3 cambios saludables de verdad para el invierno

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3 CAMBIOS SALUDABLES DE VERDAD PARA EL INVIERNO

 Artículo elaborado para Sopa Tóxica

Para el primer Sopa Tóxica del año, os proponemos 3 cambios para los 3 primeros meses del año que os ayudarán a mejorar la salud de verdad. Este es el primer de 4 programas que haremos durante este año, uno por estación, con un total de 12 propuestas saludables.

Estos cambios están basados en corregir dos ideas equivocadas que son muy comunes hoy en día.

La primera es que estamos bien alimentados y en concreto que no nos faltan sales minerales porque las obtenemos de los alimentos, principalmente de los vegetales que comemos. Esto no es del todo correcto, ya que los suelos hoy son más pobres en nutrientes que hace 100 o 50 años y además el equilibrio de minerales del suelo está roto debido al uso de fertilizantes y pesticidas, lo que provoca que ingiramos más cantidades de unos minerales que de otros. El aumento de algunos minerales puede provocar la reducción de otros debido a que son antagonistas, como ocurre con el potasio y el magnesio. Los fertilizantes ricos en potasio producen un descenso en los niveles de magnesio del suelo.

Otra idea equivocada es que las grasas (naturales) engordan y son malas para la salud, lo que no es cierto, al menos en la mayoría de casos. Las epidemias de obesidad y de diabetes de tipo 2 que sufren los países occidentales se deben en gran parte a la gran ingesta de grasas hidrogenadas, azúcares y harinas refinadas, no a las grasas naturales.

Comer alimentos sin nutrientes, pero que contienen azúcares y harinas refinadas nos aporta solo calorías, pero no nutrientes (minerales y vitaminas). De esta manera engordamos, pero seguimos desnutridos y débiles, por lo que nuestro cuerpo nos pide más alimento, así que comemos más azúcares y harinas refinadas. Un circulo sin ningún tipo de virtud.

 

 

1-   SAL / ENERO

Consejo convencional: Reduce la sal

Nuestro consejo: Elimina la sal refinada e introduce la sal sin refinar

 

Los minerales y su equilibrio en nuestro cuerpo son una de las piezas claves para tener una buena salud mental y física. Podemos obtener los minerales de la sal, que es una de las fuentes de minerales más importantes de que disponemos. Esto es cierto siempre que la sal no esté refinada.

La sal sin refinar está compuesta casi en su totalidad por cloro y sodio (cloruro sódico) y en una pequeña parte por minerales. La sal refinada es la sal del mar de la que se han eliminado todas las “impurezas”, entre ellas los minerales, dejando solo el cloruro sódico y a la que se pueden haber añadido aditivos como antiaglutinantes.

El sal refinada, es decir, el cloruro sódico, es una sustancia muy agresiva de la que el cuerpo necesita desprenderse muy rápidamente. Para ello utiliza el agua de nuestras células, lo que hace que se deshidraten y mueran. Se necesitan 23 gr. de nuestra agua para disolver 1 gr. de sal refinada. Si esa agua no está disponible, el cuerpo utiliza proteínas de origen animal (leche y carne roja principalmente) para neutralizarla, pero como resultado se produce ácido úrico, que se deposita en forma de cristales en los huesos y las articulaciones, provocando lo que se conoce como gota. Además provoca hipertensión y los problemas cardíacos derivados de ella, entre los que está la propia medicación contra la hipertensión.

Para sustituir la sal refinada disponemos de sal de mar sin refinar, que es muy fácil de encontrar, y también de sal de montaña. La primera contiene mucho más yodo que la segunda (especialmente la flor de sal), lo que beneficiará a nuestra tiroides, y la segunda es más pura que la primera, ya que ha estado millones de años aislada bajo las montañas.

La sal sin refinar, por cierto, no hace subir la presión, sino que ayuda a regularla.

 

 

2-   AZÚCAR / FEBRERO

-Consejo convencional: Sustituye el azúcar por edulcorantes artificiales

-Nuestro consejo: Elimina el azúcar y sustitúyelo por stevia

 

El azúcar está compuesto por una molécula de glucosa (lo que queman nuestras células) y otra de fructosa unidas. Aporta mucha energía a nuestro cuerpo y muy pocos nutrientes y en el caso del azúcar blanco o refinado, ningún nutriente. El azúcar que no se consume se almacena en forma de grasa, por lo que en el caso de que la ingesta de azúcar sea muy grande provoca obesidad y más tarde diabetes. De esta manera el azúcar se ha convertido en la principal causa de la epidemia de obesidad que sufre nuestra sociedad actualmente. Debemos tener en cuenta que muchas veces comemos azúcar sin saberlo en los alimentos y bebidas procesados.

