Ollas, cazos y cacerolas de vitrocerámica Visions

visions

 

Los utensilios de vitrocerámica están presentes en las cocinas desde hace 50 años. Son un ejemplo de la aplicación en usos cotidianos de algunas de las investigaciones en tecnología aeroespacial. Es importante destacar que no todos los utensilios de cocina de vitrocerámica tienen las mismas características.

VISIONS

En Pure Nature disponemos de ollas, cazos y cacerolas de Visions, marca especializada en la fabricación de recipientes de vitrocerámica de alta calidad desde hace más de 40 años. Visions fabrica sus característicos recipientes de vitrocerámica ámbar transparente que permiten ver lo que se está cocinando en todo momento sin necesidad de levantar la tapa, haciendo más fácil controlar lo que se cocina y evitar los derrames.

Los recipientes de Visions están hechos de vitrocerámica resistente al choque térmico y son muy versátiles, ya que sirven para cocinar, servir y almacenar los alimentos. Se pueden utilizar en cocinas de gas, eléctricas y vitrocerámica (no se pueden utilizar en las de inducción). Se pueden lavar en el lavavajillas y gracias a su resistencia a las temperaturas extremas, también sirven para guardar alimentos en la nevera y el congelador. Además no se manchan y son muy fáciles de limpiar. Son perfectos para cocinar de una manera saludable, ya que no alteran las cualidades de los alimentos ni los contaminan, gracias a que la vitrocerámica es un material neutro.

Características de la vitrocerámica de Visions

La vitrocerámica de Visions no es porosa y no es reactiva, por lo que no absorbe olores o sabores de los alimentos, no modifica sus características y no reacciona con alimentos ácidos. No contiene metales pesados, como el níquel o el cromo, por lo que está recomendada para personas con intoxicación por metales pesados. Además conduce muy bien el calor, por lo que se ahorra tiempo y dinero, ya que se necesita menos energía para cocinar. Es resistente al choque térmico, por lo que no se rompe por el cambio repentino de temperatura y puede soportar temperaturas extremas sin deformarse.

Los recipientes de Visions no llevan ningún tipo de esmalte cerámico o similar. Gracias a su superficie lisa y no porosa es necesaria menor cantidad de aceite, por lo que es ideal para una cocina baja en grasas y más saludable.

Por sus características, los recipientes de Visions están especialmente recomendados para personas alérgicas, intoxicadas por metales pesados, con Sensibilidad Química Múltiple o con Electrohipersensibilidad.

En Pure Nature encontrará  una gran variedad de ollas, cazos, cacerolas, sartenes y baterías de cocina de vitrocerámica de Visions perfectas para cocinar de manera saludable y ahorrar energía, cuidando a la vez su salud y el medioambiente.

Purificadores de agua Carbonit

SanUno inox

 PURIFICADORES DE AGUA CARBONIT

 

Entre el 50% y el 80% de nuestro cuerpo está compuesto por agua, dependiendo de la edad que tengamos y de si somos hombre o mujer. El agua, por lo tanto, es básica para nuestra supervivencia y nuestra salud. La cantidad y la calidad del agua que se bebe determina en buena parte el funcionamiento idóneo del organismo, por lo que además de estar bien hidratados es muy importante que el agua que bebemos esté libre de tóxicos y de microorganismos que puedan provocarnos enfermedades.

En Pure Nature disponemos de purificadores de la marca Carbonit que garantizan un excelente filtrado del agua de nuestro grifo gracias a sus filtros de dos etapas: una que elimina partículas de hasta 0,15, dependiendo del modelo de filtro, y una segunda etapa de filtrado con carbón activo que elimina más de un 99,5% de sustancias tóxicas como el cloro y derivados, pesticidas como el lindano y residuos medicamentosos como el ibuprofeno, entre otros. Los filtros de Carbonit eliminan además el plomo y el cobre presentes en el agua en más de un 90%. Una de las ventajas principales de los filtros que utilizan carbón activo para la eliminación de tóxicos es que no eliminan las sales minerales disueltas en el agua, algo que puede provocar serios problemas de salud.

Los purificadores Carbonit ofrecen además la ventaja de que permiten sustituir el agua embotellada en plástico, y por lo tanto contaminada, por agua purificada de mejor calidad a un precio mucho menor y eliminando la molestia de acarrear garrafas de agua a casa.

En nuestra tienda online podrá encontrar los purificadores SanUno, Vario Classic y DUO (para cal, partículas y tóxicos) de Carbonit. Estos tres purificadores actúan sobre un único grifo y son muy fáciles de instalar. Los tres pueden utilizar los filtros NFP Premium y IFP Puro, que también ofrecemos en Pure Nature. Estos filtros deben cambiarse cada 6 meses para mantener un filtrado del agua eficiente y se deben utilizar siempre con agua fría.

 

Purificador de agua SanUno

En Pure Nature encontrará 3 modelos del purificador San Uno: el de polipropileno sin filtro, el de polipropileno con un filtro NFP Premium y el nuevo modelo de SanUno_inoxacero inoxidable con un filtro NFP Premium. Los 3 se instalan fácilmente en cualquier grifo estándar con un adaptador universal que se entrega con el purificador. Con una pequeña palanca se escoge si queremos el agua filtrada o no filtrada. Los 3 purificadores pueden utilizar el filtro NFP Premium o el filtro IFP Puro, que ofrece un mejor filtrado de partículas y es el que menos caudal pierde con el uso gracias a su diseño.

El SanUno con la carcasa de polipropileno también es útil para llevarlo de viaje gracias a su tamaño y peso.

El nuevo purificador de agua SanUno Inox F de Carbonit está hecho de acero inoxidable V4A que es el más resistente a la corrosión. El diseño del purificador SanUno Inox hace que el cambio de filtro sea mucho más rápido y sencillo gracias a que la salida del agua se encuentra en la parte superior. Solo hay que desenroscar la tapa donde va instalado el filtro del purificador para sacar el filtro usado y colocar el nuevo. El grifo dispone además de un dosificador que permite aprovechar mejor el agua y reducir así el consumo.

La fácil instalación y su eficiencia en el filtrado hace que sea uno de lo purificadores de agua más vendidos.

Vídeo instalación SanUno

Purificador de agua Vario Classic

Carbonit VarioSe instala debajo del fregadero con un grifo suplementario, de manera que se puede escoger el agua purificada o sin purificar abriendo el grifo correspondiente para cada una. Mediante el grifo ya existente se obtiene agua sin purificar y mediante el grifo del purificador se obtiene agua purificada.

El purificador Vario debe instalarse debajo del fregadero, por lo que se entrega con todos los accesorios necesarios para su instalación: pieza en T, válvula de cierre de bola, tres conductos flexibles de acero fino, junta de rosca, soporte mural, grifo y juntas. Incluye también un filtro NFP Premium y en su lugar se puede utilizar también el filtro IFP Puro, que ofrece un mejor filtrado de partículas. La instalación no es difícil, aunque es necesario hacer un agujero en la encimera para poder instalar el grifo auxiliar del purificador. En caso de que no se desee hacer un agujero se puede sustituir el grifo por uno nuevo de 3 tomas, una de ellas servirá para obtener el agua purificada tras conectarla al Vario. Estos grifos son fáciles de encontrar en ferreterías o a través de fontaneros.

 

Purificador de agua Duo Kalk

Carbonit DUO KALKEl purificador de agua Duo Kalk de Carbonit se instala debajo del fregadero y el agua ya filtrada se suministra mediante un grifo suplementario que se incluye en la unidad, como ocurre con el purificador Vario, por lo que la instalación es la misma que la de este purificador. También el Duo Kalk se entrega con todo lo necesario para poder instalarlo.

El Duo Kalk se entrega con un filtro NFP Premium que permite eliminar partículas, tóxicos y bacterias, pero además dispone de un segundo filtro para la eliminación de cal que permite reducir la dureza del agua. En lugar del filtro NFP Premium se puede utilizar el filtro IFP Puro, que ofrece un mejor filtrado de partículas.

 

Importante: Por el tipo de agua de la mayoría de la Península Ibérica recomendamos el filtro IFP Puro, ya que es el que mejor resultados ofrece en aguas con una carga de partículas mediana-alta y el que menos caudal pierde con el uso gracias a su diseño.

