos de que dispone, permitir la regulación de la temperatura y la humedad de nuestro cuerpo o sintetizar la vitamina D, que es básica para nuestra salud.

La piel, además, es una de las vías por la que se eliminan muchos de los tóxicos que llegan a nuestro cuerpo. Lamentablemente la piel es una vía de dos direcciones, por lo que los tóxicos también pueden entrar en nuestro cuerpo a través de ella gracias a su gran capacidad de absorción. Por este motivo es muy importante tener en cuenta los productos de higiene personal que utilizamos, especialmente si tenemos problemas de piel como dermatitis, eczemas, soriasis, piel hiperreactiva o alérgica.

 

Higiene personal y cosmética

Los productos de higiene personal y de cosmética convencionales tienen en su composición una gran cantidad de sustancias tóxicas como conservantes, fragancias, colorantes, humectantes o derivados del petróleo, así como jabones bastante agresivos. Algunas de ellas son los parabenes, los aceites minerales (parafina o petrolatum), propylene glycol y dioxane. Estas sustancias pueden provocar dermatitis, urticaria y otras reacciones en la piel o agudizar los síntomas de la soriasis. Una vez han atravesado la barrera de nuestra piel, son tóxicos que hay que eliminar de nuestro cuerpo y que pueden provocar enfermedades como cáncer o problemas hormonales.

Lógicamente la mejor opción es sustituir los productos de higiene personal y cosmética convencionales por productos de cosmética natural certificados. Hoy en día no es difícil encontrar todos los productos que necesitamos, incluidos los destinados a hombres, compuestos íntegramente por ingredientes naturales como por ejemplo aceites naturales y jabones derivados de coco. Para nuestra seguridad, es mejor comprarlos siempre certificados. Algunos certificados son: Soil Association, NaTrue, BDIH, Ecocert, Qualité France o Demeter. En el caso de que tengamos una piel especialmente problemática, además se deberían evitar los productos naturales que contengan aceites esenciales, ya que pueden ser irritantes.

 

El cloro

Para solucionar los problemas en la piel no solo es importante cambiar los productos de higiene personal, sino también tener en cuenta las sustancias tóxicas que se encuentran en el agua y que debido a su agresividad nos pueden provocar o empeorar los problemas de piel que tengamos. El principal problema del agua que utilizamos para beber y lavarnos es el cloro, al que casi nunca se tiene en cuenta cuando tenemos problemas de piel.

La eliminación del cloro de nuestra ducha es posible gracias a los decloradores, que son dispositivos que se colocan entre el grifo de la bañera y el tubo del cabezal de ducha y que pueden llegar a eliminar hasta el 99% del cloro del agua, según el modelo. Esto repercute en una mejora del estado de la piel – y de las vías respiratorias – en pocos días, tanto si tenemos problemas de piel como si no.

 

Alimentación

Otro enfoque de los problemas de piel que raramente se tiene en cuenta es nuestra alimentación, ya que siempre que tenemos un problema cutáneo lo primero en lo que se piensa es en actuar desde fuera de la piel y no desde dentro, sin tener en cuenta que la piel se regenera de dentro hacia afuera.

Por desgracia, nuestra alimentación actual está normalmente basada en cereales refinados, azúcar, alimentos procesados, grasas trans y alimentos no ecológicos, lo que puede provocar directamente problemas de piel o bien problemas inmunológicos (intolerancias o alergias alimentarias) o desequilibrios en la flora intestinal (candidiasis) que provoquen reacciones, erupciones, eczemas, quistes, sequedad o rosácea, entre otros problemas cutáneos.

La buena salud de nuestra piel pasa por la buena salud de nuestra flora intestinal. En nuestros intestinos viven trillones de microorganismos que nos mantienen sanos, y lo mismo ocurre en nuestra piel. Por este motivo deberíamos basar nuestra alimentación en cereales integrales sin gluten (excepto el maíz) y no refinados comer una buena cantidad de verduras, frutos secos y semillas y tomar alimentos fermentados que contengan bacterias beneficiosas (probióticos) como el kéfir, el yogur o los vegetales fermentados o, si es necesario, tomar directamente suplementos de probióticos. Está comprobado que los niños con dermatitis atópica y con problemas de piel alérgica, algo muy común hoy en día, pueden mejorar considerablemente solo tomando alimentos probióticos o suplementos de probióticos. Los probióticos no solo ayudan a digerir los alimentos y a mantener el equilibrio de la flora intestinal, sino que también ayudan a que cientos de nuestros genes se manifiesten de manera positiva y a que el sistema inmunitario de los niños madure de forma correcta, evitándose así problemas como la dermatitis o la piel alérgica.

 

SEQUEDAD

Otro ejemplo de problema alimentario que se manifiesta en la piel es la sequedad. Una causa muy normal de sequedad y mala salud de la piel se debe a la deficiencia de omega 3 y otros ácidos grasos que mantienen nuestra piel saludable y reducen el proceso de envejecimiento. En este caso lo ideal no sería ponerse una crema hidratante o nutritiva, sino comer frutos secos, así como semillas de lino, aceite de pescado o aceite de krill (que nos aseguren que no contienen mercurio) que son una muy buena fuente de omega 3 para mantener nuestra piel en perfecto estado. Estos ácidos grasos permitirán que las células de nuestra piel sean de mejor calidad, así que nuestra piel funcionará mejor y además podrá resistirá mejor la luz solar, el frío y el paso del tiempo.

De la misma manera que ocurre con el omega 3 y los ácidos grasos, con mayor o menor medida pasa lo mismo con las vitaminas del grupo B, los minerales y con el resto de nutrientes que nos debería aportar nuestra alimentación, por este motivo no solo es importante comer los alimentos correctos y que sean ecológicos, sino también tener nuestros intestinos sanos para que puedan absorber el máximos de nutrientes y nuestro sistema inmunitario funcione lo mejor posible.

 

SAL Y AGUA

También es necesario, claro, mantener nuestra piel hidratada bebiendo suficiente agua de calidad, es decir, sin tóxicos y no procedente de botellas de plástico. Una buena solución es consumir agua filtrada con purificadores de carbón activo, que eliminan los tóxicos, pero mantiene la sales minerales, algo muy importante para nuestra salud en general y de la piel en particular.

La sal que comemos también influye en la sequedad de nuestra piel. La sal refinada elimina agua de nuestro organismo, mientras que la sal sin refinar regula la cantidad de agua en nuestro cuerpo y nos aporta los minerales necesarios para que nuestra piel funcione correctamente. Una excelente terapia son los baños de sal sin refinar, especialmente de sales del mar muerto que son altas en potasio y magnesio y ayudan a desintoxicar y a remineralizar no solo nuestra piel sino todo nuestro cuerpo.

 

Cuidado desde el exterior

Lógicamente el cuidado de la piel también se puede completar desde el exterior utilizando cremas hidratantes y nutritivas naturales certificadas, especialmente aceites que aportarán nutrientes a nuestra piel y ayudarán a mantenerla limpia y saludable.

Hay aceites aptos para todo tipo de pieles, aunque se debe probar para encontrar el más adecuado en cada caso.

  • Aceite de coco: Se puede utilizar como desmaquillador y por su contenido en vitaminas es ideal para nutrir el cabello, la piel y las uñas. Previene la aparición de arrugas y de estrías. Por su capacidad antibacteriana y antiinflamatoria ayuda a cicatrizar y se puede utilizar como after-shave, desodorante, crema de pañal, para combatir el acné o para reducir el picor de las picaduras de insectos. Podéis encontrar amplia información sobre el aceite de coco en este artículo.
  • Aceite de jojoba: Equilibra la secreción de grasa de la piel y contiene mucha vitamina E. Protege del envejecimiento y regula el manto ácido de la piel además de hidratarla. No es comedogénico. Es ideal para nutrir el cabello y para pieles con problemas (dermatitis, rosácea, etc.), como after-shave o para quemaduras solares. Está especialmente indicado para el cuidado infantil.
  • Aceite de argán: Tiene mucha vitamina E y un alto contenido en antioxidantes, ácido oleico y ácido linoleico, por lo que está recomendado para pieles maduras.
  • Aceite de semillas de granada: Tiene un alto contenido en antioxidantes que combaten los daños causados por los radicales libres. Además estimula la producción de colágeno, da elasticidad, reafirma y alisa la piel. Apto para todo tipo de piel, especialmente para la piel madura y sensible.

Manteca de Karité: Mantiene la elasticidad de la piel y la protege y regula la secreción de grasa. Indicada para pieles castigadas, maduras y muy secas o para pieles irritadas o con eczemas.

Aloe Vera: Hidrata la piel y ayuda a su regeneración natural, la suaviza y proporciona elasticidad. Protege la piel de los factores medioambientales. Es muy refrescante e ideal para utilizarse después de tomar el sol, tras una picadura de insecto, para quemaduras o para la piel irritada.

Los aceites pueden realizar la misma función que las lociones corporales, las cremas faciales o los acondicionadores y mascarillas para el pelo convencionales, pero sin perjudicar nuestra salud. Siempre es mejor utilizar aceites vírgenes, lo que nos asegura que no han sufrido ningún proceso o tratamiento y que aportarán el máximo de nutrientes a nuestra piel y cabello y de cultivo ecológico.

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Súper alimentos

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SÚPER ALIMENTOS

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

Casi todos los alimentos no procesados y que no sean azúcares tienen sus beneficios, evidentemente, pero algunos de ellos destacan por su gran cantidad de nutrientes o por su acción beneficiosa en nuestra salud. Aquí están algunos de ellos:

HÍGADO

Los órganos de los animales son las partes más blandas y por lo tanto, generalmente, las más fáciles de comer. Por este motivo y por que también en algunas culturas se les atribuye la cualidad de transmitir la fuerza o la salud del animal, en algunos periodos de la historia y en algunas culturas la gente ha preferido comer órganos antes que carne.

La creencia de que algunos órganos nos traspasan la energía del animal se confirma científicamente en el hígado, que tiene un factor antifatiga conocido desde 1951, pero que todavía no se ha identificado. Quizá se deba a la conjunción de todo lo que el hígado contiene y a como actúa en sinergia.

El hígado destaca por su gran concentración de nutrientes. Además de ser una fuente de proteína de alta calidad también es la mejor fuente de vitamina A y tiene una gran abundancia de vitaminas del grupo B como ácido fólico y en concreto B12, por lo que es muy útil contra la anemia perniciosa (deficiencia vitamina B12). En cuanto a minerales contiene sobre todo hierro, pero también cobre, zinc y cromo. Es una fuente de coenzima Q10, que es un antioxidante especialmente importante para la salud cardiovascular y para que nuestros músculos puedan generar energía.

Existe cierta controversia en el consumo de hígado, ya que existe la creencia de que el hígado almacena muchas toxinas y tiene demasiada vitamina A, pero en el hígado no se almacenan tóxicos, como sí ocurre en el tejido graso, sino que es donde se neutralizan. En cambio, en el hígado sí que se almacenan las vitaminas y minerales que antes hemos listado. En cuanto a la vitamina A, si es de origen natural, solo puede causar problemas en dosis extremadamente grandes.

