Maldito colesterol

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MALDITO COLESTEROL

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

 

A pesar de los consejos y recomendaciones que nos hace la medicina moderna los niveles de colesterol en la población han ido subiendo sin parar durante las últimas décadas hasta ser considerado uno de los principales problemas de salud en occidente. El control del colesterol, no un alto nivel de colesterol, es lo que está de alguna manera en estrecha relación con la mala salud general que vivimos hoy en día. Esto nos tendría que llevar a considerar si realmente es recomendable para nuestra salud reducir el colesterol y la manera como lo hacemos.

 

¿QUÉ ES Y PARA QUE SIRVE?

El colesterol es una sustancia clave para nuestra existencia. Lo es hasta el punto de que sin colesterol no nos sería posible vivir. No solo lo utilizamos para producir vitamina D y bilis con la que digerir las grasas que comemos, sino que es uno de los elementos con el que nuestro cuerpo construye hormonas y paredes celulares. Sin él no se pueden formar nuevas células ni tejidos y nuestro sistema hormonal no funcionaría. Pero además tampoco somos capaces de formar recuerdos en nuestra memoria ni pensar si no tenemos suficiente colesterol. En nuestro cerebro se encuentra el 25% de nuestro colesterol, donde es indispensable para la formación de sinapsis neuronales.

Nuestro propio cuerpo produce entre el 85% y el 90% del colesterol, principalmente en el hígado, esto es muy importante porque quiere decir que tan solo entre el 10% y el 15% de nuestro colesterol procede de los alimentos. Por lo tanto una dieta baja en grasas tiene un impacto bastante bajo en el intento por reducirlo, pero un impacto bastante alto, y negativo, en nuestra salud, ya que si no comemos grasas de calidad tendremos los problemas derivados de la falta de colesterol. Finalmente esto se está reconociendo y un ejemplo de ello es que la Guía Alimentaria para Americanos (Creada por la el Comité Asesor de Guías Alimentarias, dependiente del departamento de Salud de EE.UU) en su edición del 2015 indicará que el colesterol no está considerado como un nutriente problemático si se consume demasiado, por lo que eliminará las limitaciones que hasta ahora aparecían en esta guía sobre el consumo de colesterol. Esto rompe con décadas en las que se ha recomendado una dieta bajas en grasas para reducirlo, aunque las investigaciones nunca han conseguido demostrar que la causa de los problemas cardíacos sean los niveles altos de colesterol.

Tipos de colesterol

La verdad es que no hay un colesterol bueno o uno malo. Solo hay un colesterol, que es bueno además. Realmente cuando se mira el colesterol en un análisis de sangre lo que se está mirando es la cantidad de lipoproteínas. Las lipoproteínas son moléculas que tienen dos partes: una es proteína y la otra es una grasa. En este caso su función es asociarse con moléculas de colesterol para transportarlo a través del torrente sanguíneo. Los dos tipos de lipoproteínas son:

  • HDL (High density lipoprotein): El colesterol llamado “bueno” porque se encarga de eliminar la placa arterial.
  • LDL (Low density lipoprotein): El colesterol “malo”, ya que según se nos explica puede formar placas en nuestros vasos sanguíneos haciendo que pierdan flexibilidad o que se formen trombos que pueden provocar ataques cardíacos o trombosis.

Son estas dos lipoproteínas, las HDL y las LDL, lo que realmente se mira en un análisis de sangre, no el colesterol en si. Las lipoproteínas LDL con un tamaño pequeño son capaces de colarse entre las junturas de nuestros vasos sanguíneos y gracias a su oxidación (se vuelven rancias) provocar inflamación y daños. Una buena manera de aumentar las HDL y reducir las LDL es simplemente ponerse un rato al sol para producir vitamina D y comer alimentos ricos en calcio (exceptuando alimentos procesados, enriquecidos con calcio y lácteos pasteurizados), así como aumentar los alimentos ricos en vitamina A, C y E, que evitan la oxidación del colesterol LDL.

