Consejos para alérgicos al polen y a los ácaros del polvo

cama ecologica

 

CONSEJOS PARA ALÉRGICOS AL POLEN Y A LOS ÁCAROS DEL POLVO

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

 

La alergia es una enfermedad conocida desde la antigüedad, pero con un índice muy bajo hasta hace poco. En los últimos 50 años el índice de afectación ha aumentado un 470% hasta convertirse hoy en día en una de las enfermedades más comunes, que afecta a entre el 30 y el 40% de la población mundial. Por ejemplo, solamente en Euskadi hay más de 200.000 alérgicos al polen, que es el tipo de alergia más extendida, aunque las alergias alimentarias son quizá las que han crecido más rápidamente durante estos últimos años.

Los médicos e investigadores ambientalistas creen que este espectacular aumento de casos de alergia puede ser causado por la relación que nuestro cuerpo tiene desde hace muy pocas décadas con sustancias sintéticas (más de 100.000) que no existen en la naturaleza y para las que no estemos preparados para tratar. Aunque existe una predisposición genética, un alérgico probablemente no lo sería si las circunstancias ambientales no fueran las idóneas para que el problema se manifestase. Estas circunstancias son principalmente el gran aumento de sustancias tóxicas en el medio ambiente, que están presentes en grandes cantidades y afectan a nuestro cuerpo en un gran número al mismo tiempo, provocando reacciones adversas y enfermedades.

Las alergias más comunes son las alergias de tipo I, es decir, en las que la respuesta alérgica es inmediata al alergeno. Los alergenos pueden ser: pólenes, ácaros,  escamas de piel de animales, alimentos, moho, picaduras de insectos, etc. En la alergia tipo I están involucrados los anticuerpos IgE (Inmunoglobulina E). En este tipo de alergia nuestro sistema inmunitario responde erróneamente y de forma exagerada a la presencia del alergeno inflamando los bronquios, la garganta, la nariz y los ojos para defenderse de algo que cree que es una agresión. Especialmente en estas zonas es donde se libera una gran cantidad de histamina, entre otras sustancias, que es lo que provoca la inflamación. Las reacciones alérgicas pueden ser muy graves e incluso provocar la muerte si no se toman rápidamente contramedidas. Antihistamínicos y adrenalina o cortisona inyectadas son los más habituales.

En el caso del polen en concreto, el cambio climático hace que la primavera y el verano se alarguen, y esto junto con la contaminación hace que la respuesta alérgica sea más agresiva.

 

Síntomas

Los síntomas de las alergias al polvo y al polen pueden llegar a ser invalidantes porque el desgaste y estrés que sufre el cuerpo puede ser muy fuerte. La alergia al polen, por ejemplo, a menudo no permite descansar debido a que el polen retenido en la mucosidad de los bronquios y de la nariz se mueve y sigue provocando síntomas a nivel respiratorio y no deja dormir.

Las reacciones alérgicas al polen normalmente causan rinitis alérgica con estornudos, ojos llorosos y secreciones nasales o nariz congestionada. Síntomas similares pueden ser provocados por los ácaros del polvo durante todo el año, además de problemas respiratorios. El polen no sólo afecta en la primavera, hay que tener en cuenta que el calendario polínico muestra que estamos expuestos a diferentes tipos polen prácticamente durante todo el año. La época en la que tengamos reacciones alérgicas dependerá del polen al que seamos alérgicos.

Durante la infancia, la dermatitis atópica y las alergias a los alimentos son las predominantes durante los primeros años y más tarde aparecen las alergias respiratorias. Si la causa de la alergia se mantiene, puede conducir a una ampliación de la enfermedad y por ejemplo la rinitis alérgica puede convertirse en asma bronquial.

 

CONSEJOS PARA ALÉRGICOS AL POLEN

  • Ventilación hogar: No ventilar la casa a primera hora de la mañana, por la alta concentración de polen, ni cuando empieza a caer la temperatura por la tarde, ya que es cuando el polen en suspensión se empieza a depositar.
  • Purificadores de aire con filtros HEPA, que son capaces retener partículas de al menos 0,3 micras, aunque hay purificadores que pueden retener partículas de hasta 0,1 micras. De esta manera la cantidad de polen, ácaros y otros alérgenos presentes en la vivienda se reduce radicalmente. Si además los filtros tienen una etapa de filtrado de carbón activo, también reduciremos el humo de los coches, el humo del tabaco, el formaldehído, etc.
  • Al salir a la calle: llevar gorra (y pelo recogido si se tiene largo) y gafas de sol. De esta manera se evita que el polen se quede en el pelo y que entre en los ojos.
  • Al llegar a casa: peinarse (el polen se acumula en el cabello), cambiarse la ropa en una habitación separada, de manera que el polen no pase al resto de la casa y ducharse. Es muy importante cambiarse los zapatos en la entrada, ya que si no esparcimos el polen por toda la vivienda.
  • Ropa: Si es necesario se puede secar la ropa dentro de casa (con deshumidificador o secadora), de manera que no quede expuesta al polen si la tendemos.
  • Exteriores: Evitar las salidas al campo, parques o jardines durante la época de polinización.
  • Mascarillas: Las mascarillas son una buena solución para los alérgicos al polen, ya que evitan que el polen entre en las vías respiratorias y reducen o incluso evitan la medicación con antihistamínicos. No todas las mascarillas sirven, ya que el tamaño de algunos pólenes es especialmente pequeño, por lo que se deben buscar las más tengan más capacidad de filtrado para partículas.

 

CONSEJOS PARA ALÉRGICOS A LOS ÁCAROS DEL POLVO

Los ácaros que provocan alergia son una especie de ácaros microscópicos que se alimentan de las partículas que se van desprendiendo de nuestra piel a medida que ésta muere. Por este motivo uno de los hábitats preferidos por estos ácaros es nuestra cama, gracias al ambiente cálido y húmedo que nosotros mismos aportamos. La cama es el lugar donde es prioritario controlar la presencia de ácaros, ya que además pasamos en ella un tercio de nuestra vida en el momento en que somos más vulnerables, que es cuando dormimos.

  • Purificador de aire: Utilizar un purificador de aire con filtro para partículas HEPA para eliminar tanto los ácaros como las partículas de nuestra piel que los alimentan y cualquier otro alergeno presente en el ambiente. En el caso de limpiar con aspirador, también es aconsejable que tenga un filtro HEPA.
  • Productos antiácaros: Se pueden utilizar productos antiácaros que se añaden a la lavadora o que se rocían en la ropa de cama. Debe ser un producto de calidad, no tóxico y si puede ser derivado de productos naturales, como el árbol de Neem, por ejemplo.
  • Humedad: La humedad ambiental favorece la proliferación de ácaros, por lo que está recomendado mantener la casa con un grado de humedad por debajo del 60%. Son fáciles de encontrar deshumidificadores de cloruro cálcico, eléctricos o de bentonita (arcilla), por ejemplo.
  • Ropa: Lavar la ropa que volvamos a utilizar después de tenerla guardada durante un tiempo y hacerlo a altas temperaturas para eliminar los ácaros o lavarlas incluso con productos antiácaros.
  • Mascarillas: Utilizar mascarilla para partículas en el caso de tener que mover muebles, libros o cualquier cosa que haya podido acumular polvo.
  • Oxígeno: Los ácaros son muy sensibles a la falta de oxígeno, por lo que una buena manera de tenerlos a ralla es envasar al vacío los objetos en los que pueden encontrarse (ropa, almohadas, libros, discos, etc.) y que no se van a utilizar en un largo periodo de tiempo.

 

Ducha nasal: Las duchas nasales limpian las fosas nasales de alergenos, entre otras cosas, por lo que son muy útiles para las personas con alergia al polen y/o a los ácaros. Existen tazas específicas para hacer duchas nasales llamadas neti pots, que también están recomendadas si se está resfriado, congestionado o se tiene la nariz reseca.

 

CONTROL AMBIENTAL

Un consejo que nos ayudará a evitar los síntomas provocados por las alergias o a reducirlos al máximo es llevar un control ambiental en casa. El control ambiental consiste en poner medidas para evitar al máximo la exposición a tóxicos que podemos encontrar en nuestra propio hogar. Esto básicamente implica utilizar productos de limpieza, higiene y cosméticos ecológicos sin fragancia, beber agua purificada con filtros de carbón activo y hacer una alimentación ecológica. El control ambiental es muy beneficioso para los alérgicos y en países donde existe la especialidad de Medicina Ambiental lo recomiendan especialmente para personas con alergias y/o asma con excelentes resultados.

 

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

 

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Maldito colesterol

colesterol

 

MALDITO COLESTEROL

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

 

A pesar de los consejos y recomendaciones que nos hace la medicina moderna los niveles de colesterol en la población han ido subiendo sin parar durante las últimas décadas hasta ser considerado uno de los principales problemas de salud en occidente. El control del colesterol, no un alto nivel de colesterol, es lo que está de alguna manera en estrecha relación con la mala salud general que vivimos hoy en día. Esto nos tendría que llevar a considerar si realmente es recomendable para nuestra salud reducir el colesterol y la manera como lo hacemos.

 

¿QUÉ ES Y PARA QUE SIRVE?

El colesterol es una sustancia clave para nuestra existencia. Lo es hasta el punto de que sin colesterol no nos sería posible vivir. No solo lo utilizamos para producir vitamina D y bilis con la que digerir las grasas que comemos, sino que es uno de los elementos con el que nuestro cuerpo construye hormonas y paredes celulares. Sin él no se pueden formar nuevas células ni tejidos y nuestro sistema hormonal no funcionaría. Pero además tampoco somos capaces de formar recuerdos en nuestra memoria ni pensar si no tenemos suficiente colesterol. En nuestro cerebro se encuentra el 25% de nuestro colesterol, donde es indispensable para la formación de sinapsis neuronales.