Por ejemplo, la dosis recomendada de hígado de ternera son  100 gr máximo a la semana. Lo recomendado es por supuesto que el hígado proceda de animales criados ecológicamente. El hígado tiene una gran cantidad de colesterol, pero debemos saber que solo el 15% del colesterol de nuestro cuerpo procede de los alimentos, el resto lo producimos nosotros mismos en nuestro propio hígado.

FERMENTADOS: KÉFIR

Si necesitamos rehacer nuestra flora intestinal, reforzar nuestro sistema inmunitario y mejorar nuestra energía una buena manera es comer alimentos fermentados como los vegetales fermentados, el yogur o el kéfir (originario del Cáucaso).

Los gránulos de kefir son un conjunto de fermentos, grasas y proteínas que normalmente se utilizan para fermentar leche obteniendo algo parecido al yogur, pero con una textura más líquida y también para hacer agua de kéfir con agua o con agua de coco. Nos centraremos en el kéfir hecho de leche (normalmente de vaca o cabra), ya que es el que más fácil de conseguir. El kéfir se puede comprar ya hecho o también comprar los fermentos y hacerlo en casa utilizando cualquier tipo de leche. Como siempre, deberemos inclinarnos por el kéfir ecológico.

Gracias a que los fermentos nos han predigerido la leche, es mucho más fácil para nosotros su asimilación por parte de nuestro sistema digestivo. El kefir es un probiótico, así que ayuda a la proliferación de las bacterias beneficiosas de nuestros intestinos, pero también es un alimento altamente nutritivo que aporta minerales, como calcio y magnesio y aminoácidos esenciales. Uno de ellos es el triptófano, que relaja el sistema nervioso y ayuda a descansar.

También es rico en vitaminas B12, B1, K y biotina, una vitamina del grupo B que ayuda a absorber correctamente al resto de vitaminas B como el importante ácido fólico. Mantener un buen nivel de vitaminas B es básico para, por ejemplo, la correcta función renal, del hígado y del sistema nervioso y la buena salud de nuestra piel, cabello y uñas.

El kéfir mejora también nuestro sistema inmunitario y facilita el paso por el tracto intestinal y su función y mantiene sano el tracto digestivo. Está especialmente recomendado tomarlo durante y después de tratamientos con antibióticos y para mujeres embarazadas o que están amamantando.

La diferencia entre el yogur y el kéfir es que el yogur aporta bacterias que mantienen limpio el sistema digestivo y alimenta a las bacterias beneficiosas de nuestros intestinos, mientras que el kéfir coloniza de bacterias beneficiosas nuestros intestinos. Esto hace que los deseos de comer comida basura sean mucho menores, ya que, por ejemplo, la cantidad de cándida, un hongo que se alimenta de azúcares y harinas refinadas, se verá reducida en nuestros intestinos, por lo que tendremos menos antojo de estos alimentos.

CEBOLLA

La cebolla se empezó a cultivar en Oriente Medio hace al menos 5000 años, aunque se cree que se consumía antes del Neolítico gracias a que es muy duradera y se pude transportar fácilmente, lo que la hace muy útil gracias a que su consumo reduce la necesidad de agua. Aunque podemos encontrar cebollas en todo el mundo, este vegetal es una de las estrellas de la cocina mediterránea. Un ejemplo es el antiguo Egipto donde simbolizaba la eternidad y donde ya era conocida por su capacidad para aportar energía a nuestro cuerpo, por lo que se les daba generosamente a los trabajadores de las pirámides para poder aguantar las jornadas de trabajo.

La cebolla contiene una gran cantidad de sustancias sulfurosas, es decir, compuestas por azufre, que son las responsables del olor típico de la cebolla y también son una fuente de bloques de construcción para nuestro tejido conjuntivo; pero también son las responsables de otras muchas de sus cualidades para potenciar nuestra salud y protegerla gracias a su gran capacidad antialergénica, antihistamínica, antioxidante y antiinflamatoria.

Una muestra de su capacidad antioxidante y antienvejecimiento es su gran cantidad y concentración de polifenoles. Los polifenoles son componentes de las plantas que pueden mejorar nuestra salud notablemente. Un polifenol con una presencia muy alta en la cebolla es, por ejemplo, la quercetina.

Los polifenoles de la cebolla también benefician a nuestra salud cardiovascular gracias a su capacidad anticoagulante, a que evitan que la plaquetas se acumulen en donde no deben y a que protegen contra los ataques al corazón. La cebolla además reduce los niveles de colesterol y triglicéridos y mejora la función de las membranas celulares de los glóbulos rojos.

Algo no muy conocido de la cebolla es que también nos ayuda a aumentar nuestra densidad ósea si la consumimos diariamente, por lo que es de gran ayuda para las personas con osteoporosis.

Todas estas cualidades de la cebolla hace que sea un alimento ideal, que nos ayuda a prevenir muchas enfermedades como el cáncer, especialmente del tracto digestivo y de ovarios. La cebolla consigue inhibir la capacidad de generación de los tumores y provoca la muerte de las células cancerosas. Solo tomar cebolla una vez al día ya nos aporta la protección contra ciertos tipos de cáncer y enfermedades como las que hemos indicado anteriormente.

Como cocinar la cebolla de forma saludable:

Lo mejor es comer la cebolla cruda, pero si preferimos cocinarla manteniendo el máximo de nutrientes la forma más saludable es cortarla en lonchas finas o picarla y dejarla reposar durante 5 minutos para que se activen las sustancias beneficiosas. Poner dos cucharadas de agua en un recipiente y echar la cebolla cuando el agua empiece a hervir y tapar. Bajar el fuego y después de 3 minutos añadir dos cucharadas más de agua y dejar hervir durante 4 minutos más con el recipiente destapado.

¿Por qué lloramos cuando cortamos cebolla?
Cuando las cebollas se cortan o se pelan liberan un gas lacrimógeno que es el responsable de que nos pongamos a llorar. Es un gas sulfuroso, una muestra de las sustancias sulfurosas que contiene y que nos son tan beneficiosas.

Nuestros intestinos son nuestro segundo cerebro y el lugar donde se concentra la mayor parte del sistema inmunitario de nuestro cuerpo, por lo que cuidarlo comiendo alimentos que realmente nos dan fuerza y nos sientan bien nos facilitará mucho la vida, ya que nos mejorará física y mentalmente, mejorará nuestro carácter y nos mantendrá saludables.

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Alimentos súper saludables

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ALIMENTOS SÚPER SALUDABLES

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

Casi todos los alimentos no procesados y que no sean azúcares tienen sus beneficios, evidentemente, pero algunos de ellos destacan por su gran cantidad de nutrientes o por su acción beneficiosa en nuestra salud. Aquí están algunos de ellos:

SEMILLAS

Las semillas son uno de los alimentos con más nutrientes que podemos encontrar, ya que en cada una de ellas hay todo lo necesario para crear una nueva planta. Contienen minerales como magnesio, calcio, zinc o cobre y vitaminas (E, grupo B, etc.) que son básicas para nuestro organismo. Además nos aportan mucha energía con muy poca cantidad.

Las semillas también nos aportan ácidos grasos (omegas 3, 6 y 9) que nuestro cuerpo puede utilizar para crear membranas celulares y tejidos, así como grasa para mantener en buen funcionamiento nuestras glándulas y nuestro cerebro, y también antioxidantes y sustancias anticancerígenas que nos permiten prevenir o combatir el cáncer.

Algunos ejemplos son las semillas de cáñamo, sésamo, comino, uva y las pipas de girasol o calabaza. Siempre deberemos escoger semillas ecológicas y crudas y lo mejor es comerlas molidas o ponerlas en remojo antes de comerlas para digerirlas mejor, dependiendo del tipo de semilla. Para molerlas una buena opción son los molinillos de café.

Semillas de lino: Las semillas de lino merecen una mención especial, ya que destacan por su capacidad nutritiva y anticancerígena.

Son la fuente vegetal más importante de omega 3, que es fundamental para la salud celular, así como la cardiovascular y para la protección contra el cáncer de pecho y próstata o para combatirlo si ya se ha diagnosticado.

Las semillas de lino además contienen 100 veces más lignanos que cualquier otra planta comestible. Los lignanos son capaces de frenar el crecimiento del cáncer de pecho y próstata y de frenar la metástasis reduciendo los factores de crecimiento de los tumores. Son capaces de prevenir el cáncer de pecho, ya que hacen que el tejido mamario sea más resistente a las toxinas. Actúan sobre los procesos hormonales sin crear efectos secundarios y sin ponernos en peligro. Esto es muy útil para prevenir y combatir los cánceres de origen hormonal, sobre todo los de pecho. Por ejemplo, son capaces de alargar los periodos menstruales, en el caso de que se tengan muy a menudo, y están recomendadas para los periodos de peri y de postmenopausia por que reducen los sofocos.

La dosis recomendada de estas semillas son 3 cucharadas al día molidas, que se pueden añadir a las comidas. También para hombres para evitar el cáncer de próstata.

ESPINACAS

Todos los vegetales de hoja verde contienen nutrientes antiinflamatorios y anticancerígenos, pero las espinacas están entre las primeras posiciones, no solo por la cantidad, sino también por su efectividad especialmente a lo largo del tracto digestivo y contra los cánceres agresivos de próstata. Estos agentes anticancerígenos son capaces de ralentizar la división de las células cancerosas. Además también son una fuente de potentes antioxidante como las vitaminas A, C o E, el manganeso y el selenio. Esto las hace ideales para evitar los problemas cardiovasculares. Un par de estos antioxidantes, la luteína y la zeaxantina, son especialmente activos en los ojos, donde previenen la degeneración macular provocada por la edad.

Las espinacas contienen una buena cantidad de vitaminas del grupo B y sobre todo son una fuente especialmente importante de vitamina K, muy importante para que el calcio que comemos se coloque donde debe y no provoque calcificaciones, por lo que es básica para la salud de nuestros huesos.

Para conservarlas hasta 5 días lo mejor es colocarlas en bolsas herméticas sacando el aire de dentro. Las espinacas se pueden comer crudas, que es lo ideal, pero también al vapor. En el caso de que las queramos hervir, las deberemos poner en mucha agua hirviendo durante solo 1 minuto. De esta manera se perderán el mínimo de nutrientes.

ESPECIAS

Las especias tienen un lugar muy importante en nuestra cocina, aunque no nos damos cuenta de la importancia que tienen para nuestra salud. La mayoría de ellas provienen o son originarias de Asia, donde son muy apreciadas por sus cualidades medicinales. Las especias contienen sustancias que nos aportan energía y mejoran la digestión de los alimentos, gracias en parte a su capacidad para desinflamar nuestros intestino, normalmente bastante castigado, pero además también contienen una gran cantidad de antioxidantes que ayudan a prevenir el cáncer y a combatirlo una vez se ha diagnosticado y por si fuera poco, también mejoran la actividad de nuestro sistema inmunitario.