El colesterol también se puede transportar asociado a los triglicéridos y a un tipo de lipoproteína, la Lp (a). Estas dos sustancias sí que pueden ser peligrosas para nuestra salud, ya que están asociadas a problemas cardíacos y diabetes. Un alto nivel de  triglicéridos, en concreto, es el resultado de una dieta alta en azúcares (incluyendo cereales y fruta), sedentarismo, obesidad y otros malos hábitos como fumar o beber alcohol.

 

COLESTEROL Y SALUD

El colesterol es conocido como el causante del aumento de problemas cardíacos que vivimos hoy en día. Según la teoría más extendida, se le atribuye la formación de coágulos en los vasos sanguíneos y la formación de placas en las arterias. Pero esto son solo medias verdades y de hecho el colesterol ni tan solo es una gran indicador de la existencia de problemas cardíacos ni está demostrado que sea el causante de los mismos. La producción de colesterol y su acumulación en nuestras arterias está provocada por dos problemas que son: estrés e inflamación. Sin ellos nuestro cuerpo no tendría que producir tanto colesterol ni enviarlo a nuestras arterias con el riesgo de provocar problemas.

Inflamación

La inflamación es un mecanismo de defensa de nuestro cuerpo contra situaciones, enfermedades o sustancias peligrosas para nosotros. Es algo muy útil si se utiliza de manera puntual, pero se convierte en un problema si se cronifica, por ejemplo, debido a una dieta con gluten y/o rica en azúcares. La inflamación cronificada provoca daños en nuestras arterias, lo que hace que nuestro cuerpo envíe colesterol a la zona afectada para repararla. Esa reparación, que es una especie de cicatriz, es lo que llamamos placa y estas placas, junto con la sangre más espesa de lo normal que se produce debido a la inflamación, es lo que puede provocar problemas cardíacos. El colesterol es considerado el culpable de manera injusta de los problemas cardíacos debido a que se encuentra en el lugar en el momento del crimen. Como hemos indicado antes, el colesterol forma parte de cualquier membrana celular, por lo que es imprescindible para la formación de nuevas células que reparen el daño provocado por la inflamación. El problema entonces no sería el colesterol propiamente, sino la inflamación cronificada. Lógicamente nuestro cuerpo prefiere una acumulación de colesterol que una posible rotura de un vaso sanguíneo.

Estrés

El estrés provoca una serie de mecanismos (inflamación es uno de ellos) que requieren la producción de colesterol por parte de nuestro cuerpo, principalmente para producir hormonas como el cortisol. El estrés cronificado es uno de los factores principales que hace que nos sea tan difícil reducir el colesterol. El propio hecho llevar una dieta baja en colesterol y de intentar mantener el colesterol bajo es a veces tan estresante que provoca que no solo no se pueda reducir el colesterol sino que aumente.

Una nueva teoría sobre la formación de placa arterial explica que el motivo podría ser el déficit de sulfato de colesterol, que es muy importante para el funcionamiento de nuestro cerebro y nuestro corazón. El sulfato de colesterol se produce en nuestra piel cuando la exponemos al sol, como sucede con la vitamina D, con la que tiene una estrecha relación. Nuestro cuerpo necesita el sulfato de colesterol y en el caso de que no lo pueda producir debido a falta de exposición al sol lo fabrica a partir del colesterol LDL convirtiéndolo en placa arterial. Durante este proceso, dentro de la placa, las plaquetas de nuestra sangre convierten el colesterol de la placa en sulfato de colesterol utilizando homocisteína. Esto explicaría el nivel alto de homocisteína relacionado con la formación de placa arterial. Si tomamos estatinas (medicamento para reducir el colesterol) nuestro cuerpo no será capaz de producir placa para obtener sulfato de colesterol, lo que puede conducir a una insuficiencia cardíaca.