Nuestro propio cuerpo produce entre el 85% y el 90% del colesterol, principalmente en el hígado, esto es muy importante porque quiere decir que tan solo entre el 10% y el 15% de nuestro colesterol procede de los alimentos. Por lo tanto una dieta baja en grasas tiene un impacto bastante bajo en el intento por reducirlo, pero un impacto bastante alto, y negativo, en nuestra salud, ya que si no comemos grasas de calidad tendremos los problemas derivados de la falta de colesterol. Finalmente esto se está reconociendo y un ejemplo de ello es que la Guía Alimentaria para Americanos (Creada por la el Comité Asesor de Guías Alimentarias, dependiente del departamento de Salud de EE.UU) en su edición del 2015 indicará que el colesterol no está considerado como un nutriente problemático si se consume demasiado, por lo que eliminará las limitaciones que hasta ahora aparecían en esta guía sobre el consumo de colesterol. Esto rompe con décadas en las que se ha recomendado una dieta bajas en grasas para reducirlo, aunque las investigaciones nunca han conseguido demostrar que la causa de los problemas cardíacos sean los niveles altos de colesterol.

Tipos de colesterol

La verdad es que no hay un colesterol bueno o uno malo. Solo hay un colesterol, que es bueno además. Realmente cuando se mira el colesterol en un análisis de sangre lo que se está mirando es la cantidad de lipoproteínas. Las lipoproteínas son moléculas que tienen dos partes: una es proteína y la otra es una grasa. En este caso su función es asociarse con moléculas de colesterol para transportarlo a través del torrente sanguíneo. Los dos tipos de lipoproteínas son:

  • HDL (High density lipoprotein): El colesterol llamado “bueno” porque se encarga de eliminar la placa arterial.
  • LDL (Low density lipoprotein): El colesterol “malo”, ya que según se nos explica puede formar placas en nuestros vasos sanguíneos haciendo que pierdan flexibilidad o que se formen trombos que pueden provocar ataques cardíacos o trombosis.

Son estas dos lipoproteínas, las HDL y las LDL, lo que realmente se mira en un análisis de sangre, no el colesterol en si. Las lipoproteínas LDL con un tamaño pequeño son capaces de colarse entre las junturas de nuestros vasos sanguíneos y gracias a su oxidación (se vuelven rancias) provocar inflamación y daños. Una buena manera de aumentar las HDL y reducir las LDL es simplemente ponerse un rato al sol para producir vitamina D y comer alimentos ricos en calcio (exceptuando alimentos procesados, enriquecidos con calcio y lácteos pasteurizados), así como aumentar los alimentos ricos en vitamina A, C y E, que evitan la oxidación del colesterol LDL.

El colesterol también se puede transportar asociado a los triglicéridos y a un tipo de lipoproteína, la Lp (a). Estas dos sustancias sí que pueden ser peligrosas para nuestra salud, ya que están asociadas a problemas cardíacos y diabetes. Un alto nivel de  triglicéridos, en concreto, es el resultado de una dieta alta en azúcares (incluyendo cereales y fruta), sedentarismo, obesidad y otros malos hábitos como fumar o beber alcohol.

 

COLESTEROL Y SALUD

El colesterol es conocido como el causante del aumento de problemas cardíacos que vivimos hoy en día. Según la teoría más extendida, se le atribuye la formación de coágulos en los vasos sanguíneos y la formación de placas en las arterias. Pero esto son solo medias verdades y de hecho el colesterol ni tan solo es una gran indicador de la existencia de problemas cardíacos ni está demostrado que sea el causante de los mismos. La producción de colesterol y su acumulación en nuestras arterias está provocada por dos problemas que son: estrés e inflamación. Sin ellos nuestro cuerpo no tendría que producir tanto colesterol ni enviarlo a nuestras arterias con el riesgo de provocar problemas.

Inflamación

La inflamación es un mecanismo de defensa de nuestro cuerpo contra situaciones, enfermedades o sustancias peligrosas para nosotros. Es algo muy útil si se utiliza de manera puntual, pero se convierte en un problema si se cronifica, por ejemplo, debido a una dieta con gluten y/o rica en azúcares. La inflamación cronificada provoca daños en nuestras arterias, lo que hace que nuestro cuerpo envíe colesterol a la zona afectada para repararla. Esa reparación, que es una especie de cicatriz, es lo que llamamos placa y estas placas, junto con la sangre más espesa de lo normal que se produce debido a la inflamación, es lo que puede provocar problemas cardíacos. El colesterol es considerado el culpable de manera injusta de los problemas cardíacos debido a que se encuentra en el lugar en el momento del crimen. Como hemos indicado antes, el colesterol forma parte de cualquier membrana celular, por lo que es imprescindible para la formación de nuevas células que reparen el daño provocado por la inflamación. El problema entonces no sería el colesterol propiamente, sino la inflamación cronificada. Lógicamente nuestro cuerpo prefiere una acumulación de colesterol que una posible rotura de un vaso sanguíneo.

Estrés

El estrés provoca una serie de mecanismos (inflamación es uno de ellos) que requieren la producción de colesterol por parte de nuestro cuerpo, principalmente para producir hormonas como el cortisol. El estrés cronificado es uno de los factores principales que hace que nos sea tan difícil reducir el colesterol. El propio hecho llevar una dieta baja en colesterol y de intentar mantener el colesterol bajo es a veces tan estresante que provoca que no solo no se pueda reducir el colesterol sino que aumente.

Una nueva teoría sobre la formación de placa arterial explica que el motivo podría ser el déficit de sulfato de colesterol, que es muy importante para el funcionamiento de nuestro cerebro y nuestro corazón. El sulfato de colesterol se produce en nuestra piel cuando la exponemos al sol, como sucede con la vitamina D, con la que tiene una estrecha relación. Nuestro cuerpo necesita el sulfato de colesterol y en el caso de que no lo pueda producir debido a falta de exposición al sol lo fabrica a partir del colesterol LDL convirtiéndolo en placa arterial. Durante este proceso, dentro de la placa, las plaquetas de nuestra sangre convierten el colesterol de la placa en sulfato de colesterol utilizando homocisteína. Esto explicaría el nivel alto de homocisteína relacionado con la formación de placa arterial. Si tomamos estatinas (medicamento para reducir el colesterol) nuestro cuerpo no será capaz de producir placa para obtener sulfato de colesterol, lo que puede conducir a una insuficiencia cardíaca.

 

COLESTEROL Y ENFERMEDAD

Debido a que el colesterol que comemos solo representa el 10% o el 15% del colesterol total en nuestro cuerpo, normalmente no es posible reducir el colesterol a través de la dieta, por lo que acaba siendo necesario el uso de medicamentos, y en concreto las estatinas, con los lógicos efectos secundarios. Este medicamento no solo reduce el colesterol sino también el Coenzima CoQ10, que provoca falta de energía y debilidad muscular. También provocan atrofia y destrucción de los músculos y debido a ello problemas renales. Debemos tener en cuenta que el corazón es un músculo que precisamente se intenta proteger cuando se toman estatinas, por lo que es incoherente su uso, ya que de manera prolongada puede provocar fallos cardíacos.

Otros problemas de los medicamentos para reducir el colesterol son:

  • Daños en nervios que provocan problemas para andar y dolor en manos y pies.
  • Vértigos.
  • Problemas cognitivos  y pérdida de memoria (debido en parte al bajo colesterol).
  • Aumento del riesgo de cáncer (debido en parte al bajo colesterol).
  • Sistema inmunológico deprimido.
  • Depresión y comportamientos violentos o agresivos debido a que afecta a la producción de serotonina, que es la hormona que nos relaja (también por el bajo colesterol).
  • Problemas hepáticos.
  • Disminución de la capacidad sexual.

Antes de tomar estatinas también debemos recordar que si no tenemos suficiente colesterol las paredes de nuestras células no pueden formarse correctamente, lo que afecta a la formación de cualquier célula de nuestro cuerpo y por lo tanto a la regeneración de nuestros tejidos (músculos, cerebro, etc.…).

Tener un colesterol anormalmente bajo de manera natural (sin provocarlo con medicamentos) es síntoma de estrés en la función tiroidea, así como de anemia, infección y es común en las personas con problemas autoinmunes.

 

COMO REDUCIR Y PREVENIR LOS PROBLEMAS CARDÍACOS

Le mejor manera de reducir los problemas cardíacos y si se quiere también los niveles de colesterol es reducir la inflamación y el estrés. Para ello son buenos estos consejos.

  • Uno de los consejos más importantes es reducir el estrés. Lo podemos conseguir  practicando yoga, tai-chi, paseando por la naturaleza, escuchando música relajante, etc.
  • Eliminar los alimentos inflamatorios como las grasas trans, el gluten, los azúcares (entre ellos el alcohol), los alimentos transgénicos y los alimentos con conservantes y colorantes artificiales.
  • Comer alimentos ricos –no enriquecidos- en omega 3 o que sean fuentes del mismo como: semillas de lino o pescado (teniendo en cuenta el mercurio) o tomar suplementos de omega 3 como: aceite de pescado o krill, aceite de perilla o aceite de lino.
  • Comer alimentos ecológicos y cocinar a bajas temperaturas, especialmente la comida de origen animal.
  • Tomar aceites y grasas saludables como: aceites de coco y oliva virgen, mantequilla, aguacates, frutos secos, semillas o huevos (con la yema poco hecha). Evitar los alimentos fritos y los lácteos de vaca pasteurizados.
  • Comer más verdura, que es uno de los factores anti-placa arterial más potente, gracias a su gran contenido en minerales y vitaminas.
  • Hacer ejercicio, pero sin pasarse, ya que un exceso actúa de estresor para el cuerpo.

En conclusión, una dieta baja en grasas, que es la que se suele recomendar para prevenir el colesterol elevado, provoca un déficit en la producción de los tejidos de nuestro cuerpo, que además serán de mala calidad al no tener disponible las grasas saludables adecuadas. Este tipo de dietas también implican normalmente un aumento en el consumo de cereales y fruta, lo que aumenta la ingesta de azúcares y conducen a problemas cardiacos, que es precisamente lo que intentamos evitar.