Cúrcuma: Entre las especias se puede destacar la cúrcuma por ser la que tiene mayor capacidad anticancerígena, entre otros beneficios para nuestra salud tales como una potencia antioxidante 300 veces mayor que la vitamina E, una espectacular capacidad antiinflamatoria y además ayuda a perder peso gracias a que emulsifica la grasa de nuestro cuerpo.

La cúrcuma tiene la capacidad de eliminar células cancerosas de forma selectiva de 30 maneras diferentes. También tiene la capacidad de detener y frenar el crecimiento de los tumores gracias a que desactiva las toxinas presentes en el hígado y previene la formación de carcinomas evitando la formación de capilares que dan riego sanguíneo a los tumores; de esta manera no se puedan alimentar. Es especialmente efectivo en los cánceres de origen hormonal, como el de pecho o próstata. En el caso de cánceres ya diagnosticados, mejora la efectividad de la quimioterapia a la vez que protege a los órganos del daño que puedan recibir por parte del propio tratamiento y también reduce las habilidades del cáncer para reproducirse e invadir otros tejidos o hacer metástasis.

Además de añadirla la cúrcuma a las comidas, se puede tomar con té verde, de manera que las cualidades anticancerígenas de estos dos alimentos se vean potenciadas, ya que funcionan en sinergia.

La cúrcuma también ayuda a deshacer piedras en el riñón y la vesícula, protege el estomago de úlceras y reduce le riesgo de problemas de cardiovasculares. Tras exponerla a la luz solar se puede utilizar tópicamente contra infecciones de hongos o bacterias o para mejorar los problemas de piel. La cúrcuma se puede tomar añadiéndola a la comida, pero nunca sobrecocinada. Para combatir el cáncer está recomendado tomar 2 gramos al día.

AJO

El ajo es tradicional en nuestra cocina, aunque es originario de Asia Central. Tiene una capacidad antioxidante excepcional, así como una gran cantidad de selenio, que mejora la producción de glutatión, uno de nuestros propios antioxidantes y desintoxicantes. El ajo es un conocido antibiótico que se utilizó como tal por Louis Pasteur y más tarde en la PGM. Es capaz de eliminar de nuestro organismo bacterias, virus, hongos y parásitos (muy útil en caso de candidiasis) y de mejorar la acción de nuestro sistema inmunitario, como se demostró en un estudio realizado el año ’89 en enfermos de SIDA.

El ajo también nos puede ayudar en caso de padecer enfermedades cardiovasculares, ya que licua la sangre, evitando que se formen trombos, reduce el colesterol, mantiene la elasticidad de las arterias y reduce la presión sanguínea. Curiosamente el ajo no se recomienda en el caso de que se tomen anticoagulantes por que interfiere en la acción del medicamento. En otras palabras, es tan bueno que hace la misma función que el medicamento, por lo que este no sería necesario o se tendría que reducir la dosis (y con ello también los efectos secundarios del medicamento).

Respecto al cáncer, el ajo dispone de las mismas armas que la cúrcuma, que aunque quizás son menos potente, no son nada despreciables. Es especialmente útil contra el cáncer de pecho, ya que es capaz de reducir la formación de carcinomas entre un 50% y un 70%. Evita que las toxinas actúen en el ADN de las células del pecho, evita que las células cancerosas se junten formando tumores y reduce el riesgo de metástasis. También potencia el tratamiento de quimioterapia y protege a nuestro cuerpo de los daños causados por este y está recomendado también para otros cánceres como los de laringe, colon, faringe, boca, estomago, ovarios, próstata y riñón.

Para obtener el máximo beneficio del ajo deberemos comerlo siempre crudo, machacado o troceado y comerlo 15 minutos después para dar tiempo a que los enzimas se activen. Para evitar tener aliento a ajo, lo mejor es cortar el diente de ajo por la mitad y sacar el corazón.

 

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LA LECHE DE VACA, CABRA Y OVEJA Y NUESTRA SALUD

 Artículo elaborado para Sopa Tóxica

 

Una de las más grandes innovaciones y ventajas que nos trajo el Neolítico fue, además de la agricultura, la ganadería. Esta revolución alimentaria -y social- nos permitió tener una fuente constante de carne y también de leche que contribuyó al aumento de la población humana y a la mejora de su calidad de vida. Cada población obtuvo la leche de los animales de su zona geográfica una vez domesticados. En la península los animales de los que se obtiene leche hasta hoy en día son básicamente cabras, vacas, ovejas y yeguas.  La leche es un alimento especialmente diseñado para las crías de los animales mamíferos, que se ajusta a sus necesidades alimentarias cuando son recién nacidas y tiene la proporción necesaria de agua, proteínas, grasas, hidratos de carbono, vitaminas y minerales que necesita cada especie.

La leche más consumida a nivel mundial es la de vaca (83%), aunque es algo relativamente nuevo para la mayor parte de los habitantes de la Península Ibérica, ya que las vacas lecheras que todos conocemos (principalmente frisonas) no se introdujeron hasta finales del siglo XIX o principios del XX básicamente en el norte de la Península, popularizando el uso de la leche de vaca. Hasta aquel momento, la leche que se consumía en la mayor parte de la Península Ibérica procedía principalmente de rebaños de cabras y ovejas. La gran cantidad de leche que produce una vaca hace que sea el animal más rentable de ordeñar y por lo tanto su leche es la que se nos ha enseñado que debemos consumir. La leche y sus derivados son alimentos cuestionables hoy en día, si no proceden de agricultura ecológica, debido a las prácticas de selección genética, la aplicación de hormonas y antibióticos en los animales y a la alimentación basada en piensos (normalmente con ingredientes transgénicos y/o soja) que se utiliza en las explotaciones ganaderas. Pero además hay que contar con los procesos de pasteurización y homogenización que se utilizan para eliminar patógenos, que provocan cambios no deseados en la leche como la eliminación de las enzimas que permiten la absorción del calcio, la destrucción de minerales coloidales que permiten absorber los nutrientes de la leche, la destrucción de las vitaminas A, C, B12 y B6 y la destrucción de las bacterias que nos son beneficiosas, lo que permite el crecimiento de otros patógenos, entre otros efectos.

 

Leche cruda

La leche que podemos encontrar en cualquier comercio convencional procede de animales alimentados en buena parte con piensos, normalmente con transgénicos. Además a estos animales se les da antibióticos que acaban en nuestro cuerpo generando problemas de salud como alergias o resistencia a los antibióticos.

La leche cruda es la que sale directamente del animal antes de pasteurizar, homogeneizar ni tratarla de ninguna manera. Es la mejor leche, sino la leche real o “leche viva”. La leche cruda mantiene intactos todos los nutrientes, ya que no se ha pasteurizado ni homogeneizado y en el caso de ser ecológica, la alimentación del ganado y el no uso de medicamentos en los animales ofrece unas garantías de calidad y de nutrición mucho más altas que las de la leche convencional. Aunque existe una legislación a nivel europeo sobre la venta de leche cruda y se pueden encontrar de manera relativamente fácil derivados de leche cruda, como el queso, aún es bastante difícil encontrar productores o empresas dedicadas a la venta de leche sin tratar. Lógicamente, para estas empresas es más rentable vender un producto con una fecha de caducidad más larga, lo que reduce mucho la merma. Gracias a la tecnología de que disponemos actualmente ya no debería ser necesario pasteurizar la leche, lo que nos proporcionaría productos de la mejor calidad con todos sus nutrientes intactos.

Antes de los procesos industriales de tratamiento de la leche, la leche cruda era incluso tratada como un medicamento con el que se realizaban curas basadas la capacidad de desintoxicación de la leche (conocida ya por Hipócrates) y su gran capacidad nutritiva. Estas curas con leche cruda se utilizaban, por ejemplo, en la Clínica Mayo de EE.UU. en los años 20 contra enfermedades del sistema nervioso, tuberculosis, enfermedades cardiovasculares y renales o hipertensión con resultados muy positivos.

Más información sobre la leche cruda en Real Milk

 

Lactosa

La lactosa, presente en todas las leches, puede plantear un problema de intolerancia a algunas personas con deficiencia, que no falta, de la enzima lactasa, encargada de la digestión de la lactosa. Esta deficiencia es muy común en la edad adulta, ya que se supone que ya no debemos alimentarnos de la leche materna. Debido a no tener una cantidad suficiente de estas enzimas, la leche, y especialmente la de vaca, puede ser realmente indigesta para algunas personas y provocar problemas digestivos y otros problemas derivados. La mejor solución entonces es consumir productos lácteos fermentados, a ser posible de leche cruda. En estos productos, gracias al proceso de fermentación, la lactosa se convierte en ácido láctico, de manera que cuanto más curados estén, menos presencia de lactosa tendrán.

Algunas personas con intolerancia a la lactosa, pueden tolerar lácteos derivados de cabra y oveja.

 

Calcio

Hoy en día existe una gran preocupación por nuestros huesos, especialmente entre la población femenina debido a la creciente epidemia de osteoporosis. La leche de vaca se nos vende como la fuente de calcio más importante en nuestra alimentación, pero lo cierto es que la leche de cabra tiene un 20% más de calcio que la de vaca y la de oveja un 80%. Tampoco se tiene en cuenta que debido a la pasteurización de la leche se eliminan algunas enzimas de la leche, entre ellas la fosfatasa, que permite al organismo absorber el calcio de la leche. Lo cierto también es que por si solo el calcio no se sabe colocar en los huesos y necesita de las vitaminas D (la conseguimos simplemente exponiéndonos al sol) y K (presente en verduras de hoja verde como espinacas, acelgas, col o lechuga), magnesio (presente en espinacas, acelgas, semillas de calabaza y girasol, almendras, etc.) y de algo de ejercicio físico (algo tan simple como caminar 30 minutos al día) para ser absorbido y fijado en el tejido óseo. En caso contrario, el calcio puede llegar a ser un problema e incluso provocar calcificaciones. Como las vacas, cabras y ovejas no toman leche cuando son adultas, comen pasto o brotes para conseguir el calcio. Nosotros, si queremos, también podemos obtener el calcio de las verduras de hoja verde.

 

Leche de vaca

Aunque la leche de vaca es la más popular, básicamente por el rendimiento que tiene una vaca (puede llegar hasta a 50-60 litros por día), puede provocar una serie de problemas de salud, especialmente cuando se somete a procesos de pasteurización y homogenización.

La leche vaca es difícil de digerir debido al gran tamaño de sus glóbulos, que son muy grandes debido a una proteína llamada aglutinina. Esto hace que a nuestro sistema digestivo le cueste mucho romperlos para su posterior absorción, por lo que es normal que la leche de vaca no nos siente demasiado bien. Para las personas que han identificado este problema estaría recomendado tomar leche de cabra o de oveja, que son mucho más fáciles de digerir o también tomar leche cruda de vaca, ya que el hecho de tomar la leche todavía “viva” hace que sea mucho más digerible.