 

Los filtros Carbonit han sido controlados por organismos independientes y su eficacia está avalada por sus certificados. Las carcasas de Carbonit también satisfacen exigentes normas de calidad y están fabricadas conforme a las recomendaciones KTW (plásticos y agua) y a la hoja de trabajo W270 de la DVGW (Asociación técnica y científica alemana para el gas y el agua potable).

INFORMACIÓN ADICIONAL: Guía práctica de control ambiental

Recipientes de vidrio Weck

Weck

Los recipientes de vidrio Weck son una manera elegante y respetuosa de almacenar y servir alimentos, ya que están hechos exclusivamente de vidrio sin plásticos. El vidrio es un material higiénico que se puede lavar fácilmente y además no altera el sabor de los alimentos gracias a que es neutro. Los recipientes de Weck son aptos para lavavajillas, microondas y congelador.

En Pure Nature encontrará una amplia variedad de recipientes y botellas de vidrio Weck de diferentes medidas y formas, además de los aros de caucho natural ftalatos que permiten cerrar herméticamente las tapas de los recipientes de vidrio de Weck para guardar alimentos durante un largo periodo de tiempo o bien hacer conservas con ellos.

Weck fabrica sus clásicos recipientes de vidrio en Alemania desde 1900.

INFORMACIÓN ADICIONAL:

 

Desmontamos 3 mitos de la alimentación

azucar-edulcorante

DESMONTAMOS 3 MITOS DE LA ALIMENTACIÓN

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

 

La sal hace subir la tensión arterial

Es cierto que el consumo de sal es uno de los culpables de la tensión alta que afecta a una gran parte de la población, aunque hay que puntualizar que la culpable es la sal refinada, no la sal sin refinar. La sal sin refinar no solo no hace subir la tensión, sino que además es una gran aliada de nuestro cuerpo para mantener una tensión arterial correcta.

Gracias a la sal sin refinar se puede producir de una manera correcta el intercambio de agua a través de la membrana de nuestras células, es decir, la ósmosis celular. Esto permite al cuerpo mantener nuestro equilibrio de agua y por lo tanto también una correcta tensión arterial y una buena capacidad de desintoxicación. Es decir, permite que si nos sobra agua la  expulsemos, y si nos falta, la retengamos. Esto no sucede si la sal que consumimos es sal refinada, ya que además de que su estructura se ha modificado por el proceso de refinamiento, también se pierden todos los minerales que nos interesan de la sal. Debido a que la sal refinada es una sustancia muy agresiva para nuestro cuerpo éste se quiere deshacer de ella rápidamente, por lo que para eliminarla saca el agua de nuestras células. Este proceso sumado a que la sal refinada es un producto muy inflamatorio hace que nuestra tensión arterial aumente y nos provoque los problemas derivados de ella. Esto es especialmente acusado en nuestra sociedad actual, ya que la situación de estrés en que vivimos empeora el efecto de la sal refinada. Para acabarlo de rematar, se pueden añadir aditivos a la sal una vez refinada como sales de aluminio (antiaglutinante) o minerales que desquilibran todavía más su estructura original, como ocurre con la sal yodada.

La medicina convencional intenta prevenir el problema de la hipertensión haciendo reducir la sal y otros alimentos altos en sodio, mientras que para reducir la tensión una vez ya es muy alta se  recetan diuréticos para hacer que el cuerpo elimine el agua acumulada, reduciéndose así la tensión arterial. Reducir el sodio en la alimentación no tiene un gran impacto en la tensión arterial, ya que normalmente no se soluciona el problema de la inflamación general y cronificada del cuerpo, que suele ser la principal causa de la hipertensión. Tomar diuréticos sí que reduce la tensión arterial, ya que nos hace eliminar el agua de nuestro cuerpo, aunque usados de manera prolongada hace que nos vaciemos de sales minerales, que se pierden disueltas en el agua que expulsamos, empeorando de esta manera nuestros problemas para regular la tensión y provocando nuevos problemas derivados de la falta de sales minerales, como problemas cognitivos, cardíacos, fatiga, etc. Reducir la sal y tomar diuréticos de forma prolongada nos puede provocar un gran desequilibrio en nuestro cuerpo y hacer que perdamos minerales que son muy difíciles de reponer.

También hay que tener en cuenta que es posible que el nivel de sodio alto que provoca la hipertensión no sea un problema que tenga que ver propiamente con el sodio, sino que el alto nivel de sodio esté provocado por un exceso de metales en nuestro cuerpo como cobre o mercurio, o por ejemplo una acumulación de cadmio en nuestros riñones. Estos casos no son puntuales en el mundo industrializado en el que vivimos, el problema es que la mayoría desconocemos que el nivel de metales en nuestro cuerpo es muy alto y por lo tanto ni lo tenemos en cuenta ni tomamos las medidas oportunas, empeorando así la situación con diagnósticos y tratamientos erróneos.

La sal sin refinar nos permitirá regular el agua que perdamos, de manera que también regularemos mejor la temperatura de nuestro cuerpo y además nos ayudará a reponer los minerales que hemos perdido con el sudor. Otra muy buena manera de reponer los minerales que perdemos y mantener una tensión arterial correcta es que el 50% de nuestra alimentación sean verduras.

 

La grasa engorda

Uno de los mitos más extendidos en nuestra sociedad hoy en día gracias a la obsesión por estar guapos y jóvenes eternamente es que la grasa engorda. Realmente es al contrario. El hecho de llevar una dieta baja en grasas normalmente implica que éstas se sustituyen por más cereales –normalmente refinados- y más fruta. Esto supone un incremento en la cantidad de azúcares que comemos y que nuestro cuerpo se ve forzado a acumular en forma de grasa. Por si fuera poco, esta cantidad de azúcar también puede provocar diabetes, inflamación y exceso de colesterol y los problemas derivados de ella, como hipertensión. De hecho, una buena parte de lo que se piensa que es grasa en las personas con sobrepeso es realmente inflamación. Otro efecto de las dietas altas en azúcar es que facilitan la aparición y el crecimiento de tumores, ya que los cánceres se alimentan de azúcar, lo que les permite crecer muy rápidamente. Hay que tener en cuenta que cuando hablamos de azúcar no solo nos referimos al azúcar como endulzante y a los pasteles y dulces, sino también a los cereales (pan, pasta, etc.) y la fruta (zumos de fruta incluídos).

Que nuestro cuerpo tenga una buena fuente de grasas de calidad es muy importante, ya que un buen funcionamiento glandular y hormonal, así como una piel  perfecta, un cerebro que funcione bien y un cuerpo que se recupere y se reconstruya de manera correcta se consigue tomando una dosis adecuada de grasas de calidad. Esta dosis  debería suponer como mínimo el 10% y como máximo el 30% de nuestra alimentación. Nuestro cuerpo necesita los ácidos grasos omega 3, 6 y 9 que se encuentran en las grasas de origen animal y en los aceites vegetales y que son necesarios para llevar a cabo todo lo mencionado anteriormente, pero también para combatir las infecciones, regular la inflamación y permitir la comunicación entre las células.

Algunas fuentes de estos ácidos grasos son:

  • Omega 3: aceite de pescado, aceite de krill, carne y lácteos si el animal se ha alimentado de pasto. Otra fuentes son el aceite de lino, semillas de lino o el aceite de perilla.
  • Omega 6: carne y lácteos de animal, especialmente si no se ha alimentado con pasto, yemas de huevo, pescado y aceite de girasol o canola.
  • Omega 9: Aceite de oliva.

Los aceites vegetales pueden utilizarse también sobre la piel, que es otra forma de “comerlos”. Además son más efectivos que las cremas sintéticas que normalmente se nos ofrecen e infinitamente más seguros y saludables. Por supuesto deberemos evitar las grasas hidrogenadas, también llamadas grasas trans, que provocan más perjuicios que beneficios en nuestra salud, como por ejemplo problemas cardiacos. Estas sí que son malas.

 

Los edulcorantes artificiales son más sanos que el azúcar

Durante muchos años se ha recomendado a las personas con sobrepeso, diabetes o en riesgo de tenerla que utilicen edulcorantes para sustituir el azúcar. Hoy en día ya se están revisando estos consejos e incluso en medios de comunicación no sospechosos de ser “alternativos” se pueden ver titulares informando de que los edulcorantes artificiales no solo no ayudan a reducir el riesgo de sobrepeso y diabetes, sino que lo aumentan de la misma manera que el azúcar, en parte porque desequilibran la flora intestinal de una manera que facilita la aparición de diabetes de tipo 2 y en parte porque la respuesta de nuestro cuerpo al azúcar se comienza a producir con la sensación del sabor dulce. Esto quiere decir que solo es necesario ponerse algo dulce en la boca para que nuestro cerebro comience a ordenar los procesos correspondientes para almacenarla en forma de grasa, provocando igualmente un pico de insulina aunque lo que estemos comiendo tenga 0 azúcar o calorías. Esta confusión metabólica incita además a comer más carbohidratos y azúcar. Por este motivo no es recomendable ningún edulcorante natural o artificial para las personas diabéticas o con riesgo de serlo.