 

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

 

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El trigo, un alimento poco saludable más allá del gluten

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EL TRIGO, UN ALIMENTO POCO SALUDABLE MÁS ALLÁ DEL GLUTEN

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

Cuando los profesionales de la salud nos aconsejan que lo mejor es comer variado no caemos en la cuenta de que la manera de comer hoy en día es muchas cosas, pero no variada. La pérdida de una gran variedad de alimentos que comíamos en el Paleolítico (desde diferentes animales, raíces y bayas hasta insectos o flores, por ejemplo) fue provocada por el comienzo del Neolítico y la expansión de la agricultura y de la ganadería. La diversidad de los alimentos que los humanos comíamos se ha ido viendo reducida a lo largo de la historia y especialmente durante este último siglo en el que el trigo ha ocupado un espacio cada vez más grande en nuestra alimentación en detrimento de las verduras y hortalizas que hasta hace unos años compensaban nuestra dieta.

Los griegos y especialmente los romanos fueron los encargados de extender el cultivo del trigo, que formaba parte de la triada mediterránea (vid, aceite y trigo) y que gracias a la romanización pasó a ser un pilar de nuestra alimentación, de nuestra cultura e incluso de la religión católica (el cuerpo de Cristo). Aún así, el trigo presenta algunos problemas para nuestra salud, que, a pesar de los siglos que hace que lo consumimos, hace que no sea demasiado aconsejable para la mayoría de personas.

Gluten

El problema más conocido del trigo es el gluten. La palabra gluten designa a una familia de proteínas común a todos cereales, pero de manera coloquial llamamos gluten al “gluten malo”, el que no toleran los celíacos y que se encuentra en el trigo, la cebada y el centeno. La celiaquía es el problema más claro a nivel clínico que causa el gluten y sus síntomas pueden comprender desde todo tipo de problemas digestivos hasta problemas cognitivos, dolor articular, fatiga, déficit de atención, infecciones de riñón o de vesícula, dolor muscular, depresión o desnutrición, entre otros muchos.

Esta enfermedad que era rara hasta hace unos 15 años, hoy en día afecta al 1% de la población a nivel mundial y se cree que entre el 10 y el 40% es susceptible a padecerla. Muchos celíacos y padres de celíacos se sienten mal debido a que les han dicho que su enfermedad es genética, pero esto no es realmente así de simple. Estas personas tienen una predisposición genética y el hecho de que se manifieste el gen que causa la enfermedad no depende del gen, sino de las circunstancias, tal y como está demostrando la epigenética. Una de las circunstancias en este caso es que el trigo ha aumentado el contenido en gluten un 50% en los últimos 50 años provocando celiaquía con más facilidad a individuos susceptibles. Este aumento del porcentaje de gluten sumado a los restos de sustancias químicas con las que se tratan los cultivos de cereales convencionales aumenta también los problemas de salud de las personas no celíacas, especialmente causando problemas digestivos e intestino permeable. Gracias a tener los intestinos permeables, las grandes moléculas de gluten que son muy difíciles de digerir se cuelan en nuestro cuerpo generando inflamación y contribuyendo a desarrollar problemas autoinmunes (alergias, Hashimoto, lupus, etc.).

Lo que normalmente no se explica es que el gluten afecta a la mayoría de población, ya se sea celíaco o no, y ya hay un consenso a nivel internacional sobre la existencia de la intolerancia al gluten no celíaca. Algunos médicos afirman que hasta un 90% de sus pacientes mejoran de sus problemas de salud cuando dejan de comer gluten. Hasta 200 enfermedades están relacionadas con él, incluidas algunas enfermedades llamadas mentales.

Lectinas

El gluten es quien tiene la fama de problemático, pero además del gluten el trigo contiene otras sustancias que son un problema para nosotros y que nos tendrían que hacer plantear si el trigo es realmente un alimento adecuado para humanos. Entre estas sustancias unas de las más problemáticas son las lectinas.

Las lectinas son proteínas que tienen la capacidad de adherirse a los tejidos (huesos, colágeno, etc.) provocando la destrucción celular y generando serios problemas de salud. Además del trigo, las lectinas se pueden encontrar en otros alimentos como patatas, legumbres, así como en el resto de cereales y es una de las formas de defensa que tienen estas plantas especialmente contra los hongos, las bacterias y los insectos. La lectina del trigo es la aglutinina de germen de trigo.

La aglutinina de germen de trigo es extremadamente potente, resistente y su presencia es excepcionalmente alta gracias a siglos de selección artificial provocada por el cultivo de la planta, por lo que la cocción y el procesado del trigo no la reducen considerablemente.

Debido a su capacidad para adherirse a nuestros tejidos y nuestras células, la aglutinina provoca bastantes problemas de salud, algunos de ello son los siguientes:

  • Daña el intestino de una manera muy similar a como lo hace el gluten, aunque no se sea celíaco.
  • Estimula la inflamación especialmente del intestino delgado y también estimula a nuestro propio sistema inmunitario para que nos ataque contribuyendo a desarrollar enfermedades autoinmunes.
  • Una vez dentro de nuestro cuerpo es capaz de atravesar la barrera que protege a nuestro cerebro pudiendo provocar enfermedades neurodegenerativas.
  • Puede provocar la muerte celular de células cancerosas, pero también de las sanas.
  • Mimetiza la insulina, provocando resistencia a la insulina y obesidad, lo que acaba llevando a la diabetes. También provoca resistencia a la leptina e interfiere en la función de la tiroides.
  • Puede influir negativamente en la fertilidad debido a que se adhiere a los espermatozoides y a las células de los ovarios.

¿Porqué comemos trigo?

Una prueba de que quizá el trigo debería ser considerado como un alimento no saludable es que además tiene un efecto narcótico. Cuando la molécula de gluten se rompe en nuestros intestinos (gracias a la acción de bacterias, algunas de ellas problemáticas, ya que nosotros no somos capaces) se liberan proteínas con propiedades opiáceas que afectan a nuestro sistema nervioso como lo haría un narcótico. Esto podría ser una posible explicación a la afición por el cultivo del trigo en nuestra cultura. Otra explicación podría ser el buen sabor que tiene para los humanos gracias a la alta cantidad de azúcar y de ácido glutámico que contiene, que actúa como un potenciador de sabor y que hace que para nosotros el trigo tenga un sabor excepcional. El problema es que este aminoácido puede contribuir a la aparición de enfermedades neurodegenerativas como Alzheimer o Esclerosis Múltiple y problemas nerviosos como déficit de atención o epilepsia.

Conclusión

Además de los antinutrientes de los que hemos hablado, el trigo presenta otros problemas que lo convierten en un producto que se podría considerar no recomendable, tanto si es integral como si es refinado. Una buena manera de probar esto sin necesidad de análisis médicos ni nada es simplemente dejar el gluten durante 3 meses y ver qué pasa con nuestra salud en general. Si creemos que dejar el trigo no nos aporta nada, entonces podemos volverlo a introducir y también ver qué pasa cuando lo introducimos, ya que nos podemos llevar una sorpresa. Hacer la prueba de dejar el gluten durante una temporada está especialmente recomendado si se padece alguna enfermedad autoinmune, cáncer, problemas digestivos, dolor de cualquier etiología o enfermedades psicológicas y mentales. Es muy importante tener en cuenta que al dejar el gluten podemos empeorar, lo cual no es una mala señal sino al contrario, es síntoma de que nuestro cuerpo está haciendo limpieza.

Algunas alternativas al trigo y demás cereales con gluten son el arroz, el trigo sarraceno, el mijo, el amaranto, la quínoa y el maíz, aunque este último no esté demasiado recomendado. Igualmente es importante tener en cuenta que para una salud óptima nuestra alimentación no debería basarse en los cereales como sucede actualmente, sino en las verduras.

La agricultura se puede considerar un gran avance, pero nos trajo la aparición de muchas enfermedades desconocidas hasta entonces. En concreto, el consumo de algunos cereales como el trigo conlleva un precio que quizá es demasiado alto e innecesario, por lo que deberíamos considerar el cambiar nuestra alimentación para poder tener la mejor salud posible, a pesar de que con ello cambie nuestra cultura, lo que tampoco tiene que verse como algo negativo sino como una evolución.

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

 

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Nuestro segundo cerebro

microbiota

 

NUESTRO SEGUNDO CEREBRO

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

 

A diferencia de lo que creemos y de lo que parece, nuestro cuerpo no trabaja solo para mantenernos vivos y con buena salud, sino que para hacerlo necesita aproximadamente de entre 2,5 y 3 Kg. de microorganismos que representan el 90% del material genético que hay en nuestro cuerpo, ya que sobrepasan en 10 veces el número de nuestras células. Es lo que llamamos el microbioma humano.

Estos microbios, entre los que se encuentran bacterias, hongos y virus entre otros microorganismos, componen nuestro microbioma y es uno de los factores más importantes que influye en nuestra salud física y mental y en la activación de genes que pueden decidir sobre nuestra salud. Cada uno de nosotros tiene un microbioma propio y único en su variedad y proporción de microorganismos. Tal y como ocurre con la vegetación de nuestro planeta, cada parte de nuestro cuerpo tiene unos microorganismos concretos adaptados a las características ambientales del lugar donde viven (el sistema respiratorio, la boca, las orejas, los órganos sexuales o la piel, por ejemplo) y participan de manera activa en mantener con buena salud las partes de nuestro cuerpo en las que viven y también nuestra salud general. Por este motivo es básico que los niños nazcan, siempre que sea posible, sin cesárea y que salgan por el canal vaginal, ya que de esta manera la madre pasará los microorganismos que forman parte de su microbioma al bebé, que heredará la relación de simbiosis en la que cada uno vivimos con nuestro microbioma durante toda nuestra vida. Incluso la posición en la que nacemos está adecuada para que recibamos el microbioma de nuestra madre en el momento del parto, por este motivo es esencial que la madre tenga un microbioma sano. Es uno de los mejores regalos que puede hacer una madre, ya que las bacterias que recibimos en el momento del parto pondrán en marcha el futuro sistema inmunitario, por lo que su efectividad depende del microbioma que recibamos.

En nuestro sistema digestivo, y en concreto en nuestro intestino grueso, es donde vive la población más grande y más compleja de microorganismo y la que más influencia tiene en nuestra salud. Por este motivo es vital que la cuidemos como se debe, ya que, entre otras funciones claves, es una pieza clave del sistema inmunitario.