La leche de vaca aumenta la secreción de mucosidad:

La creencia popular de que la leche aumenta las mucosidades es una verdad a medias, ya que solo son algunos tipos de raza de vaca las que provocan este problema. Las razas  frisona y Holstein, las más extendidas en la Península, producen en demasía un tipo de proteína en su leche (Beta-CM-7) que es un opiáceo. Esta proteína puede estimular la secreción de mocos en nuestros tractos digestivos y respiratorios, lo que puede empeorar los problemas respiratorios. Esta proteína también está implicada en la diabetes de tipo 1, enfermedades autoinmunes y cardíacas. Por este motivo sería una gran cosa que los productores de leche especificaran qué vacas producen su leche, ya que existen otras razas –Jersey, Guernsey, las asiáticas y las africanas- que no producen este tipo de proteína, pero no son tan rentables debido a su menor producción.

La leche de cabra y oveja tampoco tienen este tipo de proteína, por lo que no aumentan la secreción de mucosidad.

Si toleramos bien la leche de vaca, ésta nos puede aportar muchos nutrientes pero solo en el caso de que esté alimentada con pasto. Por ejemplo, nos aporta el ratio correcto de omega 6 y omega 3 (1:1). También ofrece una mayor cantidad de vitamina E y vitamina A (por eso tiene un color amarillento) que la leche de vacas alimentadas con cereales y/o soja.

 

Leche de cabra

La leche de cabra se digiere con más facilidad que la de vaca debido a que sus glóbulos de grasa son mucho más pequeños, ya que no tiene aglutinina y por lo tanto, son mucho más fáciles de romper por nuestro sistema digestivo. También influye en la mejor digestión el tipo de grasa, ya que la leche cabra tiene un 50% más de triglicéridos de cadena media (los mismos que tiene el aceite de coco virgen) que la de vaca y que son fácilmente asimilables. Estos triglicéridos son, además, una gran fuente de energía por que estimulan el metabolismo y también reducen el tamaño de las células adiposas de nuestro cuerpo así como los niveles de colesterol. Es una leche muy similar a la leche humana, lo que la hace indicada para las fórmulas para bebés en caso de tener que sustituir la leche materna.

La leche de cabra también tiene la capacidad de facilitar la metabolización del hierro y el cobre en nuestro organismo y la leche cruda de cabra se utiliza en algunas culturas para tratar problemas del sistema nervioso por su alto contenido en sodio, potasio y magnesio y por que alcaliniza nuestro organismo, lo que reduce la posibilidad de que virus, hongos y bacterias puedan proliferar.

Si podemos conseguir leche de cabras que comen pasto podremos obtener de la leche ácido linoleico, un potente anticancerígeno, así como un nivel más alto de vitaminas A y D y de vitamina K2, que previene la caries, protege los vasos sanguíneos de calcificaciones, placas e inflamación y aumenta la capacidad de aprendizaje, algo muy importante en los niños. Para que la leche sea certificada como ecológica, un porcentaje muy alto de la alimentación de los animales de debe de ser pasto.

 

Leche de oveja

La mayoría desconocemos la leche de oveja, aunque conocemos el queso manchego, cuyo sabor característico y textura grasa lo da este tipo de leche.

La leche de oveja se digiere igual de bien que la de cabra gracias a que también contiene un alto contenido en triglicéridos de cadena media, pero supera a leche de vaca y de cabra en su contenido en nutrientes, por lo que es una alimento excelente. Tiene hasta el 80% más de calcio que la leche de vaca y hasta el doble de materia grasa y proteínas que la leche de cabra. También contiene mucha más cantidad de vitamina A, D y E. También es mucho más rica que las leches anteriores en ácido fólico, vitamina C y sobre todo B1 y B2.

 

¿Qué leche tomar?

Siempre que nos sea posible deberemos escoger leche cruda ecológica con las suficientes garantías sanitarias, aunque aún es difícil encontrarla en la Península Ibérica. Podemos optar por derivados lácteos de leche cruda, como el queso, que además tendrán un contenido en lactosa mínimo.

Si no nos es posible obtener leche cruda con garantías, lo mejor son leches pasteurizadas enteras y ecológicas, ya que esto nos asegura que no contendrán restos de antibióticos, hormonas y que la alimentación de los animales ha sido alta en pasto, así como que no se los ha sobreexplotado.

La leche ecológica de oveja es la que nos ofrecerá más nutrientes, seguida de la leche de cabra y en último lugar la de vaca, porque además tiene el problema que es menos digerible y provoca más problemas digestivos.

 

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

 

 

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Alimentación y bronceado

El coco: nutrición, salud y cosmética

 

 

Alimentación y bronceado

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ALIMENTACIÓN Y BRONCEADO

 Artículo elaborado para Sopa Tóxica

A pesar de que buena parte de la población pasa la mayor parte del día en interiores y de las recomendaciones de los médicos de tener cuidado con las exposiciones al sol, cada año aumenta el índice de casos de melanoma. Esto se debe a varios factores que actúan de manera conjunta. Uno de ellos son los malos hábitos de exposición al sol, tanto por defecto como por exceso. Otro de los factores al que no damos importancia a la hora de ponernos bajo el sol para broncearnos o para protegernos de él es nuestra alimentación. Lo que comemos incide directamente en nuestra respuesta y en la función de nuestra piel cuando está expuesta a la radiación solar y puede evitar que nos quememos y favorecer el bronceado.

Los cambios principales en nuestra alimentación para mejorar nuestra tolerancia al sol y el estado de nuestra piel y además mejorar nuestra salud son:

1-Evitar las comidas procesadas, ya que no aportan los nutrientes necesarios para nuestro organismo y pueden hacer que nuestro metabolismo no funcione correctamente debido a que contienen una buena dosis de grasas hidrogenadas (trans), sustancias químicas, azúcares y sal refinados. Evitarlas hará que nuestro organismo funcione mucho mejor.

Nota: Comer más “verde” tampoco implica comer mucho mejor si los alimentos no son de cultivo ecológico, ya que la fruta y la verdura de agricultura convencional contienen pesticidas y fertilizantes. Siempre es mejor si escogemos comida ecológica, ya sean verduras o cualquier otro alimento.

2-Comer más alimentos ricos en Omega-3 y ácidos grasos saturados procedentes de aceites o frutos secos. Lo saludable es que la ingesta de Omega-3 y Omega-6 esté en equilibrio y una no sea mucho mayor que la otra. Aumentar uno de los dos por si sólo no nos beneficia y de hecho nos puede perjudicar en el caso de aumentar solo los niveles de Omega-6, por ejemplo.

Omega-3: el alimento que más omega-3 aporta son las semillas de lino. Otras buenas fuentes son las nueces, el salmón y las sardinas. Si necesitamos un suplemento, una alternativa vegetariana a los omega 3 procedentes de aceite de pescado es el aceite de perilla.

Ácidos grasos saturados: frutos secos, aceite de coco o queso de cabra. Estos ácidos grasos ayudarán a nuestra piel a regenerarse más fácilmente y a estar protegida contra las quemaduras del sol.

3-Aumentar las comidas con antioxidantes naturales como las vitaminas A, C y E. Los antioxidantes además de neutralizar los radicales libres y proteger del cáncer reducen la inflamación, tienen un efecto protector contra las quemaduras del sol y ayudan a reparar los daños en la piel. Siempre es mejor tomar alimentos con vitaminas que tomar suplementos nutricionales, ya que así tomaremos las vitaminas en armonía con el resto de componentes del alimento.

  • Vit A: La vitamina A es un grupo amplio de nutrientes relacionados que proporcionan diferentes beneficios para la salud y se clasifican entre retinoides (de fuente animal) y carotenoides (de fuente vegetal).
    • En forma de retinoides son proporcionados por alimentos de origen animal como: leche de cabra, leche de vaca, gambas, huevos, salmón, queso, yogur, almejas, sardinas, atún, bacalao y pollo.
    • En forma de carotenoides, la podemos obtener de las zanahorias principalmente y de vegetales de color verde oscuro, rojo o amarillo entre los que destacan: boniato, espinacas, col, nabos, acelgas y calabaza.
  • Vit C: La vitamina C, además de ayudar a proteger las células del daño de los radicales libres, fortalece el sistema inmunológico, fortalece el tejido conectivo, protege el corazón y el sistema vascular y mejora la absorción de hierro. También promueve la degradación enzimática de la histamina y por lo tanto es un apoyo esencial para las reacciones alérgicas.
    • Se encuentra en los siguientes alimentos: papaya, pimientos, fresas, brócoli, piña, coles de Bruselas, kiwi, naranjas, limón, col, coliflor, pomelo y tomates. Si necesitamos suplementar la vitamina C, una opción natural es la acerola.
  • Vit E: La vitamina E es crucial para la correcta función celular, protege y apoya todas las funciones fisiológicas, especialmente la función cardiovascular. Los dos grupos de vitamina E naturales reciben el nombre de tocoferoles y de tocotrienoles.
    • Las semillas de girasol es el alimento con más vitamina E. Además se encuentra en espinacas, acelgas, nabos, almendras, espárragos y pimientos. También puede absorberse a través de la piel si nos aplicamos por ejemplo aceite de Jojoba, que tiene un alto contenido en vitamina E.
    • En el caso de tomar un suplemento de vitamina E deberemos procurar que sea de origen natural, ya que las vitaminas E sintéticas contienen tóxicos que sirven de estabilizantes de la molécula como el ácido acético o el ácido succínico. La vitamina E natural es además entre 2 y 3 veces más bioactiva que la sintética.

VITAMINA D

Vivir siempre en interiores está haciendo que cada vez más investigadores se den cuenta de que el 50% de la población mundial está en riesgo de padecer deficiencia de vitamina D. Por este motivo es necesario encontrar el equilibrio entre una excesiva protección del sol y el exceso de sol para ponernos morenos.

La Vitamina D3 se sintetiza en nuestra piel cuando la exponemos a la radiación UVB (onda media). Esto se produce en minutos, por lo que no es necesaria una sobreexposición al sol.

La Vitamina D es esencial para el cuerpo humano y en especial apoya la absorción del calcio. Problemas de déficit de calcio o de huesos a menudo esconden un déficit de vitamina D. Es básica para la buena salud de los huesos, previene la osteoporosis, el raquitismo, reduce los ataques de asma, es un antidepresivo natural, reduce la hipertensión, reduce los síntomas de resfriado y gripe. Forma parte de la cadena proteínica que forma nuestro ADN, por lo que es esencial en la reproducción celular. Tiene una función importante en el funcionamiento del sistema inmunológico, el sistema hormonal y es básica para el funcionamiento del sistema nervioso, además de ayudar a prevenir el cáncer.

Fuentes de Vitamina D

Existen dos maneras de tener un nivel adecuado de Vitamina D en el cuerpo: exposición solar y suplementos nutricionales.