Otro gran sector de mercado para los edulcorantes artificiales son las personas que cuentan calorías, a las que se ha condicionado para que vean como saludables estos edulcorantes a golpe de anuncio y artículos sobre la “operación bikini”, entre otros medios. La sacarina, el aspártamo y la sucralosa (Splenda) son los edulcorantes artificiales más usados y lejos de ofrecer una alternativa sana al azúcar, aparte de los problemas mencionados anteriormente, pueden provocar otros problemas de salud que no compensan poder comer chucherías sin azúcar o beber refrescos light. Están relacionados con varios tipos de cáncer, pero también pueden provocar migrañas, asma, Parkinson, Alzheimer, favorecer la muerte neuronal, reducir el contenido de serotonina en nuestro cerebro, como hace el aspártamo o reducir los glóbulos rojos y provocar infertilidad como hace la sucralosa. Estos son solo los principales problemas de una lista mucho más larga. Algo que sorprende mucho es que la molécula de sucralosa está hecha en parte de sacarosa (azúcar) pero el resultado final del proceso es un organoclorado, como el DDT.

Si queremos utilizar edulcorantes, lo mejor es la estevia. Es antiinflamatoria, anticancerígena y ayuda a reducir el colesterol, además de regular el sistema digestivo. Aún así no está recomendada para personas con diabetes o con riesgo de tenerla como hemos comentado anteriormente. Pero para el resto de personas es una muy buena alternativa al azúcar.

 

Como vemos se debe poner en cuarentena la mayoría de la información que se nos ofrece, porque ya sea debido a desinformación o a claras estrategias de mercado podemos acabar descubriendo que con la intención de cuidar nuestra salud al final nos estamos perjudicando, en parte debido a que dejamos la responsabilidad de nuestra salud en manos de otros y no nos informamos ni decidimos por nosotros mismos.

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

INFORMACIÓN ADICIONAL

 

Maldito colesterol

colesterol

 

MALDITO COLESTEROL

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

 

A pesar de los consejos y recomendaciones que nos hace la medicina moderna los niveles de colesterol en la población han ido subiendo sin parar durante las últimas décadas hasta ser considerado uno de los principales problemas de salud en occidente. El control del colesterol, no un alto nivel de colesterol, es lo que está de alguna manera en estrecha relación con la mala salud general que vivimos hoy en día. Esto nos tendría que llevar a considerar si realmente es recomendable para nuestra salud reducir el colesterol y la manera como lo hacemos.

 

¿QUÉ ES Y PARA QUE SIRVE?

El colesterol es una sustancia clave para nuestra existencia. Lo es hasta el punto de que sin colesterol no nos sería posible vivir. No solo lo utilizamos para producir vitamina D y bilis con la que digerir las grasas que comemos, sino que es uno de los elementos con el que nuestro cuerpo construye hormonas y paredes celulares. Sin él no se pueden formar nuevas células ni tejidos y nuestro sistema hormonal no funcionaría. Pero además tampoco somos capaces de formar recuerdos en nuestra memoria ni pensar si no tenemos suficiente colesterol. En nuestro cerebro se encuentra el 25% de nuestro colesterol, donde es indispensable para la formación de sinapsis neuronales.

Nuestro propio cuerpo produce entre el 85% y el 90% del colesterol, principalmente en el hígado, esto es muy importante porque quiere decir que tan solo entre el 10% y el 15% de nuestro colesterol procede de los alimentos. Por lo tanto una dieta baja en grasas tiene un impacto bastante bajo en el intento por reducirlo, pero un impacto bastante alto, y negativo, en nuestra salud, ya que si no comemos grasas de calidad tendremos los problemas derivados de la falta de colesterol. Finalmente esto se está reconociendo y un ejemplo de ello es que la Guía Alimentaria para Americanos (Creada por la el Comité Asesor de Guías Alimentarias, dependiente del departamento de Salud de EE.UU) en su edición del 2015 indicará que el colesterol no está considerado como un nutriente problemático si se consume demasiado, por lo que eliminará las limitaciones que hasta ahora aparecían en esta guía sobre el consumo de colesterol. Esto rompe con décadas en las que se ha recomendado una dieta bajas en grasas para reducirlo, aunque las investigaciones nunca han conseguido demostrar que la causa de los problemas cardíacos sean los niveles altos de colesterol.

Tipos de colesterol

La verdad es que no hay un colesterol bueno o uno malo. Solo hay un colesterol, que es bueno además. Realmente cuando se mira el colesterol en un análisis de sangre lo que se está mirando es la cantidad de lipoproteínas. Las lipoproteínas son moléculas que tienen dos partes: una es proteína y la otra es una grasa. En este caso su función es asociarse con moléculas de colesterol para transportarlo a través del torrente sanguíneo. Los dos tipos de lipoproteínas son:

  • HDL (High density lipoprotein): El colesterol llamado “bueno” porque se encarga de eliminar la placa arterial.
  • LDL (Low density lipoprotein): El colesterol “malo”, ya que según se nos explica puede formar placas en nuestros vasos sanguíneos haciendo que pierdan flexibilidad o que se formen trombos que pueden provocar ataques cardíacos o trombosis.

Son estas dos lipoproteínas, las HDL y las LDL, lo que realmente se mira en un análisis de sangre, no el colesterol en si. Las lipoproteínas LDL con un tamaño pequeño son capaces de colarse entre las junturas de nuestros vasos sanguíneos y gracias a su oxidación (se vuelven rancias) provocar inflamación y daños. Una buena manera de aumentar las HDL y reducir las LDL es simplemente ponerse un rato al sol para producir vitamina D y comer alimentos ricos en calcio (exceptuando alimentos procesados, enriquecidos con calcio y lácteos pasteurizados), así como aumentar los alimentos ricos en vitamina A, C y E, que evitan la oxidación del colesterol LDL.

El colesterol también se puede transportar asociado a los triglicéridos y a un tipo de lipoproteína, la Lp (a). Estas dos sustancias sí que pueden ser peligrosas para nuestra salud, ya que están asociadas a problemas cardíacos y diabetes. Un alto nivel de  triglicéridos, en concreto, es el resultado de una dieta alta en azúcares (incluyendo cereales y fruta), sedentarismo, obesidad y otros malos hábitos como fumar o beber alcohol.

 

COLESTEROL Y SALUD

El colesterol es conocido como el causante del aumento de problemas cardíacos que vivimos hoy en día. Según la teoría más extendida, se le atribuye la formación de coágulos en los vasos sanguíneos y la formación de placas en las arterias. Pero esto son solo medias verdades y de hecho el colesterol ni tan solo es una gran indicador de la existencia de problemas cardíacos ni está demostrado que sea el causante de los mismos. La producción de colesterol y su acumulación en nuestras arterias está provocada por dos problemas que son: estrés e inflamación. Sin ellos nuestro cuerpo no tendría que producir tanto colesterol ni enviarlo a nuestras arterias con el riesgo de provocar problemas.

Inflamación

La inflamación es un mecanismo de defensa de nuestro cuerpo contra situaciones, enfermedades o sustancias peligrosas para nosotros. Es algo muy útil si se utiliza de manera puntual, pero se convierte en un problema si se cronifica, por ejemplo, debido a una dieta con gluten y/o rica en azúcares. La inflamación cronificada provoca daños en nuestras arterias, lo que hace que nuestro cuerpo envíe colesterol a la zona afectada para repararla. Esa reparación, que es una especie de cicatriz, es lo que llamamos placa y estas placas, junto con la sangre más espesa de lo normal que se produce debido a la inflamación, es lo que puede provocar problemas cardíacos. El colesterol es considerado el culpable de manera injusta de los problemas cardíacos debido a que se encuentra en el lugar en el momento del crimen. Como hemos indicado antes, el colesterol forma parte de cualquier membrana celular, por lo que es imprescindible para la formación de nuevas células que reparen el daño provocado por la inflamación. El problema entonces no sería el colesterol propiamente, sino la inflamación cronificada. Lógicamente nuestro cuerpo prefiere una acumulación de colesterol que una posible rotura de un vaso sanguíneo.