Intestino permeable

Nuestra flora intestinal nos ayuda a digerir la comida, a generar nutrientes como las vitaminas del grupo B, a generar hormonas como la serotonina y además es la primera línea de defensa de nuestro cuerpo contra microorganismos peligrosos. La buena salud de nuestro cuerpo está directamente ligada a la salud de nuestros intestinos. Un crecimiento desmesurado de una población concreta de microorganismos, una mala alimentación o la medicación que tomemos pueden provocar un desequilibrio y crear enfermedades que no se suelen relacionar con problemas en nuestra flora intestinal. Normalmente estas enfermedades además se acaban complicando debido a la medicación que se receta para intentar solucionarlas.

Son de sobras conocidas las expresiones del lenguaje en las que se relacionan las emociones con nuestro estómago. Realmente nuestro sistema digestivo es nuestro segundo cerebro, ya que es capaz de generar neurotransmisores a mayor escala y complejidad que el resto de nuestros tejidos y órganos. Por ejemplo, la concentración más grande de serotonina, una hormona que controla nuestro humor y cuyo déficit causa depresión, se encuentra en nuestros intestinos, no en nuestro cerebro. Gracias a esta conexión a través de neurotransmisores y a través del nervio vago, nuestros intestinos y nuestro cerebro están en constante comunicación, así que lo que ocurre en nuestros intestinos afecta a nuestro cerebro y viceversa. Una flora intestinal en mal estado o desequilibrada modifica nuestra conducta, nuestro carácter, nuestras respuestas a estímulos y enfermedades e incluso puede directamente provocarlas como ahora veremos.

Si basamos nuestra alimentación en alimentos inflamatorios como por ejemplo el trigo, el azúcar o los transgénicos, nuestro intestino se puede permeabilizar, es decir, la inflamación de las paredes de nuestros intestinos crea agujeros microscópicos en ellas por los que se cuelan trozos de alimentos sin digerir. Esto es un verdadero problema, ya que nuestro cuerpo reconocerá estas partes microscópicas de alimentos como agentes peligrosos e intentará atacarlos poniendo en marcha nuestro sistema inmunitario, que no sabrá actuar ante un peligro fantasma y lo hará de manera confusa. Esto nos provocará más inflamación, pero también enfermedades autoinmunes como alergias, tiroiditis de Hashimoto, celiaquía, soriasis, alopecia, artritis reumatoide, etc. en las que nuestro sistema inmunitario ataca a nuestro propio cuerpo. Este mismo proceso también causa inflamación en el cerebro, que al no funcionar correctamente provocará fallos en el sistema digestivo, creándose así un círculo vicioso que además de enfermedades autoinmunes y cáncer provoca enfermedades clasificadas como mentales.

La autoinmunidad es el problema principal que provoca tener el intestino permeable, pero el hecho de tener los intestinos como un colador y con una flora intestinal en mal estado también provoca que no obtengamos suficientes nutrientes de la comida –con los consiguientes problemas– así como desequilibrios hormonales, ya que algunas de las bacterias de nuestro intestino controlan nuestros niveles de hormonas como la insulina, los estrógenos o nuestra producción de cortisol y serotonina, como hemos visto antes.

Cómo evitar el intestino permeable y tener un flora intestinal feliz

Para cuidar nuestra flora intestinal y que tanto ésta como nosotros seamos felices podemos cambiar varios hábitos alimentarios que nos serán muy beneficiosos y marcarán una diferencia en nuestra salud física y mental.

  1. Eliminar los azúcares, las harinas refinadas, las patatas, los cereales con gluten y los alimentos procesados. Como norma general no debemos comer nada que venga en una caja o en un bote o que tenga ingredientes que no entendamos. También estaría recomendado reducir los cereales sin gluten, tales como arroz, trigo sarraceno o mijo, y comerlos siempre integrales.
  1. Comer más verdura, en la mayor variedad posible y de la mayor variedad posible de colores. Nuestro cuerpo está hecho para comer una buena cantidad de fibra que alimentará a nuestra flora intestinal. Pero la verdura también nos ofrece nutrientes básicos como vitaminas y minerales mas biodisponibles y en una cantidad mayor que la que ofrecen los cereales en los que basamos nuestra alimentación hoy en día. La verdura debe ser la base de nuestra dieta, no los cereales, que deberían reducirse sustancialmente. La mejor forma de cocinar la verdura es saltearla o hacerla al vapor, se pierden menos nutrientes y se cocinan muy rápidamente.
  1. Aumentar las grasas saludables como el aceite de oliva virgen crudo, el aceite de coco, los frutos secos y las semillas (se deben moler antes de comerlas).
  1. Introducir probióticos (lo contrario de antibiótico), especialmente si se están tomando antibióticos. El kéfir o los vegetales encurtidos (no pasteurizados) como la col fermentada son buenos ejemplos. Si se quiere se pueden hacer en casa, ya que es muy fácil.
  1. Cocinar con especias como cúrcuma, jengibre, mostaza, pimienta negra o pimienta de cayena, por ejemplo. No hace falta cocinar la verdura como si fuera comida de hospital, así que no hay excusa para no comerla.
  1. Que todos los alimentos sean ecológicos, ya que los restos de pesticidas, herbicidas, fertilizantes y medicamentos provocarán la muerte de la flora intestinal que nos interesa. En el caso de que no nos lo podamos permitir, lo mejor es optar por comer carne, huevos y lácteos ecológicos, ya que son los alimentos más contaminado por antibióticos y hormonas sintéticas.
  1. Masticar bien la comida, ya que la digestión de los alimentos comienza en nuestra boca donde los jugos y enzimas que producimos comienzan a romper los alimentos y a prepararlos para el tratamiento que recibirán en nuestro estómago e intestinos. Si es necesario se pueden tomar enzimas como suplemento.

Cuando comemos no solo nos estamos alimentando, sino que también estamos influenciando en el funcionamiento y la felicidad de los microorganismos con los que vivimos y que son el factor más importante a tener en cuenta en nuestra salud.

 

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

 

INFORMACIÓN ADICIONAL

La importancia de dormir para nuestra salud

horarios dormir

 

LA IMPORTANCIA DE DORMIR PARA NUESTRA SALUD

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

 

La aplicación y el uso extendido de la electricidad durante los últimos cien años nos ha aportado grandes ventajas y comodidades, aunque también grandes problemas medioambientales y de salud que debemos corregir o eliminar. La electricidad nos ha permitido alargar las horas en las que estamos despiertos haciendo que nuestra vida activa no dependa de las horas de luz solar. Esto nos ha hecho dejar de vivir en armonía con el ciclo de noche y día que nuestro cuerpo ha seguido desde que existimos como especie, el llamado ciclo circadiano, de manera que en general no dormimos lo suficiente o no descansamos como deberíamos.

No dormir las horas necesarias que nuestro cuerpo necesita o dormir interrumpidamente de manera continuada puede generar muchos problemas de salud. Algunos de los más importantes son:

  1. Aumentar nuestro riesgo de diabetes: Metabolizamos la glucosa un 30% peor si no dormimos lo suficiente y debido a que nuestro cerebro necesita glucosa para mantenerse despierto nos pide que comamos hidratos de carbono aunque acabemos de comer. Esto, junto a que si no dormimos segregamos más cortisol, nos puede llevar a generar resistencia a la insulina. La producción de insulina, además, está directamente relacionada con ciclo circadiano.
  1. Ganar peso: Además de lo dicho anteriormente, nuestro cuerpo reducirá la producción de leptina, una hormona que indica a nuestro cerebro cuando hay suficiente grasa corporal y si debemos seguir comiendo o no. Si no segregamos suficiente leptina nuestro cuerpo entenderá que no se está comiendo lo suficiente y seguiremos sintiendo hambre.
  1. Otros: Problemas cognitivos, irritabilidad y cambios de humor, infertilidad masculina, envejecimiento prematuro, depresión, hipertensión, problemas de tiroides y excesiva producción de hormonas del estrés (ente ellas el cortisol) que afectan a la memoria o al sistema inmunológico. Normalmente todos estos problemas suceden sin que ni nosotros ni los médicos tengamos en cuenta que cuánto, cuándo y cómo dormimos pueden ser la causa. No dormir lo suficiente también puede facilitar la aparición de varios tipos de cánceres, por lo que es básico dormir adecuadamente para prevenirlos y combatirlos.

Cuánto dormir

Existe mucha controversia sobre cuántas horas es necesario dormir porque cada persona es diferente y puede necesitar más o menos horas de sueño. Las típicas 8 horas que siempre se recomiendan derivan del primer estudio que se hizo sobre el tema, en el que se tomaron como sujetos adolescentes de 17 años, que duermen más horas que los adultos. Por norma general necesitamos entre 7 y 9 horas de sueño, dependiendo de cada individuo, es decir, de la edad, tipo de metabolismo y necesidades de cada persona y de las circunstancias de cada momento. La mejor manera para determinarlo es comprobar si nos cuesta o no despertarnos por la mañana y cómo nos sentimos justo en el momento de abrir los ojos; nos podemos sentir cansados tanto si hemos dormido muy poco como si hemos dormido demasiado, por ejemplo. Deberemos ajustar el momento de levantarnos a la hora en la que encontremos que nos sentimos más descansados y con más energía cuando nos despertamos.

Dormir demasiado tampoco es algo recomendable. Algunos estudios demuestran que si dormimos más horas de las necesarias nuestro cuerpo no funciona bien y está aletargado o “atontado” y además aumenta el riesgo de padecer enfermedades cardíacas. Otros estudios demuestran que si se duerme menos de 7 horas se triplica el riesgo de sufrir enfermedades inmunológicas.

 

 

Cuándo dormir

Para obtener el máximo beneficio de nuestro sueño lo óptimo es que durmamos entre las 10 de la noche y las 6 de la mañana. Este horario tiene sus motivos. Nuestro cuerpo, y en particular nuestro sistema adrenal, se “recarga” entre las 11 y la 1 de la noche, por lo que es necesario estar dormidos en ese momento para que se optimice la operación.