Exposición al Sol

Es la recomendada y la mejor de todas. La efectividad vendrá determinada por estos factores:

  • Color de la piel: El más importante. La piel blanca necesita menos radiación y viceversa. Esto en parte explica el color de la piel en las diferentes razas, determinada por la latitud. Más cerca del ecuador, más radiación, más melanina.
  • El ángulo de la luz solar. Si la sombra que proyectamos es más larga que nosotros, no estamos recibiendo una cantidad suficiente de luz para poder producir vitamina D. Las horas centrales del día, cuando el sol está más alto y  entre marzo y septiembre serían el momento más adecuado.
  • La cantidad de piel expuesta. Se debe exponer al menos el 40% de la piel para una óptima producción de vitamina D. La zona más activa es el tronco, le siguen piernas y brazos. Las menos productivas son la cara y las manos.
  • Edad: Los niños y los mayores son los que menos vitamina D producen.
  • Altitud: La altura facilita la exposición a la radiación UVA, ya que se ha filtrado menos radiación UVA que en la luz que recibimos a nivel de mar.
  • Nubosidad y contaminación: Las nubes y la contaminación devuelven al espacio parte de la radiación solar.
  • Protector solar. Si usamos un protector solar no recibimos la cantidad adecuada de radiación UVA para poder producir vitamina D.
  • La luz debe ser directa, si pasa a través de ventanas no nos permitirá producir vitamina D, ya que el cristal rechaza la radiación UVA.

Suplementos Nutricionales

Estaría recomendado en ciertas latitudes tomar vitamina D en otoño-invierno, ya que los días son muy cortos y la inclinación del sol hace que no se reciba una cantidad suficiente de luz solar para generar vitamina D.

Un exceso de vitamina D es tóxico, por lo que los suplementos de vitamina D siempre tienen que estar pautados por un médico y controlados con análisis de sangre. Esto no sucede si la generamos gracias al sol, ya que la propia radiación la descompone si nos exponemos al sol durante demasiado tiempo.

La vitamina D se presenta en diferentes formas: D2, D3, calcidiol (o calcifediol) y calcitriol.

No se recomienda tomarla en forma de calcidiol o calcifediol (p.e. medicamento Hidroferol), ya que es la prohormona que nuestro organismo fabrica en el hígado a partir de la vitamina D3 y está totalmente contraindicado tomar calcitriol, porque es la hormona que nuestro cuerpo elabora en los riñones a partir de la prohormona y es la hormona esteroide más potente del cuerpo humano.

Está recomendado tomar suplementos lo más puros posibles de vitamina D3 (colecalciferol), ya que es el tipo de vitamina D que el cuerpo produce de forma natural en la piel como respuesta a la exposición solar. Es mejor tomar vitamina D3 que D2, que es la presente en los vegetales, ya que la D3 tiene un nivel de absorción mucho más alto. Lo ideal es tomar vitamina D3 y dejar que nuestro propio cuerpo fabrique calcidiol siguiendo su curso natural.

 

Protectores solares

Si utilizamos un protector solar, la mejor opción es un protector solar certificado como cosmética natural y de base mineral, ya que funcionan creando sobre la piel una capa opaca que ofrece una protección natural de hasta el 95% contra todos los rayos ultravioleta y sin alterar químicamente el funcionamiento de la piel al absorberse, como hacen los protectores solares químicos.

Ningún protector solar ofrece un 100% de protección, por lo que no debemos bajar la guardia y sobreexponernos. En especial, si se tiene la piel clara, sensible o en el caso de niños, ancianos o personas enfermas lo mejor es tapar la piel con ropa y utilizar sombreros. Además hay que tener en cuenta que la nieve, la arena de la playa y el agua hacen de espejo, por lo que aumentan la exposición a la luz solar.

El factor de protección solar (FPS o SPF)

El factor de protección solar (FPS) indica el tiempo que aumenta la capacidad de defensa natural de la piel al usar un protector. Por ejemplo, una persona que empiece a enrojecerse a los 10 minutos de tomar el sol, tardará 20 veces más con un FPS 20 (200 minutos).

Conclusión

La capacidad de la piel para responder a la radiación solar y poner en funcionamiento los mecanismos para protegerse de ella y la duración del bronceado no solo dependen de las cremas o sustancias que podamos aplicar sobre la piel, sino que también depende de la calidad y variedad de nuestra alimentación, que nos nutre de adentro hacía afuera.

 

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

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Cosmética natural y maquillaje

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COSMÉTICA NATURAL Y MAQUILLAJE

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

La cosmética y en concreto el maquillaje han formado parte de las sociedades humanas desde que existe lo que llamamos cultura y cada sociedad ha tenido un gusto por el maquillaje diferente dependiendo del ideal de belleza en vigor en cada momento histórico y del gusto de cada sociedad. En Egipto y Mesopotamia las mujeres e incluso los hombres ya se pintaban los ojos por el gusto a los ojos grandes de estas culturas. En Japón lo adecuado es que las mujeres tengan el rostro blanco y las cejas muy altas, lo que hace que se apliquen polvos de arroz en la cara y se pinten las cejas en medio de la frente. Estos son algunos ejemplos de cómo cada cultura tiene un prototipo diferente de belleza femenina.

En la cultura occidental la cosmética ha tenido momentos históricos de gran expansión como durante la antigüedad (Roma y Grecia) y momentos donde el maquillaje quedó apartado debido a que era considerado como algo superfluo y pecaminoso o relacionado con la prostitución, como en la Edad Media o en casi la totalidad del siglo XIX. Durante el siglo XX la industria de la cosmética fue uno de los sectores que más  creció a nivel mundial y desde entonces ha convertido su productos en artículos muy baratos y de uso cotidiano que llenan los estantes de nuestros baños y tocadores. El problema de esta expansión es que se ha basado en la producción de sustancias sintéticas, de la mayoría de las cuales se desconoce su efecto sobre nuestra salud.

Hoy en día existen en uso unas 100.000 sustancias químicas de las que solo del 25% se conoce algo de su toxicidad y de menos del 10% se conoce realmente su toxicidad. Parte de estas sustancias se utilizan en la industria de los cosméticos. Algunas de las que se conoce su peligrosidad son:

  • Ftalatos: Se pueden encontrar en cremas, esmaltes para uñas, perfumes, lacas o desodorantes y tienen la función dentro del producto de disolvente, suavizante o vehículo para la fragancia. Reducen el nivel de hormonas sexuales, por lo que están relacionados con problemas hormonales en niños expuestos a leche materna contaminada con ftalatos (casi todas) y en las propias madres se sospecha que pueden estar relacionados con el cáncer de mama. Pueden afectar también al desarrollo neurológico de los niños y reducir la fertilidad masculina.
  • Fragancias sintéticas: Pueden provocar también problemas hormonales e incrementar el efecto de otras sustancias tóxicas. Son un importante problema ya que son muy persistentes y se degradan muy lentamente, por lo que contaminan la atmosfera y los sistemas acuáticos y marinos. Son un grave problema en los edificios inteligentes, ya que no tienen una ventilación adecuada.
  • Aceites minerales: Son sustancias derivadas del refinamiento del petróleo, en concreto, son residuos del proceso de refinamiento. Al ser aceites son utilizados para mejorar la textura de las cremas y como agente antibacteriano. Se utilizan en productos para el cabello, cremas hidratantes, desmaquilladores, desodorantes, aceites y acondicionadores y constituyen un buen porcentaje de la composición de estos artículos. Son comedogénicos, es decir, que tapan el poro de la piel y no la dejan transpirar ni funcionar correctamente. Una vez absorbidos por la piel, afectan al funcionamiento del hígado y de los intestinos. Se sospecha que además aumenta el riesgo de cáncer de piel. En los ingredientes de los productos aparecen como: paraffinum, petroleum, vaselina, ceresín, nafta, etc.
  • Colorantes sintéticos: Muchos de lo que se utilizan pueden alterar el ADN de las células, lo que los convierte en carcinogénicos.

Otras sustancias que son altamente tóxicas y que pueden encontrarse en algunos cosméticos convencionales son:

  • Formaldehído (en forma de urea que lo libera) que es cancerígeno.
  • Aluminio en desodorantes, hidratantes, pintalabios, antitranspirantes y desodorantes.
  • Mercurio como conservante en maquillajes y desmaquilladores de ojos.
  • Plomo en los pintalabios.

 

ALTERNATIVAS

Lógicamente, la alternativa a la cosmética convencional es la cosmética natural. Se debe tener en cuenta que en la Unión Europea no existe legislación que regule la cosmética natural, así que es normal que debido a esta falta de criterio oficial muchas marcas o líneas de productos que se venden como naturales no lo sean, por lo que siempre debemos escoger cosmética natural que esté certificada por sellos cómo BDIH, Natrue, Ecocert, etc.

Los productos de cosmética natural certificados cumplen una serie de requisitos y cómo ejemplo los criterios del BDIH más importantes son:

  • Las materias primas deben proceder de plantas y, siempre que sea posible, de cultivo ecológico certificado.
  • Los productos no pueden estar testados en animales ni contener materias primas procedentes de animales vertebrados.
  • Solo se permiten emulgentes y tensoactivos de origen vegetal como aceites, grasas, lecitinas, ceras, etc.
  • Sustancias prohibidas: colorantes sintéticos, fragancias sintéticas, siliconas, materias etoxiladas y parafinas y otros productos derivados del petróleo.
  • No se permiten las radiaciones, ni en la materia prima ni en los cosméticos ya elaborados, para eliminar gérmenes o bacterias de los cosméticos.

 

ACEITES

Dentro las marcas de cosmética natural encontramos todo tipo de cremas y lociones que son la alternativa a las convencionales, pero también podemos utilizar aceites naturales que nos pueden ser de mucha utilidad.

Los aceites pueden realizar la misma función que las lociones corporales, las cremas faciales o los acondicionadores y mascarillas para el pelo convencionales, pero sin perjudicar nuestra salud. Siempre es mejor utilizar aceites vírgenes, lo que nos asegura que no han sufrido ningún proceso o tratamiento y que aportarán el máximo de nutrientes a nuestra piel y cabello y de cultivo ecológico. Hay aceites aptos para todo tipo de pieles, aunque se debe probar para encontrar el más adecuado en cada caso.

  • Aceite de coco: Se puede utilizar como desmaquillador y por su contenido en vitaminas es ideal para nutrir el cabello, la piel y las uñas. Previene la aparición de arrugas y de estrías. Por su capacidad antibacteriana y antiinflamatoria ayuda a cicatrizar y se  puede utilizar como after-shave, desodorante, crema de pañal, para combatir el acné o para reducir el picor de las picaduras de insectos. Podéis encontrar amplia información sobre el aceite de coco en el siguiente enlace.
  • Aceite de jojoba: Equilibra la secreción de grasa de la piel y contiene mucha vitamina E. Protege del envejecimiento y regula el manto ácido de la piel además de hidratarla. No es comedogénico. Es ideal para nutrir el cabello y para pieles con problemas (dermatitis, rosácea, etc.), como after-shave o para quemaduras solares. Está especialmente indicado para el cuidado infantil.
  • Aceite de argán: Tiene mucha vitamina E y un alto contenido en antioxidantes, ácido oleico y ácido linoleico, por lo que está recomendado para pieles maduras.
  • Aceite de semillas de granada: Tiene un alto contenido en antioxidantes que combaten los daños causados por los radicales libres. Además estimula la producción de colágeno, da elasticidad, reafirma y alisa la piel. Apto para todo tipo de piel, especialmente para la piel madura y sensible.