Estrés

El estrés provoca una serie de mecanismos (inflamación es uno de ellos) que requieren la producción de colesterol por parte de nuestro cuerpo, principalmente para producir hormonas como el cortisol. El estrés cronificado es uno de los factores principales que hace que nos sea tan difícil reducir el colesterol. El propio hecho llevar una dieta baja en colesterol y de intentar mantener el colesterol bajo es a veces tan estresante que provoca que no solo no se pueda reducir el colesterol sino que aumente.

Una nueva teoría sobre la formación de placa arterial explica que el motivo podría ser el déficit de sulfato de colesterol, que es muy importante para el funcionamiento de nuestro cerebro y nuestro corazón. El sulfato de colesterol se produce en nuestra piel cuando la exponemos al sol, como sucede con la vitamina D, con la que tiene una estrecha relación. Nuestro cuerpo necesita el sulfato de colesterol y en el caso de que no lo pueda producir debido a falta de exposición al sol lo fabrica a partir del colesterol LDL convirtiéndolo en placa arterial. Durante este proceso, dentro de la placa, las plaquetas de nuestra sangre convierten el colesterol de la placa en sulfato de colesterol utilizando homocisteína. Esto explicaría el nivel alto de homocisteína relacionado con la formación de placa arterial. Si tomamos estatinas (medicamento para reducir el colesterol) nuestro cuerpo no será capaz de producir placa para obtener sulfato de colesterol, lo que puede conducir a una insuficiencia cardíaca.

 

COLESTEROL Y ENFERMEDAD

Debido a que el colesterol que comemos solo representa el 10% o el 15% del colesterol total en nuestro cuerpo, normalmente no es posible reducir el colesterol a través de la dieta, por lo que acaba siendo necesario el uso de medicamentos, y en concreto las estatinas, con los lógicos efectos secundarios. Este medicamento no solo reduce el colesterol sino también el Coenzima CoQ10, que provoca falta de energía y debilidad muscular. También provocan atrofia y destrucción de los músculos y debido a ello problemas renales. Debemos tener en cuenta que el corazón es un músculo que precisamente se intenta proteger cuando se toman estatinas, por lo que es incoherente su uso, ya que de manera prolongada puede provocar fallos cardíacos.

Otros problemas de los medicamentos para reducir el colesterol son:

  • Daños en nervios que provocan problemas para andar y dolor en manos y pies.
  • Vértigos.
  • Problemas cognitivos  y pérdida de memoria (debido en parte al bajo colesterol).
  • Aumento del riesgo de cáncer (debido en parte al bajo colesterol).
  • Sistema inmunológico deprimido.
  • Depresión y comportamientos violentos o agresivos debido a que afecta a la producción de serotonina, que es la hormona que nos relaja (también por el bajo colesterol).
  • Problemas hepáticos.
  • Disminución de la capacidad sexual.

Antes de tomar estatinas también debemos recordar que si no tenemos suficiente colesterol las paredes de nuestras células no pueden formarse correctamente, lo que afecta a la formación de cualquier célula de nuestro cuerpo y por lo tanto a la regeneración de nuestros tejidos (músculos, cerebro, etc.…).

Tener un colesterol anormalmente bajo de manera natural (sin provocarlo con medicamentos) es síntoma de estrés en la función tiroidea, así como de anemia, infección y es común en las personas con problemas autoinmunes.

 

COMO REDUCIR Y PREVENIR LOS PROBLEMAS CARDÍACOS

Le mejor manera de reducir los problemas cardíacos y si se quiere también los niveles de colesterol es reducir la inflamación y el estrés. Para ello son buenos estos consejos.

  • Uno de los consejos más importantes es reducir el estrés. Lo podemos conseguir  practicando yoga, tai-chi, paseando por la naturaleza, escuchando música relajante, etc.
  • Eliminar los alimentos inflamatorios como las grasas trans, el gluten, los azúcares (entre ellos el alcohol), los alimentos transgénicos y los alimentos con conservantes y colorantes artificiales.
  • Comer alimentos ricos –no enriquecidos- en omega 3 o que sean fuentes del mismo como: semillas de lino o pescado (teniendo en cuenta el mercurio) o tomar suplementos de omega 3 como: aceite de pescado o krill, aceite de perilla o aceite de lino.
  • Comer alimentos ecológicos y cocinar a bajas temperaturas, especialmente la comida de origen animal.
  • Tomar aceites y grasas saludables como: aceites de coco y oliva virgen, mantequilla, aguacates, frutos secos, semillas o huevos (con la yema poco hecha). Evitar los alimentos fritos y los lácteos de vaca pasteurizados.
  • Comer más verdura, que es uno de los factores anti-placa arterial más potente, gracias a su gran contenido en minerales y vitaminas.
  • Hacer ejercicio, pero sin pasarse, ya que un exceso actúa de estresor para el cuerpo.

En conclusión, una dieta baja en grasas, que es la que se suele recomendar para prevenir el colesterol elevado, provoca un déficit en la producción de los tejidos de nuestro cuerpo, que además serán de mala calidad al no tener disponible las grasas saludables adecuadas. Este tipo de dietas también implican normalmente un aumento en el consumo de cereales y fruta, lo que aumenta la ingesta de azúcares y conducen a problemas cardiacos, que es precisamente lo que intentamos evitar.

 

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

 

INFORMACIÓN ADICIONAL

El trigo, un alimento poco saludable más allá del gluten

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EL TRIGO, UN ALIMENTO POCO SALUDABLE MÁS ALLÁ DEL GLUTEN

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

Cuando los profesionales de la salud nos aconsejan que lo mejor es comer variado no caemos en la cuenta de que la manera de comer hoy en día es muchas cosas, pero no variada. La pérdida de una gran variedad de alimentos que comíamos en el Paleolítico (desde diferentes animales, raíces y bayas hasta insectos o flores, por ejemplo) fue provocada por el comienzo del Neolítico y la expansión de la agricultura y de la ganadería. La diversidad de los alimentos que los humanos comíamos se ha ido viendo reducida a lo largo de la historia y especialmente durante este último siglo en el que el trigo ha ocupado un espacio cada vez más grande en nuestra alimentación en detrimento de las verduras y hortalizas que hasta hace unos años compensaban nuestra dieta.

Los griegos y especialmente los romanos fueron los encargados de extender el cultivo del trigo, que formaba parte de la triada mediterránea (vid, aceite y trigo) y que gracias a la romanización pasó a ser un pilar de nuestra alimentación, de nuestra cultura e incluso de la religión católica (el cuerpo de Cristo). Aún así, el trigo presenta algunos problemas para nuestra salud, que, a pesar de los siglos que hace que lo consumimos, hace que no sea demasiado aconsejable para la mayoría de personas.

Gluten

El problema más conocido del trigo es el gluten. La palabra gluten designa a una familia de proteínas común a todos cereales, pero de manera coloquial llamamos gluten al “gluten malo”, el que no toleran los celíacos y que se encuentra en el trigo, la cebada y el centeno. La celiaquía es el problema más claro a nivel clínico que causa el gluten y sus síntomas pueden comprender desde todo tipo de problemas digestivos hasta problemas cognitivos, dolor articular, fatiga, déficit de atención, infecciones de riñón o de vesícula, dolor muscular, depresión o desnutrición, entre otros muchos.

Esta enfermedad que era rara hasta hace unos 15 años, hoy en día afecta al 1% de la población a nivel mundial y se cree que entre el 10 y el 40% es susceptible a padecerla. Muchos celíacos y padres de celíacos se sienten mal debido a que les han dicho que su enfermedad es genética, pero esto no es realmente así de simple. Estas personas tienen una predisposición genética y el hecho de que se manifieste el gen que causa la enfermedad no depende del gen, sino de las circunstancias, tal y como está demostrando la epigenética. Una de las circunstancias en este caso es que el trigo ha aumentado el contenido en gluten un 50% en los últimos 50 años provocando celiaquía con más facilidad a individuos susceptibles. Este aumento del porcentaje de gluten sumado a los restos de sustancias químicas con las que se tratan los cultivos de cereales convencionales aumenta también los problemas de salud de las personas no celíacas, especialmente causando problemas digestivos e intestino permeable. Gracias a tener los intestinos permeables, las grandes moléculas de gluten que son muy difíciles de digerir se cuelan en nuestro cuerpo generando inflamación y contribuyendo a desarrollar problemas autoinmunes (alergias, Hashimoto, lupus, etc.).