 

COLESTEROL Y ENFERMEDAD

Debido a que el colesterol que comemos solo representa el 10% o el 15% del colesterol total en nuestro cuerpo, normalmente no es posible reducir el colesterol a través de la dieta, por lo que acaba siendo necesario el uso de medicamentos, y en concreto las estatinas, con los lógicos efectos secundarios. Este medicamento no solo reduce el colesterol sino también el Coenzima CoQ10, que provoca falta de energía y debilidad muscular. También provocan atrofia y destrucción de los músculos y debido a ello problemas renales. Debemos tener en cuenta que el corazón es un músculo que precisamente se intenta proteger cuando se toman estatinas, por lo que es incoherente su uso, ya que de manera prolongada puede provocar fallos cardíacos.

Otros problemas de los medicamentos para reducir el colesterol son:

  • Daños en nervios que provocan problemas para andar y dolor en manos y pies.
  • Vértigos.
  • Problemas cognitivos  y pérdida de memoria (debido en parte al bajo colesterol).
  • Aumento del riesgo de cáncer (debido en parte al bajo colesterol).
  • Sistema inmunológico deprimido.
  • Depresión y comportamientos violentos o agresivos debido a que afecta a la producción de serotonina, que es la hormona que nos relaja (también por el bajo colesterol).
  • Problemas hepáticos.
  • Disminución de la capacidad sexual.

Antes de tomar estatinas también debemos recordar que si no tenemos suficiente colesterol las paredes de nuestras células no pueden formarse correctamente, lo que afecta a la formación de cualquier célula de nuestro cuerpo y por lo tanto a la regeneración de nuestros tejidos (músculos, cerebro, etc.…).

Tener un colesterol anormalmente bajo de manera natural (sin provocarlo con medicamentos) es síntoma de estrés en la función tiroidea, así como de anemia, infección y es común en las personas con problemas autoinmunes.

 

COMO REDUCIR Y PREVENIR LOS PROBLEMAS CARDÍACOS

Le mejor manera de reducir los problemas cardíacos y si se quiere también los niveles de colesterol es reducir la inflamación y el estrés. Para ello son buenos estos consejos.

  • Uno de los consejos más importantes es reducir el estrés. Lo podemos conseguir  practicando yoga, tai-chi, paseando por la naturaleza, escuchando música relajante, etc.
  • Eliminar los alimentos inflamatorios como las grasas trans, el gluten, los azúcares (entre ellos el alcohol), los alimentos transgénicos y los alimentos con conservantes y colorantes artificiales.
  • Comer alimentos ricos –no enriquecidos- en omega 3 o que sean fuentes del mismo como: semillas de lino o pescado (teniendo en cuenta el mercurio) o tomar suplementos de omega 3 como: aceite de pescado o krill, aceite de perilla o aceite de lino.
  • Comer alimentos ecológicos y cocinar a bajas temperaturas, especialmente la comida de origen animal.
  • Tomar aceites y grasas saludables como: aceites de coco y oliva virgen, mantequilla, aguacates, frutos secos, semillas o huevos (con la yema poco hecha). Evitar los alimentos fritos y los lácteos de vaca pasteurizados.
  • Comer más verdura, que es uno de los factores anti-placa arterial más potente, gracias a su gran contenido en minerales y vitaminas.
  • Hacer ejercicio, pero sin pasarse, ya que un exceso actúa de estresor para el cuerpo.

En conclusión, una dieta baja en grasas, que es la que se suele recomendar para prevenir el colesterol elevado, provoca un déficit en la producción de los tejidos de nuestro cuerpo, que además serán de mala calidad al no tener disponible las grasas saludables adecuadas. Este tipo de dietas también implican normalmente un aumento en el consumo de cereales y fruta, lo que aumenta la ingesta de azúcares y conducen a problemas cardiacos, que es precisamente lo que intentamos evitar.

 

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

 

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