Manteca de karité: Mantiene la elasticidad de la piel y la protege y regula la secreción de grasa. Indicada para pieles castigadas, maduras y muy secas o para pieles irritadas o con eccemas.

Aloe Vera: Hidrata la piel y ayuda a su regeneración natural, la suaviza y proporciona elasticidad. Protege la piel de los factores medioambientales. Es muy refrescante e ideal para utilizarse después de tomar el sol, tras una picadura de insecto, para quemaduras o para la piel irritada.

 

MAQUILLAJE

Los maquillajes naturales son obviamente la mejor alternativa al maquillaje convencional. Como con el resto de cosméticos debemos buscar siempre los que estén certificados como cosmética natural, así evitaremos comprar marcas que se publicitan como naturales pero que no lo son. Algunas marcas de maquillaje natural son Maquillaje Lavera o Maquillaje Real Purity.

  • Cara: Las bases de maquillaje y los coloretes de base mineral son los recomendados también en este caso, ya que son aptos para pieles sensibles. Podemos encontrar la misma gama de colores y tienen la ventaja de que al utilizar minerales (tierra) como pigmento, además protegen a la piel de la radiación solar.
  • Ojos: Las sombras de ojos más recomendadas son las de base mineral. Pueden estar compuestos solamente por minerales o también por minerales y aceites como los de jojoba y coco, extractos de plantas y otros ingredientes como Vitamina C, que actúa como conservante. La máscaras de pestañas y los lápices delineadores de ojos están compuestos normalmente por aceites, ceras y extractos de plantas y podemos encontrar la misma variedad que en los convencionales.
  • Labios: Los pintalabios utilizan colorantes naturales como el óxido de hierro y también están compuestos por aceites y extractos de plantas y en este caso, además, de ceras. También se encuentran perfiladores de labios o brillo labial naturales.
  • Desmaquilladores: Además de los desmaquilladores de cosmética natural, se pueden utilizar algunos aceites como el aceite de coco, el aceite de jojoba o el aceite de almendras dulces para desmaquillar. También podemos utilizar el aloe vera como desmaquillador.

Esmalte de uñas

Es uno de los productos cosméticos más tóxicos debido a que contienen disolventes y fragancias y colorantes sintéticos, entre otras sustancias. De la misma manera sucede con los quitaesmaltes convencionales.

Para sustituirlos sin dejar de pintarse las uñas lo mejor son los esmaltes de uñas al agua, ya que no contienen disolventes, y con óxidos de hierro como colorantes. Las marcas que comercializan este tipo de esmaltes también comercializan los productos complementarios como quitaesmaltes y tratamiento de uñas, ya que los equivalentes convencionales no se pueden utilizar con este tipo de esmaltes debido a que estropean la superficie de las uñas.

 

TINTES PARA CABELLO

Ya hablamos de los tintes en el último Sopa Tóxica de la temporada pasada dedicado al Cuidado natural del cabello.

Los tintes convencionales y los decolorantes son un castigo para el pelo, ya que suelen ser tratamientos muy fuertes y muy tóxicos que además se utilizan repetidamente y normalmente. Contienen sustancias problemáticas, como derivados del amoniaco o parafenilenediamina (amina aromática) que provoca reacciones alérgicas y está relacionada con el cáncer de vejiga.

Una alternativa son los tintes vegetales ecológicos y la henna ecológica. La henna se obtiene a partir de un arbusto y es segura, siempre que el fabricante asegure que la composición del preparado no contiene ningún de sustancia añadida que sea tóxica.

Como ejemplo de tinte vegetal está el tinte en crema de Logona, hecho a base de plantas y sustancias naturales, sin sustancias tóxicas ni agresivas, que crea una película alrededor del cabello sin alterar la estructura del cabello.

 

CONCLUSIÓN

La piel absorbe todo lo que le ponemos, ya sea bueno o malo, por lo que aplicar cremas, aceites o maquillajes a la piel puede ser peligroso si estos productos contienen tóxicos, ya que pasarán al interior de nuestro organismo. De la misma manera que no beberíamos un vaso de gasolina, tampoco deberíamos permitir a nuestra piel “comer” nada perjudicial para nuestra salud.

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

 

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Artículo elaborado para Sopa Tóxica

El coco es uno de los elementos básicos en la cocina y la cultura de los países tropicales. Se supone su origen en el Pacífico desde donde se extendió a Centroamérica. Llegó a la cultura occidental con los primeros conquistadores españoles y portugueses del siglo XVI. Pigafetta, el cronista del viaje de Magallanes y Elkano, explica en su llegada a la isla de Guam que dos cocoteros pueden alimentar y dar de vestir a toda una familia indefinidamente. El coco es uno de los factores que explican la buena salud general y dental en particular de los habitantes de los trópicos, donde el coco es la principal fuente de energía y su aporte nutricional a estas poblaciones es impresionante.

Hoy en día el cocotero es el tipo de palmera más cultivada y de los cocos se aprovecha todo. Las fibras para confeccionar tejidos y fertilizante ecológico, la pulpa y el agua en la industria alimentaria y cosmética y la corteza del coco para producir energía o carbón activo para plantillas antiolor y purificadores de aire.

A continuación trataremos 3 de los productos alimentarios derivados del coco: el agua de coco, la leche de coco y el aceite de coco. Para que sean realmente beneficiosos, todos ellos deben proceder de cocos ecológicos certificados para asegurarnos que no se han cultivado utilizando pesticidas ni fertilizantes y además el aceite debe ser virgen.

 

AGUA DE COCO

El agua de coco se obtiene de los cocos todavía verdes. Cuando el coco está verde su interior está lleno de una sustancia gelatinosa que a medida que el coco madura se convierte en la pulpa blanca del coco y en agua de coco. El agua de coco está compuesta en un 95% de agua y además es:

  • Rica en vitaminas naturales (vitaminas del grupo B), minerales, oligoelementos (incluyendo zinc, selenio, yodo y manganeso).
  • Contiene aminoácidos, ácidos orgánicos, enzimas y antioxidantes.
  • Baja en calorías y azúcares y casi no contiene grasa.
  • Es la fuente más importante de citoquinas (hormonas vegetales) que son anticancerígenas, reducen el envejecimiento celular y previenen los trombos.

Bebidas isotónica: Las características anteriores y el alto contenido en electrolitos (iones) convierte al agua de coco en la alternativa realmente sana a las bebidas isotónicas convencionales, que tienen el problema de estar cargadas con colorantes, conservantes y otros aditivos químicos. Por este motivo también es muy beneficiosa para los enfermos del corazón o con hipertensión. La mejor opción después de hacer ejercicio, si sudamos demasiado debido al calor o incluso en caso de deshidratación es el agua de coco.

El agua de coco es muy compatible con nuestro organismo debido a que tiene una composición muy similar a nuestro plasma sanguíneo. De hecho muchos médicos de zonas tropicales con pocos medios la han aplicado durante años a sus pacientes por vía intravenosa, ya que al salir del coco, el agua es totalmente estéril y está cargada con una gran cantidad de nutrientes.

Debido a que favorece la desintoxicación del cuerpo está recomendada que la tomen personas que reciben quimioterapia o que necesiten eliminar tóxicos del organismo. Además es una buena alternativa a la leche de origen animal para los alérgicos o intolerantes a la lactosa y para los vegetarianos.

 

ACEITE DE COCO

El aceite de coco se extrae a través del prensado de la pulpa de coco y es casi en su totalidad ácidos grasos saturados. Se solidifica por debajo de los 23ºC, lo que le da un aspecto de manteca. El aceite de coco que trataremos a continuación es el aceite de coco virgen, ya que el aceite de coco refinado ha perdido varios de sus nutrientes en el proceso de refinado, durante el cual además se ha tratado con sustancias químicas. Como en el caso del agua y la leche coco, deberemos escoger siempre el aceite de coco virgen ecológico certificado.

Varios estudios y observaciones de poblaciones del Pacífico Sur que consumen aceite de coco virgen dieron como conclusión que las enfermedades cardiacas tenían un índice bajísimo y que no existe evidencia de que el consumo de aceite de coco tenga un efecto dañino en estas poblaciones.

Lo que hace que el aceite de coco virgen sea beneficioso para nuestra salud es que hasta el 90% son ácidos grasos saturados de origen natural, a diferencia de los que habitualmente comemos, que son aceites vegetales convertidos a saturados artificialmente (los llamados aceites hidrogenados o grasas trans asociados a la obesidad y los problemas cardiovasculares). Al contrario que este tipo de grasas hidrogenadas, el aceite de coco virgen aporta salud al corazón, ayuda a disminuir el colesterol (disminuye el “colesterol malo” LDL y aumenta el “colesterol bueno” HDL), estimula el sistema inmunológico, aporta energía de forma inmediata (ideal si se practica deporte), promueve la pérdida de peso y favorece el buen funcionamiento de la tiroides.

Una buena parte de los ácidos grasos que tiene el aceite de coco son triglicéridos de cadena media que se convierten en energía rápidamente, como pasa con los azúcares, pero sin producir picos de insulina, por lo que es muy útil para los diabéticos que necesitan una buena fuente de energía pero no pueden consumir azúcares y además puede ayudar a regular los niveles de azúcar. Estos triglicéridos también estimulan el metabolismo, lo que facilita la perdida de peso, la perdida de grasa y la estimulación de la tiroides, siendo ideal para personas con hipotiroidismo. Además el aceite de coco virgen es beneficioso para un buen funcionamiento del sistema digestivo, ya que ayuda a digerir y absorber adecuadamente los alimentos que comemos y es especialmente adecuado en casos de candidiasis, síndrome del intestino irritable, colitis ulcerosa, gastritis, diverticulosis y estreñimiento.

Durante el último año se ha comenzado a contemplar la posibilidad de que el Alzheimer sea un tipo diferente de diabetes en la que las células del cerebro no son capaces de utilizar la glucosa del riego sanguíneo. La solución es introducir en la dieta aceite de coco virgen, rico en triglicéridos de cadena media, que permiten a las células del cerebro tener un combustible alternativo al azúcar y mejorar su funcionamiento. El proceso degenerativo del Alzheimer se interrumpe o incluso se revierte, aunque todavía no hay estudios clínicos sobre esto, solo la esperanza es simplemente brutal.

Otra cualidad sorprendente del aceite de coco es que contiene hasta un 50% de un tipo de aceite llamado ácido láurico, que en el cuerpo se convierte en monolaurina. Esta sustancia forma parte de la leche materna humana y es el monoglicérido antiviral, antibacteriano y antiprotozoario utilizado por el cuerpo humano para destruir los virus recubiertos de lípidos tales como el herpes, citomegalovirus, gripe y varias bacterias patógenas, incluyendo Helicobacter pylori.