Lo que normalmente no se explica es que el gluten afecta a la mayoría de población, ya se sea celíaco o no, y ya hay un consenso a nivel internacional sobre la existencia de la intolerancia al gluten no celíaca. Algunos médicos afirman que hasta un 90% de sus pacientes mejoran de sus problemas de salud cuando dejan de comer gluten. Hasta 200 enfermedades están relacionadas con él, incluidas algunas enfermedades llamadas mentales.

Lectinas

El gluten es quien tiene la fama de problemático, pero además del gluten el trigo contiene otras sustancias que son un problema para nosotros y que nos tendrían que hacer plantear si el trigo es realmente un alimento adecuado para humanos. Entre estas sustancias unas de las más problemáticas son las lectinas.

Las lectinas son proteínas que tienen la capacidad de adherirse a los tejidos (huesos, colágeno, etc.) provocando la destrucción celular y generando serios problemas de salud. Además del trigo, las lectinas se pueden encontrar en otros alimentos como patatas, legumbres, así como en el resto de cereales y es una de las formas de defensa que tienen estas plantas especialmente contra los hongos, las bacterias y los insectos. La lectina del trigo es la aglutinina de germen de trigo.

La aglutinina de germen de trigo es extremadamente potente, resistente y su presencia es excepcionalmente alta gracias a siglos de selección artificial provocada por el cultivo de la planta, por lo que la cocción y el procesado del trigo no la reducen considerablemente.

Debido a su capacidad para adherirse a nuestros tejidos y nuestras células, la aglutinina provoca bastantes problemas de salud, algunos de ello son los siguientes:

  • Daña el intestino de una manera muy similar a como lo hace el gluten, aunque no se sea celíaco.
  • Estimula la inflamación especialmente del intestino delgado y también estimula a nuestro propio sistema inmunitario para que nos ataque contribuyendo a desarrollar enfermedades autoinmunes.
  • Una vez dentro de nuestro cuerpo es capaz de atravesar la barrera que protege a nuestro cerebro pudiendo provocar enfermedades neurodegenerativas.
  • Puede provocar la muerte celular de células cancerosas, pero también de las sanas.
  • Mimetiza la insulina, provocando resistencia a la insulina y obesidad, lo que acaba llevando a la diabetes. También provoca resistencia a la leptina e interfiere en la función de la tiroides.
  • Puede influir negativamente en la fertilidad debido a que se adhiere a los espermatozoides y a las células de los ovarios.

¿Porqué comemos trigo?

Una prueba de que quizá el trigo debería ser considerado como un alimento no saludable es que además tiene un efecto narcótico. Cuando la molécula de gluten se rompe en nuestros intestinos (gracias a la acción de bacterias, algunas de ellas problemáticas, ya que nosotros no somos capaces) se liberan proteínas con propiedades opiáceas que afectan a nuestro sistema nervioso como lo haría un narcótico. Esto podría ser una posible explicación a la afición por el cultivo del trigo en nuestra cultura. Otra explicación podría ser el buen sabor que tiene para los humanos gracias a la alta cantidad de azúcar y de ácido glutámico que contiene, que actúa como un potenciador de sabor y que hace que para nosotros el trigo tenga un sabor excepcional. El problema es que este aminoácido puede contribuir a la aparición de enfermedades neurodegenerativas como Alzheimer o Esclerosis Múltiple y problemas nerviosos como déficit de atención o epilepsia.

Conclusión

Además de los antinutrientes de los que hemos hablado, el trigo presenta otros problemas que lo convierten en un producto que se podría considerar no recomendable, tanto si es integral como si es refinado. Una buena manera de probar esto sin necesidad de análisis médicos ni nada es simplemente dejar el gluten durante 3 meses y ver qué pasa con nuestra salud en general. Si creemos que dejar el trigo no nos aporta nada, entonces podemos volverlo a introducir y también ver qué pasa cuando lo introducimos, ya que nos podemos llevar una sorpresa. Hacer la prueba de dejar el gluten durante una temporada está especialmente recomendado si se padece alguna enfermedad autoinmune, cáncer, problemas digestivos, dolor de cualquier etiología o enfermedades psicológicas y mentales. Es muy importante tener en cuenta que al dejar el gluten podemos empeorar, lo cual no es una mala señal sino al contrario, es síntoma de que nuestro cuerpo está haciendo limpieza.

Algunas alternativas al trigo y demás cereales con gluten son el arroz, el trigo sarraceno, el mijo, el amaranto, la quínoa y el maíz, aunque este último no esté demasiado recomendado. Igualmente es importante tener en cuenta que para una salud óptima nuestra alimentación no debería basarse en los cereales como sucede actualmente, sino en las verduras.

La agricultura se puede considerar un gran avance, pero nos trajo la aparición de muchas enfermedades desconocidas hasta entonces. En concreto, el consumo de algunos cereales como el trigo conlleva un precio que quizá es demasiado alto e innecesario, por lo que deberíamos considerar el cambiar nuestra alimentación para poder tener la mejor salud posible, a pesar de que con ello cambie nuestra cultura, lo que tampoco tiene que verse como algo negativo sino como una evolución.

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

 

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Nuestro segundo cerebro

microbiota

 

NUESTRO SEGUNDO CEREBRO

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

 

A diferencia de lo que creemos y de lo que parece, nuestro cuerpo no trabaja solo para mantenernos vivos y con buena salud, sino que para hacerlo necesita aproximadamente de entre 2,5 y 3 Kg. de microorganismos que representan el 90% del material genético que hay en nuestro cuerpo, ya que sobrepasan en 10 veces el número de nuestras células. Es lo que llamamos el microbioma humano.

Estos microbios, entre los que se encuentran bacterias, hongos y virus entre otros microorganismos, componen nuestro microbioma y es uno de los factores más importantes que influye en nuestra salud física y mental y en la activación de genes que pueden decidir sobre nuestra salud. Cada uno de nosotros tiene un microbioma propio y único en su variedad y proporción de microorganismos. Tal y como ocurre con la vegetación de nuestro planeta, cada parte de nuestro cuerpo tiene unos microorganismos concretos adaptados a las características ambientales del lugar donde viven (el sistema respiratorio, la boca, las orejas, los órganos sexuales o la piel, por ejemplo) y participan de manera activa en mantener con buena salud las partes de nuestro cuerpo en las que viven y también nuestra salud general. Por este motivo es básico que los niños nazcan, siempre que sea posible, sin cesárea y que salgan por el canal vaginal, ya que de esta manera la madre pasará los microorganismos que forman parte de su microbioma al bebé, que heredará la relación de simbiosis en la que cada uno vivimos con nuestro microbioma durante toda nuestra vida. Incluso la posición en la que nacemos está adecuada para que recibamos el microbioma de nuestra madre en el momento del parto, por este motivo es esencial que la madre tenga un microbioma sano. Es uno de los mejores regalos que puede hacer una madre, ya que las bacterias que recibimos en el momento del parto pondrán en marcha el futuro sistema inmunitario, por lo que su efectividad depende del microbioma que recibamos.

En nuestro sistema digestivo, y en concreto en nuestro intestino grueso, es donde vive la población más grande y más compleja de microorganismo y la que más influencia tiene en nuestra salud. Por este motivo es vital que la cuidemos como se debe, ya que, entre otras funciones claves, es una pieza clave del sistema inmunitario.

Intestino permeable

Nuestra flora intestinal nos ayuda a digerir la comida, a generar nutrientes como las vitaminas del grupo B, a generar hormonas como la serotonina y además es la primera línea de defensa de nuestro cuerpo contra microorganismos peligrosos. La buena salud de nuestro cuerpo está directamente ligada a la salud de nuestros intestinos. Un crecimiento desmesurado de una población concreta de microorganismos, una mala alimentación o la medicación que tomemos pueden provocar un desequilibrio y crear enfermedades que no se suelen relacionar con problemas en nuestra flora intestinal. Normalmente estas enfermedades además se acaban complicando debido a la medicación que se receta para intentar solucionarlas.