Además, a partir de aproximadamente las 9 de la noche comenzamos a aumentar la producción de una hormona llamada melatonina. El tope de producción de esta hormona se alcanza hacía la medianoche si estamos dormidos. La melatonina despierta a nuestro sistema inmunitario para que genere células (Natural Killers) y una sustancia llamada factor de necrosis tumoral que se encargan de destruir las células cancerosas. La melatonina es también un antioxidante muy potente que elimina radicales libres de manera muy eficaz. Mientras dormimos podemos generar 10 veces más de células Natural Killers y factor de necrosis tumoral que durante el día, por lo que es muy importante dormir en las horas adecuadas para tener una buena protección contra el cáncer.

Otra hormona que alcanza su pico de producción durante la noche es la hormona de crecimiento. Tener unos buenos niveles de esta hormona es básico para ralentizar el envejecimiento, por lo que dormir en las horas adecuadas es una de las mejores manera de mantener nuestro cuerpo joven y un mejor aspecto.

Debido a que pasamos mucho tiempo de día en interiores y utilizamos luz artificial cuando ya es de noche, nuestro reloj interno se desincroniza con el ciclo de día y noche. Para mantener el buen funcionamiento de nuestro reloj interno es crucial exponerse a la luz solar durante el día. Entre 30 y 60 minutos al día de luz solar en exteriores son suficientes para resincronizarnos en un 80% con el ciclo de día y noche y mantener un ritmo circadiano saludable.

 

 

Cómo dormir

 

Es posible que no descansemos bien y nos cueste dormir debido a que tomamos algunos medicamentos o a déficits de nutrientes, pero en general es posible corregir algunas de las cosas que hacemos mal antes de ir a la cama o mientras dormimos para conseguir un mejor sueño. Aquí están 10 consejos:

 

  1. Se debe dormir en absoluta oscuridad. Esto hará que produzcamos el máximo posible de melatonina y que está producción no se interrumpa. Cualquier mínima luz hará que la producción de esta hormona se interrumpa ya que nuestro cerebro interpretará que se comienza a hacer de día. Si es necesario, utilizar un antifaz para dormir.
  1. Evitar los campos electromagnéticos (EM) en el dormitorio, ya que disminuyen la producción de melatonina y de serotonina (una hormona que hace que estemos relajados). Lo ideal es eliminar de la habitación cualquier aparato conectado a la red eléctrica y por supuesto no dormir con el móvil encendido y mucho menos colocarlo en la mesita de noche. Si se quiere seguir este consejo estrictamente estaría recomendado colocar la cabecera de la cama en una pared sin enchufes o desconectar la fase eléctrica a la que pertenezca la habitación.
  1. Mantener la temperatura del dormitorio a 21º C. Más frío o más calor hará que no descansemos bien.
  1. Aumentar nuestra producción de melatonina exponiéndonos a la luz solar durante el día o a lámparas de espectro total.
  1. No ver la televisión y no usar el ordenador al menos una hora antes de ir a la cama. Así evitaremos estimular el cerebro y no interrumpiremos el proceso de relajación previo al sueño. No utilizar la cama para ver la tele ni usar el ordenador en ella, por supuesto.
  1. No comer ni beber nada en las dos horas previas a dormir.
  1. Evitar comer azúcar o harinas refinada en la cena, ya que nos provocará un pico y una caída de azúcar en sangre que hará que no durmamos bien.
  1. Evitar tomar café, té, cacao u otros alimentos excitantes, como especias, a partir de las 6 de la tarde para evitar que nos impidan dormir.
  1. Hacer ejercicio regular de baja intensidad durante 30 minutos al día (como andar, nadar, ir en bicicleta…). No hacerlo antes de ir a dormir.
  1. Utilizar una luz tenue preferiblemente naranja o ámbar antes de ir a dormir. Evitar las luces azules de los relojes digitales o de otros aparatos.

Un consejo extra es establecer una rutina antes de ir a dormir, como tomar un baño de pies con sales ricas en magnesio o leer algo agradable. Así condicionaremos a nuestro cerebro para que se prepare para ir a la cama cuando hagamos esa rutina diaria.

 

Aunque creamos que llevamos una vida saludable porque cuidamos nuestra alimentación, limitamos la exposición a los tóxicos y hacemos ejercicio, no estaremos sanos si no dormimos cuándo, cómo y cuánto nuestro cuerpo necesita. Esto es básico y sin ello no hay salud, hagamos lo que hagamos.

 

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

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3 cambios saludables de verdad para el verano

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3 CAMBIOS SALUDABLES DE VERDAD PARA EL VERANO

 Artículo elaborado para Sopa Tóxica

 

Para este verano proponemos 3 cambios que nos ayudarán a estar más tranquilos, relajados y sanos, así podremos disfrutar plenamente de esta estación.

 

1-   BAÑOS DE SAL SIN REFINAR / JULIO

-Instinto convencional: Meterse en un sitio con aire acondicionado.

-Nuestro consejo: Tomar un baño con sal y relajarse.

 

Julio es quizá el mes más caluroso del año, por lo que un baño siempre viene bien. Una opción excelente son los baños en el mar. Al bañarnos en el mar (o en agua con sal sin refinar) nuestro cuerpo utiliza la piel para eliminar sustancias tóxicas y absorber del agua salada los minerales que nuestro cuerpo necesita (especialmente yodo, potasio y magnesio). Además de desintoxicarnos, esto nos da un aporte extra de minerales que harán que nuestro cuerpo funcione mejor y que además nos sintamos más relajados.

Lo ideal son los baños en el mar, pero también podemos tomar baños de agua con sal en casa. Si es posible, lo mejor es un baño de todo el cuerpo, pero si no también podemos hacer un baño de pies o manos de unos 20 minutos al menos una vez al día. El mejor momento es antes de ir a dormir, ya que absorberemos minerales que nos relajarán y nos ayudarán a descansar mejor y a estar más frescos.

Durante este proceso de desintoxicación puede cambiarnos temporalmente la textura de la piel o hacer que salgan erupciones y puede activar algunos virus que estén latentes en nuestro cuerpo, pero aunque lo pasemos un poco mal al principio, no es algo de lo que debamos asustarnos, sino alegrarnos, ya que quiere decir que nuestro cuerpo está deshaciéndose de todo lo que es tóxico para él. Pasados un tiempo nos sentiremos mucho mejor que antes de comenzar a hacer los baños, y sobre todo menos estresados.

La sal que utilicemos siempre debe ser sin refinar, ya que la sal convencional está refinada y en el proceso se le han eliminado todos los minerales beneficiosos. No es nada recomendable utilizar sales tratadas o con fragancia. Una sal muy beneficiosa para hacer baños es la sal del Mar Muerto, ya que tiene una concentración de minerales y en concreto de yodo y magnesio mucho más alta que el resto de sales marinas. El magnesio nos relajara los músculos (entre ellos el corazón), pero mejorará nuestra energía y también hará, junto con la vitamina D, que el calcio se fije donde debe, evitando las calcificaciones indeseadas.

 

2-   SOL Y VITAMINA D / AGOSTO

-Consejo convencional: Protégete del sol

-Nuestro consejo: Deja que te toque el sol un rato, hombre!

 

Ya hace unos años que los dermatólogos nos aconsejan protegernos o directamente evitar el sol, especialmente en verano y si tenemos la piel clara, para intentar reducir las posibilidades de padecer cáncer de piel. Pero está comprobado que una exposición controlada a la luz solar no es dañina, sino lo contrario, ya que exponiéndonos al Sol nuestra piel sintetiza la imprescindible vitamina D.

Para sintetizar vitamina D solo necesitamos unos minutos de exposición al sol sin protección solar, por lo que no hace falta llegar a quemarse la piel. Para una piel muy clara solo son necesarios unos 10 o 15 minutos al día, exponiendo un 40% de la piel (especialmente el tronco) sin necesidad de que sea en las horas centrales del día. El resto del día podemos protegernos del sol con sombreros, ropa y protección solar, siempre que sea de cosmética natural y de base mineral.

La vitamina D es esencial para el cuerpo humano. Es básica para la buena salud de los huesos, previene la osteoporosis, el raquitismo, reduce los ataques de asma, es un antidepresivo natural, reduce la hipertensión, reduce los síntomas de resfriado y gripe. Forma parte de la cadena proteínica que forma nuestro ADN, por lo que es esencial en la reproducción celular y por lo tanto para prevenir el cáncer. Tiene una función importante en el funcionamiento del sistema inmunológico, el sistema hormonal y es básica para el funcionamiento del sistema nervioso.

Deberemos tener en cuenta que en los niños los mecanismos naturales de protección de la piel no están completamente desarrollados por lo que es muy fácil que se quemen. Se recomienda no exponer a los bebés y niños pequeños durante el primer año a la luz solar directa y a partir del segundo año hacerlo durante poco tiempo y cuando la luz no sea muy intensa. También se recomienda taparlos con ropa y sombreros si van a jugar al sol.

No es solo necesario tomar el sol, sino también comer bien y comer alimentos ecológicos. Vivir y trabajar siempre en interiores está haciendo que cada vez más investigadores se den cuenta de que el 50% de la población mundial está en riesgo de padecer deficiencia de vitamina D. La alimentación pobre en nutrientes y rica en sustancias no recomendables que tenemos hoy en día hace, entre otras cosas, que no tengamos una tolerancia al sol tan buena como las generaciones anteriores a la nuestra, por lo que es importante revertir esta situación para estar realmente saludables.

 

3-   SEPTIEMBRE

-Instinto convencional: Disfrutar del tiempo libre en espacios cerrados.

-Nuestro consejo: Disfrutar del exterior y reconectar con la naturaleza.

 

Hoy en día la cantidad de población que está al aire libre y disfruta de un aire puro y de un espacio sin ruidos es muy pequeña. Esto hace que nuestro cuerpo viva en un estrés constante debido a la gran cantidad de estímulos por los que se ve afectado, como por ejemplo los ruidos, las radiaciones de wi-fi o la gran cantidad de sustancias tóxicas a las que estamos expuesto. Lógicamente nuestro cuerpo y nuestra mente sufren toda esta sobrecarga de estímulos que nos va desgastando lentamente y que acaba por provocar o ayudar a provocar enfermedades realmente serias. La mayoría de veces, además, nos provocamos un estrés gratuito debido a responsabilidades que nos creamos, como por ejemplo chequear nuestro móvil a cada momento.