El aceite de coco virgen es excelente para cocinar, siempre y cuando sea ecológico certificado. Es una buena alternativa a la mantequilla, perfecto para añadir a sopas, arroz, ensaladas y pasta y para cocinar todo tipo de platos. En concreto es el mejor aceite para freír debido a que sus moléculas son mucho más estables que la de cualquier otro aceite por lo que es menos perjudicial para la salud.

Si se quiere introducir aceite de coco virgen en la dieta, es importante comenzar poco a poco, especialmente las personas con problemas de salud, porque pueden aparecer algunos efectos de desintoxicación ya que el aceite de coco virgen es antibacteriano, antimicótico y antiviral. Además, mucha gente está acostumbrada a una alimentación baja en grasas y el cuerpo necesita un tiempo para adaptarse a consumir más grasas. Como orientación, se recomienda empezar con 1 cucharadita al día añadida a las comidas e ir aumentando lentamente hasta un máximo de unas 3 cucharadas soperas de aceite de coco virgen al día.

Aceite de coco y cosmética

El aceite de coco es uno de los más usados en cosmética para el cuidado de la piel y el cabello debido a sus grandes propiedades y a su cantidad de nutrientes. Además los tensoactivos derivados del coco se utilizan para elaborar detergentes ecológicos y jabones de cosmética natural ya que son eficientes pero suaves y delicados con la piel.

Algunos de los principales usos del aceite de coco virgen en cosmética son:

  • Aplicado en el pelo como aceite de prelavado le proporciona nutrientes, brillo y suavidad.
  • Sobre el cuero cabelludo y masajeándolo durante 10-15 minutos mantiene el cuero cabelludo libre de caspa y favorece el crecimiento del pelo.
  • Usado en la piel previene la aparición de arrugas y manchas que provoca la edad e incluso puede hacer desaparecer la manchas que ya tenemos.
  • Hidratante facial intensiva de noche.
  • Desmaquillador de ojos.
  • Crema corporal intensiva.
  • Mezclado con manteca de karité para una loción corporal suave.
  • Crema hidratante de manos intensiva.
  • Aceite de masaje.
  • Para prevenir estrías durante el embarazo.
  • En las cutículas para ayudar a crecer las uñas.
  • Aplicado en el cuerpo tiene un factor protección solar de 4 y además favorece el bronceado.
  • Mezclado con hierba gatera, aceite esencial de romero o menta como un repelente natural de insectos.

Gracias a su capacidad antibacteriana y antiinflamatoria se puede utilizar:

  • Aplicado en la piel hace que se cicatrice más rápido (quemaduras, heridas, quemaduras de sol, etc.).
  • Como aceite de pre-afeitado.
  • Como after-shave.
  • Como desodorante.
  • Como crema de pañal para los bebés.
  • Solo o mezclado con bicarbonato como dentífrico y blanqueador dental.
  • Puede ayudar a mejorar el acné cuando se usa sobre la piel regularmente y en especial si además se consume.
  • Puede aliviar el dolor de las hemorroides cuando se usa tópicamente.
  • Puede reducir el picor de las picaduras de mosquitos.

 

LECHE DE COCO

La leche de coco es cremosa  y se hace moliendo la pulpa o carne del coco maduro a la que se le añade agua para diluirla. Después se filtra a través de un paño o un colador para separar el agua de la pulpa. En algunos casos se repite el proceso con la misma pulpa, así que se pierden nutrientes por el camino, por lo que lo mejor es escoger leche de coco lo más viscosa posible, ya que esto indicará que no ha sido  excesivamente filtrada.

Se puede beber como la leche animal, pero se utiliza sobre todo para cocinar. La podemos utilizar para sustituir la crema de leche o la nata para cocinar, por ejemplo, además de para beber. Es un buen sustituto a la leche de origen animal y aunque contiene menos proteínas, se digiere mucho mejor debido al tipo de grasa que contiene. Es una buena alternativa para los alérgicos o intolerantes a la lactosa y para los vegetarianos.

Como el aceite de coco, es rica en ácidos grasos saturados naturales, por lo que aporta mucha energía y en concreto es rica en triglicéridos de cadena media que son diferentes de los triglicéridos de cadena larga, que son los que los médicos recomiendan que se eviten. Los triglicéridos de cadena media son capaces de reducir las acumulaciones de grasa de nuestro cuerpo y se digieren muy fácilmente.

Además la leche de coco contiene antioxidantes y es muy rica en minerales que están involucrados en la mineralización de los dientes y los huesos y vitaminas del grupo B. Tiene la ventaja de que es baja en azúcares.

Receta para hacer leche de coco:

  1. Calentar el agua sin dejar que hierva. Se necesitan entre 1,5 y 2 partes de agua por una de coco seco rallado o en copos.
  2. Agregar el coco rallado o el coco en copos y el agua en la batidora y batir a velocidad máxima varios minutos hasta que se espese y tenga una textura cremosa.
  3. Verter a través de un colador para filtrar la pulpa de coco, por una estameña o por un paño para separar el agua de la pulpa. Hay que extraer el agua de la pulpa retorciendo el paño.

La leche de coco se debe beber de inmediato o guardarla en la nevera. Está recomendado consumirla dentro de los 3 o 4 días siguientes.

 

CONCLUSIÓN

Cómo hemos visto las propiedades del agua, la leche y el aceite de coco hacen que sean unos alimentos muy a tener en cuenta si queremos mejorar nuestra salud. Lo más importante que debemos tener en cuenta si nos decidimos a tomar agua, leche o aceite de coco es que deben proceder de cocos ecológicos certificados y el aceite de coco debe de ser virgen. Los cultivos intensivos convencionales de coco requieren un gran uso de pesticidas y fertilizantes que no solo perjudican nuestra salud, sino que destrozan los ecosistemas donde se encuentran estas plantaciones.

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

 

INFORMACIÓN ADICIONAL

Aceite de coco ecológico virgen en Pure Nature

Agua de coco ecológica en PureNature

Leche de coco ecológica en Pure Nature

 

Productos de higiene y cosmética para hombre

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PRODUCTOS DE HIGIENE Y COSMÉTICA PARA HOMBRE

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

El modelo estético masculino que se sigue hoy en día en la cultura occidental tiene su origen en la Grecia clásica y en la Roma clásica que adopto buena parte del gusto estético de los griegos. Por ejemplo, tal y como hacían las romanas, los romanos también se depilaban e incluso existían manuales con consejos para el cuidado del aspecto masculino que, por ejemplo, aconsejaban y enseñaban a los hombres a cortar los pelos de la nariz.

Hoy tenemos a nuestra disposición todo un arsenal de productos para el cuidado de nuestro aspecto, pero como pasa con la mayoría de productos convencionales, contienen una buena dosis de sustancias tóxicas en su composición que pueden perjudicarnos y que deberíamos evitar utilizando productos ecológicos.

Algunas sustancias tóxicas que podemos encontrar en espumas de afeitar o en cosméticos para hombre pueden provocar reacciones alérgicas, problemas hormonales o son cancerígenas. Algunas de ellas son isobutane, trietanolamina o incluso podemos encontrar teflón, pero la sustancia más tóxica casi siempre es la fragancia.

Los cosméticos naturales certificados están derivados de vegetales procedentes de agricultura ecológica y no contienen sustancias tóxicas como colorantes o conservantes sintéticos, por ejemplo. Hoy en día se encuentran fácilmente en cualquier tienda especializada en productos ecológicos o herbolarios. Sabremos si son realmente naturales gracias a los certificados que existen. Algunos de ellos son BDIH, Ecocert o Natrue, por ejemplo.

 

AFEITADO

El afeitado y el cuidado de la barba es quizá a lo que se dedica más tiempo y donde la gama de productos es más variada. Los jabones, espumas y geles de afeitar tienen como finalidad principal hacer que la cuchilla resbale por la piel para hacer más fácil el afeitado, que de otra manera sería bastante difícil y doloroso. Estos productos contienen una buena variedad de sustancias tóxicas, algunas de ellas cancerígenas. Algunas alternativas no tóxicas son las siguientes:

Espumas o jabones de afeitar naturales: Se pueden encontrar en tiendas de productos ecológicos o herbolarios. Algunos de ellos están basados en el aloe vera, que además de hidratar la piel ayuda a cicatrizar los pequeños cortes.

Aceites ecológicos de pre-afeitado: Se suelen aplicar en las pieles sensibles antes de la espuma, pero también es posible aplicarlos y afeitarnos directamente después si no tenemos una barba excesivamente dura.

Aceite de afeitado casero: Podemos elaborar un aceite de afeitado mezclando 3 partes de aceite de jojoba por una parte de aceite de oliva virgen extra. Agitar para que quede bien mezclado. Se puede utilizar como aceite de preafeitado o aceite de afeitado. Se extienden bien unas gotas en la cara y ya se puede afeitar.

 

POST-AFEITADO

Los after-shave o lociones post afeitado convencionales sirven teóricamente para calmar la piel y desinfectar y ayudar a cicatrizar los pequeños cortes que se hayan producido, aunque también contienen sustancias tóxicas en sus composiciones, que deberíamos evitar porque se aplican después del afeitado cuando la piel está más vulnerable y además se absorben más fácilmente. Para sustituirlos tenemos estas alternativas, utilizadas desde hace siglos:

Alumbre natural: Además de ser un desodorante efectivo y sin olor, la piedra de alumbre natural también es un buen desinfectante para las heridas que nos hayamos hecho al afeitarnos.

Aceite jojoba: Si después del afeitado se queda la piel seca y sufrida, el aceite de jojoba la nutrirá e hidratará. Solo hay que ponerse unas gotas, ya que cunde mucho.

Salmuera (disolución al 26%): Añadiendo sal sin refinar a cualquier medida de agua filtrada hasta que ésta no pueda disolver más sal obtenemos salmuera. La salmuera desinfectará la piel y al contrario de lo que se suele pensar, la dejará suave.

 

CREMAS HIDRATANTES, ANTI-AGING Y ACEITES

Tal y como pasa con el resto de los cosméticos convencionales, las cremas hidratantes y anti-aging contienen una buena dosis de sustancias tóxicas, como por ejemplo fragancias o colorantes. Lo mejor es utilizar cremas hidratantes de cosmética natural que fácilmente podemos encontrar en herbolarios o tiendas especializadas en productos ecológicos. En el caso de tener la piel muy seca podemos utilizar aceites o geles ecológicos que además nos servirán de anti-aging. Algunos de ellos muy fáciles de encontrar son:

Aceite jojoba: Hidrata regula la secreción grasa y el manto ácido de la piel y le proporciona la hidratación y nutrición que necesita. También se puede utilizar como aceite corporal.

Otros aceites que nutren la piel y reducen la aparición de arrugas son el aceite de coco, de almendras, de cactus (revitaliza las uñas y el pelo), el de argán o el de comino negro, por ejemplo.