Son de sobras conocidas las expresiones del lenguaje en las que se relacionan las emociones con nuestro estómago. Realmente nuestro sistema digestivo es nuestro segundo cerebro, ya que es capaz de generar neurotransmisores a mayor escala y complejidad que el resto de nuestros tejidos y órganos. Por ejemplo, la concentración más grande de serotonina, una hormona que controla nuestro humor y cuyo déficit causa depresión, se encuentra en nuestros intestinos, no en nuestro cerebro. Gracias a esta conexión a través de neurotransmisores y a través del nervio vago, nuestros intestinos y nuestro cerebro están en constante comunicación, así que lo que ocurre en nuestros intestinos afecta a nuestro cerebro y viceversa. Una flora intestinal en mal estado o desequilibrada modifica nuestra conducta, nuestro carácter, nuestras respuestas a estímulos y enfermedades e incluso puede directamente provocarlas como ahora veremos.

Si basamos nuestra alimentación en alimentos inflamatorios como por ejemplo el trigo, el azúcar o los transgénicos, nuestro intestino se puede permeabilizar, es decir, la inflamación de las paredes de nuestros intestinos crea agujeros microscópicos en ellas por los que se cuelan trozos de alimentos sin digerir. Esto es un verdadero problema, ya que nuestro cuerpo reconocerá estas partes microscópicas de alimentos como agentes peligrosos e intentará atacarlos poniendo en marcha nuestro sistema inmunitario, que no sabrá actuar ante un peligro fantasma y lo hará de manera confusa. Esto nos provocará más inflamación, pero también enfermedades autoinmunes como alergias, tiroiditis de Hashimoto, celiaquía, soriasis, alopecia, artritis reumatoide, etc. en las que nuestro sistema inmunitario ataca a nuestro propio cuerpo. Este mismo proceso también causa inflamación en el cerebro, que al no funcionar correctamente provocará fallos en el sistema digestivo, creándose así un círculo vicioso que además de enfermedades autoinmunes y cáncer provoca enfermedades clasificadas como mentales.

La autoinmunidad es el problema principal que provoca tener el intestino permeable, pero el hecho de tener los intestinos como un colador y con una flora intestinal en mal estado también provoca que no obtengamos suficientes nutrientes de la comida –con los consiguientes problemas– así como desequilibrios hormonales, ya que algunas de las bacterias de nuestro intestino controlan nuestros niveles de hormonas como la insulina, los estrógenos o nuestra producción de cortisol y serotonina, como hemos visto antes.

Cómo evitar el intestino permeable y tener un flora intestinal feliz

Para cuidar nuestra flora intestinal y que tanto ésta como nosotros seamos felices podemos cambiar varios hábitos alimentarios que nos serán muy beneficiosos y marcarán una diferencia en nuestra salud física y mental.

  1. Eliminar los azúcares, las harinas refinadas, las patatas, los cereales con gluten y los alimentos procesados. Como norma general no debemos comer nada que venga en una caja o en un bote o que tenga ingredientes que no entendamos. También estaría recomendado reducir los cereales sin gluten, tales como arroz, trigo sarraceno o mijo, y comerlos siempre integrales.
  1. Comer más verdura, en la mayor variedad posible y de la mayor variedad posible de colores. Nuestro cuerpo está hecho para comer una buena cantidad de fibra que alimentará a nuestra flora intestinal. Pero la verdura también nos ofrece nutrientes básicos como vitaminas y minerales mas biodisponibles y en una cantidad mayor que la que ofrecen los cereales en los que basamos nuestra alimentación hoy en día. La verdura debe ser la base de nuestra dieta, no los cereales, que deberían reducirse sustancialmente. La mejor forma de cocinar la verdura es saltearla o hacerla al vapor, se pierden menos nutrientes y se cocinan muy rápidamente.
  1. Aumentar las grasas saludables como el aceite de oliva virgen crudo, el aceite de coco, los frutos secos y las semillas (se deben moler antes de comerlas).
  1. Introducir probióticos (lo contrario de antibiótico), especialmente si se están tomando antibióticos. El kéfir o los vegetales encurtidos (no pasteurizados) como la col fermentada son buenos ejemplos. Si se quiere se pueden hacer en casa, ya que es muy fácil.
  1. Cocinar con especias como cúrcuma, jengibre, mostaza, pimienta negra o pimienta de cayena, por ejemplo. No hace falta cocinar la verdura como si fuera comida de hospital, así que no hay excusa para no comerla.
  1. Que todos los alimentos sean ecológicos, ya que los restos de pesticidas, herbicidas, fertilizantes y medicamentos provocarán la muerte de la flora intestinal que nos interesa. En el caso de que no nos lo podamos permitir, lo mejor es optar por comer carne, huevos y lácteos ecológicos, ya que son los alimentos más contaminado por antibióticos y hormonas sintéticas.
  1. Masticar bien la comida, ya que la digestión de los alimentos comienza en nuestra boca donde los jugos y enzimas que producimos comienzan a romper los alimentos y a prepararlos para el tratamiento que recibirán en nuestro estómago e intestinos. Si es necesario se pueden tomar enzimas como suplemento.

Cuando comemos no solo nos estamos alimentando, sino que también estamos influenciando en el funcionamiento y la felicidad de los microorganismos con los que vivimos y que son el factor más importante a tener en cuenta en nuestra salud.

 

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

 

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Súper alimentos

cebolla

SÚPER ALIMENTOS

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

Casi todos los alimentos no procesados y que no sean azúcares tienen sus beneficios, evidentemente, pero algunos de ellos destacan por su gran cantidad de nutrientes o por su acción beneficiosa en nuestra salud. Aquí están algunos de ellos:

HÍGADO

Los órganos de los animales son las partes más blandas y por lo tanto, generalmente, las más fáciles de comer. Por este motivo y por que también en algunas culturas se les atribuye la cualidad de transmitir la fuerza o la salud del animal, en algunos periodos de la historia y en algunas culturas la gente ha preferido comer órganos antes que carne.

La creencia de que algunos órganos nos traspasan la energía del animal se confirma científicamente en el hígado, que tiene un factor antifatiga conocido desde 1951, pero que todavía no se ha identificado. Quizá se deba a la conjunción de todo lo que el hígado contiene y a como actúa en sinergia.

El hígado destaca por su gran concentración de nutrientes. Además de ser una fuente de proteína de alta calidad también es la mejor fuente de vitamina A y tiene una gran abundancia de vitaminas del grupo B como ácido fólico y en concreto B12, por lo que es muy útil contra la anemia perniciosa (deficiencia vitamina B12). En cuanto a minerales contiene sobre todo hierro, pero también cobre, zinc y cromo. Es una fuente de coenzima Q10, que es un antioxidante especialmente importante para la salud cardiovascular y para que nuestros músculos puedan generar energía.

Existe cierta controversia en el consumo de hígado, ya que existe la creencia de que el hígado almacena muchas toxinas y tiene demasiada vitamina A, pero en el hígado no se almacenan tóxicos, como sí ocurre en el tejido graso, sino que es donde se neutralizan. En cambio, en el hígado sí que se almacenan las vitaminas y minerales que antes hemos listado. En cuanto a la vitamina A, si es de origen natural, solo puede causar problemas en dosis extremadamente grandes.

Por ejemplo, la dosis recomendada de hígado de ternera son  100 gr máximo a la semana. Lo recomendado es por supuesto que el hígado proceda de animales criados ecológicamente. El hígado tiene una gran cantidad de colesterol, pero debemos saber que solo el 15% del colesterol de nuestro cuerpo procede de los alimentos, el resto lo producimos nosotros mismos en nuestro propio hígado.

FERMENTADOS: KÉFIR

Si necesitamos rehacer nuestra flora intestinal, reforzar nuestro sistema inmunitario y mejorar nuestra energía una buena manera es comer alimentos fermentados como los vegetales fermentados, el yogur o el kéfir (originario del Cáucaso).

Los gránulos de kefir son un conjunto de fermentos, grasas y proteínas que normalmente se utilizan para fermentar leche obteniendo algo parecido al yogur, pero con una textura más líquida y también para hacer agua de kéfir con agua o con agua de coco. Nos centraremos en el kéfir hecho de leche (normalmente de vaca o cabra), ya que es el que más fácil de conseguir. El kéfir se puede comprar ya hecho o también comprar los fermentos y hacerlo en casa utilizando cualquier tipo de leche. Como siempre, deberemos inclinarnos por el kéfir ecológico.