El azúcar además crea adicción, tal y como hace una droga excitante, por lo que provoca comportamientos adictivos. Especialmente es dañino en los niños, ya que puede modificar su comportamiento y su metabolismo y crear problemas para el resto de sus vidas. El azúcar también inhibe el sistema inmunológico, facilita la aparición de candidiasis, hace crecer más rápido el cáncer e interfiere en la absorción del calcio y del magnesio.

La alternativa al azúcar no pasa por utilizar edulcorantes artificiales, ya que también pueden darnos problemas de salud debido a su toxicidad. Lo más recomendado es utilizar stevia, una planta que no contiene azúcar y con una capacidad edulcorante mucho mayor que éste y que además es antioxidante, antiinflamatoria y anticancerígena. Se pueden utilizar sus hojas si la plantamos en casa (es una planta pequeña) o en forma de extracto, que es muy fácil de encontrar hoy en día. La stevia no aporta calorías y además tiene beneficios para nuestra salud, ya que por ejemplo reduce la tensión arterial, es diurética, regula el sistema digestivo y reduce el colesterol y los triglicéridos.

 

 

3-   GRASAS / MARZO

-Consejo convencional: No comas grasas para no engordar ni tener colesterol

-Nuestro consejo: Come aceite de coco, frutos secos y utiliza aceite de oliva virgen crudo para no engordar ni tener exceso de colesterol

 

Debido a la gran confusión generada especialmente por lo que nos conviene y no nos conviene comer para mantener a raya nuestro colesterol y peso, hoy en día se hace bastante difícil saber qué tipo de grasas son buenas para nuestro organismo, por lo que el consejo general que recibimos es el de evitar las grasas. Debemos saber que una buena ingesta de grasas saludables es básica para el cuerpo. Buena parte de nuestro organismo está hecho de grasa, como el cerebro o las glándulas, o bien las grasas son la materia prima a partir de la que se fabrican algunos elementos tan importantes como las hormonas.

 

Las grasas que debemos evitar son las grasas hidrogenadas o grasas trans (aceites vegetales convertidos en aceites saturados de manera artificial) presentes en repostería y bollería industrial, así como en los alimentos procesados. Tampoco son convenientes algunos aceites vegetales, sobre todo si son usados para freír, como es el caso del aceite de girasol.

Por este motivo, los dos aceites saludables que proponemos son el aceite de coco y el aceite de oliva. El aceite de oliva más recomendado es el virgen y si es posible ecológico. De esta manera obtendremos del aceite sus mejores cualidades para nuestra salud, algo que no ofrece el aceite refinado. El aceite de oliva tiene el inconveniente de que cuando se somete a altas temperaturas genera sustancias tóxicas con facilidad, por lo que deberíamos evitar freír con él o bien utilizar aceite de coco para cocinar, que es mucho más estable y por lo tanto genera muchos menos tóxicos.

El aceite de coco siempre debe ser virgen y a ser posible ecológico, igual que el de oliva, para obtener los máximos nutrientes de él. El aceite de coco libera una gran cantidad de energía que nuestro cuerpo puede aprovechar de manera inmediata, pero no provoca ningún pico de insulina, tal y como hacen los cereales y sobre todo el azúcar. Además de ayudar a reducir los niveles de colesterol “malo” (LDL), hace aumentar el colesterol bueno (HDL), estimula el sistema inmunológico, promueve la pérdida de peso, favorece el buen funcionamiento de la tiroides, estimula el metabolismo y la perdida de tejido graso. Por si fuera poco, también es un gran antibacteriano y antiviral natural capaz de destruir virus como el herpes, citomegalovirus, gripe y bacterias patógenas.

 

También puede utilizarse como crema hidratante, desmaquillador, mascarilla capilar, loción corporal, aceite de masaje, pasta de dientes, aftershave, etc.

Las membranas de nuestras células están compuestas de ácidos grasos que podemos encontrar en el aceite de pescado o en los aceites vegetales, por ejemplo, pero también en los frutos secos. Si nuestro cuerpo no tiene suficiente ácidos grasos las membranas celulares son defectuosas y facilitan el paso de toxinas, virus, etc. Por este motivo es importante que en nuestra dieta haya una buena presencia de frutos secos, tal y como sucedía antes del Neolítico, ya que además nos darán una gran cantidad de energía sin los problemas de azúcar o insulina que nos pueden dar los cereales o los azúcares. Cualquier fruto seco está recomendado siempre y cuando sea crudo y es importante tener en cuenta que los cacahuetes no son frutos secos, sino legumbres.

 

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

 

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