Gel de aloe vera: Hidrata la piel, ayuda a su regeneración natural, la suaviza y proporciona elasticidad para conseguir una piel suave, equilibrada y sana. Además el aloe vera protege la piel de los factores medioambientales.

  

PROTECCIÓN SOLAR

La mejor opción es un protector solar de cosmética natural de base mineral, ya que funcionan creando sobre la piel una capa opaca que ofrece una protección solar natural del 95% contra todos los rayos ultravioleta y sin alterar químicamente el funcionamiento de la piel al absorberse, como hacen los protectores solares sintéticos convencionales. Esto es lo que hacen algunos animales para protegerse del sol, como los elefantes, que cubren su piel con tierra para así taparla.

Para las lesiones o quemaduras debido a la exposición del sol lo mejor es el gel de aloe vera, que ayuda a cicatrizar y protege a la piel afectada.

 

DEPILACIÓN

Cera depilatoria de azúcar: Se usa desde hace siglos en el Oriente Medio y tiene la ventaja de que no es tóxica, aunque es relativamente difícil de hacer.

Preparación casera: Mezclar 2 tazas de azúcar, 3 de zumo de limón y 3 agua. Calentar a fuego alto y remover hasta que disuelva el azúcar. Mantener a fuego medio durante unos 15 minutos hasta que se ponga de color dorado. Dejarla enfriar durante unas horas y ya se puede utilizar.

 

CABELLO

El cabello es muy importante para los hombres, especialmente por el problema de la calvicie. La reducción de tóxicos en nuestra vida y un estilo de vida saludable hace que el problema se reduzca notablemente, por lo que comer ecológico, beber agua purificada y llevar una vida saludable está totalmente recomendado, además de utilizar productos de cosmética natural para el cabello. De esta manera evitaremos los tóxicos presentes en los productos convencionales que van desde las fragancias a los conservantes o las siliconas que se utilizan para dar volumen.

  

COMENTARIOS

Las empresas o tiendas que nos dedicamos a fabricar o vender productos de cosmética natural damos a conocer en nuestras webs todos los ingredientes que componen los productos que fabricamos o vendemos. Los fabricantes de productos convencionales procuran que los ingredientes de sus productos no se conozcan y los declaran en los envases porque no tienen más remedio.

En resumen, los cosméticos para hombre convencionales presentan los mismos problemas que los de mujer, ya que contienen ingredientes muy tóxicos y algunos de ellos totalmente innecesarios, porque no son ningún principio activo, como las fragancias o los colorantes sintéticos. Utilizando cosméticos naturales cuidaremos nuestra salud, mejoraremos nuestra apariencia y además será beneficioso para el medioambiente.

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

 

Consejos para un cabello sano, fuerte y brillante

 

CONSEJOS PARA UN CABELLO SANO, FUERTE Y BRILLANTE

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

 

Los champús, tintes, acondicionadores y mascarillas convencionales están compuestos por sustancias químicas sintéticas que van desde los conservantes y colorantes a las fragancias o siliconas. El cuero cabelludo es una de las zonas de la piel por donde se absorben más fácilmente las sustancias que pongamos, de manera que si lo que utilizamos es tóxico, fácilmente entrará en nuestro organismo.

A continuación detallaremos una serie de consejos que nos servirán para cuidar nuestro cabello de forma natural, manteniéndolo sano, fuerte y brillante.

 

Agua

Lo primero que se debe tener en cuenta para el cuidado del cabello, antes incluso de escoger un producto, es la calidad del agua con la que lo lavamos. El hecho de que el agua que sale por el grifo contenga cloro afecta a la piel y al pelo, ya que como mínimo los reseca. Para solucionar este problema, lo mejor es colocar un declorador en la ducha, de manera que el agua con la que nos duchemos esté libre de cloro. Los decloradores son relativamente fáciles de encontrar y no son caros, más teniendo en cuenta el beneficio que comportan.

 

Champús y acondicionadores

En el caso de los champús y los acondicionadores en concreto, la mayoría de las sustancias que lo componen no tienen una función limpiadora o acondicionadora, sino que son colorantes, fragancias o sustancias para generar espuma que tienen como misión vender el producto. Tanto los champús como los acondicionadores contienen siliconas para dar volumen o un taco sedoso al pelo.

La base limpiadora de casi todos los champús convencionales es el Sodium Lauryl Sulfate, una sustancia irritante que además se acumula en los tejidos de algunos órganos como el hígado o el corazón. Una vez en nuestro organismo puede facilitar la aparición de cáncer combinado con otras sustancias que estén presentes en el cuerpo.

La alternativa son los champús ecológicos, que están derivados de vegetales procedentes de agricultura ecológica, por lo que no contienen sustancias tóxicas como colorantes o conservantes sintéticos. Hoy en día se encuentran fácilmente en cualquier tienda especializada en este tipo de productos. Siempre es preferible que no tengan fragancias añadidas ni aceites esenciales, aunque sean ecológicos, y especialmente si lo van a usar niños o alérgicos. Es importante tener en cuenta que cuando se pasa de un champú convencional con siliconas a uno ecológico se tarda un tiempo en ver el resultado de usarlo, ya que las siliconas del champú convencional tardan semanas en desaparecer a medida que se lava el pelo con el nuevo champú. Al cabo de un tiempo de dejar de utilizar champús convencionales con siliconas y de utilizar un declorador para el agua sabremos como tenemos realmente el cabello y si es seco o graso.

 

Ghassoul

Otra alternativa al champú es el Ghassoul. Es un tipo de arcilla muy fina procedente de las montañas del Atlas. No contiene ningún tipo de sustancia química y limpia el pelo mecánicamente (por frotación). Usado regularmente tendremos el pelo suave, flexible y brillante y además nutre el cuero cabelludo gracias a su contenido en minerales. Si el cabello queda encrespado se puede utilizar algún aceite de los que comentaremos a continuación al hacer la mezcla de Ghassoul o poner unas gotas sobre el cabello limpio. Es importante comprar Ghassoul sin ninguna sustancia añadida.

 

Aceites naturales

Una buena alternativa a las mascarillas para cabello convencionales son los aceites naturales. Los aceites se aplican en el pelo desde una altura media hasta las puntas, de manera que la parte cubierta por el aceite es la más antigua del cabello, y por tanto, la más castigada. Se debe mantener el aceite en el pelo el máximo de horas posible, si se puede, incluso durante toda la noche. Los aceites nutren el pelo y lo mantienen en buen estado gracias a los nutrientes que contienen.

Los más recomendados para nutrir son el aceite de oliva, el de argán y el aceite de coco. También se puede utilizar el de jojoba, que además nutrir regula el nivel de grasa. La calidad del aceite es esencial. Todos los aceites deben ser ecológicos, de primera prensada y sin refinar y sin ningún aditivo. Podemos experimentar con diferentes aceites e incluso mezclarlos.

 

Tintes

Los tintes convencionales y los decolorantes son un castigo para el pelo, ya que suelen ser tratamientos muy fuertes y muy tóxicos que además se utilizan repetidamente y normalmente desde la adolescencia, por lo que en pocos años el pelo suele estar muy castigado.

Contienen sustancias problemáticas, como derivados del amoniaco o parafenilenediamina (amina aromática) que provoca reacciones alérgicas y en concreto está relacionada con el cáncer de vejiga, algo que se sabe desde el siglo XIX por la incidencia de este tipo de cáncer en los trabajadores de las fábricas alemanas de tintes.

Una alternativa a los tintes convencionales son los tintes vegetales ecológicos y la henna ecológica.

La henna es de origen vegetal. Se obtiene a partir de un arbusto y no es tóxica, por lo que puede utilizarse tantas veces como se desee, siempre que el fabricante asegure que la composición del preparado no contiene ningún de sustancia añadida que sea tóxica, como conservantes artificiales, por ejemplo. La henna se engancha a la keratina de la que está formado el cabello y se mantiene durante unos dos o tres meses y el color se va perdiendo poco a poco. Las tonalidades que se obtienen van desde el color rojizo o caoba hasta el marrón oscuro. Además aporta brillo y cuerpo al cabello.

Como ejemplo de tinte vegetal está el tinte en crema de Logona, hecho a base de plantas y sustancias naturales, sin sustancias tóxicas ni agresivas, que crea una película alrededor del cabello sin alterar la estructura del cabello y el color final varía según el color de nuestro cabello. Además deja el cabello brillante y con volumen y no irrita el cuero cabelludo.

 

Fijadores para el cabello

Los fijadores para el cabello, como la laca, gomina y geles fijadores, son especialmente peligrosos, tanto por los componentes que pueden provocar desde reacciones alérgicas en la piel o los ojos hasta problemas respiratorios como por que pueden entrar fácilmente en el organismo por vía respiratoria y especialmente en el caso de las lacas por su modo de aplicación.

La alternativa son los fijadores ecológicos, derivados de vegetales y que no contienen sustancias tóxicas. Un ejemplo es el propio gel de aloe vera que se puede encontrar muy fácilmente o las lacas y gominas que tienen como base el aloe vera. Como siempre, si puede ser, mejor que los fijadores sean sin fragancias ni aceites esenciales aunque sean ecológicos, ya que pueden provocar reacciones alérgicas en la piel o a nivel respiratorio.

Otra opción son los fijadores caseros, como por ejemplo los dos siguientes:

  • Un vaso de agua caliente con 4 cucharadas de azúcar. Es un fijador muy fuerte.
  • Clara de huevo batida a punto de nieve. También es un fijador muy fuerte.

Tanto los fijadores caseros como los ecológicos, no solo permiten fijar y moldear el pelo sino que además lo nutren.

 

Otros consejos

Para tener un cabello sano, fuerte y brillante, además de evitar el cloro del agua y escoger productos que no dañen el cabello y lo cuiden y lo nutran, también es importante seguir los siguientes consejos.

  • Llevar una buena alimentación, variada y equilibrada, a poder ser a base de alimentos integrales y ecológicos.
  • También se puede tomar aceite de onagra o té de ginkgo biloba, para mejorar la circulación y el flujo sanguíneo en el folículo piloso.
  • No abusar del secador con aire caliente ni de las planchas para alisar el cabello.
  • No exponerse el sol demasiado tiempo sin cubrir el cabello, especialmente en verano.
  • Utilizar cepillos y peines que no sean sintéticos. Son ideales los peines de asta porque son naturales y favorecen la eliminación de la electricidad estática acumulada. Los cepillos pueden ser de cerdas de jabalí o con púas de madera, según el tipo de cabello que tengamos.
  • Reducir el estrés. Una de las principales causas de la caída inusual de cabello es el estrés, por lo que es importante reducir al máximo nuestros niveles de estrés.

 

Siguiendo estas simples pautas, además de tener un cabello sano, fuerte y brillante también mejoraremos nuestra salud y cuidaremos el medioambiente.

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

 

INFORMACIÓN ADICIONAL:

Cosmética natural

Productos para el cuidado natural del cabello