La importancia de dormir para nuestra salud

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LA IMPORTANCIA DE DORMIR PARA NUESTRA SALUD

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

 

La aplicación y el uso extendido de la electricidad durante los últimos cien años nos ha aportado grandes ventajas y comodidades, aunque también grandes problemas medioambientales y de salud que debemos corregir o eliminar. La electricidad nos ha permitido alargar las horas en las que estamos despiertos haciendo que nuestra vida activa no dependa de las horas de luz solar. Esto nos ha hecho dejar de vivir en armonía con el ciclo de noche y día que nuestro cuerpo ha seguido desde que existimos como especie, el llamado ciclo circadiano, de manera que en general no dormimos lo suficiente o no descansamos como deberíamos.

No dormir las horas necesarias que nuestro cuerpo necesita o dormir interrumpidamente de manera continuada puede generar muchos problemas de salud. Algunos de los más importantes son:

  1. Aumentar nuestro riesgo de diabetes: Metabolizamos la glucosa un 30% peor si no dormimos lo suficiente y debido a que nuestro cerebro necesita glucosa para mantenerse despierto nos pide que comamos hidratos de carbono aunque acabemos de comer. Esto, junto a que si no dormimos segregamos más cortisol, nos puede llevar a generar resistencia a la insulina. La producción de insulina, además, está directamente relacionada con ciclo circadiano.
  1. Ganar peso: Además de lo dicho anteriormente, nuestro cuerpo reducirá la producción de leptina, una hormona que indica a nuestro cerebro cuando hay suficiente grasa corporal y si debemos seguir comiendo o no. Si no segregamos suficiente leptina nuestro cuerpo entenderá que no se está comiendo lo suficiente y seguiremos sintiendo hambre.
  1. Otros: Problemas cognitivos, irritabilidad y cambios de humor, infertilidad masculina, envejecimiento prematuro, depresión, hipertensión, problemas de tiroides y excesiva producción de hormonas del estrés (ente ellas el cortisol) que afectan a la memoria o al sistema inmunológico. Normalmente todos estos problemas suceden sin que ni nosotros ni los médicos tengamos en cuenta que cuánto, cuándo y cómo dormimos pueden ser la causa. No dormir lo suficiente también puede facilitar la aparición de varios tipos de cánceres, por lo que es básico dormir adecuadamente para prevenirlos y combatirlos.

Cuánto dormir

Existe mucha controversia sobre cuántas horas es necesario dormir porque cada persona es diferente y puede necesitar más o menos horas de sueño. Las típicas 8 horas que siempre se recomiendan derivan del primer estudio que se hizo sobre el tema, en el que se tomaron como sujetos adolescentes de 17 años, que duermen más horas que los adultos. Por norma general necesitamos entre 7 y 9 horas de sueño, dependiendo de cada individuo, es decir, de la edad, tipo de metabolismo y necesidades de cada persona y de las circunstancias de cada momento. La mejor manera para determinarlo es comprobar si nos cuesta o no despertarnos por la mañana y cómo nos sentimos justo en el momento de abrir los ojos; nos podemos sentir cansados tanto si hemos dormido muy poco como si hemos dormido demasiado, por ejemplo. Deberemos ajustar el momento de levantarnos a la hora en la que encontremos que nos sentimos más descansados y con más energía cuando nos despertamos.

Dormir demasiado tampoco es algo recomendable. Algunos estudios demuestran que si dormimos más horas de las necesarias nuestro cuerpo no funciona bien y está aletargado o “atontado” y además aumenta el riesgo de padecer enfermedades cardíacas. Otros estudios demuestran que si se duerme menos de 7 horas se triplica el riesgo de sufrir enfermedades inmunológicas.

 

 

Cuándo dormir

Para obtener el máximo beneficio de nuestro sueño lo óptimo es que durmamos entre las 10 de la noche y las 6 de la mañana. Este horario tiene sus motivos. Nuestro cuerpo, y en particular nuestro sistema adrenal, se “recarga” entre las 11 y la 1 de la noche, por lo que es necesario estar dormidos en ese momento para que se optimice la operación.