Gracias a que los fermentos nos han predigerido la leche, es mucho más fácil para nosotros su asimilación por parte de nuestro sistema digestivo. El kefir es un probiótico, así que ayuda a la proliferación de las bacterias beneficiosas de nuestros intestinos, pero también es un alimento altamente nutritivo que aporta minerales, como calcio y magnesio y aminoácidos esenciales. Uno de ellos es el triptófano, que relaja el sistema nervioso y ayuda a descansar.

También es rico en vitaminas B12, B1, K y biotina, una vitamina del grupo B que ayuda a absorber correctamente al resto de vitaminas B como el importante ácido fólico. Mantener un buen nivel de vitaminas B es básico para, por ejemplo, la correcta función renal, del hígado y del sistema nervioso y la buena salud de nuestra piel, cabello y uñas.

El kéfir mejora también nuestro sistema inmunitario y facilita el paso por el tracto intestinal y su función y mantiene sano el tracto digestivo. Está especialmente recomendado tomarlo durante y después de tratamientos con antibióticos y para mujeres embarazadas o que están amamantando.

La diferencia entre el yogur y el kéfir es que el yogur aporta bacterias que mantienen limpio el sistema digestivo y alimenta a las bacterias beneficiosas de nuestros intestinos, mientras que el kéfir coloniza de bacterias beneficiosas nuestros intestinos. Esto hace que los deseos de comer comida basura sean mucho menores, ya que, por ejemplo, la cantidad de cándida, un hongo que se alimenta de azúcares y harinas refinadas, se verá reducida en nuestros intestinos, por lo que tendremos menos antojo de estos alimentos.

CEBOLLA

La cebolla se empezó a cultivar en Oriente Medio hace al menos 5000 años, aunque se cree que se consumía antes del Neolítico gracias a que es muy duradera y se pude transportar fácilmente, lo que la hace muy útil gracias a que su consumo reduce la necesidad de agua. Aunque podemos encontrar cebollas en todo el mundo, este vegetal es una de las estrellas de la cocina mediterránea. Un ejemplo es el antiguo Egipto donde simbolizaba la eternidad y donde ya era conocida por su capacidad para aportar energía a nuestro cuerpo, por lo que se les daba generosamente a los trabajadores de las pirámides para poder aguantar las jornadas de trabajo.

La cebolla contiene una gran cantidad de sustancias sulfurosas, es decir, compuestas por azufre, que son las responsables del olor típico de la cebolla y también son una fuente de bloques de construcción para nuestro tejido conjuntivo; pero también son las responsables de otras muchas de sus cualidades para potenciar nuestra salud y protegerla gracias a su gran capacidad antialergénica, antihistamínica, antioxidante y antiinflamatoria.

Una muestra de su capacidad antioxidante y antienvejecimiento es su gran cantidad y concentración de polifenoles. Los polifenoles son componentes de las plantas que pueden mejorar nuestra salud notablemente. Un polifenol con una presencia muy alta en la cebolla es, por ejemplo, la quercetina.

Los polifenoles de la cebolla también benefician a nuestra salud cardiovascular gracias a su capacidad anticoagulante, a que evitan que la plaquetas se acumulen en donde no deben y a que protegen contra los ataques al corazón. La cebolla además reduce los niveles de colesterol y triglicéridos y mejora la función de las membranas celulares de los glóbulos rojos.

Algo no muy conocido de la cebolla es que también nos ayuda a aumentar nuestra densidad ósea si la consumimos diariamente, por lo que es de gran ayuda para las personas con osteoporosis.

Todas estas cualidades de la cebolla hace que sea un alimento ideal, que nos ayuda a prevenir muchas enfermedades como el cáncer, especialmente del tracto digestivo y de ovarios. La cebolla consigue inhibir la capacidad de generación de los tumores y provoca la muerte de las células cancerosas. Solo tomar cebolla una vez al día ya nos aporta la protección contra ciertos tipos de cáncer y enfermedades como las que hemos indicado anteriormente.

Como cocinar la cebolla de forma saludable:

Lo mejor es comer la cebolla cruda, pero si preferimos cocinarla manteniendo el máximo de nutrientes la forma más saludable es cortarla en lonchas finas o picarla y dejarla reposar durante 5 minutos para que se activen las sustancias beneficiosas. Poner dos cucharadas de agua en un recipiente y echar la cebolla cuando el agua empiece a hervir y tapar. Bajar el fuego y después de 3 minutos añadir dos cucharadas más de agua y dejar hervir durante 4 minutos más con el recipiente destapado.

¿Por qué lloramos cuando cortamos cebolla?
Cuando las cebollas se cortan o se pelan liberan un gas lacrimógeno que es el responsable de que nos pongamos a llorar. Es un gas sulfuroso, una muestra de las sustancias sulfurosas que contiene y que nos son tan beneficiosas.

Nuestros intestinos son nuestro segundo cerebro y el lugar donde se concentra la mayor parte del sistema inmunitario de nuestro cuerpo, por lo que cuidarlo comiendo alimentos que realmente nos dan fuerza y nos sientan bien nos facilitará mucho la vida, ya que nos mejorará física y mentalmente, mejorará nuestro carácter y nos mantendrá saludables.

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Recipientes y recetas para fermentación y encurtidos

recipiente para fermentacion

 

Los encurtidos elaborados de manera tradicional permiten preservar los alimentos y la formación de vitaminas siendo una fuente saludable de nutrientes.

En Pure Nature tenemos un recipiente para fermentación, encurtidos y conservas (disponible en 5 y 10 litros) hecho de arcilla, así como de una vara de madera con los que podrá elaborar encurtidos y conservas cómoda y fácilmente.
El recipiente se entrega con dos pesos de piedra, que se deben colocar sobre los vegetales a encurtir para que se mantengan en el fondo y no floten. Gracias al sellado hermético de la tapa del recipiente no se crean olores desagradables ni se forma moho, por lo que no es necesario lavar los alimentos una vez encurtidos.
La vara de madera permite colocar los vegetales en el recipiente donde y eliminar cualquier bolsa de aire, permitiendo así una óptima fermentación.

Para una correcta preparación, el agua o líquido que se vierte junto con los ingredientes debe cubrir las piedras al menos 3 o 4 cm; si el nivel bajase, se debería completar con agua salada (15 gr. por litro). El recipiente debe mantenerse a una temperatura de entre 18ºC y 20ºC durante al menos 8 o 10 días (o el tiempo necesario para la fermentación que se indique en la receta). Con la fermentación se generan burbujas de aire que pueden escapar del recipiente, pero esto es normal. Una vez se ha completado el proceso de fermentación, la temperatura ideal de almacenaje es de 10ºC.

Éstas son algunas recetas de Pure Nature para elaborar encurtidos con el recipiente para fermentación de 10 litros.

Chucrut

Ingredientes: 8 kg de col limpia, entre 80 y 120 gr de sal o 1 litro de suero de leche, enebro, comino e hinojo.

Cortar la col en juliana lo más finamente posible y llenar el recipiente con ella y con el resto de ingredientes, apretándola regularmente hasta que las piedras que hacen de contrapeso queden cubiertas por el suero de leche o el agua salada, según se esté utilizando. Consumir al cabo de al menos 6 semanas.

Col al vino

Ingredientes: Los mismos que el chucrut, pero sustituyendo el suero de leche o el agua salada por 1 litro de vino blanco seco de buena calidad.

Seguir la misma preparación que el chucrut y añadir el vino y algunas manzanas peladas y cortadas a rebanadas finas. Cubrir el conjunto con hojas de vid bien limpias.

Pepinillos

Ingredientes: pepinos medianos en los que las semillas todavía no se hayan formado, rábanos picantes, cabezas de ajo, cebollas, eneldo, estragón, hojas de laurel y clavo.

Colocar los ingredientes en el recipiente, tras cortar las cebollas a rebanadas, y cubrirlo todo con las hojas de laurel. Añadir agua salada (25 gr de sal por litro) y un litro de suero de leche de manera que las piedras queden cubiertas.

Pimientos rojos, verdes o amarillos

Ingredientes: pimientos muy maduros de final de temporada, ajo, laurel, pimienta en grano y rábanos picantes.

Quitar las semillas de los pimientos y cortarlos en tiras de 1cm de largo. Colocarlas en el recipiente junto con el resto de los ingredientes, cubriéndolos con zarcillos de vid. Añadir el agua salada (25 gr por litro) hasta que las piedras queden cubiertas. Hay que tener en cuenta que los pimientos liberaran jugo, por lo que aumentará el nivel de líquido.