Por este motivo el cambio que proponemos para el mes de septiembre es empezar a acostumbrarnos a dar un paseo de una media hora cada día, si es posible, en lugares lo mas naturales posibles como playas, parques, jardines o montañas, donde encontraremos el entorno más parecido al que estamos preparados para vivir. El estar alejados durante unos minutos de la sobre estimulación que representan los ruidos, las radiaciones, las luces y buena parte de los tóxicos, así como de la influencia de los iones positivos que generan los electrodomésticos que hacen que nos sintamos agotados, hará que nos sintamos mucho mejor física y mentalmente y que tengamos la mente mucho más clara y los nervios más calmados, por lo que nos ayudará a no estar tan crispados y a ser más felices. Por decirlo de alguna manera, daremos un descanso a nuestro cuerpo y mente, que se descargarán del estrés que representa la vida hoy en día. Y si es posible cuando estemos paseando desconectar el móvil, mejor que mejor.

 

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

 

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Cuidado de la piel sensible, hiperreactiva o alérgica

piel sensible

 

CUIDADO DE LA PIEL SENSIBLE, HIPERREACTIVA O ALÉRGICA

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

 

Gracias a nuestra piel disponemos de uno de los 5 sentidos que nos permiten relacionarnos con el medio que nos rodea: el tacto. Pero además de darnos sensaciones del mundo que nos rodea, la piel tiene muchas otras funciones tales como protegernos de agresiones físicas y de enfermedades, gracias a todos los mecanismos inmunológicos de que dispone, permitir la regulación de la temperatura y la humedad de nuestro cuerpo o sintetizar la vitamina D, que es básica para nuestra salud.

La piel, además, es una de las vías por la que se eliminan muchos de los tóxicos que llegan a nuestro cuerpo. Lamentablemente la piel es una vía de dos direcciones, por lo que los tóxicos también pueden entrar en nuestro cuerpo a través de ella gracias a su gran capacidad de absorción. Por este motivo es muy importante tener en cuenta los productos de higiene personal que utilizamos, especialmente si tenemos problemas de piel como dermatitis, eczemas, soriasis, piel hiperreactiva o alérgica.

 

Higiene personal y cosmética

Los productos de higiene personal y de cosmética convencionales tienen en su composición una gran cantidad de sustancias tóxicas como conservantes, fragancias, colorantes, humectantes o derivados del petróleo, así como jabones bastante agresivos. Algunas de ellas son los parabenes, los aceites minerales (parafina o petrolatum), propylene glycol y dioxane. Estas sustancias pueden provocar dermatitis, urticaria y otras reacciones en la piel o agudizar los síntomas de la soriasis. Una vez han atravesado la barrera de nuestra piel, son tóxicos que hay que eliminar de nuestro cuerpo y que pueden provocar enfermedades como cáncer o problemas hormonales.

Lógicamente la mejor opción es sustituir los productos de higiene personal y cosmética convencionales por productos de cosmética natural certificados. Hoy en día no es difícil encontrar todos los productos que necesitamos, incluidos los destinados a hombres, compuestos íntegramente por ingredientes naturales como por ejemplo aceites naturales y jabones derivados de coco. Para nuestra seguridad, es mejor comprarlos siempre certificados. Algunos certificados son: Soil Association, NaTrue, BDIH, Ecocert, Qualité France o Demeter. En el caso de que tengamos una piel especialmente problemática, además se deberían evitar los productos naturales que contengan aceites esenciales, ya que pueden ser irritantes.

 

El cloro

Para solucionar los problemas en la piel no solo es importante cambiar los productos de higiene personal, sino también tener en cuenta las sustancias tóxicas que se encuentran en el agua y que debido a su agresividad nos pueden provocar o empeorar los problemas de piel que tengamos. El principal problema del agua que utilizamos para beber y lavarnos es el cloro, al que casi nunca se tiene en cuenta cuando tenemos problemas de piel.

La eliminación del cloro de nuestra ducha es posible gracias a los decloradores, que son dispositivos que se colocan entre el grifo de la bañera y el tubo del cabezal de ducha y que pueden llegar a eliminar hasta el 99% del cloro del agua, según el modelo. Esto repercute en una mejora del estado de la piel – y de las vías respiratorias – en pocos días, tanto si tenemos problemas de piel como si no.

 

Alimentación

Otro enfoque de los problemas de piel que raramente se tiene en cuenta es nuestra alimentación, ya que siempre que tenemos un problema cutáneo lo primero en lo que se piensa es en actuar desde fuera de la piel y no desde dentro, sin tener en cuenta que la piel se regenera de dentro hacia afuera.

Por desgracia, nuestra alimentación actual está normalmente basada en cereales refinados, azúcar, alimentos procesados, grasas trans y alimentos no ecológicos, lo que puede provocar directamente problemas de piel o bien problemas inmunológicos (intolerancias o alergias alimentarias) o desequilibrios en la flora intestinal (candidiasis) que provoquen reacciones, erupciones, eczemas, quistes, sequedad o rosácea, entre otros problemas cutáneos.

La buena salud de nuestra piel pasa por la buena salud de nuestra flora intestinal. En nuestros intestinos viven trillones de microorganismos que nos mantienen sanos, y lo mismo ocurre en nuestra piel. Por este motivo deberíamos basar nuestra alimentación en cereales integrales sin gluten (excepto el maíz) y no refinados comer una buena cantidad de verduras, frutos secos y semillas y tomar alimentos fermentados que contengan bacterias beneficiosas (probióticos) como el kéfir, el yogur o los vegetales fermentados o, si es necesario, tomar directamente suplementos de probióticos. Está comprobado que los niños con dermatitis atópica y con problemas de piel alérgica, algo muy común hoy en día, pueden mejorar considerablemente solo tomando alimentos probióticos o suplementos de probióticos. Los probióticos no solo ayudan a digerir los alimentos y a mantener el equilibrio de la flora intestinal, sino que también ayudan a que cientos de nuestros genes se manifiesten de manera positiva y a que el sistema inmunitario de los niños madure de forma correcta, evitándose así problemas como la dermatitis o la piel alérgica.

 

SEQUEDAD

Otro ejemplo de problema alimentario que se manifiesta en la piel es la sequedad. Una causa muy normal de sequedad y mala salud de la piel se debe a la deficiencia de omega 3 y otros ácidos grasos que mantienen nuestra piel saludable y reducen el proceso de envejecimiento. En este caso lo ideal no sería ponerse una crema hidratante o nutritiva, sino comer frutos secos, así como semillas de lino, aceite de pescado o aceite de krill (que nos aseguren que no contienen mercurio) que son una muy buena fuente de omega 3 para mantener nuestra piel en perfecto estado. Estos ácidos grasos permitirán que las células de nuestra piel sean de mejor calidad, así que nuestra piel funcionará mejor y además podrá resistirá mejor la luz solar, el frío y el paso del tiempo.

De la misma manera que ocurre con el omega 3 y los ácidos grasos, con mayor o menor medida pasa lo mismo con las vitaminas del grupo B, los minerales y con el resto de nutrientes que nos debería aportar nuestra alimentación, por este motivo no solo es importante comer los alimentos correctos y que sean ecológicos, sino también tener nuestros intestinos sanos para que puedan absorber el máximos de nutrientes y nuestro sistema inmunitario funcione lo mejor posible.

 

SAL Y AGUA

También es necesario, claro, mantener nuestra piel hidratada bebiendo suficiente agua de calidad, es decir, sin tóxicos y no procedente de botellas de plástico. Una buena solución es consumir agua filtrada con purificadores de carbón activo, que eliminan los tóxicos, pero mantiene la sales minerales, algo muy importante para nuestra salud en general y de la piel en particular.

La sal que comemos también influye en la sequedad de nuestra piel. La sal refinada elimina agua de nuestro organismo, mientras que la sal sin refinar regula la cantidad de agua en nuestro cuerpo y nos aporta los minerales necesarios para que nuestra piel funcione correctamente. Una excelente terapia son los baños de sal sin refinar, especialmente de sales del mar muerto que son altas en potasio y magnesio y ayudan a desintoxicar y a remineralizar no solo nuestra piel sino todo nuestro cuerpo.

 

Cuidado desde el exterior

Lógicamente el cuidado de la piel también se puede completar desde el exterior utilizando cremas hidratantes y nutritivas naturales certificadas, especialmente aceites que aportarán nutrientes a nuestra piel y ayudarán a mantenerla limpia y saludable.

Hay aceites aptos para todo tipo de pieles, aunque se debe probar para encontrar el más adecuado en cada caso.

  • Aceite de coco: Se puede utilizar como desmaquillador y por su contenido en vitaminas es ideal para nutrir el cabello, la piel y las uñas. Previene la aparición de arrugas y de estrías. Por su capacidad antibacteriana y antiinflamatoria ayuda a cicatrizar y se puede utilizar como after-shave, desodorante, crema de pañal, para combatir el acné o para reducir el picor de las picaduras de insectos. Podéis encontrar amplia información sobre el aceite de coco en este artículo.
  • Aceite de jojoba: Equilibra la secreción de grasa de la piel y contiene mucha vitamina E. Protege del envejecimiento y regula el manto ácido de la piel además de hidratarla. No es comedogénico. Es ideal para nutrir el cabello y para pieles con problemas (dermatitis, rosácea, etc.), como after-shave o para quemaduras solares. Está especialmente indicado para el cuidado infantil.
  • Aceite de argán: Tiene mucha vitamina E y un alto contenido en antioxidantes, ácido oleico y ácido linoleico, por lo que está recomendado para pieles maduras.
  • Aceite de semillas de granada: Tiene un alto contenido en antioxidantes que combaten los daños causados por los radicales libres. Además estimula la producción de colágeno, da elasticidad, reafirma y alisa la piel. Apto para todo tipo de piel, especialmente para la piel madura y sensible.

Manteca de Karité: Mantiene la elasticidad de la piel y la protege y regula la secreción de grasa. Indicada para pieles castigadas, maduras y muy secas o para pieles irritadas o con eczemas.