Además, a partir de aproximadamente las 9 de la noche comenzamos a aumentar la producción de una hormona llamada melatonina. El tope de producción de esta hormona se alcanza hacía la medianoche si estamos dormidos. La melatonina despierta a nuestro sistema inmunitario para que genere células (Natural Killers) y una sustancia llamada factor de necrosis tumoral que se encargan de destruir las células cancerosas. La melatonina es también un antioxidante muy potente que elimina radicales libres de manera muy eficaz. Mientras dormimos podemos generar 10 veces más de células Natural Killers y factor de necrosis tumoral que durante el día, por lo que es muy importante dormir en las horas adecuadas para tener una buena protección contra el cáncer.

Otra hormona que alcanza su pico de producción durante la noche es la hormona de crecimiento. Tener unos buenos niveles de esta hormona es básico para ralentizar el envejecimiento, por lo que dormir en las horas adecuadas es una de las mejores manera de mantener nuestro cuerpo joven y un mejor aspecto.

Debido a que pasamos mucho tiempo de día en interiores y utilizamos luz artificial cuando ya es de noche, nuestro reloj interno se desincroniza con el ciclo de día y noche. Para mantener el buen funcionamiento de nuestro reloj interno es crucial exponerse a la luz solar durante el día. Entre 30 y 60 minutos al día de luz solar en exteriores son suficientes para resincronizarnos en un 80% con el ciclo de día y noche y mantener un ritmo circadiano saludable.

 

 

Cómo dormir

 

Es posible que no descansemos bien y nos cueste dormir debido a que tomamos algunos medicamentos o a déficits de nutrientes, pero en general es posible corregir algunas de las cosas que hacemos mal antes de ir a la cama o mientras dormimos para conseguir un mejor sueño. Aquí están 10 consejos:

 

  1. Se debe dormir en absoluta oscuridad. Esto hará que produzcamos el máximo posible de melatonina y que está producción no se interrumpa. Cualquier mínima luz hará que la producción de esta hormona se interrumpa ya que nuestro cerebro interpretará que se comienza a hacer de día. Si es necesario, utilizar un antifaz para dormir.
  1. Evitar los campos electromagnéticos (EM) en el dormitorio, ya que disminuyen la producción de melatonina y de serotonina (una hormona que hace que estemos relajados). Lo ideal es eliminar de la habitación cualquier aparato conectado a la red eléctrica y por supuesto no dormir con el móvil encendido y mucho menos colocarlo en la mesita de noche. Si se quiere seguir este consejo estrictamente estaría recomendado colocar la cabecera de la cama en una pared sin enchufes o desconectar la fase eléctrica a la que pertenezca la habitación.
  1. Mantener la temperatura del dormitorio a 21º C. Más frío o más calor hará que no descansemos bien.
  1. Aumentar nuestra producción de melatonina exponiéndonos a la luz solar durante el día o a lámparas de espectro total.
  1. No ver la televisión y no usar el ordenador al menos una hora antes de ir a la cama. Así evitaremos estimular el cerebro y no interrumpiremos el proceso de relajación previo al sueño. No utilizar la cama para ver la tele ni usar el ordenador en ella, por supuesto.
  1. No comer ni beber nada en las dos horas previas a dormir.
  1. Evitar comer azúcar o harinas refinada en la cena, ya que nos provocará un pico y una caída de azúcar en sangre que hará que no durmamos bien.
  1. Evitar tomar café, té, cacao u otros alimentos excitantes, como especias, a partir de las 6 de la tarde para evitar que nos impidan dormir.
  1. Hacer ejercicio regular de baja intensidad durante 30 minutos al día (como andar, nadar, ir en bicicleta…). No hacerlo antes de ir a dormir.
  1. Utilizar una luz tenue preferiblemente naranja o ámbar antes de ir a dormir. Evitar las luces azules de los relojes digitales o de otros aparatos.

Un consejo extra es establecer una rutina antes de ir a dormir, como tomar un baño de pies con sales ricas en magnesio o leer algo agradable. Así condicionaremos a nuestro cerebro para que se prepare para ir a la cama cuando hagamos esa rutina diaria.

 

Aunque creamos que llevamos una vida saludable porque cuidamos nuestra alimentación, limitamos la exposición a los tóxicos y hacemos ejercicio, no estaremos sanos si no dormimos cuándo, cómo y cuánto nuestro cuerpo necesita. Esto es básico y sin ello no hay salud, hagamos lo que hagamos.

 

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

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