Enlaces:

 

Alimentos súper saludables

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ALIMENTOS SÚPER SALUDABLES

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

Casi todos los alimentos no procesados y que no sean azúcares tienen sus beneficios, evidentemente, pero algunos de ellos destacan por su gran cantidad de nutrientes o por su acción beneficiosa en nuestra salud. Aquí están algunos de ellos:

SEMILLAS

Las semillas son uno de los alimentos con más nutrientes que podemos encontrar, ya que en cada una de ellas hay todo lo necesario para crear una nueva planta. Contienen minerales como magnesio, calcio, zinc o cobre y vitaminas (E, grupo B, etc.) que son básicas para nuestro organismo. Además nos aportan mucha energía con muy poca cantidad.

Las semillas también nos aportan ácidos grasos (omegas 3, 6 y 9) que nuestro cuerpo puede utilizar para crear membranas celulares y tejidos, así como grasa para mantener en buen funcionamiento nuestras glándulas y nuestro cerebro, y también antioxidantes y sustancias anticancerígenas que nos permiten prevenir o combatir el cáncer.

Algunos ejemplos son las semillas de cáñamo, sésamo, comino, uva y las pipas de girasol o calabaza. Siempre deberemos escoger semillas ecológicas y crudas y lo mejor es comerlas molidas o ponerlas en remojo antes de comerlas para digerirlas mejor, dependiendo del tipo de semilla. Para molerlas una buena opción son los molinillos de café.

Semillas de lino: Las semillas de lino merecen una mención especial, ya que destacan por su capacidad nutritiva y anticancerígena.

Son la fuente vegetal más importante de omega 3, que es fundamental para la salud celular, así como la cardiovascular y para la protección contra el cáncer de pecho y próstata o para combatirlo si ya se ha diagnosticado.

Las semillas de lino además contienen 100 veces más lignanos que cualquier otra planta comestible. Los lignanos son capaces de frenar el crecimiento del cáncer de pecho y próstata y de frenar la metástasis reduciendo los factores de crecimiento de los tumores. Son capaces de prevenir el cáncer de pecho, ya que hacen que el tejido mamario sea más resistente a las toxinas. Actúan sobre los procesos hormonales sin crear efectos secundarios y sin ponernos en peligro. Esto es muy útil para prevenir y combatir los cánceres de origen hormonal, sobre todo los de pecho. Por ejemplo, son capaces de alargar los periodos menstruales, en el caso de que se tengan muy a menudo, y están recomendadas para los periodos de peri y de postmenopausia por que reducen los sofocos.

La dosis recomendada de estas semillas son 3 cucharadas al día molidas, que se pueden añadir a las comidas. También para hombres para evitar el cáncer de próstata.

ESPINACAS

Todos los vegetales de hoja verde contienen nutrientes antiinflamatorios y anticancerígenos, pero las espinacas están entre las primeras posiciones, no solo por la cantidad, sino también por su efectividad especialmente a lo largo del tracto digestivo y contra los cánceres agresivos de próstata. Estos agentes anticancerígenos son capaces de ralentizar la división de las células cancerosas. Además también son una fuente de potentes antioxidante como las vitaminas A, C o E, el manganeso y el selenio. Esto las hace ideales para evitar los problemas cardiovasculares. Un par de estos antioxidantes, la luteína y la zeaxantina, son especialmente activos en los ojos, donde previenen la degeneración macular provocada por la edad.

Las espinacas contienen una buena cantidad de vitaminas del grupo B y sobre todo son una fuente especialmente importante de vitamina K, muy importante para que el calcio que comemos se coloque donde debe y no provoque calcificaciones, por lo que es básica para la salud de nuestros huesos.

Para conservarlas hasta 5 días lo mejor es colocarlas en bolsas herméticas sacando el aire de dentro. Las espinacas se pueden comer crudas, que es lo ideal, pero también al vapor. En el caso de que las queramos hervir, las deberemos poner en mucha agua hirviendo durante solo 1 minuto. De esta manera se perderán el mínimo de nutrientes.

ESPECIAS

Las especias tienen un lugar muy importante en nuestra cocina, aunque no nos damos cuenta de la importancia que tienen para nuestra salud. La mayoría de ellas provienen o son originarias de Asia, donde son muy apreciadas por sus cualidades medicinales. Las especias contienen sustancias que nos aportan energía y mejoran la digestión de los alimentos, gracias en parte a su capacidad para desinflamar nuestros intestino, normalmente bastante castigado, pero además también contienen una gran cantidad de antioxidantes que ayudan a prevenir el cáncer y a combatirlo una vez se ha diagnosticado y por si fuera poco, también mejoran la actividad de nuestro sistema inmunitario.

Cúrcuma: Entre las especias se puede destacar la cúrcuma por ser la que tiene mayor capacidad anticancerígena, entre otros beneficios para nuestra salud tales como una potencia antioxidante 300 veces mayor que la vitamina E, una espectacular capacidad antiinflamatoria y además ayuda a perder peso gracias a que emulsifica la grasa de nuestro cuerpo.

La cúrcuma tiene la capacidad de eliminar células cancerosas de forma selectiva de 30 maneras diferentes. También tiene la capacidad de detener y frenar el crecimiento de los tumores gracias a que desactiva las toxinas presentes en el hígado y previene la formación de carcinomas evitando la formación de capilares que dan riego sanguíneo a los tumores; de esta manera no se puedan alimentar. Es especialmente efectivo en los cánceres de origen hormonal, como el de pecho o próstata. En el caso de cánceres ya diagnosticados, mejora la efectividad de la quimioterapia a la vez que protege a los órganos del daño que puedan recibir por parte del propio tratamiento y también reduce las habilidades del cáncer para reproducirse e invadir otros tejidos o hacer metástasis.

Además de añadirla la cúrcuma a las comidas, se puede tomar con té verde, de manera que las cualidades anticancerígenas de estos dos alimentos se vean potenciadas, ya que funcionan en sinergia.

La cúrcuma también ayuda a deshacer piedras en el riñón y la vesícula, protege el estomago de úlceras y reduce le riesgo de problemas de cardiovasculares. Tras exponerla a la luz solar se puede utilizar tópicamente contra infecciones de hongos o bacterias o para mejorar los problemas de piel. La cúrcuma se puede tomar añadiéndola a la comida, pero nunca sobrecocinada. Para combatir el cáncer está recomendado tomar 2 gramos al día.

AJO

El ajo es tradicional en nuestra cocina, aunque es originario de Asia Central. Tiene una capacidad antioxidante excepcional, así como una gran cantidad de selenio, que mejora la producción de glutatión, uno de nuestros propios antioxidantes y desintoxicantes. El ajo es un conocido antibiótico que se utilizó como tal por Louis Pasteur y más tarde en la PGM. Es capaz de eliminar de nuestro organismo bacterias, virus, hongos y parásitos (muy útil en caso de candidiasis) y de mejorar la acción de nuestro sistema inmunitario, como se demostró en un estudio realizado el año ’89 en enfermos de SIDA.

El ajo también nos puede ayudar en caso de padecer enfermedades cardiovasculares, ya que licua la sangre, evitando que se formen trombos, reduce el colesterol, mantiene la elasticidad de las arterias y reduce la presión sanguínea. Curiosamente el ajo no se recomienda en el caso de que se tomen anticoagulantes por que interfiere en la acción del medicamento. En otras palabras, es tan bueno que hace la misma función que el medicamento, por lo que este no sería necesario o se tendría que reducir la dosis (y con ello también los efectos secundarios del medicamento).

Respecto al cáncer, el ajo dispone de las mismas armas que la cúrcuma, que aunque quizás son menos potente, no son nada despreciables. Es especialmente útil contra el cáncer de pecho, ya que es capaz de reducir la formación de carcinomas entre un 50% y un 70%. Evita que las toxinas actúen en el ADN de las células del pecho, evita que las células cancerosas se junten formando tumores y reduce el riesgo de metástasis. También potencia el tratamiento de quimioterapia y protege a nuestro cuerpo de los daños causados por este y está recomendado también para otros cánceres como los de laringe, colon, faringe, boca, estomago, ovarios, próstata y riñón.

Para obtener el máximo beneficio del ajo deberemos comerlo siempre crudo, machacado o troceado y comerlo 15 minutos después para dar tiempo a que los enzimas se activen. Para evitar tener aliento a ajo, lo mejor es cortar el diente de ajo por la mitad y sacar el corazón.

 

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