Aloe Vera: Hidrata la piel y ayuda a su regeneración natural, la suaviza y proporciona elasticidad. Protege la piel de los factores medioambientales. Es muy refrescante e ideal para utilizarse después de tomar el sol, tras una picadura de insecto, para quemaduras o para la piel irritada.

Los aceites pueden realizar la misma función que las lociones corporales, las cremas faciales o los acondicionadores y mascarillas para el pelo convencionales, pero sin perjudicar nuestra salud. Siempre es mejor utilizar aceites vírgenes, lo que nos asegura que no han sufrido ningún proceso o tratamiento y que aportarán el máximo de nutrientes a nuestra piel y cabello y de cultivo ecológico.

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Súper alimentos

cebolla

SÚPER ALIMENTOS

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

Casi todos los alimentos no procesados y que no sean azúcares tienen sus beneficios, evidentemente, pero algunos de ellos destacan por su gran cantidad de nutrientes o por su acción beneficiosa en nuestra salud. Aquí están algunos de ellos:

HÍGADO

Los órganos de los animales son las partes más blandas y por lo tanto, generalmente, las más fáciles de comer. Por este motivo y por que también en algunas culturas se les atribuye la cualidad de transmitir la fuerza o la salud del animal, en algunos periodos de la historia y en algunas culturas la gente ha preferido comer órganos antes que carne.

La creencia de que algunos órganos nos traspasan la energía del animal se confirma científicamente en el hígado, que tiene un factor antifatiga conocido desde 1951, pero que todavía no se ha identificado. Quizá se deba a la conjunción de todo lo que el hígado contiene y a como actúa en sinergia.

El hígado destaca por su gran concentración de nutrientes. Además de ser una fuente de proteína de alta calidad también es la mejor fuente de vitamina A y tiene una gran abundancia de vitaminas del grupo B como ácido fólico y en concreto B12, por lo que es muy útil contra la anemia perniciosa (deficiencia vitamina B12). En cuanto a minerales contiene sobre todo hierro, pero también cobre, zinc y cromo. Es una fuente de coenzima Q10, que es un antioxidante especialmente importante para la salud cardiovascular y para que nuestros músculos puedan generar energía.

Existe cierta controversia en el consumo de hígado, ya que existe la creencia de que el hígado almacena muchas toxinas y tiene demasiada vitamina A, pero en el hígado no se almacenan tóxicos, como sí ocurre en el tejido graso, sino que es donde se neutralizan. En cambio, en el hígado sí que se almacenan las vitaminas y minerales que antes hemos listado. En cuanto a la vitamina A, si es de origen natural, solo puede causar problemas en dosis extremadamente grandes.

Por ejemplo, la dosis recomendada de hígado de ternera son  100 gr máximo a la semana. Lo recomendado es por supuesto que el hígado proceda de animales criados ecológicamente. El hígado tiene una gran cantidad de colesterol, pero debemos saber que solo el 15% del colesterol de nuestro cuerpo procede de los alimentos, el resto lo producimos nosotros mismos en nuestro propio hígado.

FERMENTADOS: KÉFIR

Si necesitamos rehacer nuestra flora intestinal, reforzar nuestro sistema inmunitario y mejorar nuestra energía una buena manera es comer alimentos fermentados como los vegetales fermentados, el yogur o el kéfir (originario del Cáucaso).

Los gránulos de kefir son un conjunto de fermentos, grasas y proteínas que normalmente se utilizan para fermentar leche obteniendo algo parecido al yogur, pero con una textura más líquida y también para hacer agua de kéfir con agua o con agua de coco. Nos centraremos en el kéfir hecho de leche (normalmente de vaca o cabra), ya que es el que más fácil de conseguir. El kéfir se puede comprar ya hecho o también comprar los fermentos y hacerlo en casa utilizando cualquier tipo de leche. Como siempre, deberemos inclinarnos por el kéfir ecológico.

Gracias a que los fermentos nos han predigerido la leche, es mucho más fácil para nosotros su asimilación por parte de nuestro sistema digestivo. El kefir es un probiótico, así que ayuda a la proliferación de las bacterias beneficiosas de nuestros intestinos, pero también es un alimento altamente nutritivo que aporta minerales, como calcio y magnesio y aminoácidos esenciales. Uno de ellos es el triptófano, que relaja el sistema nervioso y ayuda a descansar.

También es rico en vitaminas B12, B1, K y biotina, una vitamina del grupo B que ayuda a absorber correctamente al resto de vitaminas B como el importante ácido fólico. Mantener un buen nivel de vitaminas B es básico para, por ejemplo, la correcta función renal, del hígado y del sistema nervioso y la buena salud de nuestra piel, cabello y uñas.

El kéfir mejora también nuestro sistema inmunitario y facilita el paso por el tracto intestinal y su función y mantiene sano el tracto digestivo. Está especialmente recomendado tomarlo durante y después de tratamientos con antibióticos y para mujeres embarazadas o que están amamantando.

La diferencia entre el yogur y el kéfir es que el yogur aporta bacterias que mantienen limpio el sistema digestivo y alimenta a las bacterias beneficiosas de nuestros intestinos, mientras que el kéfir coloniza de bacterias beneficiosas nuestros intestinos. Esto hace que los deseos de comer comida basura sean mucho menores, ya que, por ejemplo, la cantidad de cándida, un hongo que se alimenta de azúcares y harinas refinadas, se verá reducida en nuestros intestinos, por lo que tendremos menos antojo de estos alimentos.

CEBOLLA

La cebolla se empezó a cultivar en Oriente Medio hace al menos 5000 años, aunque se cree que se consumía antes del Neolítico gracias a que es muy duradera y se pude transportar fácilmente, lo que la hace muy útil gracias a que su consumo reduce la necesidad de agua. Aunque podemos encontrar cebollas en todo el mundo, este vegetal es una de las estrellas de la cocina mediterránea. Un ejemplo es el antiguo Egipto donde simbolizaba la eternidad y donde ya era conocida por su capacidad para aportar energía a nuestro cuerpo, por lo que se les daba generosamente a los trabajadores de las pirámides para poder aguantar las jornadas de trabajo.

La cebolla contiene una gran cantidad de sustancias sulfurosas, es decir, compuestas por azufre, que son las responsables del olor típico de la cebolla y también son una fuente de bloques de construcción para nuestro tejido conjuntivo; pero también son las responsables de otras muchas de sus cualidades para potenciar nuestra salud y protegerla gracias a su gran capacidad antialergénica, antihistamínica, antioxidante y antiinflamatoria.

Una muestra de su capacidad antioxidante y antienvejecimiento es su gran cantidad y concentración de polifenoles. Los polifenoles son componentes de las plantas que pueden mejorar nuestra salud notablemente. Un polifenol con una presencia muy alta en la cebolla es, por ejemplo, la quercetina.

Los polifenoles de la cebolla también benefician a nuestra salud cardiovascular gracias a su capacidad anticoagulante, a que evitan que la plaquetas se acumulen en donde no deben y a que protegen contra los ataques al corazón. La cebolla además reduce los niveles de colesterol y triglicéridos y mejora la función de las membranas celulares de los glóbulos rojos.

Algo no muy conocido de la cebolla es que también nos ayuda a aumentar nuestra densidad ósea si la consumimos diariamente, por lo que es de gran ayuda para las personas con osteoporosis.

Todas estas cualidades de la cebolla hace que sea un alimento ideal, que nos ayuda a prevenir muchas enfermedades como el cáncer, especialmente del tracto digestivo y de ovarios. La cebolla consigue inhibir la capacidad de generación de los tumores y provoca la muerte de las células cancerosas. Solo tomar cebolla una vez al día ya nos aporta la protección contra ciertos tipos de cáncer y enfermedades como las que hemos indicado anteriormente.

Como cocinar la cebolla de forma saludable:

Lo mejor es comer la cebolla cruda, pero si preferimos cocinarla manteniendo el máximo de nutrientes la forma más saludable es cortarla en lonchas finas o picarla y dejarla reposar durante 5 minutos para que se activen las sustancias beneficiosas. Poner dos cucharadas de agua en un recipiente y echar la cebolla cuando el agua empiece a hervir y tapar. Bajar el fuego y después de 3 minutos añadir dos cucharadas más de agua y dejar hervir durante 4 minutos más con el recipiente destapado.

¿Por qué lloramos cuando cortamos cebolla?
Cuando las cebollas se cortan o se pelan liberan un gas lacrimógeno que es el responsable de que nos pongamos a llorar. Es un gas sulfuroso, una muestra de las sustancias sulfurosas que contiene y que nos son tan beneficiosas.

Nuestros intestinos son nuestro segundo cerebro y el lugar donde se concentra la mayor parte del sistema inmunitario de nuestro cuerpo, por lo que cuidarlo comiendo alimentos que realmente nos dan fuerza y nos sientan bien nos facilitará mucho la vida, ya que nos mejorará física y mentalmente, mejorará nuestro carácter y nos mantendrá saludables.

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consejos primavera

3 CAMBIOS SALUDABLES PARA LA PRIMAVERA

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

1-   AIRE / ABRIL

-Consejo convencional: Si tienes alergia respiratoria toma antihistamínicos

-Nuestro consejo: Si minimizas los contaminantes en el aire de tu casa podrás reducir tus reacciones alérgicas.

Tanto por la presencia de partículas en el aire como por la alergia a los pólenes, la primavera suele ser una época del año complicada en cuanto a problemas respiratorios. Cada primavera se informa de que será malísima en cuanto a alergias, lo que, además de que sea cierto o no, siempre es un buen marketing para vender más antihistamínicos. Tanto si somos asmáticos o alérgicos como si no, podemos optimizar nuestra salud mejorando la calidad del aire de nuestras casas, que en la mayoría de zonas está más contaminado que el del exterior.

Los productos de limpieza convencionales contienen una buena cantidad de compuestos orgánicos volátiles (COV’s) que pueden darnos problemas respiratorios o que incluso son cancerígenos. Un ejemplo de esto es el estudio elaborado por la Dr. Anne Steinemann del 2012 que demostró que en gases que salían de lavadoras y secadores se encontraron más de 25 COV, entre ellos acetaldehído y benceno (cancerígenos), además de otros 5 contaminantes peligrosos del aire. Lo mismo sucede con el resto de productos de limpieza convencionales: lavavajillas, lavaplatos, limpiasuelos, limpiacristales, etc. y en especial productos agresivos como la lejía y los ambientadores.

Lo mejor para evitarlos y mejorar nuestra salud, en concreto la respiratoria, es utilizar productos de limpieza naturales y preferiblemente que no tengan fragancia ni perfume. Es fácil encontrar detergentes para ropa o lavavajillas (a mano y a máquina) naturales o ecológicos. En el caso de otros productos podemos incluso ahorrarnos el dinero y la salud que cuestan si utilizamos para limpiar cosas como:

  • Limón y vinagre: Desinfectante, limpiador multiuso, limpiasuelos, antical, abrillantador, desengrasante. (No utilizar en piedra calcarea).
  • Bicarbonato: Suavizante para la ropa, abrillantador y limpiador multiuso.
  • Percarbonato sódico: Hace las funciones de lejía, así que es desinfectante, previene y elimina el moho, quitamanchas y blanqueador de ropa (funciona óptimamente a 40ºC).

Otro consejo para mejorar nuestra salud respiratoria es dejar de utilizar colonias, perfumes, suavizantes y ambientadores, ya que las propias sustancias que los componen, tanto olorosas como no, son tóxicas y pueden provocar problemas serios de salud (como hormonales) además de reacciones adversas y empeoramiento de nuestro sistema respiratorio y reacciones alérgicas y asmáticas.

Debido a la mala calidad del aire actual, estaría recomendado el uso de purificadores de aire en nuestras casas y oficinas, especialmente en el caso de que tengamos un problema respiratorio o alergia a los ácaros del polvo o polen. Para que sea eficiente, el purificador de aire deberá tener un filtro HEPA para asegurarnos de que puede filtrar partículas de hasta 0,3 micras.

 

2-   EJERCICIO / MAYO

-Consejo convencional: Para estar sano y delgado hay que dejarse la piel

-Nuestro consejo: Para estar sano y delgado haz ejercicio suave cada día

 

Nuestro cuerpo está hecho para moverse, no para acabar agotado, pero sí para moverse. En el caso de que pasemos una temporada muy inactivos o nuestra vida sea muy sedentaria, uno de los problemas más importantes es el envejecimiento prematuro que nos provocaremos, ya que el cuerpo se atrofiará. La falta de ejercicio puede provocar problemas cardiovasculares, hipertensión, diabetes, artritis, osteoporosis o cáncer, entre otros.

Como referencia nos puede servir que unas tres semanas de cama para un hombre joven y sano pueden equivaler a 20 años de envejecimiento a nivel cardiovascular. Afortunadamente, esto se puede revertir se tenga la edad que sea si nos ponemos en marcha y activamos nuestro cuerpo, pero sin que sea necesario destrozarse en el empeño. El ejercicio nos debe hacer sentir bien y con más energía, pero no agotados. En el caso de que nos agote quiere decir que nos estamos pasando y debemos hacer ejercicio más suave.

Independientemente de la edad, el ejercicio aumenta la masa muscular, la densidad ósea, la capacidad pulmonar y tiene beneficios a nivel psicológico como disminuir la  ansiedad, la ira, la desconfianza y hace que tengamos una mejor imagen propia  y una mejor autoestima, mejor sueño y mejor tolerancia al estrés.

Al hacer ejercicio debemos conseguir fortalecer nuestro cuerpo, darle más flexibilidad y más resistencia:

Más fuerza significa más vitalidad y menos debilidad. Esto se puede conseguir con ejercicios de pesas adecuados a nuestra edad o estado físico. Está comprobado que hombres de 60 o 70 años pueden aumentar su fuerza muscular entre un 100 y un 200%. Los ejercicios de fuerza además refuerzan los huesos, disminuyendo la posibilidad de tener osteoporosis.

Para obtener más flexibilidad debemos realizar estiramientos antes y después de hacer ejercicio. Esto reduce la posibilidad de lesiones y mejora la circulación de la sangre.

Haciendo ejercicio aeróbico (andar, correr, bici, remo, etc.) mejoraremos nuestro sistema cardiovascular, respiratorio, circulatorio y ganaremos resistencia.

Es muy fácil encontrar ejercicios adecuados a cada condición física y gusto personal, y como mínimo os proponemos andar 30 minutos al día, evidentemente siempre que vuestra condición física os lo permita. Lo ideal es practicar ejercicio en un entorno natural, ya sea en la montaña, playa o en un parque, y en caso contrario es preferible en casa o un gimnasio antes que las contaminadas calles de las grandes ciudades.

 

 

3-   AGUA / JUNIO

-Consejo convencional: Bebe dos litros de agua al día

-Nuestro consejo: Bebe suficiente agua al día, pero purificada

 

El agua es un elemento básico para nuestra existencia. Solo hay que tener en cuenta que entre el 50 y el 80% de nuestro cuerpo es agua, dependiendo de la edad y el género, y que está involucrada en todas las reacciones químicas que se realizan en nuestro organismo, por lo que la calidad del agua determinará también la calidad de estas reacciones.

Hoy en día es difícil que a través del agua corriente nos contagiemos con algún parásito, bacteria o virus, ya que el agua está tratada con cloro. El cloro es una sustancia química muy agresiva que elimina todos estos gérmenes, pero que en este proceso genera hasta 200 sustancias tóxicas, además de afectar a las células de nuestro cuerpo tal y como hace con los gérmenes. Por este motivo es muy recomendable utilizar un purificador para filtrar el agua que utilizamos para beber y cocinar. Purificando el agua eliminamos el cloro, pero también gérmenes, metales pesados, pesticidas, esporas de moho, algas y residuos de medicamentos entre otras sustancias tóxicas que pueden estar presentes en el agua.

El mejor sistema de filtrado es el que dispone de dos fases de filtrado: Una fase para partículas de hasta tamaños microscópicos y otra de carbón activo que elimina tóxicos del agua. De esta manera eliminamos del agua los elementos que antes hemos mencionado sin perder las sales minerales, que es lo que nos interesa del agua.

En casos especiales es necesario utilizar sistemas de ósmosis inversa, que permiten eliminar del agua absolutamente todo, pero tienen el problema de que malgastan mucha agua (aprox. 4 litros por cada litro útil) y de que también eliminan las sales minerales, lo que nos puede dar serios problemas de salud si no lo corregimos.

En concreto para evitar el cloro en la ducha está recomendado utilizar un declorador. De esta manera evitamos respirar el cloro presente en el agua y el vapor y que nos irrita las vías respiratorias y nuestra piel.

INFORMACIÓN ADICIONAL

Purificadores de agua 

Limpieza ecológica

Purificadores de aire Blueair

 

Recipientes y recetas para fermentación y encurtidos

recipiente para fermentacion

 

Los encurtidos elaborados de manera tradicional permiten preservar los alimentos y la formación de vitaminas siendo una fuente saludable de nutrientes.

En Pure Nature tenemos un recipiente para fermentación, encurtidos y conservas (disponible en 5 y 10 litros) hecho de arcilla, así como de una vara de madera con los que podrá elaborar encurtidos y conservas cómoda y fácilmente.
El recipiente se entrega con dos pesos de piedra, que se deben colocar sobre los vegetales a encurtir para que se mantengan en el fondo y no floten. Gracias al sellado hermético de la tapa del recipiente no se crean olores desagradables ni se forma moho, por lo que no es necesario lavar los alimentos una vez encurtidos.
La vara de madera permite colocar los vegetales en el recipiente donde y eliminar cualquier bolsa de aire, permitiendo así una óptima fermentación.

Para una correcta preparación, el agua o líquido que se vierte junto con los ingredientes debe cubrir las piedras al menos 3 o 4 cm; si el nivel bajase, se debería completar con agua salada (15 gr. por litro). El recipiente debe mantenerse a una temperatura de entre 18ºC y 20ºC durante al menos 8 o 10 días (o el tiempo necesario para la fermentación que se indique en la receta). Con la fermentación se generan burbujas de aire que pueden escapar del recipiente, pero esto es normal. Una vez se ha completado el proceso de fermentación, la temperatura ideal de almacenaje es de 10ºC.

Éstas son algunas recetas de Pure Nature para elaborar encurtidos con el recipiente para fermentación de 10 litros.

Chucrut

Ingredientes: 8 kg de col limpia, entre 80 y 120 gr de sal o 1 litro de suero de leche, enebro, comino e hinojo.

Cortar la col en juliana lo más finamente posible y llenar el recipiente con ella y con el resto de ingredientes, apretándola regularmente hasta que las piedras que hacen de contrapeso queden cubiertas por el suero de leche o el agua salada, según se esté utilizando. Consumir al cabo de al menos 6 semanas.

Col al vino

Ingredientes: Los mismos que el chucrut, pero sustituyendo el suero de leche o el agua salada por 1 litro de vino blanco seco de buena calidad.

Seguir la misma preparación que el chucrut y añadir el vino y algunas manzanas peladas y cortadas a rebanadas finas. Cubrir el conjunto con hojas de vid bien limpias.

Pepinillos

Ingredientes: pepinos medianos en los que las semillas todavía no se hayan formado, rábanos picantes, cabezas de ajo, cebollas, eneldo, estragón, hojas de laurel y clavo.

Colocar los ingredientes en el recipiente, tras cortar las cebollas a rebanadas, y cubrirlo todo con las hojas de laurel. Añadir agua salada (25 gr de sal por litro) y un litro de suero de leche de manera que las piedras queden cubiertas.

Pimientos rojos, verdes o amarillos

Ingredientes: pimientos muy maduros de final de temporada, ajo, laurel, pimienta en grano y rábanos picantes.

Quitar las semillas de los pimientos y cortarlos en tiras de 1cm de largo. Colocarlas en el recipiente junto con el resto de los ingredientes, cubriéndolos con zarcillos de vid. Añadir el agua salada (25 gr por litro) hasta que las piedras queden cubiertas. Hay que tener en cuenta que los pimientos liberaran jugo, por lo que aumentará el nivel de líquido.

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